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Hipótesis disidentes del sida

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Las teorías de los disidentes del sida consisten en una serie de hipótesis surgidas en las décadas de 1980 y 1990, que niegan que exista una relación causal entre el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y el retrovirus VIH (virus de inmunodeficiencia humana) 1 y 2. Algunas niegan incluso la existencia del VIH.

Estas hipótesis son apoyadas por un grupo minoritario de científicos, referidos habitualmente como disidentes del sida o negacionistas del sida. Asimismo son apoyadas por grupos de periodistas y por activistas políticos y religiosos que se oponen a la difusión de métodos anticonceptivos y de prevención de enfermedades de trasmisión sexual. También fueron apoyadas en el pasado por el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki.

Los disidentes del sida sostienen los siguientes postulados:

  • "El VIH no existe, sino que es simplemente un artificio de laboratorio". Esta es la posición del llamado "Grupo de Perth", liderado por la Física médica Eleni Papadopulos-Eleopulos.
  • "El VIH existe pero "es inocuo" y "no es contagioso". "La causa del SIDA no está en el virus sino en múltiples factores estresantes del sistema inmunológico". Esta es la postura defendida principalmente por Roberto Giraldo y Peter Duesberg.
  • "El sida es producido por las mismas drogas que se utilizan para combatir la enfermedad". Esta es una afirmación común a todos los disidentes.
  • "El sida es producido por adicción a ciertas drogas".
  • "Las pruebas para detectar la enfermedad son ineficaces".
  • "El sida no es una enfermedad mortal".

Los amplia mayoría de la comunidad científica considera estas teorías como pseudocientíficas, porque niegan la existencia de lo que ellos consideran una amplia evidencia empírica que contradice estos postulados. Consideran además que las hipótesis no cumplen requisitos científicos básicos: violan el principio de Occam, no aportan evidencia empírica que demuestre anomalías en las teorías consolidadas, eligen la evidencia de forma selectiva para validar las hipótesis y se basan en conocimientos obsoletos sobre virología.

El científico Anthony Fauci, director del Instituto Nacional contra las Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, definió a los disidentes del sidacomo "un grupo de personas que dicen que la Tierra es plana, esperando que los lleven a una estación espacial para demostrarles que la Tierra es redonda".

Los científicos disidentes, por contrapartida, acusan a los ortodoxos de incompetencia científica y fraude deliberado. Alegan que no son invitados a las conferencias sobre sida y que no reciben apoyo monetario para sus investigaciones.

Declaración de Durban

En julio del 2000, más de 5000 científicos firmaron una declaración, conocida como la declaración de Durban, en respuesta a las hipótesis de los disidentes del sida. La declaración tuvo como objetivo difundir en lenguaje comprensible los datos más probados sobre VIH/sida. Participaron de la declaración varios premios Nobel y directores de institutos de investigación, academias y sociedades médicas, que incluyen a la Organización Europea de Biología Molecular, el Instituto Pasteur, la Academia de Ciencias Médicas del Reino Unido, el Instituto Max Planck, la Sociedad del Sida de India, el Instituto Nacional de Virología de Sudáfrica, la Sociedad de Clínicas de HIV de África del Sur, el Instituto de Medicina de Estados Unidos, la Sociedad Real de Londres y la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, entre otros institutos y organizaciones. Para una mayor transparencia, se requirió que no firmaran científicos vinculados a la industria farmacológica.

La declaración, que fue publicada en la revista Nature, afirma que aunque todavía existen varios aspectos de la enfermedad que se desconocen, la información que establece la relación causal entre el VIH y el sida es contundente:

  • Los pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), sin importar donde vivan, están siempre infectados con VIH.
  • Si no se trata, la mayor parte de la población con VIH muestra síntomas del sida al cabo de un tiempo que varía entre 5 y 10 años después del contagio. La infección se identifica en sangre mediante la detección de anticuerpos, secuencias genéticas o aislamiento viral. Estos test son tan efectivos como los usados para detectar otras infecciones virales.
  • Las personas que reciben sangre contaminada o productos sanguíeos contaminados con VIH desarrollan sida, mientras que aquellos que reciben sangre o productos sanguíneos no contaminados no desarrollan la enfermedad.
  • La mayor parte de los niños que desarrollan la enfermedad nacen de madres infectadas con VIH. A mayor carga viral en la madre aumentan las probabilidades de que el bebé se infecte.
  • En pruebas in vitro, el VIH infecta el mismo tipo de células de la sangre (linfocitos CD4) que la enfermedad ataca en los pacientes con sida.
  • Las drogas que impiden la replicación del VIH in vitro también reducen la carga viral en humanos y retrasan o impiden la aparición del sida. Cuando está disponible, el tratamiento reduce la mortalidad por sida en más de un 80%.

Referencias

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Bibliografía

  • El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.

Notas