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Horacio Quiroga
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
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[escribe] Biografía
Horacio Quiroga fue un escritor uruguayo, de vida trágica y aventurera, y señalado como uno de los más importantes cuentistas la la literatura en español.[1][2][3]
[escribe] Familia
El escritor era hijo del vicecónsul argentino en Salto (descendiente él, por su parte, del caudillo riojano Facundo Quiroga), y de la uruguaya Pastora Forteza. Muy joven quedó huérfano, porque a los dos meses de edad su padre murió en un accidente de caza, disparándose accidentalmente con una escopeta en presencia del escritor. Quedó a cargo, entonces, de su madre —descrita como una mujer de carácter fuerte, culta, y de formación liberal—, y, posteriormente, también del padrastro, Ascencio Barcos, con el cual Pastora Forteza se casó en 1891, y que posteriormente acabaría, también, suicidándose.
Estas muertes trágicas se repitieron en la vida del escritor. Su primera esposa, Ana María Cires, se suicidó el 6 de diciembre de 1915, como también dos de sus hijos (un niño y una niña. Finalmente, también Horacio Quiroga acabó muriendo trágicamente, después de tomar cianuro. Le habían diagnosticado una enfermedad mortal.[4]
[escribe] Las mujeres del escritor
Horacio Quiroga tenía una obsesión por las mujeres muy jóvenes, incluso adolescentes. Su primer amor importante fue con la joven María Esther Jorkovsky, en 1898. Aunque no pudo llegar a casarse con ella, le dedicó dos obras: Las sacrificadas y Una estación de amor. Después, se enamoró de una alumna, Ana María Cires, con la que vivió en la selva y a quien dedicó su novela Historia de un amor turbio. Finalmente, acabó casándose con María Eleva Bravo —que era compañera de estudios de una de sus hijas, y que también vivió un tiempo con él fuera de Buenos Aires, en Misiones—, mujer que lo acompañó hasta el día de su muerte.
[escribe] Formación
[escribe] Estudios reglados
Horacio Quiroga era un estudiante descripto como indisciplinado, pero también como un joven bastante observador, y que aprovechaba su tiempo libre para visitar los talleres de su pueblo, con el objetivo de aprender distintos oficios. Años después, utilizó sus conocimientos dispersos en la selva.
Después de cursar sus estudios secundarios en Montevideo, ingresó al Instituto Politécnico y a la Universidad. Estudió materias diversas, desde la historia hasta la química, aprovechando las clases pero sin intención de obtener ninguna titulación.
[escribe] Formación y actividades militares
Aunque tuvo el impulso de ingresar a la Escuela Naval de Buenos Aires, no llegó a hacerlo. Su afición por las armas lo llevó a participar en algunas revueltas, y también sirviendo en la Guardia Nacional. Esta inclinación también acabó teniendo consecuencias trágicas, porque, cuando probaban una pistola en Montevideo junto a su amigo y compañero Federico Ferrando, se le escapó accidentalmente un disparo que acabó con la vida de este último.[5] Después de esta tragedia, Quiroga decidió viajar a Buenos Aires.
[escribe] Otras actividades
Además de su preocupación por formarse en distintos campos intelectuales y manuales, Horacio Quiroga también le daba importancia a su forma física. Practicó ciclismo desde joven.
[escribe] Trabajos
El escritor ejerció distintos trabajos a lo largo de su vida. Intentó algunos negocios, como por ejemplo el cultivo de algodón en las provincias argentinas del Chaco y de Misiones, que acabaron resultándole ruinosos; también trabajó como Juez de Paz, como maestro de castellano y de literatura, y tuvo cargos consulares en Buenos Aires. En el ámbito literario, escribió colaboraciones en diversas publicaciones, destacando la del periódico La Prensa de Buenos Aires, que fue, según el escritor peruano Ciro Alegría, la que le daba los ingresos más importantes y que le permitieron ganarse la vida.[6]
[escribe] Viajes
El escritor vivió en distintos momentos de su vida tanto en la Argentina, como en Brasil y Uruguay. En estos países vivió tanto en sus capitales como en distintas localidades rurales, incluso en lo profundo de las selvas de Argentina y Brasil.
[escribe] Viaje a París
En 1900 aprovechó la herencia de su padre para viajar a París, donde visitó la Exposición Universal, además de participar en una carrera de bicicletas y frecuentar los ambientes literarios. Este viaje, de pocos mases, acabó con sus reservas económicas, situación que lo obligó a retornar en harapos y viajando en la clase más económica.
[escribe] Viaje con Leopoldo Lugones
Quiroga acompañó como fotógrafo al también escritor, el argentino Leopoldo Lugones en un viaje por la provincia argentina de Misiones con el objetivo de visitar las ruinas de las Misiones jesuíticas guaraníes, viaje en el cual los dos escritores trabaron amistad —de hecho, dedicó su primer libro, Los arrecifes de coral a Lugones—. Gracias a este viaje, Quiroga sufrió un importante cambio en su concepción de la vida, y permaneció en la selva, escribiendo y viviendo allí.
[escribe] Obra
[escribe] Influencias
A pesar de que comenzó su carrera abrazando fervorosamente la corrienta modernista, (su primer libro publicado, Los arrecifes de coral, publicado en Montevideo cuando volvió de su viaje a París, es un libro claramente modernista), poco tiempo después prefirió los temas autóctonos.[7]
Las influencias literarias del escritor son bastante conocidas. Quiroga era un ferviente lector de la obra de Edgar Allan Poe y del escritor argentino Leopoldo Lugones. En París conoció a Rubén Darío, de quien acabó siendo amigo, y también al conocido poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig.
[escribe] Trabajos como escritor
Horacio Quiroga tuvo diversos trabajos a lo largo de su vida. Comenzó su carrera en Salto en la publicación Gil Salto. Después, combinó trabajos literarios y periodísticos con trabajos civiles y cargos para los gobiernos uruguayo y argentino. Además de las colaboraciones comentadas, el escritor fundó una revista literaria llamada Revista de Salto en 1899.
[escribe] Horacio Quiroga y los grupos literarios de la época
El escritor, al comienzo de su carrera, fundó un grupo literario en su Salto natal, el Consistorio del Gay Saber, con amigos interesados en la literatura y la experimentación formal. De este grupo era Federico Ferrando.
La producción literaria de Quiroga no se puede encajar ni en el Grupo Florida ni en el Grupo Boedo, las dos agrupaciones artístico literarias más importantes de Buenos Aires ese momento. De todos modos, el uruguayo generó reacciones y reivindicacions en ambos grupos. Mientras que el Grupo Boedo —formado por artistas comprometidos políticamente, como Elías Castelnuovo o incluso Roberto Arlt— reivindicó el trabajo de Quiroga, el Grupo Florida —formado por artistas más conceptuales y comprometidos con los movimientos de vanguardia, como Jorge Luis Borges o Oliverio Girondo— encontró más críticas, algunas de ellas incluso lapiadrias, como por ejemplo la de Borges, que lo consideró un mal escritor.[8]
[escribe] Decálogo del perfecto cuentista
Además de su producción cuentística, Quiroga también escribió obras de teatro, novelas, poesía y artículos periodísticos. Possiblemente, su obra más conocida, después de sus cuentos, sea el "Decálogo del perfecto cuentista" —imitando a su admirado Poe, quien también había escrito un decálogo para escritores—, publicado por primera vez en la revista El Hogar de Buenos Aires en julio de 1927.[9]
- Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
- Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
- Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
- Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
- No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
- Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
- No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
- Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
- No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
- No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.
[escribe] Libros publicados
- Los arrecifes de coral (poemas, ed. Siglo Ilustrado, Montevideo, 1901).
- El crimen de otro (cuentos, 1904).
- Historia de un amor turbio (Novela, ed. Moen, Buenos Aires, 1908).
- Cuentos de amor de locura y de muerte (cuentos, ed. Mercatali, Buenos Aires, 1917).
- Cuentos de la selva (cuentos, ed. Cooperativa, Buenos Aires, 1918).
- El salvaje (Cooperativa, Buenos Aires, 1920).
- Los sacrificados (teatre, Cooperativa, Buenos Aires, 1920).
- Anaconda (contes, Agencia Nacional de Librerías, 1921).
- El desierto (Babel, Buenos Aires, 1924).
- Los desterrados (Babel, Buenos Aires, 1926).
- Pasado amor (Novela, Babel, Buenos Aires, 1929).
- Suelo natal (1931, con Leonardo Glusberg).
- Más allá (Ed. Sociedad Amiga del Libro Rioplatense, Buenos Aires, 1935).
[escribe] Sus cuentos
[escribe] Cuentos de la selva
Esta colección de cuentos del escritor es una de las más conocidas. Se trata de ocho cuentos escritos por Quiroga primeramente para sus hijos, y después publicados en semanarios de Buenos Aires, hasta su publicación en 1918 bajo el nombre de Cuentos de la selva para niños. Los relatos, protagonizados por animales parlantes y algunas veces también por hombres, siempre tiene a la selva como escenario principal de las historias.
Cuentos de la selva fue definido como:
[escribe] Traducciones
Francis de Miomandre hizo la primera traducción de este libro al francés en 1927 (Contes de la fôret vierge. Paris, 1927), mientras que Arthur Livingstone escribió la primera en inglés (South American jungle tales. 1950).
[escribe] Anaconda
Este cuento forma parte de la colección de cuentos homónima, y es considerada también como una de sus obras más importantes.[11]
[escribe] Estudios sobre el escritor
La obra de Quiroga fue abordada y estudiada en muchísimas ocasiones. Los primeros en ordenar su producción fueron Bernice D. Matlowsky en 1950, Emma Susana Speratti-Piñero en 1955, Horacio Jorge Becco en 1959 y 1967, y Walter Rela en 1967 y 1972.
El conjunto de la obra del escritor fue estudiada primeramente por José María Delgado y Alberto Brignole en 1939, por Pedro Orgambide en 1954, por Emir Rodriguez Monegal los años 1961, 1967 y 1968, por Noé Jitrik los años 1959 y 1967, y por Hanne Gabriele Reck en 1966.
[escribe] Referencias
Bibliografía
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- ALAZRAKI, Jaime. Relectura de Horacio Quiroga. Madrid: Editorial Castalia, 1973. ISBN 84-7039-141-0
- ALEGRÍA, Ciro. Mucha suerte con harto palo. Buenos Aires: Losada, 1976. Pàgina 157.
- Diccionario Oxford de literatura española e hispanoamericana. Barcelona, Editorial Crítica. ISBN 84-7423-245-7
- BELLINI, Giuseppe. Historia de la literatura hispanoamericana. Madrid: Editorial Castalia, 1986. ISBN 84-7039-448-7.
- GOIC, Cedomil. Historia y crítica de la literatura Hispanoamericana. Barcelona, Editorial Crítica, 1991. ISBN 84-7423-482-4
- PEREIRA ROGRÍGUEZ, José. Diccionario literario. Barcelona, Editorial HORA, S.A. ISBN 84-85950-38-0
- Sapiña, J. Diccionario de autores. Barcelona, Editorial HORA, S.A. ISBN 84-85950-57-7
- Sin firma (prólogo). El regreso de Anaconda. Buenos Aires: EUDEBA, 1964. Páginas 9-16
- Sin firma (prólogo). Cuentos de la selva. Linkgua ediciones, 2007. ISBN 9788498167405
Notas
- ↑ Leyendo La Prensa conocí a Horacio Quiroga, hasta hoy el mejor cuentista hispanoamericano (…) ALEGRÍA, Ciro. Mucha suerte con harto palo.
- ↑ El cuento, que en Hispanoamérica alcanza la estatura de un género mayor, encuentra en Horacio Quiroga su maestro indisputable. ALAZRAKI, Jaime. Op. cit.
- ↑ Quiroga, Güiraldes y Lynch conocían a fondo el oficio de escritor (… ). Escribían tensamente, mostraban intensamente. No hay otra manera de que un cuento sea eficaz, haga blanco en el lector y se clave en su memoria. CORTÁZAR, Julio. Citado en ALAZRAKI, Jaime Plantilla:Es.
- ↑ (…) "acabó suicidándose con cianuro, ante la perspectiva de una enfermedad incurable". Diccionario de autores.
- ↑ PENCO, Wilfredo. Descripción del hecho en la página del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay.
- ↑ "Leyendo La Prensa conocí a Horacio Quiroga, hasta hoy el mejor cuentista hispanoamericano y quien, según supe después, prácticamente vivió de esa colaboración toda su vida". ALEGRÍA, Ciro. Op. cit. (pág. 157).
- ↑ Quiroga, que se inicia como epígono del modernismo más amanerado, es el primero en volverse contra sus excesos; es el primero en descubrir esa cantera regionalista con cuyos materiales la narrativa Hispanoamericana daba sus primeros pasos con los escritores argentinos de la generación de 1880. ALAZRAKI, Jaime. Op. cit.
- ↑ Horacio Quiroga es, en realidad, una superstición uruguaya. La invención de sus cuentos es mala, la emoción nula y la ejecución de una incomparable torpeza. BORGES, Jorge Luis. Citado por Ezequiel Adamovky y Gustavo Bombini, recopiladores de la publicación "Para una noche de insomnio" de Horacio Quiroga, Coquena Grupo Editor, Buenos Aires, 1994.
- ↑ Decálogo del perfecto cuentista.
- ↑ Diccionario literario. Editorial HORA.
- ↑ Bellini, Giuseppe, op. cit.: (…)El fascinante relato 'Anaconda' (1921), considerado su obra maestra por la sensibilidad con que el escritor interpreta la vida de la selva.