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Herencia en los dominios morfoclimáticos
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[escribe] Planteamiento
En todos los dominios morfoclimáticos, a la hora del análisis geomorfológico, aparecen dos tipos de situaciones que explican la relación entre el relieve y el sistema morfogenético. Unas formas responden a los procesos morfogenéticos presentes y evolucionan con ellos; otras, en cambio, están estabilizadas y tienden a desaparecer, bajo la acción de los procesos morfogenéticos actuales. Se trata de formas vivas o funcionales, y formas heredadas o relictas, respectivamente. Son estas formas heredadas las que nos proporcionan información sobre la historia del relieve y las condiciones bioclimáticas existentes cuando se formaron, la geomorfología histórica.
Para la identificación de las herencias morfoclimáticas se emplean criterios morfológicos y criterios sedimentológicos y edafológicos. Por otra parte, la importancia relativa de los paleomodelados y los modelados funcionales varía mucho según el dominio morfoclimático. Distinguiremos entre: dominios morfoclimáticos activos, dominios morfoclimáticos estabilizados y dominios morfoclimáticos de transición.
Todo esto nos aboca al estudio de las relaciones entre el relieve y el medio bioclimático. Distinguiremos dos tipos de situaciones entre las formas actuales y las heredadas: la combinaciones homogéneas y las combinaciones incoherentes.
[escribe] Criterios morfológicos
En cualquier domino morfogenético las formas vivas se suceden sin rupturas unas a otras. Se trata de garantizar la evacuación de los fragmentos producidos por la meteorización hacia el exterior (exorreico) o hacia el nivel de base local (endorreico). Sin embargo las formas heredadas son ajenas a estos procesos, son forma aberrantes sometidas al ataque del nuevo modelado, y por lo tanto, difíciles de identificar.
Las formas heredadas más llamativas son los glaciares locales ya desaparecidos. Son muy abundantes, ya que la última glaciación está relativamente cercana.
Las formas heredadas mejor conservadas son las que se encuentran fuera del radio de acción de los grandes agentes de evacuación. En este sentido las terrazas fluviales constituyen un ejemplo paradigmático. También los piedemontes son áreas ricas en formas heredadas. Sobre todo en las regiones interfluviales. Los cerros testigo son las formas más características.
Cuando analizamos formas elaboradas sobre rocas blandas hablamos de escalonamiento de niveles, como los glacis o las terrazas escalonadas. Pero cuando los detritos aparecen unos sobre otros hablamos de encajamiento, por ejemplo las terrazas encajadas. No obstante, sendos tipos pueden sucederse en el tiempo. Como cuando antiguas llanuras aluviales de algunos ríos quedan secos y aparecen colgados en la actualidad, presentando formas de erosión escalonadas, mientras que más abajo, aparecen terrazas más recientes encajadas.
En los casos más favorables podemos encontrar formas testigo de la existencia de relieves de mayor amplitud. Claro que tienen el inconveniente de que sólo aparecen testigos del último episodio morfogenético.
[escribe] Criterios sedimentológicos y edafológicos
Toda formación superficial cuyas características no está en sintonía con los procesos morfogenéticos actuales es una herencia geomorfológica. Sin embargo, en ocasiones, estas formas están tan deformadas que para identificarlas es necesario acudir a un análisis detallado, tanto in situ como en laboratorio.
La conservación de las formas relictas depende de la capacidad del dominio morfoclimático para evacuar los derrubios. En los dominios de la zona árida los encostramientos de caliza o yeso protegen tanto aluviones y terrazas como dunas. Son precisamente las diferencias petrográficas las que permiten identificar y secuenciar cada forma de relieve. Además, estas formas no tienen porqué aparecer en concordancia con la topografía. En los dominios de la zona tropical húmeda los caparazones ejercen la misma función. Los boué son testimonio de llanuras suavemente onduladas que han quedado recubiertas por corazas ferruginosas.
En los dominios de la zona templada se encuentra testigos de procesos morfogenéticos periglaciares. No olvidemos la relativa cercanía de la fase álgida de la última glaciación. Las características de los suelos constituyen un criterio básico para la identificación y la diferenciación de los depósitos encontrados, y de las condiciones de su evolución.
[escribe] Dominios morfoclimáticos activos
Los dominios morfoclimáticos activos deben su dinamismo a la presencia de procesos morfogenéticos muy agresivos. Esta agresividad viene dada tanto por la vulnerabilidad del sustrato litológico, como por la exposición a los agentes erosivos provocados por la acción humana.
Los dominios más activos son el periglaciar y el de la selva tropical. La eficacia de la erosión se debe a conjunción de unos actores climáticos muy definidos y la presencia de agua, que favorecen los procesos de meteorización, mecánica o química, respectivamente.
En las regiones periglaciares el agua de fusión nival transportan los fragmentos proporcionados por la gelifracción, gracias a los mecanismos de transporte de las aguas corrientes y la arroyada. Además, permite la humectación necesaria para que se produzcan los movimientos en masa.
En el bosque ombrófilo los procesos de transporte sólo alcanzan auténtica relevancia cuando desaparece la cubierta vegetal. Sin embargo, en este caso los procesos de movimientos en masa y arroyada alcanzan grandes dimensiones, presentándose en forma catastrófica.
En las regiones montañosas, la pendiente favorece los procesos de transporte, debido a la mayor eficacia de la gravedad y acelerando la labor de los meteoros, ya que la roca siempre está libre de los fragmentos que pueden dificultar los procesos de meteorización. La presencia del bosque no es suficiente para retener los procesos erosivos. Además, en estas regiones las labores agrícolas son más agresivas que en las zonas llanas.
En conclusión, en los dominios morfoclimáticos activos la presencia de formar heredadas es escasa, y se localizan en las zonas más resguardadas de los agentes erosivos.
[escribe] Dominios morfoclimáticos estabilizados
Los dominios morfoclimáticos estabilizados se caracterizan por que sus proceso erosivos son muy lentos, y es posible conservar las formas heredadas durante mucho más tiempo. Normalmente esto se deba a que los procesos morfogenéticos actúan durante intervalos de tiempo muy cortos, aunque la acción humana puede acelerarlos, localmente. El paradigma de este tipo es el dominio árido, pero también el dominio templado húmedo.
La estabilidad del dominio árido se debe a la poca actividad de la arroyada y como consecuencia a la dificultad que presenta el transporte del material, que recubre las rocas impidiendo su meteorización. Las formas más afectadas son la acumulaciones de fragmentos, que generan cárcavas y sistemas dunares. En el fondo de las depresiones se encuentran potentes costras salinas, calizas o yesosas, que ofrecen resistencia a la meteorización mecánica y dificultan la acción de la arroyada concentrada. El viento no tiene suficiente capacidad para evacuar los fragmentos fuera del propio dominio, moviendo la arena de un lugar a otro en zonas muy pequeñas.
En el dominio templado húmedo la presencia de formas heredadas es, también, notable. La región septentrional (latitudes altas) de este dominio es la que presenta mayor cantidad de formas heredadas, debido a que la congelación de las aguas dificulta la evacuación de los fragmentos. En la actualidad continúa siendo la base de un gran inlandsis que ha desaparecido hace poco tiempo. Estas formas están siendo atacadas por los procesos morfogenéticos periglaciares, pero aún se pueden encontrar drumlins, varvas, sandurs, kames, etc. No obstante, lo más característico es la presencia de depósitos periglaciares: vállums y todo tipo de morrenas y recubrimientos de cuencas sedimentarias. En las zonas montañosas predominan los restos de las formas de glaciares locales, junto con las vertientes de solifluxión.
Estas formas se dan incluso en la región mediterránea, pero, sobre todo en esta región, predominan las formas heredadas de la zona tropical húmeda. Son más antiguas que las glaciares y periglaciares y para identificarlas suele ser necesario un estudio sedimentológico y edafológico. Las formas más reconocibles son las procedentes de arrasamientos terciarios y los cerros testigo procedentes de una superficie desmantelada de un depósito sedimentario. Suelen ser alteritas como las arcillas, las pudingas, las corazas ferruginosas y las culminaciones calizas y sus restos cársticos asociados.
[escribe] Dominios morfoclimáticos de transición
Los dominios de transición se caracterizan por que los dominios climáticos presentan formas vivas junto a formas relictas en cantidades más o menos semejante. Los dominios que presentan más tipos de transición son: el domino semiárido, el dominio de la sabana.
El domino semiárido se encuentra entre los tipos templado y árido. Presenta, atenuada por la relativa escasez de lluvias, la eficacia erosiva de los dominios templados, sobre todo en sus manifestaciones marginales de tipo mediterráneo y continental. El dominio continental también presenta las características del tipo de transición, e incluso del tipo estabilizado. Podemos encontrar las formas vivas propias del domino pero también, incrustadas, formas heredadas. En las cornisas rocosas o yebels podemos ver la acción de la gelifracción cuyos derrubios se encuentra a los pies del glacis. En estos glacis tienen una pendiente relacionada con la acción de la arroyada difusa, y se encuentran cárcavas producto de la arroyada concentrada. Pero, en estos glacis, también se pueden ver varios restos escalonados de diferentes episodios de deposición.
En las zonas poco pendientes, donde se acumula el agua, se observa una alternancia de depósitos, sobre todo arcillosos y costras que los recubren, sobre todo calizas. Es frecuente ver que la llanura de inundación está poblada de cerros testigo procedentes de una superficie de inundación más antigua y hoy prácticamente desmantelada. Son las formas típicas del relieve tabular.
Las regiones esteparias, con una cubierta vegetal débil, son muy sensibles a la acción antrópica, sobre todo a la extensión de la agricultura y la ganadería, que pueden acelerar los procesos erosivos.
El dominio de la sabana también presenta abundancia de formas activas y heredadas. Los grandes boué presentan restos de superficies sitiados a diferentes alturas, similares a los montes isla o a los cerros testigo.
En este medio la desaparición de la cubierta vegetal, por culpa de las labores agrícolas o los incendios, favorecen los procesos de transporte del material en la época de lluvias, que suelen ser muy abundantes y violentas. Las zonas más sensibles son los márgenes de los boué, que presenta cornisas descubiertas. La ruptura de la coraza libera nódulos ferruginosos que se acumulan en la base del glacis. También aparecen placas más o menos grandes que se hunden al desaparecer el sustrato que las mantiene. Sobre ellas se acumulan depósitos arenosos y arcillosos. En el contacto con el dominio árido se entremezclan las corazas ferruginosas y antiguos ergs colonizados por la vegetación.
Los medios de transición son ideales para el estudio comparado entre las formas y procesos históricos heredados y los actuales.
[escribe] Combinaciones homogéneas
Las combinaciones morfoclimáticas homogéneas se caracterizan por el parecido que muestran todos los modelados del relieve, tanto en lo referente a las formas vivas como a las heredadas. Se muestran, principalmente, en los dominios morfogenéticos activos y las regiones que «siempre» han tenido el mismo sistema morfogenético. Este es el caso del dominio glaciar y el dominio de selva tropical en el ecuador. Debido a la eficacia de la erosión en las montañas los pisos glaciar y periglaciar tienen, también, en estas características.
Los dominios áridos y de sabana también presentan siempre formas muy similares, ya que a pesar de la mayor presencia de formas heredadas estas son muy parecidas a las que están actualmente activas.
La homogeneidad se produce cuando los dominios morfoclimáticos que se suceden tienen formas de modelado muy parecidas. Esto nos permite deducir cuál va a ser la evolución del modelado en función de las formas históricas y los procesos actuales. Incluso cómo va a incidir en el medio la intervención humana.
[escribe] Combinaciones incoherentes
Las combinaciones morfoclimáticas incoherentes se caracterizan por las notables diferencias entre las formas heredadas y las formas vivas. Es el caso de los dominios de la zona templada ricos en formas heredadas. Lo más característico es un antiguo glaciar enclavado en el dominio templado húmedo que está siendo desmantelado por los procesos de este dominio pero conserva, aún, las formas del glaciar. Particularmente llamativo es el caso de un valle con perfil de río que se desarrolla en el eje de un valle en artesa, de origen glaciar.
La existencia de estas incoherencias en las latitudes medias se debe a la juventud de las formas del dominio templado húmedo, ya que hasta hace muy poco tiempo fue una región marginal de los dominios glaciar y periglaciar. Además, en las zonas de montaña la persistencia de los procesos glaciares y periglaciares han sido más persistentes.
Esta incoherencia dificulta el conocimiento de la evolución geomorfológica de las formas presentes.
[escribe] Referencias
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Otras fuentes de información
Notas