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Geografía humana de las Islas Baleares
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[escribe] Estructura administrativa
Las Islas Baleares es una comunidad autónoma con gran personalidad histórica y geográfica. Es una comunidad autónoma uniprovincial, por lo que es innecesaria la existencia de una diputación provincial. Se convirtió en comunidad autónoma el 25 de febrero de 1983. La capital de la comunidad autónoma es Palma de Mallorca. Baleares tiene una superficie de 4.992 km2, y sus costas tienen una longitud total de 1.428 kilómetros. En el censo del 2001 tiene 841.669 habitantes, lo que da una densidad media de 169 h/km2, muy por encima de la media de España (81 h/km2). La provincia se creó, con las del resto de España, en 1833. En la actualidad existen 67 municipios.
En Baleares las comarcas no tienen carácter administrativo. Tan sólo podemos distinguir las comarcas de Tramontana y el Migjorn (Mediodía) en Menorca y el Pla en Mallorca. No obstante, cada isla se administra por un cabildo insular llamado Consell Insular.
[escribe] Población
Las Islas Baleares tienen, en el censo del 2001, 841.669 habitantes, lo que da una densidad media de 169 h/km2, muy por encima de la media de España (81 h/km2). Gana 81.290 habitantes con respecto al censo de 1991, gracias a una tasa inmigración creciente.
La población está muy mal repartida, aunque hay que tener en cuenta que Baleares es una región poco dependiente de su campo. Casi el 40% de la población vive en Palma de Mallorca (Islas Baleares). Es la décima ciudad más poblada de España. No hay otras ciudades con más de 40.000 habitantes; y sólo hay otra 15 ciudades con más de 10.000 habitantes, lo que suma casi el 80% de la población: Calviá, Ibiza, Manacor, Luchmayor, Marratixi, Mahón (Islas Baleares), Ciudadela de Menorca, Inca, Santa Eulalia del Río, San Antonio Abad, Felanitx, San José, Pollensa, Alcudia, Sóller y La Puebla. Hay 36 municipios que tienen menos de 5.000 habitantes, de los cuales 10 tienen menos de 1.000 habitantes, sólo dos menos de 500.
Mallorca tiene 676.259 habitantes, una densidad 186 h/km2 y comprende los municipios de: Palma de Mallorca, Calviá, Manacor, Luchmayor, Marratixi, Inca, Felanitx, Pollensa, Alcudia, Sóller, La Puebla, Son Cervera, Santañí, Capdepera, Santa Margarita, Andraitx, San Lorenzo del Cardesar, Campos, Artá, Muro, Binisalem, Buñola, Santa María del Camí, Lloseta, Porreras, Esporlas, Alaró, Algaida, Ses Salinas, Selva, Sineu, Villafranca de Bonany, Consell, Montuíri, Campanet, Sancellas, María de la Salud, Petra, Llubí, Valldemosa, San Juan, Puigpuñet, Santa Eugenia, Lloret de Vistalegre, Búger, Costitx, Mancor del Valle, Ariany, Deyá, Fornalutx, Bañalbufar, Estellencs y Escorca.
Menorca tiene 67.268 habitantes, una densidad 96 h/km2 y comprende los municipios de: Mahón, Ciudadela de Menorca, Alayor, Villacarlos, Ferrerías, San Luis, Mercadal y San Cristóbal.
Ibiza tiene 88.076 habitantes, una densidad 163 h/km2 y comprende los municipios de: Ibiza, Santa Eulalia del Río, San Antonio Abad, San José y San Juan Bautista.
Formentera tiene 5.553 habitantes, una densidad 68 h/km2 y forma un solo municipio.
La ocupación humana de Baleares data de la Prehistoria, pero se hace, sobre todo, en Mallorca y Menorca; las demás islas son de ocupación más tardía, y asociada a fenómenos de piratería. En general han estado un poco más habitadas que la media de la península, aunque su actual estructura demográfica data de mediados del siglo XX y está asociada al fenómeno del turismo. Hasta 1960 Baleares era tierra de emigración, desde entonces lo es de inmigración. Esta inmigración no se hace de manera uniforme, sino que tiene mayor impacto en las islas donde el sector turístico está más desarrollado. Mallorca y Menorca. La población de hecho y la de derecho varía tremendamente a lo largo del año. Sólo Mallorca, que tiene una infraestructura turística de invierno, tiene cifras más equilibradas.
La población de Baleares tiene índices de natalidad y mortalidad similares a los del resto de España, ya que obedece a los mismos ciclos. La tasa de fecundidad está un poco por debajo de la media española. Mientras que la mortalidad está claramente por debajo. Esto se debe a la inmigración de personas jóvenes para trabajar en el turismo. También esta es la causa de que el índice de masculinidad sea bajo, ya que muchos de estos puestos de trabajo son femeninos.
La inmigración es una de las características de la población balear. La mayor parte de los inmigrantes, sobre todo los de la primera época, pertenece a Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Murcia, y la Comunidad Valenciana. A partir de los años 1980 comienza a ser importante el contingente de población extrajera que se radica en Baleares. Se trata de jubilados, y personas jóvenes de los países de esos jubilados que les ofrecen servicios. Alemania, Inglaterra y Francia son las procedencias principales. En los años 1990 comienzan a llegar extranjeros de los países del Tercer Mundo para trabajar en el sector turístico; ya que la mano de obra española comienza a escasear.
[escribe] Estructura urbana y poblamiento
En las Islas Baleares la estructura urbana está desequilibrada y tiene un claro carácter polarizado: Palma de Mallorca (Islas Baleares) se sitúa en el nivel más alto (quinto). Ejerce su influencia en toda la comunidad y sobre centros extrarregionales, que incluyen los internacionales, en servicios turísticos. Es la ciudad que más servicios concentra, tanto privados como administrativos. Su influencia es particularmente patente en la isla de Mallorca, ya que las distancias dentro de la isla son pequeñas.
En el cuarto nivel se encuentran las principales ciudades de Menorca, Ibiza y Formentera. Menorca tiene un sistema bipolar con dos ciudades de similar tamaño en sendos extremos de la isla Mahón (Islas Baleares) y Ciudadela de Menorca (Islas Baleares), Ibiza tiene su capital en la ciudad que le da nombre, y Formentera, con una población total muy alejada de las demás concentra sus servicios en San Francisco de Formentera (Islas Baleares). Todas estas ciudades tienen tanto servicios privados, por lo general orientados al turismo, como políticos y administrativos, aunque, en este sentido, su dependencia de Mallorca es muy grande.
Podemos distinguir un tercer nivel en el que pondríamos a aquellas ciudades de la isla de Mallorca de más de 10.000. habitantes que no están en las inmediaciones de Palma: Manacor (Islas Baleares), Luchmayor (Islas Baleares), Inca (Islas Baleares), Felanitx (Islas Baleares), Pollensa (Islas Baleares), Alcudia (Islas Baleares), Sóller (Islas Baleares) y La Puebla (Islas Baleares). Estas ciudades, que se encuentran tanto en la costa, y por lo tanto tienen servicios turísticos, como en el interior, tienen buenos servicios administrativos, gracias a su población, aunque sin llegar a la importancia de las principales ciudades de las islas.
En un segundo nivel estarían el resto las cabeceras de los ayuntamientos, con los servicios propios de su rango, y muy diferentes en función de su población.
En el poblamiento rural predomina el núcleo concentrado; muy pocos pueblos dominan todo el territorio.
[escribe] Estructura de las comunicaciones
Baleares es una región pequeña (4.992 km2) con islas pequeñas y bien comunicadas. A diferencia de las islas Canarias, que por impedimentos del relieve las carreteras no tienden a rodear las islas, en Baleares las comunicaciones se hacen atravesando el centro de la isla.
Baleares tiene una pobre dotación de autopistas. Las más importantes son las que rodean Mallorca. Tiene dos ejes fundamentales una que va a Inca, otra que abraza casi toda la bahía de Palma, con centro en Palma de Mallorca. Existe otro pequeño autopista que hace las veces de circunvalación en Mahón.
En un segundo nivel están las carreteras autonómicas que se convierte en decisivas para las comunicaciones internas de la región.
- Mallorca es la que tiene una red más completa, en buena medida volcada sobre Palma. De aquí salen cuatro ejes fundamentales que atraviesan la isla: el de Mallorca a Sóller, atravesando la sierra de Tramontana; la de Mallorca a Alcudia, por Inca; la de Mallorca a Artá, por Manacor; y la de Mallorca a Santañí, por Campos. Además hay una carretera que va de Mallorca a Pollensa, por Sóller y que en lugar de atravesar la sierra de Tramontana recorre toda la costa occidental de la isla. Por último hay una carretera que una Alcudia con Capdepera, por Artá, y que corre casi paralela a la costa norte.
- Menorca tiene una carretera que una Ciudadela, en la costa occidental, con Mahón, en la costa oriental que atraviesa el centro de la isla. En El Mercadal existe una bifurcación que se dirige al norte, hasta Fornells.
- Ibiza tiene dos ejes de carreteras, uno que va de Ibiza a Cas Mallorquí, en el norte; y otra que va de Ibiza a San Antonio Abad, en la costa occidental.
Por debajo existe un tercer nivel de carreteras comarcales y locales que completan la red y dan servicio a todas las poblaciones. La más compleja, una vez más, es la de Mallorca, que tiene tendencia a una estructura ortogonal, aunque en buena medida tiene característica de radial, con Sineu en el centro. En Menorca tienden a comunicar la costa con el eje central. Más importancia tienen en Ibiza, ya que comunica Ibiza con las principales poblaciones de la isla, Santa Eulalia del Río, San Antonio Abad por San José la Talaia, y San Juan Bautista. Tienen una estructura claramente radial con Ibiza en el centro. En Formentera este es el único tipo de carreteras que existen. El eje más importante es el que une La Sabina con la punta de los Faros, por San Francisco de Formentera y San Fernando de Formentera, las principales poblaciones de la isla. El resto de las islas se comunican por carreteras locales y antiguos caminos.
La red de carreteras es inferior a las necesidades de la región. Son carreteras congestionadas por los vehículos que hace de ellas un uso cotidiano, particularmente en Mallorca, y turístico.
La red de ferrocarril es muy pobre. Sólo hay dos ejes uno de vía estrecha (FEVE) que va de Mallorca a Inca, y otro de vía ancha, que va de Mallorca a Sóller atravesando la sierra de Tramontana.
Baleares dispone de mucho puertos, pero ninguno de ellos importante. Sólo el puerto de Palma destaca en el tráfico de viajeros, ya que es el tercero de España, pero es uno de los que menos tráfico de mercancías mueve; y eso a pesar de los productos de consumo para los turistas que entran por él. El resto son puertos deportivos, muchos y muy importantes, y puertos pesqueros locales. Entre ellos destacan los que dan servicio interno a las islas y con los puertos de la península.
- En Mallorca los puertos son dos. El más importante es el puerto de Palma, que tiene tráfico con Barcelona, Tarragona y Valencia en la península y con Ibiza y Mahón (Menorca). También encontramos el puerto de Alcudia, que tiene tráfico con Ciudadela de Menorca y con Villanueva y La Geltrú (Barcelona), en la península.
- En Menorca también hay dos puertos, el de Mahón es el más importante, que tiene tráfico con Barcelona y Palma; mientras que el de Ciudadela sólo tiene tráfico con Alcudia (Mallorca).
- Ibiza también tiene dos puertos. El más importante es el de Ibiza, que tiene tráfico con Barcelona, Tarragona, Valencia y Denia (Alicante) en la península y Palma y La Sabina en las islas. El puerto de San Antonio Abad sólo tiene tráfico con Denia.
- Formentera también tiene un puerto con tráfico regular, el de La Sabina. Tiene tráfico con Ibiza y con Denia.
Las Islas Baleares tiene una buena dotación de aeropuertos. Existen dos en Mallorca, el de Son San Juan y el de Son Bonet, los dos son internacionales, aunque el principal es el de Son San Juan. Menorca hay un aeropuerto internacional el de Menorca-Mahón, y un aeródromo, muy próximo a Mahón. Por último en Ibiza hay un aeropuerto internacional el de Codolar. Todos estos aeropuertos responden a la demanda turística y no a las necesidades de movilidad de la población. Los vuelos interinsulares son la excepción. El aeropuerto de Son San Juan es el de más tráfico de viajeros de España, por encima, incluso del de Madrid. Esto es debido a la gran cantidad de turistas que reciben las islas. La mayoría de estos vuelos son chárter. Los demás aeropuertos están teniendo un tráfico creciente, ya que los costes de operar en ellos son mucho menores y permiten realizar vuelos baratos.
Además del tráfico de viajeros, por los aeropuertos baleáricos entran muchas mercancías ya que la productividad de las islas, tanto agrícola como industrial, es insuficiente para atender la demanda de los turistas.
[escribe] Economía
[escribe] Agricultura y silvicultura
Baleares ha sido un país agrícola hasta la llegada del turismo de masas en los años 1960. Se trataba de una agricultura autárquica, cosa obligada por la insularidad. Las comunicaciones con la península no se hace regulares hasta el siglo XIX; 1837 con Mallorca y más tarde con las demás islas. Estamos hablando de una agricultura tradicional que emplea mucha mano de obra, la cual sufre una crisis tremenda tras la llegada del turismo, no sólo porque la economía se transforme, si no porque debe atender al mercado antes que al autoconsumo, no tienen capacidad para atender la demanda turística, y, también, porque la mano de obra abandona el campo, para trabajar en el nuevo sector; y además en las épocas agrícolamente más activas. Así, la agricultura balear de hoy apenas tiene que ver con la tradicional. La moderna agricultura balear nace a raíz del plan de estabilización de 1959 y la concentración parcelaria. En ese momento comienzan a decaer los cultivos tradicionales mediterráneos (trigo, vid y olivo) pero no son sustituidos por otros.
En la actualidad la agricultura es una actividad secundaria, y pocos son los agricultores a tiempo completo, la mayoría de ellos son a tiempo parcial, lo que implica que la alimentación de la población turista no se hace con productos de la tierra, sino con importados. La mayor parte de las explotaciones han desaparecido. Este proceso ha tenido más impacto en las islas más decididamente turísticas, pero ha afectado a todas.
La escasez de agua en las islas, y la menor dedicación que requieren, ha favorecido a pervivencia de los cultivos de secano. Los más importantes son los herbáceos (cereales), almendros, algarrobo, higuera, olivo, vid, y otros frutales. El regadío está presente de manera marginal, y se dedica a la producción hortofrutícola.
En cuanto a la propiedad de la tierra, la mayor parte de las explotaciones son de propiedad privada y explotación directa, aunque también encontramos modos de explotación indirecto. El contrato más común es de arrendamiento, aunque en Menorca la aparcería tiene un peso notable.
La explotación forestal tiene poca importancia. La superficie silvícola es muy poca. Se dedica a la explotación de madera de pino y encina. Estas zonas se ven sometidas a la presión de la ganadería extensiva. Están poco cuidadas y los incendios son frecuentes.
[escribe] Ganadería
La ganadería en Baleares ha sufrido el mismo impacto que la agricultura; ha ido perdiendo importancia hasta casi desaparecer, o quedar como actividad a tiempo parcial.
La actual cabaña balear es más o menos la misma que antes del turismo, pero con menos cabezas de ganado. Han disminuido las cabezas de vacuno, y equino, sin embargo han aumentado las de ovino, caprino y porcino. Estas cabañas no han aumentado por una mayor dedicación ganadera, sino a la estabulación y la producción intensiva, que aparecieron para alimentar a los turistas. Así, la actual ganadería no está integrada con la agricultura, sino que es una actividad independiente con el mercado como objetivo.
[escribe] Pesca
La pesca en Baleares se ha practicado siempre, aunque ha sido una actividad secundaria. Las capturas se comercializan íntegramente en la región y en fresco, pero no alcanzan y se ha de recurrir a la importación. El litoral balear es pobre en recursos pesqueros, cosa que, además, se agrava con la contaminación y la sobre explotación.
Las artes más utilizadas son el arrastre y el cerco, pero la flota está compuesta por barcos pequeños y de carácter familiar.
Los puertos pesqueros son pequeños. El de Palma es el principal puerto pesquero, ya que mueve más que todos los demás juntos, pero también hay que destacar el de Alcudia y Andratx en Mallorca, Mahón y Ciudadela en Menorca y el de Ibiza.
[escribe] Minería y energía
Baleares es pobre en recursos minerales. Existe cobre óxidos de hierro y galena argentífera que hace tiempo que dejaron de explotarse.
Los recursos mineros no metálicos son un poco más abundantes. La caliza se usa para la fabricación de cemento, tan necesario en la construcción, y yeso. Existe una pequeña mina de lignito al pie de la sierra de Tramontana (Alará, Selva, Alcudia); en el Pla (Sineu); y el las sierras de Levante (Felanitx, Manacor). Se utilizó para alimentar los hornos de alfarería y las cementeras; y desde 1955 para la central eléctrica de Alcudia. Hoy en día apenas se explotan tres minas.
Más importancia tienen las canteras de caliza, arcilla, molasa, marga, y sobre todo de arena.
Mayor importancia económica tiene la explotación de sal, que se remonta a los tiempos púnicos. Existen salinas importantes en Mallorca (salinas de Levante), Formentera e Ibiza.
Ante la baja calidad del agua corriente se han explotado aguas minerales embotelladas. Los manantiales están en Mallorca e Ibiza.
La producción de energía eléctrica no es muy importante. El sector servicios requiere de poca electricidad para funcionar. La mayor parte de la electricidad se obtiene por medios termoeléctricos. La energía eólica, aunque en aumento, está modestamente representada, y aún muy por debajo de sus posibilidades. No todas las islas habitadas producen su electricidad, entre Mallorca y Menorca existe un cable submarino, que la producción de Menorca se queda corta.
Mallorca cuenta con cuatro centrales termoeléctricas, la del Morterar (Alcudia), la de Sóller, la de Son Molinas y la de San Juan de Dios, estas dos cerca de Palma. Menorca tiene su central en Mahón e Ibiza en su capital. Esta central proporciona electricidad a Formentera por un cable submarino.
En Son Molinas se fabrica gas, pero los productos derivados del petróleo se importan ya refinados.
[escribe] Industria
Las islas Baleares comienzan su proceso de industrialización a mediados del siglo XIX, vinculado a la mecanización de las actividades artesanales, pero el impacto del turismo da al traste con la mayor parte de la industria tradicional, como lo hizo con la agricultura. No obstante, la débil industria balear tuvo su lugar en el conjunto de la economía española. Son notables sus productos textiles y del calzado, y también la joyería menorquina.
Por supuesto la principal actividad industrial balear es la construcción, producto del crecimiento turístico. Le siguen el textil cuero y calzado, las químicas, la alimentación la madera y artes gráficas y la industria metálica.
Menorca es la isla más industrializada, superando incluso a Mallorca. Asume casi la mitad de toda la industria balear. La construcción tiene, aquí, un peso menor, en cambio la orfebrería y bisutería tiene un alcance extrarregional. Buena parte de la industria está orientada a proporcionar objetos a los turistas.
La construcción es de lejos el sector principal, tanto por su contribución al PIB como por los empleos que crea. Está orientada a proporcionar habitación a los complejos turísticos. Gracias a ella las actividades extractivas y relacionadas con la construcción han experimentado un auge.
La industria de la alimentación y las bebidas ha experimentado un claro auge, para atender a las necesidades de los turistas, pero se ve lastrada por la debilidad del sector agrícola balear. Se dedica, sobre todo, al sector cárnico (embutidos, congelados) y los lácteos entre los que son famosos los quesos. Destaca la empresa El Caserío, situada en Mahón, y dedicada a los quesos blandos en porciones. Existe una pequeña industria vinatera, centrada en Mallorca, donde destaca el municipio de Binisalem. No obstante, su producción es insuficiente para cubrir la demanda. También, hay que señalar el sector de los licores, donde hay más variedad, y algunos muy típicos de la región, como el palo y las hierbas de Mallorca, el frigola de Ibiza o la ginebra de Menorca, que data de la invasión inglesa. Por último se puede destacar la producción de dulces y pasteles, entre las que cabe destacar la producción de orejones y otros derivados del albaricoque, y las mundialmente famosas ensaimadas, que han llegado a ser objeto de exportación.
La industria textil es la más antigua, y la que llegó a tener mayor fama. Las mantas de lana de Palma y Esporlas fueron famosas en toda España, y los tejidos de algodón (mil rayas) se exportaron a todo el mundo.
Las fábricas de calzado también llegaron a ser famosas en España, pero en buena medida quedaron como un reducto artesanal, lo que impidió su expansión. Inca, Alaró y Luchmayor, en Mallorca, y Alayor y Ciudadela en Menorca fueron los centros principales. Asociada al calzado está la industria del cuero. Ambas producen, en buena medida, para los turistas, que compran sus productos en los centros de ocio.
La industria de la madera, tanto en carpintería como la fabricación de muebles, ha crecido al calor de la construcción, ya que es necesario amueblar las viviendas. El principal centro es Manacor (Mallorca) que, junto con otros centros menores, cubre la demanda de las islas e incluso exporta al resto de España.
También la industria metálica ha crecido junto con la construcción. Elabora los complementos necesarios para las viviendas: ventanas de aluminio, grifería, muebles, etc. Las principales empresas se encuentran en Palma de Mallorca, pero también en Mahón y en Ibiza. En Palma, asociada al puerto, se desarrollan actividades de reparación mecánica, tanto de coches como de barcos. Los astilleros construyen barcos pequeños.
Mallorca, pero sobre todo Menorca, tienen un importante sector orfebre y de bisutería. La mayor parte de sus productos es exportan, tanto directamente como indirectamente, a través de la venta a los turistas. En Manacor y Felanitx ha surgido una importante industria perlera de imitación. Las perlas de Majorica son mundialmente conocidas.
[escribe] Terciario
La economía balear se moderniza a partir del impulso que le da el turismo en los años 1960. Esta es la época en la que el sector servicios crece hasta superar varias veces a los demás sectores. Hoy en día supone sobre el 80% del PIB. Este incremento se debe, fundamentalmente, al sector turístico, pero no sólo; paralelamente se ha desarrollado la banca, los seguros, la Administración pública, el transporte y el comercio. Este dinamismo de la economía ha permitido que Baleares tenga una de las rentas per cápita más altas de España.
La Administración balear está muy jerarquizada y eso significa la dotación de una serie de servicios que refleja la jerarquía urbana de cada isla. Palma de Mallorca centraliza buena parte de las decisiones políticas de toda la región. Este centralismo ha hecho aparecer los Consell Insulares que tienen autonomía en cada isla; y por lo tanto encontramos las actividades de la Administración bien distribuida.
El comercio es un sector muy dinámico. Sirve tanto las necesidades locales como las de los turistas. El comercio local ha sufrido una transformación decisiva en los últimos años. La tienda tradicional minorista, de barrio, y regentada por una familia está muy presente. Se decidan a la venta de productos locales y recuerdos. El servicio minorista en los barrios lo dan, cada día más a menudo, grandes cadenas que tienen sus sucursales diseminadas por todo el entorno.
El turismo es el principal sector económico desde los años 1960. Directa o indirectamente el turismo ha incidido en todos los sectores económicos, hasta el punto de poder a firmar que la balear es una economía turística. En los años 1960 comienza el turismo de masas, muy diferente del turismo selecto que venía desarrollándose desde mediados del siglo XIX. Los primeros turistas, en Baleares son extranjeros, hasta el 80% del total. Será las Pitiusas las islas que reciban un mayor porcentaje de turistas, sobre todo Ibiza. En 1970 llegan a las Pitiusas 8 turistas por cada habitante, mientras que en Mallorca lo hacen 4,8.
La crisis de 1973 incide en el turismo de manera drástica. No se volverán a recuperar los índices anteriores hasta el comienzo de los años 1980. Recuperada de la crisis los porcentajes de turistas vuelven a repetirse, y así las Pitiusas son las que más turistas reciben, seguida de Mallorca y Menorca, que mejora sus cifras. No obstante, en cifras absolutas Mallorca es la que más turistas aloja.
El alojamiento turístico en Baleares es, ante todo, hostelero. Estamos ante un turismo de corta estancia. El turismo vacacional, que se aloja en apartamentos durante un mes entero, no tiene tanta incidencia. Las plazas de cámping son muy pocas, apenas existen en Mallorca y son muy pocas en Ibiza, que es la que más tiene.
El turismo nacional tan sólo supone el 10% del total. Entre los extranjeros destacan ingleses, alemanes y franceses. Es un turismo con un alto grado de estacionalidad, hasta el punto de que algunos hoteles cierran de noviembre a abril. Sólo Palma de Mallorca ofrece una temporada más estable, gracias a la organización de congresos y un cierto turismo de invierno. Menorca, por el contrario, comienza su temporada un poco más tarde y también la cierra algo después. Se trata, mayoritariamente, de un turismo de sol, playa y diversión nocturna poco exigente con el medio y la cultura local que apenas supera la semana de alojamiento. No obstante, se trata de un turismo de destino, y no de tránsito.
El abaratamiento de los vuelos ha provocado el fenómeno del turismo de fin de semana fuera de temporada. Se trata de jóvenes de los países del centro del Europa, Alemania, Reino Unido y Francia, principalmente, que pasan el fin de semana en las discotecas Mallorca e Ibiza.
[escribe] Referencias
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Bibliografía
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- Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
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- «Gran Atlas de Carreteras de España y Portugal». Edt: Planeta, ABC, RACE Barcelona 1992 ISBN 84-08-00129-9
- «Guía Campsa España 1998». Edt. Plaza & Janes S.A. Edición especial para Salvat editores. ISBN 84-345-9689-X
Otras fuentes de información
Notas