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Historia de Argentina

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Período Precolombino

Ante de la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVI el actual territorio argentino estuvo poblado por pueblos autóctonos hoy denominados indígenas o amerindios. Los ubicados en las regiones de la llanura chaco-pampeana y en la Patagonia fueron mayoritariamente nómades y seminómades, y adquirían su alimento mediante la caza, la pesca y la recolección. Entre ellos se encuentran los Tehuelches, Puhelches, Onas, Yámanas, Mapuches, Querandíes y Guaraníes. Los ubicados en las regiones de Cuyo y del noroeste tuvieron hábitos más sedentarios y para proveerse de recursos utilizaron la agricultura, el riego y la ganadería, principalmente de dromedarios andinos como las llamas y las alpacas. Algunos de ellos fueron los Diaguitas, Huarpes y Calchaquíes, tributarios del Imperio Incaico.

Colonización Española

La primera presencia de colonizadores españoles en el actual territorio argentino data del año 1516 cuando el expedicionario español Juan Díaz de Solís arriba a las costas del Río de la Plata. Tras el desembarco en tierra, Solís es asesinado por un grupo de indígenas.

Las siguientes olas colonizadoras provinieron desde el actual norte del país. Durante el siglo XVI se fundaron la mayoría de las ciudades que hoy son capitales de provincia, entre ellas, Buenos Aires, Ciudad de Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Mendoza, San Juan, San Luis, etc. La jurisdicción de las mismas estaba repartida entre el Virreinato del Perú y la Capitanía General de Chile. La principal actividad económica fue el traslado de los minerales preciosos, principalmente oro y plata, extraídos de las minas de Potosí, en la actual Bolivia, hacia el puerto de Buenos Aires, para su exportación, con destino final en España.

A lo largo de la etapa colonial se generaron actividades regionales, como el cultivo de vid en la región de cuyo, la caña de azúcar en Tucumán y la ganadería vacuna en la región pampeana. Hacia el año 1776, tras las reformas administrativas de los virreinatos, conocidas como Reformas Borbónicas, se funda el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires, y cuya extensión abarcaba los territorios de la actual Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina y las regiones del actual Chile que abarcan el Desierto de Atacama y los territorios al sur del Río Bío-Bío.

Durante la etapa colonial, España monopolizó el comercio exterior de producción local. Aquellos productores regionales que comenzaron a ser dueños de grandes extensiones de tierra, conocidos como terratenientes, comenzaron a vislumbrar que tenían mejores condiciones de paga por parte de compradores británicos, portugueses y franceses. De esta forma, los terratenientes locales se opusieron al monopolio y comenzaron a generarse los primeros movimientos independentistas.

Invasiones Inglesas

En el año 1806, el Reino Unido invade el Río de la Plata, en su afán de conquistar nuevos territorios. El entonces virrey Rafael de Sobremonte huye a Córdoba para proteger el tesoro colonial. Las fuerzas de la corona española, conocidas como realistas, comandadas por Santiago de Liniers, consiguen derrotar al invasor. Sin embargo, al año siguiente y con un mayor número y armamento bélico, los británicos invaden nuevamente. Liniers vuelve a comandar a las fuerzas realistas. Luego de un enfrentamiento más intenso que el anterior, se consigue repeler a la invasión inglesa, lo que produce el nombramiento de Liniers como nuevo virrey.

Guerra de la Independencia

Para los opositores al dominio español, la invasión napoleónica sobre España en 1808 significó una situación de acefalía política sobre los virreinatos. La misma motivó a instaurar gobiernos autónomos en todas las colonias españolas de América. El 25 de mayo de 1810, se hizo lo propio en Buenos Aires, en lo que se denominó Primera Junta. La conformaron un presidente, seis vocales y dos secretarios. A partir de entonces, partieron desde Buenos Aires los ejércitos independentistas, comandados, entre otros, por Manuel Belgrano y José de San Martín. Las conquistas que los independentistas obtuvieron sobre los realistas permitieron, el 9 de julio de 1816, declarar la independencia nacional en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Por otro lado, las victorias realistas en los actuales territorios de Bolivia y Paraguay, frenaron la expansión territorial y aproximaron los límites que actualmente posee Argentina en el norte.

Unitarios y Federales

El período que abarca entre 1810 y 1861 se caracterizó por el enfrentamiento entre los denominados federales y unitarios. Los unitarios, también conocidos como centralistas, sostenían que las provincias debían subordinarse política y económicamente a Buenos Aires. Eran de carácter liberal en lo social y librecambista en lo económico. Los federales surgieron como oposición a dicho sistema. Los gobernadores provinciales, conocidos como caudillos, pretendían mayor poder político y económico para sus provincias. El federalismo rechazó el excesivo control político de Buenos Aires y defendió el proteccionismo económico de su producción local. Eran ideológicamente conservadores. Sostenían la obligatoriedad del culto a la Iglesia Católica y el control de la población mediante las policías personales del caudillo, conocidas como montoneras.

Gobiernos Autónomos Nacionales

El gobierno autónomo fue reorganizado varias veces luego de la Primera Junta. En 1811 se conformó la Junta Grande. Le sucedieron dos triunviratos, el primero desde 1811 y el segundo desde 1812. Desde 1814, el gobierno se organizó en los denominados Directorios Supremos. Dichos gobiernos plantearon la organización nacional a través del centralismo. Contrarios a estos planteos, las fuerzas federales derrotan al Directorio Supremo en la Batalla de Cepeda de 1820.

Autonomías Provinciales

Luego de la batalla de Cepeda, varias provincias declaran su propia independencia de Buenos Aires. Sin embargo, mediante la firma de diversos tratados, se buscó salvaguardar la integridad nacional y se acordó la defensa militar recíproca entre las provincias.

Desde entonces, la nueva forma de organización nacional fue federalista. Se basó en la autonomía política de las provincias. Cada una de ellas contaba con un gobernador y con una sala de representantes. Sin embargo, se aceptó que la provincia de Buenos Aires sea la encargada de los asuntos internacionales de todas las provincias.

Guerra con Brasil

En 1826 y con motivo de organizar la reconquista de la Banda Oriental, invadida por Brasil desde 1820, Buenos Aires sanciona una Constitución centralista y se elige como presidente a Bernardino Rivadavia. Para financiar sus planes de gobierno, Rivadavia pide un préstamo a la empresa inglesa Baring Brothers y deja como garantía tierras nacionales, productivas para el agro. Dicha transacción fue posible gracias a la implementación de la enfiteusis, mediante la cual, se establecía que todas las tierras eran inajenables y de dominio público, y aquellos que produjeran bienes en ellas debían pagar un canon.

La guerra resulta victoriosa para Argentina. Pero debido a la presión de factores económicos que necesitaban la estabilidad en la región, la Banda Oriental se separa de la Argentina y se establece como la nación independiente de Uruguay.

Restitución del Federalismo

El fracaso de la Guerra con Brasil, sumado a la oposición permanente del federalismo, desencadenó la anulación de la presente Constitución y del gobierno de Rivadavia. De esta forma, se retoma el sistema de autonomías provinciales, las cuales eliminarían paulatinamente el sistema de enfiteusis.

Juan Manuel de Rosas

En 1829, el terrateniente ganadero Juan Manuel de Rosas es elegido como nuevo gobernador de la provincia de Buenos Aires por la Sala de Representantes provincial. El mismo pretendía organizar al país de forma federal y expandir el control sobre los territorios nacionales. Para conseguirlo, solicitó a la Sala de Representantes de Buenos Aires la suma del poder público. La denegación del pedido produjo su renuncia en 1832. Durante los siguientes años, Rosas organizó campañas para conquistar los territorios indígenas ubicados al sur de Buenos Aires. El saldo fue victorioso.

En 1835, es asesinado Facundo Quiroga, caudillo de la provincia de La Rioja, lo que intensifica la inestabilidad política del país. Frente a esto, la Sala de Representantes decide nombrar a Rosas como gobernador de la provincia, otorgándole la suma del poder público.

Desde el punto de vista económico, ejecutó un fuerte proteccionismo de la producción ganadera, principal actividad de las provincias de la región pampeana, entre ellas Buenos Aires. Pero el proteccionismo no fue tan intenso con los productos regionales de otras provincias. Además estableció para Buenos Aires el control de los ingresos aduaneros del comercio marítimo exterior. Para lograrlo, impidió que los barcos mercantes extranjeros puedan comerciar con los puertos de los ríos interiores de la Cuenca del Río de la Plata. Esta situación produjo la oposición de comerciantes británicos y franceses, dado que reducía sus posibilidades de mercado. En consecuencia, durante gran parte de su segundo gobierno, Rosas tuvo que lidiar con el bloqueo marítimo que naves británicas y francesas realizaron sobre el puerto de Buenos Aires para impedir que se haga efectivo el control sobre los puertos del interior de la cuenca.

Desde la visión social, Rosas ejerció un gobierno autoritario, acorde a los principios del federalismo. Si bien sostuvo la obligatoriedad del credo católico, el culto más importante que se impuso fue hacia su persona, hacia el federalismo y hacia su esposa, Encarnación Ezcurra. Su policía personal era conocida como La Mazorca, que se encargó de torturar y eliminar a los opositores políticos. También censuró fuertemente a la prensa. Este autoritarismo encontró la oposición de pensadores liberales, que integraron la sociedad conocida como Generación del 37. Algunos de sus integrantes fueron Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría.

Desde el punto de vista militar, Rosas expandió la influencia política argentina en los territorios perdidos con la disolución del Virreinato del Río de la Plata. Autorizó al caudillo de Tucumán, Alejandro Heredia, a atacar a Bolivia para frenar los planes expansionistas de la Confederación Peruano-Boliviana. Además pactó con Manuel Oribe del partido blanco uruguayo, opositor del entonces presidente uruguayo Fructuoso Rivera del partido colorado, para sitiar conjuntamente la ciudad de Montevideo.

En 1845, naves de guerra británicas y francesas incursionan sobre el Río Paraná, en un intento por garantizar el comercio con los puertos del interior de la cuenca. Las mismas quedan debilitadas por las fuerzas de Rosas en la batalla de Vuelta de Obligado. Este hecho, sumado a los recambios políticos en Europa, puso fin con el afán de comerciantes británicos y franceses por acceder a los puertos interiores, lo que desencadenó el desbloqueo definitivo de Buenos Aires para el año 1849.

En 1851, el caudillo de la provincia de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, se alía con la provincia de Corrientes, con Brasil y con el partido colorado uruguayo para derrotar a las fuerzas de Oribe y de Rosas. Corrientes y Entre Ríos sufrían el impacto negativo en la economía producido por el bloqueo de los puertos interiores de la cuenca, Brasil buscaba ampliar su influencia política en la región y el partido colorado continuaba acosado por el sitio en Montevideo. Ese mismo año, la coalición derrota a Oribe, lo que acaba con el sitio, y al año siguiente derrota a Rosas en la batalla de Caseros.

Secesión de Buenos Aires

En 1853 se sanciona una Constitución federalista, que es aceptada por todas las provincias excepto Buenos Aires, de mayoría unitaria, que declara su separación de la nación. Dicha Constitución es la que tendría vigencia hasta la actualidad. En la misma, entre otras cosas, contempla para el gobierno nacional la división de poderes en ejecutivo (presidencia), legislativo (congreso nacional) y judicial. A su vez, el poder legislativo estaba dividido en dos cámaras: la de senadores y la de diputados.

Al año siguiente, Urquiza es elegido presidente de Argentina. Su gobierno se concentró en reunificar Buenos Aires al resto del país por vías diplomáticas. Pero los reiterados fracasos conllevaron a que Urquiza comande la invasión a Buenos Aires, cuyo ejército estaba liderado por Bartolomé Mitre. Urquiza vence a Mitre en la batalla de Cepeda de 1859, lo que produce la reincorporación de Buenos Aires a la Argentina.

Ambas partes acordaron una reforma constitucional. Sin embargo, Buenos Aires se negó a elegir diputados nacionales de la forma en que esta nueva Constitución lo preveía, por lo que las fuerzas de Urquiza, cuyo mandato presidencial había concluido, y las de Mitre, ahora gobernador de Buenos Aires, se volvieron a enfrentar en la batalla de Pavón en 1861. Mitre salió victorioso. Esta victoria marcaría un punto de inflexión en la historia argentina, ya que en los años sucesivos se impondría el centralismo como forma de gobierno.

Modernización de Argentina

En 1862, Mitre es elegido presidente. Su gobierno comenzaría con lo que se denominó período de modernización de Argentina. El mismo continuaría durante las presidencias de Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda y culminaría con la primera presidencia de Julio Argentino Roca. Durante este período se tomaron medidas para integrar social y económicamente al país: se eliminaron las aduanas internas, se reemplazaron las monedas regionales por una única para todo el país, se desarrollaron los medios de comunicación (principalmente ferrocarriles y líneas de telégrafo), se unificaron las fuerzas armadas, se crearon las fuerzas policiales, se incentivó la inmigración europea, se desarrolló la educación y se laicizó al Estado. Además se tomaron medidas para modernizar el campo: se cercaron los límites de las tierras, se desarrolló el cultivo de granos (hasta entonces relegado por la ganadería vacuna) y se incorporaron nuevas tecnologías. La financiación principal corrió por cuenta de préstamos al exterior. En este marco, se crea la Sociedad Rural, con el objetivo de agrupar a los grandes terratenientes.

Lo militar durante este período se destacó por la rápida neutralización de los levantamientos federales, lo que consolidaba la victoria del unitarismo en Argentina. Además se incursionó hacia los territorios del sur y del chaco que aún eran controlados por indígenas. La incursión más importante se realizó entre 1878 y 1879 en donde un ejército comandado por Roca conquistó territorios hasta la actual provincia de Río Negro. También se entró en la denominada Guerra de la Triple Alianza.

Guerra de la Triple Alianza

La Guerra de la Triple Alianza ocurrió entre 1865 y 1870, en el cual Brasil, el Partido Colorado de Uruguay y Argentina pelearon contra Paraguay y el Partido Blanco de Uruguay (entonces llamado Partido Nacional). El presidente paraguayo, Francisco Solano López, pretendía expandir la influencia política de su país sobre la región, para lo cual luchó junto con el Partido Nacional por el poder político en Uruguay. Con el objetivo de aumentar su influencia política, Brasil ya estaba aliado con el Partido Colorado. Dado que las fuerzas paraguayas llegaban a Uruguay a través de las provincias argentinas de Corrientes y Misiones, Argentina, sintió amenazada su integridad territorial. Todas estas tensiones provocaron la guerra. Luego de años de enfrentamientos, el conflicto concluyó victorioso para Argentina y sus aliados.

Capitalización de la Ciudad de Buenos Aires

Durante el gobierno de Avellaneda, se establece la separación de la ciudad de Buenos Aires del resto de la provincia homónima, para establecerla como capital de la nación. Este hecho produce la oposición del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Tejedor, quien en 1978 encabeza una sublevación armada contra Avellaneda. Este evento produce el traslado momentáneo del gobierno nacional al entonces pueblo de Belgrano, desde donde se comanda la acción contra Tejedor. Las fuerzas de Tejedor son derrotadas en 1880. De esta forma, se capitaliza la ciudad de Buenos Aires, y se traslada la gobernación de la provincia a la ciudad de La Plata.

Modelo Agroexportador

Durante este período, que abarca desde la primera presidencia de Roca hasta el golpe militar de 1930, se destacó por la inclusión de Argentina en la denominada división internacional del trabajo. La misma consistió en la división de los distintos países en dos categorías: los países centrales y los periféricos. Argentina pertenecería a los segundos.

Los países periféricos se caracterizaban por especializar su economía en las actividades primarias (agrarias, mineras, forestales, etc.) y la producción era destinada a la exportación para los países centrales. Los centrales especializaron sus economías en las actividades secundarias o industriales, de forma tal que los productos primarios importados se industrializaban o manufacturaban. Luego, los países periféricos importaban de los centrales los productos manufacturados. Además, los países centrales otorgaban préstamos a los periféricos para que éstos puedan desarrollar y reinvertir en la infraestructura de sus actividades primarias.

Durante este período, Argentina desarrolló importantes avances en el campo. Se destaca la incorporación del frigorífico como principal innovación. De esta forma, el país adoptaba el modelo denominado agroexportador, que a su vez definía su rol periférico en el marco de la división internacional del trabajo. Sus principales competidores fueron Brasil y Estados Unidos. Los principales países centrales fueron el Reino Unido y Francia.

Gobiernos del PAN

Julio Argentino Roca. Ilustración de Thomas C. Dawson, 1903.

En 1880, Roca es elegido presidente de Argentina a la cabeza del partido Autonomista Nacional (PAN), heredero de los principios centralistas. Durante su gobierno se consolida la unificación monetaria, a través de la emisión del peso como moneda nacional. También se dan importantes pasos en la laicización estatal con la sanción de las leyes de Registro Civil, de Matrimonio y de Educación, cuya normativa establece que la educación primaria deberá ser obligatoria, gratuita y laica. Por otra parte, se continuaron las conquistas territoriales sobre los indígenas. Roca volvería a ser presidente por el PAN entre 1898 y 1904.

Durante este período de gobiernos del PAN, también conocidos como gobiernos autonomistas, se registró el mayor ingreso de inmigrantes europeos, originarios principalmente de España y de Italia. Si bien durante los gobiernos anteriores los inmigrantes tenían acceso a tierras para dedicarse al campo, para la presente época ya quedaban pocos terrenos disponibles. Esto era consecuencia de la ocupación que los grandes terratenientes realizaban cuando los límites no eran claros y de que la tierra conquistada a los indígenas era repartida entre los miembros del ejército conquistador. Dada esta situación, algunos inmigrantes optaron por arrendar tierras a los propietarios, mientras que otros se asentaron en las ciudades más grandes, como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

La inmigración aceleró el crecimiento en las ciudades. Las actividades urbanas se diversificaron. Aparecieron las primeras industrias, lo que produjo un aumento de asalariados. De esta forma, se generaron los primeros movimientos políticos en defensa de los intereses del trabajador (movimiento obrero) y se crearon sindicatos. Algunos de éstos eran anarquistas, otros comunistas y otros socialistas. Además, el crecimiento urbano condujo a la aparición de una nueva clase social, dedicada a actividades profesionales, conocida como clase media.

En 1890, Leandro Alem y Bartolomé Mitre fundan el partido Unión Cívica. Estaba conformado por jóvenes universitarios, intelectuales y miembros de la clase media. El partido era ideológicamente heterogéneo y buscaba ser una alternativa política al PAN. Ese mismo año protagonizó la llamada Revolución del Parque, que produjo la renuncia del entonces presidente autonomista Miguel Juárez Celman. Al año siguiente, el partido se divide en Unión Cívica Nacional y en Unión Cívica Radical. Los primeros, liderados por Mitre, se unieron al PAN, mientras que los segundos, liderados por Alem, continuaron oponiéndosele. A partir de entonces, a los miembros de la Unión Cívica Radical se los comienza a llamar radicales. En los años sucesivos, los radicales realizarían nuevas sublevaciones.

Frente a las revueltas y manifestaciones organizadas por el movimiento obrero y los sindicatos, los gobiernos autonomistas implementaron la represión policial. Endurecieron su política represiva con la sanción de las leyes de Residencia en 1902 y de Defensa Social en 1910. A través de la primera, se expulsaba del país a los inmigrantes acusados de revueltas y con la segunda se reglamentaba la prohibición de actividades propias de los sindicatos y del movimiento obrero.

En 1912, el gobierno autonomista de Roque Sáenz Peña accede al pedido de la oposición política de reformar el sistema electoral, de forma tal que se impidan los métodos de fraude habitual. En consecuencia, se sanciona la ley Sáenz Peña, la cual establece el voto secreto, obligatorio y permitido sólo para varones mayores de 18 años.

Gobiernos Radicales

En 1916, habiéndose efectivizado la ley Sáenz Peña, Hipólito Yrigoyen es elegido presidente por el partido radical. Sin embargo, la oposición política, que fue mayoría en el congreso nacional y en las provincias, tuvo participación activa durante esta presidencia.

Entre sus medidas se destacaron la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial, la intervención reiterada sobre provincias opositoras y la creación de la petrolera estatal YPF. También apoyó la denominada Reforma Universitaria de1918, iniciada en Córdoba y expandida a todo el continente americano. Mediante la misma se buscaba que las instituciones universitarias sean autónomas, laicas, democráticas y gratuitas.

Yrigoyen buscó la conciliación para resolver los conflictos entre el movimiento obrero y el empresariado. Sin embargo, también aplicó la represión policial y militar. Se destacan los eventos de la Semana Trágica y de la Patagoia Rebelde, que dejaron víctimas fatales. También durante su gobierno aparece la fuerza parapolicial conocida como Liga Patrótica, cuyos principios se basaban en la eliminación de los miembros del movimiento obrero.

En 1922 asume como presidente el radical Marcelo Torcuato de Alvear. Fue ideológicamente cercano a los denominados conservadores, que eran los herederos de las ideas autonomistas. Esta circunstancia produjo el quiebre del radicalismo entre personalistas, cercanos a Yrigoyen, y antipersonalistas, cercanos a los conservadores.

En 1928, el radicalismo personalista vence en las elecciones presidenciales con Yrigoyen a la cabeza. Durante su gobierno es asesinado el senador opositor Carlos Lencinas. La inestabilidad política que desencadenó este hecho, sumado a la llegada de la depresión económica del mundo capitalista, produjo que el gobierno de Yrigoyen sea derrocado por un golpe militar en 1930.

Crisis del 30

En el año 1929 se había iniciado una fuerte crisis económica en los países capitalistas. La división internacional del trabajo que regía en ellos había especializado a sus economías de forma tal que el comercio exterior resultara más rentable que el interno. La confianza en este modelo económico produjo una fuerte inversión financiera, que trajo aparejado un mayor volumen de producción. Sin embargo, la demanda externa no creció en la misma proporción que la producción, lo que produjo importantes excedentes en el mercado y, consecuentemente, la pérdida de su valor comercial. Esta situación se vio bien reflejada cuando, en octubre de 1929, se produce el denominado Big Crack en la bolsa de Wall Street en Nueva York, con la caída estrepitosa del valor de las acciones.

Dichas circunstancias produjeron que los estados nacionales intervengan en sus economías para sustituir la demanda exterior por la interior. Con este objetivo, varios países tomaron fuertes medidas proteccionistas y aumentaron los salarios y el gasto público, lo que impulsó el desarrollo de sus mercados internos. Éstas se las conoce como medidas keynesianas, en honor a su promotor, el economista inglés, John Maynard Keynes.

La crisis produjo la depreciación del oro, que hasta entonces había sido el patrón utilizado por los países capitalistas para establecer equivalencias entre las distintas monedas nacionales. Este hecho produce que en los años sucesivos, estos países reemplacen al patrón oro por el de la moneda estadounidense, el dólar.

Dado que la salida de esta crisis fue lenta y paulatina, no todos los países vieron conveniente al mismo tiempo tomar las medidas keynesianas. Durante la denominada Década Infame, el gobierno argentino buscaría la forma de mantener el modelo agroexportador. Sin embargo, el país experimentaría un fuerte crecimiento de sus industrias.

Década Infame

Artículo desarrollado → Década Infame.

La Década Infame fue el período de la historia argentina que hace referencia a la década de 1930, pero que se extiende hasta el año 1943. Se la conoció con el nombre infame por el marco de ilegalidad en el que se desarrolló el gobierno. Sus prácticas incluyen el fraude electoral, mediante la derogación de la ley Sáenz Peña, y la persecución a la oposición política.

Luego del golpe de 1930, José Félix Uriburu preside un gobierno militar e inicia una feroz persecución contra los radicales. En 1931, se llama a elecciones para la provincia de Buenos Aires. Contrario a las expectativas de Uriburu, los radicales salen vencedores. Este hecho produce la anulación de esas elecciones y la proscripción política del radicalismo. Finalmente, en 1932 se celebran elecciones presidenciales. Agustín Pedro Justo asume a través de Concordancia, partido político afín a los conservadores, que presidiría al país hasta 1943.

El fin de la división internacional del trabajo trajo como consecuencia que la actividad agraria sea poco rentable, lo que a su vez produjo una migración interna masiva del campo a las ciudades. El fin del modelo anterior también generó escasez de las manufacturas que se importaban. Ambas condiciones propiciaron un fuerte incremento de la actividad industrial. Sin embargo, hubo planificación gubernamental escasa para el desarrollo de la misma. Varios de los inmigrantes internos no consiguieron trabajo formal en las ciudades y se establecieron en asentamientos precarios conocidos como villas de emergencia.

La actividad industrial creció a la par del sindicalismo. En este marco, se crea la Confederación General del Trabajo (CGT) en 1930, con el propósito de agrupar a los diversos sindicatos. El movimiento obrero, los sindicatos y la CGT fueron reprimidos por el gobierno.

Paulatinamente se fueron tomando medidas para intervenir la economía nacional. Sin embargo, ninguna apuntó al desarrollo del mercado interno. Se crearon las llamadas juntas reguladoras, cada una de las cuales se dedicaba a controlar la producción de un bien agrario en particular. Así, por ejemplo, se creó la junta del vino, la junta de la carne, etc. Además, en 1935, se fundó el Banco Central para controlar el flujo monetario.

Con el propósito de conservar el modelo agroexportador, el gobierno firmó dos pactos con Gran Bretaña, en 1933 y 1936. En los mismos se acordaba que Argentina le seguía exportando productos agrícolas a cambio de que se apliquen aranceles bajos o nulos a las importaciones británicas y que se le ceda a empresas británicas la concesión de diversas actividades económicas en Argentina, principalmente de frigoríficos.

Este trato preferencial que recibía Gran Bretaña fue objeto de investigación del senador opositor Lisandro de La Torre, quien descubrió actos de corrupción de empresas británicas amparadas por el gobierno. La investigación se congeló cuando su compañero de partido y de bancada, Enzo Bordabehere fue asesinado en plena sesión parlamentaria en 1935.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno buscó acercarse al bando de Estados Unidos y sus aliados. La inminente victoria del candidato conservador Patrón Costas, que se aliaría con Estados Unidos, trajo como consecuencia que un sector militar de tendencias nazi-fascistas derroque al gobierno del entonces presidente Ramón Castillo en 1943.

Modelo de Sustitución de Importaciones

El modelo de sustitución de importaciones se aplicó en Argentina entre 1943 y 1976. La crisis del 30 había producido la merma de importación de manufacturas, en consecuencia, el gobierno apuntó al desarrollo industrial. Dado que esta crisis también había producido la caída de las exportaciones, durante este período se impulsaría el desarrollo del mercado interno.

Gobierno Militar

Durante el gobierno militar que le siguió al golpe, se tomaron medidas de intervensionismo económico para el desarrollo industrial y del mercado interno. También continuaron las persecuciones a la oposición política, hubo censura a los medios de comunicación, se restituyó la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y se le quitó la autonomía a las universidades.

La derrota cada vez más próxima del nazi-fascismo en la guerra instó a varios miembros del gobierno militar a inclinarse a favor del bando aliado, lo que produjo remociones constantes, inclusive de sus presidentes.

Si bien a política adoptada frente al movimiento obrero continuó siendo la represión, el gobierno buscó influenciar políticamente a los sindicatos. Es así como el entonces secretario de trabajo y previsión, Juan Domingo Perón pacta, con la CGT y diversos sindicatos, mejoras de las condiciones laborales a cambio de apoyo político.

A medida que la industria se desarrollaba en el país, el sindicalismo se hacía más importante y numeroso. Los nuevos sindicatos y movimientos obreros se mantuvieron ajenos a la influencia de los líderes tradicionales del movimiento, que eran víctimas de la persecución gubernamental. Las mejoras laborales que Perón les fue ofreciendo a las viejas y a las nuevas agrupaciones produjo que el apoyo a su persona se masificara.

El incremento del apoyo político orientado a la figura de Perón preocupó al gobierno militar, el cual decide encarcelarle el 9 octubre de 1945. Pero el 17 de ese mes una numerosa manifestación convocada por el sindicalismo y el movimiento obrero exige por la libertad de Perón. La exigencia es cumplida y el gobierno decide llamar a elecciones. Las mismas contarían con las características señaladas en la ley Sáenz Peña. En 1946, Perón es elegido presidente al frente del partido laborista. El laborismo sería disuelto por Perón para conformar su propio partido, el justicialismo.

Presidencia de Perón

En lo económico, el gobierno de Perón se caracterizó por el desarrollo de la industria y del mercado interno. Con este objetivo, aumentó el poder económico del Estado. Compró los ferrocarriles concesionados por británicos, creó la estatal Aerolíneas Argentinas y el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), a través del cual, el gobierno monopolizaba el comercio exterior. De esta forma, compraba la producción agrícola local y la revendía al exterior, utilizando la diferencia para invertirla en actividades económicas especificas dentro del país, especialmente las vinculadas al desarrollo industrial. Perón aumentó también el gasto público, los salarios y la seguridad laboral, lo que enriqueció al mercado interno. También creó los llamados planes quinquenales. El primero de ellos, de 1947, hizo hincapié en el desarrollo de la industria liviana (alimentos, textil, papel, etc.) y del mercado interno. El plan quinquenal de 1952 se preocupó más por el desarrollo del campo, principal fuente de ingresos externos (divisas), y por el desarrollo de la industria de base o pesada (siderurgia, combustible, electricidad, etc.). En este último sentido, el gobierno firmó con algunas empresas extranjeras, conocidas como multinacionales, para la instalación de industrias de base en Argentina.

En lo social, incorporó el voto femenino, restituyó la autonomía universitaria y reformó la Constitución, en la cual amplió los roles del Estado para garantizar el bienestar social. La enseñanza religiosa continuó dictándose en las escuelas públicas, pero además, Perón impulsó fuertemente el culto hacia su persona, hacia el justicialismo y hacia su esposa, Evita. Por otro lado, continuaron las persecuciones a los opositores políticos. Las mismas se fueron recrudeciendo con la reiteración de intentos de golpe de Estado. También se aplicaron censuras a los medios de comunicación.

Perón había ganado varios enemigos. Los terratenientes estaban en contra de la monopolización del comercio exterior. Los grupos nacionalistas, que habían apoyado la compra de ferrocarriles y la creación de Aerolíneas Argentinas, ahora estaban en contra de la instalación de multinacionales. La oposición política era víctima de persecución. Los medios de prensa se opusieron a la censura. Algunos bandos militares disputaban posiciones de poder contra los peronistas. Finalmente, la Iglesia Católica reprobaba el culto al peronismo. Es contra este último grupo que el conflicto se recrudece, cuando, en 1954, el gobierno legaliza el divorcio y elimina la enseñanza religiosa en las escuelas públicas.

El 16 de junio de 1955, aviones de la marina argentina bombardean la Casa de Gobierno en un intento fallido de golpe de Estado. Hubo numerosas víctimas fatales. Como respuesta, militantes peronistas queman varias iglesias, sedes de partidos opositores y el Jockey Club, que era un lugar de reunión de los grandes terratenientes. Pese a los intentos de pacificación por parte del gobierno, la denominada Revolución Libertadora derroca a Perón el 16 de septiembre de 1955, instaurando un nuevo gobierno militar.

Revolución Libertadora

El gobierno militar duró de 1955 a 1958. Inició una feroz persecución contra el peronismo, lo que forzó a Perón a exiliarse en el extranjero. Sus medidas incluyeron la proscripción del justicialismo, la anulación la Constitución peronista, la derogación del divorcio y la intervención de los sindicatos. El gobierno español de Francisco Franco le brindó asilo político a Perón durante su exilio. Los militantes y sindicalistas peronistas se mantuvieron en contacto con Perón desde la clandestinidad.

Gobiernos Radicales

Durante el período que abarca de 1958 a 1966, la proscripción del peronismo facilitó el ascenso del radicalismo al poder. Sin embargo, sus gobiernos serían fuertemente condicionados por las fuerzas armadas. Entre otros accionares, las fuerzas armadas intentarían varios golpes de Estado, pero sólo tres serían victoriosos. Este período se caracteriza por la aparición de diversos grupos armados conocidos como guerrillas, cuyos principios se basaban en la instauración del comunismo a través de una revolución armada. Algunos de ellos también impulsarían el regreso de Perón al poder.

En 1958, se realizarían elecciones presidenciales. El radical Arturo Frondizi había pactado con Perón el fin de la inhabilitación política de algunos dirigentes peronistas a cambio del apoyo político del peronismo en las elecciones. Este hecho produjo la división del radicalismo entre la UCR Intransigente, que sería el partido de Frondizi, y la UCR del Pueblo, en contra del pacto con Perón.

Frondizi gana las elecciones. Su gobierno, a través del ministro de economía Álvaro Alsogaray, instaura el modelo denominado desarrollista. El mismo se basó en un fuerte ajuste del gasto público para invertir en el desarrollo de la industria pesada. Es así como numerosas multinacionales de este rubro se instalaron en el país. Sin embargo, la disminución del gasto público trajo aparejado la oposición del movimiento obrero, de mayoría peronista. Esta oposición política fue respondida mediante la represión, acorde al plan de Conmoción Interna del Estado o Conintes. Por otro lado, durante su gobierno, se aprueba la instalación de universidades privadas, lo que posibilita a la Iglesia Católica enseñar su religión en niveles terciarios.

En 1962, dirigentes peronistas asumen la gobernación de varias provincias. Este hecho produce la amplia oposición de las fuerzas armadas, que realizan un nuevo golpe de Estado. Frondizi es derrocado y asume el presidente provisional del Senado, el radical José María Guido. Durante su gobierno, dos bandos internos de las fuerzas armadas se enfrentan en la conquista de posiciones de poder. Los azules, de carácter más conciliador con el peronismo, se enfrentan con los colorados, antiperonistas intransigentes. La victoria de los azules produce que su líder, Juan Carlos Onganía, sea nombrado comandante en jefe del ejército por Guido.

En 1963 se realizan elecciones. Perón ordena a sus seguidores el boicot de la misma. En consecuencia, se registra un amplio porcentaje de abstencionismo. Arturo Umberto Illia vence con la UCR del Pueblo. Su gobierno se caracterizó por el aumento del gasto público, por el establecimiento de topes mínimos en los salarios, por la fuerte regularización de medicamentos y por expropiar con indemnización petroleras extranjeras.

Illia anula la inhabilitación política de dirigentes peronistas, lo que produce la amplia oposición de las fuerzas armadas. En 1966, la denominada Revolución Argentina derroca al gobierno y Onganía asume la presidencia del nuevo gobierno militar.

Revolución Argentina

Durante los gobiernos militares de la Revolución Argentina, se llevaron a cabo medidas autoritarias. Las mismas respondían a la denominada Doctrina de Seguridad Nacional, un plan consensuado por el gobierno de Estados Unidos para apoyar a los militares latinoamericanos en la lucha contra el comunismo. En Argentina se proscribieron todos los partidos políticos, se censuraron medios de comunicación y se persiguieron opositores políticos. En 1966, con el objetivo de despolitizar las universidades, las fuerzas policiales reprimieron a estudiantes y docentes universitarios en la denominada Noche de los Bastones Largos. Si bien se reprimió al movimiento obrero, el gobierno buscó el apoyo político de los sindicatos. Es así como el entonces líder de la CGT, Augusto Timoteo Vandor toma una postura conciliadora con el gobierno. Este hecho produce la escisión de una parte de la CGT contraria a Vandor, que se autodenomina CGT de los Argentinos. En lo militar, se hizo hincapié en la lucha contra las guerrillas, que aumentaban en número y recursos.

En lo económico, se instauró el modelo eficientista, a través del ministro de economía Adalberto Krieger Vasena. El mismo se basó en el desarrollo industrial, mediante la instalación de multinacionales de rubros complementarios a la estructura industrial de ese entonces. Estas medidas no vinieron acompañadas del desarrollo del mercado interno, en consecuencia, la producción industrial se orientó hacia el comercio exterior, que resultó más rentable.

El descontento de la población por el autoritarismo del gobierno se vio reflejado en una serie de manifestaciones en distintos puntos del país. Las mismas agrupaban estudiantes, docentes, políticos, sindicalistas y miembros del movimiento obrero. Las más numerosas y violentas ocurrieron en las ciudades de Rosario y Córdoba, en los eventos denominados Rosariazo y Cordobazo respectivamente. Estos hechos produjeron el recambio de Onganía como presidente del gobierno militar en 1970. Sin embargo, el descontento popular continuó. En 1973, el gobierno decide llamar a elecciones y eliminar la proscripción del peronismo, pero sin habilitar políticamente a Perón.

El Regreso de Perón

El justicialista Héctor Cámpora obtiene la presidencia el 11 de marzo de 1973. Sin embargo, Cámpora renuncia para que se pueda volver a llamar a elecciones, esta vez con Perón habilitado. El 23 de septiembre de 1973, Perón es elegido presidente nuevamente. Su gobierno enfrentó a las guerrillas, algunas de las cuales habían impulsado su regreso. El enfrentamiento se recrudece con la aparición de la Alianza Anticomunista Argentina o Triple A, una fuerza paramilitar cuyo accionar se basó en la eliminación de personas con ideas comunistas.

El 1° de julio de 1974, Juan Domingo Perón fallece en ejercicio de la presidencia. Asume la vicepresidenta, su esposa Isabel Martínez de Perón. Los esfuerzos del nuevo gobierno para combatir la guerrilla no fueron suficientes para las fuerzas armadas. En consecuencia, un golpe militar derroca al gobierno en 1976.

Modelo Neoliberal

A partir de la década de 1960, el mundo capitalista experimentaría un nuevo cambio en su estructura de comercio internacional. El desarrollo tecnológico experimentado durante este período permitió subsanar dos inconvenientes del modelo anterior a la crisis de 1930. El desarrollo de técnicas agrarias, y posteriormente de la genética, amplió las posibilidades de producción agropecuaria, lo que terminó con la dependencia a los agroexportadores. Por otro lado, el desarrollo del transporte y las telecomunicaciones ayudaron a adaptar cada vez mejor la producción a la demanda real. Acorde al crecimiento que las economías internas habían logrado durante el período posterior a la crisis de 1930, los países del mundo capitalista se dividieron en primer mundo o desarrollados y tercer mundo o en vías de desarrollo. Estados Unidos, Japón y los países de Europa occidental pertenecerían al primer grupo. El resto del mundo capitalista, inclusive Argentina, pertenecerían al segundo grupo.

Frente al crecimiento de sus economías, los países desarrollados impulsaron la búsqueda de nuevos mercados. Esta situación se vio reflejada en Argentina, primero con la instalación de multinacionales y luego con la ampliación del comercio exterior, especialmente durante el eficientismo. Sin embargo, la incorporación más amplia y planificada de Argentina al modelo neoliberal comenzaría durante el gobierno militar iniciado en 1976, conocido como Proceso de Reorganización Nacional.

Proceso de Reorganización Nacional

Artículo desarrollado → Proceso de Reorganización Nacional.

El Proceso de Reorganización Nacional o proceso, duró entre 1976 y 1983. Inicialmente estuvo presidido por el entonces comandante en jefe del ejército, Jorge Rafael Videla. Su gobierno, basado en los principios de la Doctrina de Seguridad Nacional, fue de carácter autoritario. Sus medidas incluían la censura a los medios de comunicación, la proscripción de todos los partidos políticos y la persecución, tortura, desaparición y eliminación de los denominados subversivos.

Los subversivos fueron considerados por el gobierno como el enemigo a derrotar. Entre los mismos se incluían a las guerrillas, al movimiento obrero, y a sindicalistas, políticos y manifestantes opositores al gobierno. En este marco, se destaca La Noche de los Lápices, en donde el gobierno reprimió y desapareció a estudiantes secundarios que se manifestaban en reclamo de un boleto preferencial para el transporte. De esta forma, aparecen organizaciones conocidas como Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, integradas por familiares de desaparecidos. Estas organizaciones se manifestaron en reclamo de la aparición de sus familiares. Algunos de sus miembros también fueron desaparecidos.

En lo económico, el proceso, a través del ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz, propició la desprotección económica, con el objetivo de la inclusión en el modelo neoliberal. Entre otras medidas, se redujeron aranceles a la importación de diversos productos, especialmente los manufacturados, y se eliminaron los subsidios a diversas actividades económicas, especialmente a las industriales. De esta forma se produjo la desindustrialización del país, que trajo como consecuencia el aumento de la desocupación y el debilitamiento de los sindicatos y del movimiento obrero. Todo esto concluyó en una mayor precarización laboral, con la reducción del salario y de la seguridad laboral. Interesadas en el nuevo bajo costo por empleado, numerosas multinacionales se instalaron en el país para dedicarse a actividades terciarias o de servicios (comunicación, comercio, profesionales, etc.). Para financiar sus planes de gobierno, el proceso pidió préstamos a entidades financieras extranjeras y supranacionales, como el Fondo Monetario Internacional o FMI. De esta forma, el país experimentó un crecimiento abrupto de su deuda externa.

En lo militar, se consiguió la victoria total sobre la guerrilla. Además, en 1982, el entonces presidente del gobierno militar, Leopoldo Fortunato Galtieri, envía fuerzas militares a las Islas Malvinas, lo que inicia el conflicto conocido como Guerra de las Malvinas.

Dictadura argentina abandona el poder con 30.000 desaparecidos y 500 bebés robados, todos ellos hijos de desaparecidos, según organismos humanitarios.

Guerra de las Malvinas

Gran Bretaña había ocupado las Islas Malvinas en 1833. En las décadas de 1960 y 1970, en el marco del plan de descolonización organizado por la ONU, Gran Bretaña y Argentina iniciaron conversaciones diplomáticas sobre la situación administrativa de las islas. Sin embargo, para 1980 las conversaciones se congelaron. Es así como el gobierno argentino dispone la recuperación de las islas por la vía militar. Gran Bretaña toma la acción como una declaración de guerra y envía sus fuerzas militares para reconquistar las islas. Argentina sale derrotada. Este fracaso, sumado al descontento popular con el autoritarismo del gobierno, produjo la finalización del gobierno militar.

Democracia

Raúl Alfonsín. Fotografía electoral de 1983.

En 1983, el radical Raúl Alfonsín vence en las elecciones presidenciales. Su gobierno trabajó en denunciar los crímenes cometidos durante el proceso. Este hecho encontró la oposición de las fuerzas armadas, que intentaron nuevos golpes de Estado. De esta forma, el gobierno y los militares pactan frenar los intentos de golpe a cambio de la sanción de las denominadas leyes del perdón. Dichas leyes impidieron que varios miembros de las fuerzas armadas puedan ser juzgados por los crímenes del proceso.

1985: Juicio a las Juntas militares. Se condena a cadena perpetua a los ex dictadores Jorge Videla y Emilio Massera, y a 17 años de prisión al ex dictador Roberto Viola.

1986: Ley de Punto Final, que impedía abrir nuevas causas por crímenes de lesa humanidad de la dictadura.

1987: Ley de Obediencia Debida, bajo presión militar, para exculpar a centenares de acusados de las violaciones de los derechos humanos.

Sin embargo, dada la cantidad de militares ya encarcelados, los movimientos golpistas continuaron. Por otro lado, su gobierno legaliza el divorcio en 1987.

En 1989, el justicialista Carlos Menem es elegido nuevo presidente. En 1990, Menem indulta a los militares encarcelados durante el gobierno de Alfonsín y ex guerrilleros de los años 70. También a 164 participantes en levantamientos golpistas en democracia (‘carapintadas’), lo que produce el fin de los movimientos golpistas.

1990: Se produce último levantamiento 'carapintada'. Menem indulta a los ex dictadores Videla, Massera y Viola, entre otros jerarcas dictatoriales. También indulta a Mario Firmenich, ex jefe de Montoneros (disuelta agrupación armada, peronista de izquierda) y a otros jefes guerrilleros

En 1991, el gobierno envió fuerzas en apoyo a la incursión militar estadounidense sobre Irak. En el mismo año, su gobierno, junto con el de Paraguay, Uruguay y Brasil fundan el Mercosur, con el objetivo de integrar económica y políticamente a la región.

Por otro lado, se perpetraron dos atentados terroristas de Irán contra edificios judíos, en 1992 contra la Embajada de Israel y en 1994 contra la AMIA.

En lo económico, a través del ministro de economía, Domingo Cavallo, el gobierno de Menem desarrolló el modelo neoliberal. Se estableció la convertibilidad uno a uno entre el peso y el dólar para revalorizar la moneda nacional. También se flexibilizaron las condiciones laborales. Estas medidas atrajeron la instalación de empresas extranjeras, interesadas en recaudar en moneda fuerte y en reducir el costo por empleado. En este marco, numerosas empresas estatales se dieron en concesión a empresas privadas, muchas de ellas multinacionales. Entre otras, se privatizaron los ferrocarriles, Aerolíneas Argentina e YPF. Mediante la reduccón de tarifas arancelarias, las importaciones experimentaron un fuerte crecimiento, lo que debilitó a los productores locales. Para financiar todas estas medidas, el gobierno recibió préstamos de organismos internacionales y supranacionales.

1998: Son encausados y arrestados militares indultados o beneficiados por leyes de amnistía, en nuevas causas por robo y apropiación de bebés y por su responsabilidad en el Plan Cóndor de coordinación represiva del Cono Sur.

En 1999, el radical Fernando de la Rúa asume la presidencia a través de Alianza, un partido político que resultó de la unión de la UCR con el recientemente creado Frepaso. El gobierno continuó con el modelo económico anterior, profundizando la flexibilización laboral. Mediante la reducción en el gasto público y el pedido de nuevos préstamos, el gobierno buscó pagar los vencimientos de la deuda externa. Esta situación produjo la desconfianza en el modelo, reflejada en el retiro compulsivo de depósitos bancarios. En diciembre de 2001, el gobierno recurrió a la congelación de los depósitos para salvaguardar el sistema financiero, lo que acrecentó el descontento popular. Pocos días después, violentas manifestaciones reclaman contra el gobierno. Este hecho produce la renuncia de De la Rúa y la finalización de Alianza como partido.

En 2002, el justicialista Eduardo Duhalde es elegido presidente por el congreso nacional. Establece un nuevo modelo económico mediante el cual, el valor del peso se mantiene por debajo del valor del dólar. De esta forma, los exportadores, principalmente agrarios, obtienen ingresos en moneda fuerte. Sin embargo, el gobierno retiene una parte de esos ingresos para financiar sus planes de gobierno.

En 2003, el justicialista Néstor Kirchner es elegido presidente. Su gobierno continuó el modelo económico anterior. Para frenar la inflación, producto de la devaluación del peso, se establece un sistema de control de precios. Por otro lado, se anulan las leyes del perdón, lo que permite reanudar los juicios contra los crímenes del proceso. Durante su gobierno, Venezuela queda incluida en el Mercosur.

El Congreso anula las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y la Cámara Federal reabre centenares de causas por crímenes y terrorismo de Estado.

2005: La Corte Suprema declara la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, anuladas por el Parlamento.

2006: Hay seis condenados y unos 253 detenidos sobre unos 700 encausados por crímenes de lesa humanidad. Algunas causas fueron elevados a juicio oral.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Luna, Félix. breve historia de los argentinos. Buenos Aires: Grupo Planeta, 2000.

Notas