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Gripe aviar

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La gripe aviar (también llamada influenza aviar, gripe del pollo y gripe de los pájaros) designa a una enfermedad viral encontrada en la aves, pero con el potencial para infectar a distintas especies de mamíferos, incluido el ser humano, el cerdo o el gato doméstico. Fue identificada por primera vez en Italia a principios de los 1900s y a la fecha se ha manifestado en diversas partes del mundo. Los virus de la influenza aviar forman parte del género Influenzavirus A de la familia Orthomyxoviridae y son virus ARN segmentados, de cadena negativa.

Una cepa de gripe aviar del tipo H5N1, que apareció en 1997, ha sido identificada como la fuente más probable de una futura pandemia de gripe humana.

Virus de la gripe aviar del tipo H5N1.

Índice

[escribe] Descripción

Es causada por cepas del virus A de la gripe. Esta enfermedad, identificada por vez primera en Italia hace más de cien años, se da en todo el mundo. Todas las aves son vulnerables a la gripe aviar, pero algunas especies son más resistentes a la infección que otras.

Se han identificado 15 subtipos de virus de la gripe que infectan a las aves, lo que representa un amplio repertorio de virus gripales potencialmente circulantes en las poblaciones de aves. Los viriones infectantes de la influenza A presentan varias unidades de dos glucoproteínas distintas en su superfice: la hemaglutinina (HA) y la neuraminidasa (NA). Existen 15 variantes de la primera y nueve de la segunda, en todas las combinaciones posibles, al menos potencialmente. Algunas de las variedades observadas son alta y otras de baja patogenicidad. Hasta la fecha todos los brotes de la forma hiperpatógena han sido causados por los subtipos H5 y H7 (dotados con las variantes 5 y 7 de la hemaglutinina).

Las aves acuáticas migratorias, sobre todo los patos salvajes, son el campo natural de los virus de la gripe aviar, y esas aves son también las más resistentes a la infección. Las aves de corral domésticas son las más vulnerables a esas epidemias de gripe fulminante.

Es capaz de conservar la viabilidad en el ambiente durante largos periodos de tiempo, especialmente cuando las temperaturas son bajas, aunque se sabe que no sobrevive a temperaturas superiores a los 70 °C.

[escribe] Un virus en constante mutación

Investigaciones recientes han demostrado que los virus de baja patogenicidad pueden, después de estar circulando durante períodos a veces breves en una población de aves de corral, mutar y transformarse en virus hiperpatógenos. Actualmente, según estudios del Centro Nacional de Biotecnología, el virus podría evolucionar de manera que se contagiase entre humanos. En este sentido, se registró un excepcional caso de contagio de un enfermo a dos familiares en Camboya en 2004 (Brown, 2004). Para que aparezca una forma con transmisibilidad entre humanos es necesario que los antígenos de superficie (hemaglutinina y neuraminidasa) muten para adaptarse a la especificidad de las membranas de las células humanas, en vez de a las aviares. Además la forma de contagio podría evolucionar pasando del contacto directo al modo aéreo.

Todos los virus de la gripe de tipo A, incluidos los que causan epidemias estacionales en el hombre, son genéticamente hábiles y están bien adaptados para eludir las defensas del huésped. Los virus de la gripe carecen de los mecanismos de reparación de errores durante la replicación. Resultando que la composición genética de los virus cambia conforme se van replicando en el hombre y en los animales, y la cepa de partida se ve reemplazada por una nueva variante antigénica. Estos cambios constantes y por lo general pequeños de la composición antigénica de los virus A de la gripe es lo que se denomina deriva antigénica.

La cepa gripal A, incluidos los subtipos de diferentes especies, pueden intercambiar o recombinar el material genético y fusionarse. Ese proceso de recombinación, conocido como cambio antigénico, desemboca en un nuevo subtipo distinto de los dos virus originales.

[escribe] Infección del hombre

Los virus de la gripe aviar no suelen infectar a otros animales. El primer caso de que se tiene noticia de infección del hombre por virus de la gripe aviar se produjo en Hong Kong en 1997, cuando la cepa H5N1 causó una enfermedad respiratoria grave a 18 personas. Esa infección coincidió con una epidemia de gripe aviar hiperpatógena, causada por esa misma cepa.

La rápida destrucción, a lo largo de tres días, de toda la población de aves de corral de Hong Kong, estimada aproximadamente en 1,5 millones de animales, redujo las posibilidades de transmisión directa con hombres y evitó una pandemia.

La cepa H5N1 es altamente preocupante por su capacidad de combinarse con otros virus y de infectar al hombre. Actualmente se está investigando en la búsqueda de una vacuna que inutilice la enfermedad en hombres.

[escribe] Tratamiento

Aunque no existen tratamientos capaces de producir una verdadera curación frente a una infección vírica, sí que existen fármacos capaces de frenar el desarrollo del virus. Contra el virus de la gripe aviar se emplean inhibidores de la neuraminidasa como el oseltamivir y el zanamivir. Lamentablemente un trabajo reciente (Le et al., 2005) ha revelado la aparición de una cepa resistente al primero, lo que compromete la confianza de que sea un arma válida para frenar una posible pandemia de H5N1 y para proteger a la población. La compañia faramacéutica Roche, propietaria de la patente del oseltamivir (que comercializa con la marca Tamiflu), después de negar la posibilidad de licenciar su producción a otros fabricantes, ha accedido a hacerlo, una vez publicada por la revista Nature la noticia anterior.

[escribe] Potencialmente pandémico

La Organización Mundial de la Salud (OMS)(2005) ha avisado de un riesgo substancial de epidemia mundial (pandemia) de gripe en un futuro cercano, con la máxima probabilidad de que derive del tipo de gripe aviar H5N1. El riesgo toma la forma de recombinación entre el virus de la gripe aviar y alguno de los virus que circulan por la población humana.

Las anteriores pandemias se pusieron en marcha en 1918 (gripe española), 1957 (gripe asiática) y 1968. La llamada gripe española surgió en 1918 y se basaba en un virus H1N1. La tasa de mortalidad alcanzaba el 2,5% y se perdieron 40 millones de vidas en todo el mundo. No hay que olvidar que en ese momento no se contaba con antibióticos, los cuales no atacan a los virus, pero sí a las bacterias oportunistas que aprovechan para multiplicarse y crean las principales complicaciones respiratorias.

La epidemia de 1957 se debió a un virus H2N2. Con muy poca resistencia inmunitaria cruzada respecto al anterior y después de un plazo tan largo, la población carecía de defensas y la mortalidad mundial ascendió a 2 millones de personas. Hay que tener en cuenta que el virus era menos patogénico que el de 1918 y se contaba ya con importantes armas de control y terapéuticas.

La epidemia de 1968 la produjo un virus H3N2. Al ser la misma la variante de neuraminidasa (N2) y la epidemia anterior tan reciente, los efectos globales fueron aún más suaves.

La futura pandemia será con toda probabilidad debida a un virus H5N1 producido por recombinación del virus de la gripe aviar y de alguna de las variantes de gripe actualmente circulantes (que son de los tipos H3N2 y H1N1). Lo que falta ahora es una infectividad elevada entre humanos, que no se da en las variantes aviares. Sólo se ha observado un caso de transmisión entre humanos y ni siquiera puede considerarse seguro. Esa recombinación catastrófica podría darse en un ser humano o en un cerdo que porte a la vez los dos virus. Este hecho se vuelve más probable cuanto más se extiende la epidemia en las aves y cuanto más crece el número de personas y animales domésticos infectados. Una revisión recién publicada (Alvarado de la Barrera y Reyes-Terán, 2005) señala que los expertos en gripe concuerdan en que una nueva pandemia es inevitable y que puede ser iniminente.

La perspectiva se agrava por la enorme patogenicidad observada en los casos de infección humana, que se ha venido saldando con una mortalidad del 72%, sobre todo cuando se compara con la tasa del 2,5% de la pandemia de 1918.

Como respuesta, mucho países han comenzado a prepararse (2005)) ante un posible brote. Mientras que las estrategias para hacer frente a un brote se centran a corto plazo en limitar el desplazamiento y vacunar a las aves de corral, las estrategias a largo plazo requieren cambios substanciales en las forma de vida de la mayoría de las poblaciones de mayor riesgo. La OMS divide una pandemia en seis fases, desde un riesgo mínimo de brote a pandemia a escala completa. La mayoría de las autoridades sanitarias categorizan la situación a fecha de 2005 en la fase 3, lo que significa que ha habido infecciones humanas de un nuevo subtipo pero hay pocas pruebas sobre la existencia de una transmisión entre seres humanos.

[escribe] Referencias

Bibliografía

Otras fuentes de información

Notas

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