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Geografía humana de la Comunidad Valenciana

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Índice

[escribe] Estructura administrativa

La Comunidad Valenciana es una comunidad autónoma con fuerte personalidad histórica. Tuvo su época de esplendor durante la Alta Edad Media y la Edad Moderna, favoreciendo en tránsito entre el mundo medieval y el renacentista.

Comprende tres provincias: Alicante (Alacant), Castellón (Castelló), y Valencia (València). Se convirtió en comunidad autónoma el 1 de julio de 1982. La capital de la comunidad autónoma es Valencia. Tiene dos idiomas oficiales el español y el valenciano. Tiene una superficie de 23.255 km2, y sus costas tienen una longitud total de 518 kilómetros. En el censo del 2001 tiene 4.162.776 habitantes, lo que da una densidad media de 179 h/km2, muy por encima de la media de España (81 h/km2). El límite entre las provincias se fijó, con las del resto de España, en 1833. En la actualidad existen 541 municipios.

Castellón tienen una superficie de 6.632 km2, una población de 484.566 habitantes y 135 municipios.
Valencia tienen una superficie de 10.806 km2, una población de 2.216.285 habitantes y 265 municipios.
Alicante tienen una superficie de 5.817 km2, una población de 1.461.925 habitantes y 141 municipios.

La Comunidad Valenciana no tiene una división comarcal con implicaciones administrativas y políticas, pero sí tiene unas comarcas tradicionales muy arraigadas. Vamos a distinguir 30 comarcas aunque algunas de ellas pueden subdividirse y depende de quién las llamará de otra forma; por otra parte sus límites, salvo excepciones, no son muy precisos.

[escribe] División comarcal

[escribe] Comarcas de Castellón

[escribe] Comarcas de Valencia

[escribe] Comarcas de Alicante

[escribe] Población

La Comunidad Valenciana tiene, en el censo del 2001, 4.162.776 habitantes, lo que da una densidad media de 179 h/km2, muy por encima de la media de España (81 h/km2). Gana 153.447 habitantes con respecto al censo de 1991, gracias a una tasa inmigración creciente, que tira de la tasa de natalidad. Todas las provincias ganan población. La provincia que más población gana es Alicante (82.163 h). Valencia gana 43.445 habitantes y Castellón gana 27.839 habitantes.

La población está relativamente mal repartida. Hay una clara dicotomía entre el interior montañoso, muy poco poblado, y la costa, donde están las mayores concentraciones humanas, y se disponen a lo largo de todo el litoral. En Alicante la vega del Segura tienen densidades demográficas similares a la de la costa, repartiendo, así, la población de una manera más uniforme. Comarcas como las del Maestrazgo, Los Serranos, Los Puertos y Requena-Utiel son las que presentan menos población. Por el contrario, Valencia y su entorno acumulan casi un tercio de la población. Valencia es la tercera ciudad más poblada de España, sólo por detrás de Madrid y Barcelona. La valenciana es una sociedad muy urbana. Casi el 80% de la población vive en núcleos de más de 10.000 habitantes.

En la Comunidad Valenciana encontramos cinco ciudades con más de 100.000 habitantes: Valencia, Alicante, Elche (Alicante), Castellón de la Plana (Castellón) y Torrevieja (Alicante). Aunque están bien repartidas Valencia tiene más población que las demás juntas. En torno a Valencia se disponen muchos municipios con muchos habitantes. El conjunto se acerca mucho al 50% de la población. Entre estos municipios el más importante es del de Torrente que es la cuarta ciudad de la región. Existen otros ocho municipios con más de 50.000 habitantes: Torrente (Valencia), Gandía (Valencia), Alcoy (Alicante), Sagunto (Valencia), Orihuela (Alicante), Benidorm (Alicante) y Elda (Alicante).

Hay 455 municipios que tienen menos de 10.000 habitantes, de los cuales 422 tienen menos de 5.000 habitantes, 244 menos de 1.000, 148 menos de 500 y hay hasta 25 con menos de 100.

La Comunidad Valenciana siempre ha sido una región muy poblada gracias a una estructura campesina muy tupida, y ello a pesar de la expulsión de los moriscos en 1609, que afectó con especial virulencia a esta comunidad. Sin embargo, la actual distribución de la población valenciana tiene su origen en el siglo XIX y la revolución industrial. A grandes rasgos se puede decir que hasta la primera mitad del siglo XX el saldo migratorio de la región es negativo. Se da un éxodo rural, y comienza la despoblación del interior a favor de la costa y, sobre todo, Valencia. La Comunidad Valenciana entra muy pronto en los ciclos de la transición demográfica. Con el descenso de la mortalidad el campo se siente superpoblado y así comienzan los movimientos migratorios hacia las ciudades. Durante la primera guerra mundial hubo una corriente migratoria hacia las huertas del sur de Francia y el norte de África (Argelia) provocada por que el bloqueo comercial no permitía la salida de los productos agrícolas valencianos. La emigración tendría como destino, también Barcelona y Madrid. Hasta 1950 el signo de la región era la emigración. En las comarcas del interior y las montañosas llegó a ser tan importante que superó el crecimiento vegetativo, por lo que se perdió población rápidamente, mientras que en las comarcas costeras y alicantinas el crecimiento vegetativo compensaba las salidas, por lo que la población se estancó.

Al tiempo que se producía la emigración del campo valenciano se observa una inmigración en Valencia procedentes de las provincias limítrofes (Cuenca, Albacete y Teruel). Esta inmigración se puede rastrear hasta los años 1920. Hasta 1950 sólo unas pocas comarcas incrementaron su población. La Plana de Castellón, el Campo del Turia, y el Valle de Ayora incrementaron su población en torno a un 33%; las Riberas de Júcar y La Safor en torno al 50%; las comarcas del Vinalopó, el Campo de Alicante y el Bajo Segura en torno a un 75%, y el Campo de Murviedro (Sagunto), la Huerta de Valencia con Valencia a la cabeza, pero no exclusivamente, ganaron más de un 100% de población.

A partir 1960 la Comunidad Valenciana se convierte en una región de inmigrantes, en contraste con el resto de España, que es una región de emigrantes. Llegan a trabajar en la industria personas procedentes de La Mancha, Andalucía, Extremadura y Teruel, principalmente. La mayoría de ellos se radicaron en la provincia de Valencia, tanto en la capital como en Sagunto, y en la de Castellón. En 1975 en el área metropolitana de Valencia uno de cada tres habitantes no había nacido en la Comunidad Valenciana. Sin llegar a las cifras absolutas de Valencia este fenómeno se repite en el valle del Vinalopó, el Campo de Alicante y en La Plana de Castellón. Sin embargo, estos son, junto con algunos puntos turísticos, los únicos de la comunidad que reciben población. El resto de la región sufre un proceso de despoblación y éxodo rural en consonancia con el resto de España; origen reciente de las zonas menos pobladas del país. A finales de los años 1980 el saldo migratorio era cero, incluso llegó a ser negativo, pero desde los años 1990 ha vuelto a subir. Este ascenso ha sido posible gracias a la inmigración extranjera.

La tasa de fecundidad valenciana siempre ha estado un poco por encima de la media española. Esto oculta diferencias regionales, ya que en el campo siempre han sido más altas que en los núcleos urbanos, que han tenido un comportamiento más maltusiano. A partir de 1975, coincidiendo con el descenso de la fecundidad en toda España, estas tasas alcanzan mínimos preocupantes. Esto ha provocado un envejecimiento de la población valenciana más acusado que en el resto de España. Desde estas fechas las comarcas menos natalistas son las menos pobladas, y las que tienen un índice de masculinidad mayor. Hay que tener en cuenta la inmigración de mujeres jóvenes. En la actualidad la inmigración extranjera al campo valenciano ha disparado la presencia de mujeres en él por lo que ha vuelto a subir la tasa de fecundidad de por encima de la media.

La tasa de mortalidad ha seguido el mismo ciclo que en el resto de España. El descenso de la mortalidad se hará efectiva cuando lleguen los avances médicos efectivos, y estos llegan al mismo tiempo que al resto de España.

[escribe] Estructura urbana y poblamiento

En la Comunidad Valenciana la estructura urbana está desequilibrada y tiene un claro carácter polarizado: Valencia se sitúa en el nivel más alto (quinto). Su área metropolitana suma casi dos millones de habitantes, incluye unos 45 municipios en un radio de 20 km alrededor de Valencia: Torrente (Valencia), Paterna (Valencia), Mislata (Valencia), Burjasot (Valencia), Alacuás (Valencia), Manises (Valencia), Cuart de Poblet (Valencia), Aldaya (Valencia), Catarroja (Valencia), Paiporta (Valencia), Alfafar (Valencia), Picasent (Valencia), Silla (Valencia), Puzol (Valencia), Masamagrell (Valencia), etc. Valencia ejerce su influencia en toda la comunidad y sobre centros extrarregionales; incluso internacionales. Es la ciudad que más servicios concentra.

En el cuarto nivel se encuentran las capitales de provincia: Alicante y Castellón de la Plana. Cada una de estas ciudades tiene un área de que abarca varios municipios muy poblados. Castellón de la Plana: Villarreal de los Infantes (Castellón), Vall de Uxó (Castellón), Burriana (Castellón), Onda (Castellón), Almazora (Castellón), Nules (Castellón), etc., que en conjunto suman otros 300.000 habitantes, pero que no legan a formar un área metropolitana. Alicante forma junto con Elche (Alicante) el segundo conjunto urbano de la región, al que habría que añadir la conurbación de Petrer (Alicante) y Elda (Alicante). Estas tres ciudades están separadas por unos 30 km en línea recta, lo que quita importancia al peso de la capital para los servicios que no son administrativos. Por su parte Alicante tiene su propia área metropolitana: San Vicente del Raspeig (Alicante), San Juan de Alicante (Alicante), Muchamiel (Alicante) y El Campello (Alicante).

En el tercer nivel se encuentran capitales cabeceras de comarcas con más de 5.000 habitantes: Gandía (Valencia), Alcoy (Alicante), Sagunto (Valencia), Orihuela (Alicante), Alcira (Valencia), Denia (Alicante), Onteniente (Valencia), Villena (Alicante), Játiva (Valencia), Sueca (Valencia), Villajoyosa (Alicante), Vinaroz (Castellón), Requena (Valencia), Liria (Valencia), Cocentaina (Alicante), Alcora (Castellón), Buñol (Valencia), Segorbe (Castellón), Ayora (Valencia), Enguera (Valencia). Este grupo es muy heterogéneo. Algunas capitales de comarca apenas alcanzan el carácter de centro urbano: Morella (Castellón), Chelva (Valencia), Albocácer (Castellón), Ademuz (Valencia), Montanejos (Castellón), por lo que no tienen servicios centrales, ya que las comarcas no son una entidad administrativa. Junto a las capitales comarcales se encuentran las ciudades turísticas de la costa, que tienen una buena dotación de servicios privados, entre las que están Benidorm (Alicante), Torrevieja (Alicante), Oliva (Valencia), Benicarló (Castellón), Santa Pola (Alicante), Calpe (Alicante), Tavernes de la Valldigna (Valencia), Altea (Alicante), Benicásim (Castellón), Guardamar del Segura (Alicante), Peñíscola (Castellón), Torreblanca (Castellón), Oropesa (Castellón), Moncofa (Castellón). Los servicios de estas ciudades no responden a su población de hecho sino a la flotante, a la que llega en las épocas turísticas. Por último podemos añadir las ciudades industriales que no son capitales de comarca, como Novelda (Alicante), Crevillente (Alicante), Ibi (Alicante), Aspe (Alicante), Almoradí (Alicante) y Monóvar (Alicante), entre otras que tienen servicios centrales gracias a su dinamismo industrial. Es el más completo y el mejor distribuido.

En un segundo nivel estarían las cabeceras de los ayuntamientos, con los servicios propios de su rango, y muy diferentes en función de su población.

El poblamiento rural valenciano presenta dos ámbitos bien diferenciados: el del interior montañoso concentrado y ganadero, y el del litoral concentrado y hortícola. Los pueblos del litoral y el sur de la región están muy bien diseminado por todo el espacio, aprovechando una tierra feraz pero que necesita de regadío. El regadío será central en las relaciones rurales de la región. Los conflictos se resuelven en el Tribunal de las Aguas, que tiene jurisdicción propia. La vivienda típica de la zona de regadío en la barraca, una construcción rústica hecha con adobes y cubierta con cañas, paja y barro, y un tejado a dos aguas muy vertientes.

[escribe] Estructura de las comunicaciones

La Comunidad Valenciana es una región de tamaño medio (23.255 km2) y muy bien comunicada, pero con grandes diferencias. En el interior montañoso de Valencia y Castellón las comunicaciones son deficientes. Es en el litoral donde encontramos grandes las poblaciones, un potente sector turístico y una agricultura e industria cada día más dinámica.

La Comunidad Valenciana tiene una buena dotación de autopistas que comunica el litoral y Valencia con Madrid. Tres son los ejes fundamentales, el litoral que recorre toda la costa, desde Orihuela (Alicante) hasta Vinaroz (Castellón), y continúa hasta Barcelona, La Junquera (Gerona) y Europa. Es el eje viario que une todas las grandes ciudades de la región, incluidas las capitales de provincia. El segundo gran autopista es el que comunica Madrid con Valencia. Entra en Valencia tras atravesar el río Cabriel, y pasa por Utiel (Valencia), Requena (Valencia) y Buñol (Valencia). La tercera gran autopista es el que une Alicante con Madrid. Esta autopista tiene una bifurcación en Almansa (Albacete). Uno de los ramales es el que va a Alicante, pasando por Villena (Alicante) y Elda (Alicante), y el otro se dirige a Valencia pasando por Canal (Alicante). De esta manera en la provincia de Alicante todas las grandes ciudades están comunicadas por autopista. Por su parte el entorno de Valencia tiene su propia red de autopistas, que dan servicio a la población del entorno. La principal de todas llega a Liria (Valencia), pasando por Burjasot (Valencia), y la circunvalación de Valencia, que pasa muy lejos de a ciudad, abrazando todo el área metropolitana y que va desde Silla (Valencia) hasta Puzol (Valencia).

En un segundo nivel están las carreteras nacionales que se convierte en decisivas para las comunicaciones internas de la región y con el exterior, pero que, además, doblan el trazado de las autopistas, salvo en Alicante. La Primera que podemos mencionar es la que une Vinaroz (Castellón) con Zaragoza por Morella (Castellón) y Alcañiz (Teruel). La segunda es la que une Sagunto (Valencia) con Teruel por Segorbe (Valencia). El interior de la región está surcado por una carretera que procede de Teruel, pasa por Ademuz (Valencia), y tras Utiel (Valencia), Requena (Valencia), Ayora (Valencia) y llega a Almansa (Albacete) donde se convierte en la autopista que va a Alicante. También encontramos la carretera que une Játiva (Valencia), Alcoy (Alicante), con Alicante. Por último encontramos la carretera de la costa en Alicante, que entra por Pilar de la Horadada (Alicante), y une Torrevieja (Alicante), Guardamar (Alicante), Santa Pola (Alicante) y Alicante.

En el tercer nivel encontramos las carreteras autonómicas que ponen en comunicación todas las comarcas con la costa. Son carreteras de inferior calidad y de difícil trazado. Entre ellas destacan: la que une Villafranca del Maestrazgo (Castellón) con Alcalá de Chivert (Castellón); la que une Lucena del Cid (Castellón) y el Alto Mijares con Castellón de la Plana; la que une Montanejos (Castellón) y Onda (Castellón) con Villarreal de los Infantes (Castellón); la que une Chelva (Valencia), y la comarca de Los Serranos, Liria con Valencia; la que une La Font de la Figuera (Valencia), Onteniente con Gandía (Valencia), con un ramal desde Játiva; la que une Alcoy (Alicante) con Benidorm (Alicante); la que une Villena (Alicante) con Onteniente (Alicante); la que une Villena (Alicante) e Ibi (Alicante) con Alcoy (Alicante); la que une Castalla (Alicante) con Alicante; la que une Pinoso (Alicante), Monóvar (Alicante), Novelda (Alicante) y Aspe (Alicante) con Elche (Alicante); la que une Orihuela (Alicante) con Guardamar (Alicante) y la que une Orihuela con Torrevieja (Alicante).

Además existen numerosas carreteras provinciales y locales que comunican todos los núcleos de población existentes. Llegan a ser muy densas en el litoral.

La red de carreteras es inferior a las necesidades de la región. Son carreteras congestionadas por los vehículos que hacen de ellas un uso cotidiano, principalmente las del litoral; sin olvidar que tiene mucho tráfico internacional. Excepto los ejes principales, las carreteras valencianas no son de buena calidad. Las mejores son las carreteras alicantinas, que es donde está la red más densa.

La red de ferrocarril es muy compleja y muy antigua, estaban casi terminada en 1905. La red básica entra por La Encina (Alicante), donde se bifurca, con un ramal que va a Alicante y otro a Valencia. Esta red viene de Albacete y Madrid. El ramal de Alicante pasa por Villena, Elda y Novelda. El Ramal de Valencia para por Canals, Játiva, Alcira, Algemesí y Silla. La red complementaria tiene tres ramales. Uno es el que parte de Valencia por la costa y va hasta Barcelona, por Sagunto, Castellón y Vinaroz. Otro es el que une Valencia con Madrid por Cuenca y pasa por Chiva, Requena y Utiel. El tercero es el que une Sagunto con Teruel, por Segorbe. La red secundaria tiene varias líneas todas ellas entorno a Valencia, que la unen con Liria (esta línea tiene dos trazados), Villanueva de Castellón (Valencia), Bétera (Valencia), Rafelbuñol (Valencia) y Gandía. Además encontramos una línea que une Alicante con Játiva, por Castalla, Alcoy, Cocentaina y Onteniente. Por último encontramos la línea que une Alicante con Murcia por Elche, Crevillente y Orihuela.

A parte de la red de Renfe está la red de vía estrecha que gestiona los Ferrocarriles de la Generalidad Valenciana, la FEVE del resto de España. En la actualidad están divididas en dos compañías, la red de metro de Valencia y TRAM (Transporte Alicantino Metropolitano). La red de metro llega a Liria, Villanueva de Castellón, Bétera, Rafelbuñol y Torrente. TRAM tiene una línea que va de Denia a Alicante, por Villajoyosa, Benidorm y Altea. El TRAM esta formado por una linea de metro ligero y otra de cercanias.

Los puertos de la Comunidad Valenciana son de tamaño medio. Hay cuatro puertos importantes el de Castellón de la Plana, el de Valencia, el de Alicante y el de Sagunto. En general son puertos un tanto separados de la ciudad llamado El Grao. El más importante es el de Valencia, tanto en tráfico de mercancías como de pasajeros, seguido del de Castellón y el de Alicante. El puerto de Sagunto, que llegó a ser un gran puerto mercante ha perdido muchos puestos desde la reconversión industrial. Además todos los pueblos de la costa tienen pequeños puertos pesqueros para la flota de bajura y que se usan como puertos deportivos en las épocas estivales. Las localidades turísticas más grandes tienen puertos deportivos muy importantes. Los puertos valencianos están infrautilizados tanto por el tráfico mercantil como por el de pasajeros. La mayor parte de las mercancías valencianas salen de la región por carretera, o usan el puerto de Tarragona, mucho más grande.

La Comunidad Valenciana tiene una buena dotación de aeropuertos. Son internacionales los de Valencia (situado en Manises) y Alicante (situado en Altea). El de Castellón no es más que un aeródromo. Son aeropuertos importantes tanto en tráfico de pasajeros como de mercancías, aunque el de Alicante mueve muchos más pasajeros que Valencia debido a su especialización turística.

[escribe] Economía

[escribe] Agricultura y silvicultura

En la Comunidad Valenciana la agricultura tiene un peso pequeño en el PIB, pero no por eso deja de ser una de las agriculturas más rentables de España y de Europa. Esto es gracias a una importantísima productividad, muy por encima de la media nacional. Se trata de una agricultura orientada a la exportación, y eso significa una industria agroalimentaria potente y una necesidad de transporte de primer orden que hace que si sumamos las actividades indirectas que genera la agricultura esta tenga un peso notable en la economía regional. Hasta el 60% de la producción se exporta a países extranjeros. La moderna agricultura valenciana nace a raíz del plan de estabilización de 1959 y la concentración parcelaria. Desde esa época el secano desciende considerablemente mientras que el regadío aumenta notablemente. Esto, unido a un clima amable y el uso intensivo de los avances de la revolución verde hace aumentar notablemente la rentabilidad de la agricultura. No obstante, la falta de agua en la región está llegando a ser un factor limitante ya que apenas hay agua para continuar aumentando los regadíos. En Valencia un tercio de la superficie cultivada es de regadío. Buena parte de los cultivos valencianos son leñosos: viñedos y árboles frutales.

En la Comunidad Valenciana podemos distinguir tres paisajes agrarios: los regadíos del litoral, los secanos arbolados de las tierras medias y los viñedos de las mesetas y valles interiores.

Los regadíos del litoral, siendo su superficie menor que el secano, representa un valor muy superior a estos. Las comarcas donde el regadío alcanza un mayor relieve son (de norte a sur): Bajo Maestrazgo, La Plana, Campo de Murviedro, La Huerta, Campo del Turia, Ribera del Júcar, La Costera, La Safor, El Marquesado de Denia, Campo de Alicante, Bajo Vinalopó y Bajo Segura. La mitad de toda esta superficie está dedicada a los cítricos. El resto está dedicado a melocotoneros, perales, albaricoqueros, ciruelos, y otros frutales que aparecen donde el naranjo tiene dificultades. Además hay una amplia superficie dedicada al arroz, todas ellas en la Ribera Baja y siempre en terrenos pantanosos. También hay una superficie creciente dedicadas a los productos hortícolas, en ocasiones bajo plástico: tomates, alcachofas, cebollas, melones, judías, etc.
El secano arbolado está dividido entre tres tipos de árboles fundamentales: los almendros, el olivo y el algarrobo. Este último se encuentra en recesión, mientras que el almendro se encuentra en expansión. Las comarcas en las que estos cultivos son más significativos son: El Maestrazgo, Alto Mijares, Alto Palancia, Hoya de Buñol, Canal de Navarrés, Valle de Montesa, Valle de Alcoy, La Marina y las hoyas de Castalla y Jijona.
Los viñedos se refugian en las tierras más altas. Forman masas muy compactas en las comarcas de Requena y Utiel, la mitad occidental del valle de Albaida y el Vinalopó. Esta es una uva para vino, mientras que la uva de mesa se concentra en las zonas de Godelleta, y la mitad oriental de los valles de Albaida y Vinalopó.

En todos los casos lo que más llama la atención es la especialización en un solo producto, formando auténticos monocultivos. Esto genera importantes ventajas comparativas, que alimentan el transporte. Además, permite la agricultura a tiempo parcial, sobre todo en las zonas turísticas.

La mayor parte de las explotaciones son de propiedad privada y gestión directa. Sólo algunas superficies de monte, forestales y pastoriles son de propiedad comunal. Casi todas ellas se localizan en las comarcas montañosas. La gestión indirecta tiene una importancia creciente, debido a que muchas tierras que se abandonan son puestas en explotación por otros agricultores. El contrato más frecuente es el de arrendamiento. Gracias a esto el tamaño de las explotaciones valencianas es adecuado a las necesidades. Esto no quiere decir que sean muy grandes, ya que el alto grado de tecnificación permiten conseguir grandes rendimientos en explotaciones de tamaño medio. El cultivo bajo plástico ha sido el gran factor que ha impulsado la producción agrícola.

La explotación forestal tiene poca importancia económica, aunque se dedica a ella cerca de un 40% de la superficie de la región, localizada, mayoritariamente, en las comarcas montañosas. No se cubren las necesidades de la región. El bosque autóctono ha sufrido importantes ataques antrópicos, por lo que las principales especies forestales son los pinos de repoblación y los chopos en las riberas de los ríos. No obstante, el bosque maderable es modesto. En Castellón hay importantes machas de encina, seguida de alcornoque y el quejigo. El territorio valenciano ha sufrido mucho por los incendios, lo que ha favorecido la vegetación de repoblación. A pesar de lo modesto del bosque valenciano existe una potente industria del mueble y papelera.

[escribe] Ganadería

La ganadería es modesta. La ganadería extensiva prácticamente a desaparecido. Sólo podemos encontrarla en las comarcas más despobladas del interior de Castellón y Valencia. La ganadería se ha estabulado, pero a perdido importancia con respecto a la agricultura.

La principal cabaña es la porcina que supone más de la mitad del valor de la ganadería. A continuación encontramos el ovino, seguida de la de bovino, caprino y equino. La cabaña avícola tiene una importancia creciente.

La distribución de la ganadería es muy irregular. El ganado bovino predomina en las comarcas de montaña, asociada a los prados más húmedos. También se encuentra en las comarcas más despobladas la cabaña de porcino, por su alto riesgo contaminante. No obstante encontramos diseminadas por toda la región granjas intensivas de las distintas cabañas, no muy lejos de las ciudades o de las principales vías de comunicación.

[escribe] Pesca

La pesca en la Comunidad Valenciana se ha practicado siempre, aunque ha sido una actividad secundaria. Los 518 km de costa son pobres en peces, y más en los últimos años, en que se ha esquilmado el fondo marino. Las capturas se comercializan íntegramente en la región y en fresco, pero no alcanzan y se ha de recurrir a la importación. No obstante, en todos los puertos de la costa hay una pequeña actividad pesquera. El banco pesquero más importante es el de las islas Columbretes, donde se pesca sardina, boquerón, salmonete y crustáceos. Otro banco interesante es el que se encuentra frente a las costas alicantinas, aunque muestra claros signos de agotamiento. Aquí se recoge bacaladilla, sardina, salmonete y pescadilla. Sin embargo los caladeros de la mayor aparte de la flota alicantina están en Ibiza, Argelia y el mar de Alborán.

La flota pesquera es artesanal, con pocos barcos, pequeños y de carácter familiar. Los mayores puertos pesqueros son los de Santa Pola, Alicante, Vinaroz, Castellón de la Plana, Villajoyosa, Altea, Denia Torrevieja, Gandía, Sagunto y Borriana. De todas maneras todos ellos son de poca entidad. Además, parte de las capturas se desembarcan en puertos andaluces.

Las artes más utilizadas son el arrastre y el cerco, pero la flota está compuesta por barcos pequeños y de carácter familiar. También se usa el termall, que consiste en una pequeña red que se hunde unos 5 o 10 metros de profundidad. Es, pues, un arte de superficie. Artes milenarias como las almadrabas se han abandonado definitivamente.

Si la pesca está en clara recesión la acuicultura está en clara expansión, sin embargo aún queda mucho por desarrollar para que llegue a ser una actividad importante.

[escribe] Minería y energía

La riqueza minera de la Comunidad Valenciana es baja, está muy dispersa y es de muy difícil explotación. Existe plomo, cinc, cobre, mercurio y oro, pero de las mimas que existieron o no están hoy en explotación. No hay explotaciones de minerales metálicos, sin embargo son abundantes las explotaciones de minerales no metálicos.

La principal producción mineral de valencia es la sal que suma el 60% de la que de extrae en toda España. También se explota caolín, arcilla, caliza y sobre todo margas y mármol. Estos minerales se extraen en canteras. Son usadas en la industria local, una industria de calidad que exporta sus productos. Se vende en bruto, o con muy poca elaboración la sal, el mármol y el granito, como productos semielaborados el cemento y el yeso; y productos manufacturados como azulejos y otros objetos cerámicos.

La sal se explota en muchas zonas de valencia. Se trata, en buena medida, de sal marina que se extrae por evaporación en grandes salinas, como en Torrevieja, y también en grandes minas, como en Pinoso (Alicante). En la actualidad se explotan minas de sal en Cabezo de Pinoso (Alicante) y el Salero de Villena (Alicante); y salinas de evaporación en Calpe (Alicante), Santa Pola (Alicante) y Torrevieja (Alicante). Cabezo de Pinoso y Torrevieja, que distan unos 25 kilómetros, forman una misma explotación, ya que la sal que se extrae de Cabezo es transportada por tubería hasta Torrevieja donde se decanta.

El yeso se extrae en cinco zonas: la cuenca media del Palancia (Soneja, Sot y Segorbe); los piedemontes del Turia (Gestalgar, Vilamarchante y Buñol); el valle de Ayora (Jalance y Jarafuel); el canal de Navarrés y Estubeny; y el campo de Alicante (Agost y San Vicente del Raspeig).

El mármol siempre ha sido un material de lujo desde la antigüedad. En la actualidad existen canteras en tres sitios: La Cabrera (Buñol), Pinet, y en los montes de Novelda, La Romana y Pinoso. Los principales centros de tratamiento del mármol están en Buñol y Novelda, que tiene más treinta empresas en el sector.

Las canteras de caliza, sobre todo para cemento son poco numerosas y se encuentran en las inmediaciones de las cementeras, hay que son ellas las explotadoras. El principal centro cementero es Buñol seguido de San Vicente de Raspeig, Ribarroja y Burjasot.

También se extraen otro tipo de rocas, como las de origen volcánico que se extraen en Cofrentes y Alfarpe y se procesan en el Puerto de Sagunto.

El mineral que más valor añadido ofrece es el caolín, que junto con las arcillas y las margas alimentan una potente industria cerámica.

En Castellón de la Plana existe una refinería, que se alimenta del petróleo importado que entra por su puerto.

La Comunidad Valenciana importa casi toda la energía que consume, aunque produce la mayor parte de la energía eléctrica que consume. Importa casi todo el petróleo y todo el carbón, si bien tras el cierre de la siderurgia de Sagunto las necesidades de carbón se han reducido notablemente. Hoy sólo usan carbón algunas cementeras. Existe un pequeño pozo de petróleo frente a Vinaroz, dentro del yacimiento de Amposta, peor su producción apenas es significativa. El gas natural llega a la región, sobre todo, a las áreas más pobladas y las industrias, a través del gasoducto que trae el gas de Argelia.

La mayor parte de la electricidad se obtiene por medios termoeléctricos, pero la energía hidroeléctrica tiene una presencia notable, gracias a las centrales que jalonan buena parte de los ríos, y la gran central de Cortes II. La energía eólica, aunque en aumento, está modestamente representada, y aún muy por debajo de sus posibilidades. Sólo tiene un carácter local.

En la Comunidad Valenciana sólo hay dos centrales termoeléctricas una convencional, la de El Serrallo (Castellón de la Pana) y la central nuclear de Cofrentes. Esta central junto con la hidroeléctrica de Cortes II forman la productora de electricidad más potente de España.

[escribe] Industria

La Comunidad Valenciana es una de las regiones más industrializadas de España. Su industria se caracteriza por la especialización productiva, que ha creado auténticas regiones industriales especializadas en un solo sector. Otra característica destacable de la industria valenciana es la gran cantidad de mano de obra que emplea, en perjuicio de la mecanización, lo que genera problemas de adaptación importantes. En muchas ocasiones ha debido de caer en la economía sumergida. La estructura empresarial está dominada por pequeña y medianas empresas, aunque no faltan las grandes, generalmente de capital foráneo. El 90% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores y suman la mitad de todos los trabajadores industriales. Algunas de ellas son muy conocidas en toda España. En general son productos de alto valor añadido y excepcionales.

El sector industrial más importante en valencia es el textil. Representa el 20% del empleo industrial, y recurre con frecuencia al trabajo a domicilio para los géneros de punto y confección. Frecuentemente esto termina en empleo sumergido. El resto del textil requiere maquinaria y trabajo más especializado, por lo que el empleo sumergido es menos frecuente. La región del textil es Alcoy y Onteniente, con textil para el hogar y mantas, y Crevillente con alfombras. Los géneros de punto y la lencería se concentran en Canals y Játiva, y en La Plana de Castellón.

La industria del calzado y la marroquinería es muy potente en la Comunidad Valenciana; sin embargo mucha de esta industria permanece en la economía sumergida. El calzado se concentra en el valle del Vinalopó: Elche, Elda, Petrer, Villena, etc. Presenta ramificaciones hacia el sur (Bajo Segura) y hacia el oeste, adentrándose en los municipios manchegos, como Almansa. Además de seta región destaca la Val de Uxó, en Castellón. La marroquinería está algo más extendida; a parte del Vinalopó la encontramos en La Plana de Castellón, La Huerta de Valencia y La Costera. En el tratamiento de la piel destaca Canals, que es el primer centro del país.

La industria de la madera y el mueble es la tercera actividad industrial en importancia. La extracción de madera se reparte por todas las sierras, pero el mueble de madera se concentra en la mitad sur de la comarca de La Huerta de Valencia, desde los barrios más meridionales de Valencia hasta Silla. Catarroja es el centro histórico del mueble valenciano. A parte de esta región encontramos fabricación de muebles en Vinaroz, Benicarló, Gandía, Játiva, Vallada y Mogente.

La producción de materiales para la construcción también es muy importante. Se fabrican vigas, tejas, ladrillos, etc. Además de cerámica artística y vidrio. Lo más importantes es la producción de azulejos y pavimentos cerámicos que se concentran en La Plana de Castellón (Onda, Villarreal, Alcora), con una fuerte tendencia a la concentración, ya que exige maquinaria de alta tecnología. Aquí se encuentran empresas muy conocidas, como Porcelanosa, Zirconio o Azuvi. Otro gran centro de producción se encuentra en la Huerta (Manises y Cuart de Poblet). En la cerámica artística destaca la empresa Lladró, que tiene sus plantas en Tabernes Blanques y Chirivella. Además encontramos industria cerámica en Meliana, Liria, Villar, Casinos, Pedralba, Domeño, Alpuente y Utiel entre otros lugares menores diseminados por toda la región.

También encontramos una industria agroalimentaria, que, además, tiene una larga tradición. Incluye sectores como el de las cárnicas, arroz, pasta, zumos, vinos, conservas vegetales, frutos secos, aceite y lo más representativo: turrones y helados, aunque estos productos son muy estacionales. En conjunto es una actividad muy dispersa, aunque se observa una cierta concentración sobre los mercados: Valencia y Alicante. No obstante por sectores sí que encontramos una gran especialización. El arroz se encuentra en la Ribera Baja (Sueca), el turrón se concentra en Jijona, las conservas y los zumos en las zonas de regadío, los vinos en Requena y el Vinalopó, los helados en Alcira, los productos cárnicos en Torrente. Muchas de las empresas de este sector han terminado en manos del capital extranjero.

La siderurgia de transformación es uno de los principales sectores económicos. Se dedica a la fabricación de coches, naval y electrodomésticos. Todas las grandes empresas del sector son de capital foráneo pero las de tamaño medio son de capital autóctono. Además, encontramos una gran planta siderúrgica, en Sagunto. Los grandes hornos se desmantelaron en los años 1980 con la reconversión industrial pero aún se fabrican laminados, para automóviles principalmente. Esta industria se encuentra mayoritariamente en el entorno de Valencia, aunque también la vemos en La Plana (automóviles), la Ribera (maquinaria agrícola), Alcoy y La Huerta (maquinaria industrial), Valldigna (muebles metálicos), Játiva (accesorios para el hogar), etc. Así, los más de esta industria está en La Huerta y La Plana.

La industria del papel y las artes gráficas tienen gran tradición en la comunidad. Ya en la Edad Media había industria del papel en Játiva e imprentas en Valencia. En el siglo XVIII se extendió a Alcoy, Buñol y Segorbe. En la actualidad la industria se dedica a fabricar cartones y embalajes, que demanda el resto de la industria, así, se encuentra diseminada por toda la región aunque los centros más importantes son los de Alcoy, Onteniente y Játiva, junto con las de Buñol, Paterna, Burriana, Gandía, Alcira y San Vicente Raspeig.

La industria química está en relación con la demanda local de fertilizantes, pesticidas y productos fitosanitarios. Esta industria también ha satisfecho la demanda de tintes, pinturas, esmaltes y lacas para la industria textil, del mueble y las cerámicas. Esta actividad, como subsidiaria, se ha implantado en toda la región pero destacan las comarcas La Plana, La Huerta y El Vinalopó, con Almazora y Benicarló como centros más importantes.

Por último destaca la industria juguetera. Los niveles de concentración, no sólo en el territorio valenciano sino en el español, e incluso europeo, hacen de esta industria una seña de identidad de la región. La comarca juguetera por excelencia es la Hoya de Castalla: Ibi, Onil, Tibi, Biar, Benejama y Castalla. Aquí encontramos tanto grandes empresas como Famosa, Féber o Jésmar como talleres familiares. La saturación de esta zona ha permitido la instalación de plantas jugueteras en otras zonas como Beniparrell, Cuart de Poblet o Denia.

No faltan las nuevas tecnologías, que se concentran en torno a las grandes universidades. Especialmente en Valencia la industria de las nuevas tecnologías y la innovación tiene una presencia de primer orden. Este sector se ha disparado desde la creación del Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia.

[escribe] Terciario

Desde hace años la economía valenciana ha tenido un proceso de terciarización producto de su nivel de desarrollo socioeconómico, por un lado, e inducido por la especialización turística española por otro. La diversidad e importancia del terciario valenciano es de primer orden. Es un sector muy bien estructurado, con empresas en todos los niveles. Sorprende, no obstante, la debilidad del sistema financiero autóctono. Así y todo Valencia tiene su bolsa de valores, que está integrada en el sistema de mercado continuo español.

La Administración valencia está presente en todos los ámbitos, pero no es tan omnipresente como en otras autonomías.

El comercio es el sector más dinámico, el que más empleo genera y el que más valor obtiene. El comercio local ha sufrido una transformación decisiva en los últimos años. La tienda tradicional minorista, de barrio, y regentada por una familia aunque con menor presencia que antaño, continúa existiendo. Se decidan al sector de la alimentación, tabaco, bebidas, o se ha especializado en productos de lujo (joyas, moda, etc.). El servicio minorista en los barrios lo dan, cada día más a menudo, grandes cadenas que tienen sus sucursales diseminadas por todo el entorno. Este tipo de establecimientos se remonta, ya a los años 1960. La localización de estos centros minoristas se hace en función del lugar de habitación de la población, aunque también de su lugar de trabajo. El otro modelo de consumo minorista son los grandes centros comerciales que se localizan en el entorno de las grandes ciudades. Valencia es el gran centro comercial de la región pero no hay que olvidar el comercio generado en torno a los centros turísticos.

El comercio mayorista también tiene una presencia muy importante, en consonancia con el comercio minorista. Recuerden que la mayor parte de la producción agrícola de la región se exporta, pero también los productos estacionales como el turrón, los helados y hasta los juguetes. Algunos de los productos punteros, como las cerámicas, el calzado, el textil o los muebles dependen de la exportación hasta en un 35%.

Existe un importante mercado de bienes de equipo, que alimenta la industria, la agricultura y los propios servicios. En este sector destacan las ferias de muestras, las más importantes de ellas en Valencia, pero se llegan a celebrar más de 20 en la región. En enero se celebra la feria de la moda infantil y juvenil, en febrero la del juguete, la de la cerámica en marzo, la del mueble en septiembre, las agrícolas en octubre, etc. También son innumerables los congresos empresariales y científicos que se celebran en la región.

El comercio fuera de la región ha sido decisivo. Más del 15% del PIB valenciano depende de la exportación, y tiende a aumentar. La balanza comercial valenciana es positiva, tanto con el resto de España como con el extranjero. No obstante, como buena parte de las exportaciones son de productos agrícolas, el porcentaje puede variar en función de las cosechas, especialmente de las de naranjas.

Valencia es el principal puerto exportador de vinos de España, pero lo más significativo son las manufacturas industriales: automóviles, maquinaria, calzado, textil, cerámica, juguetes, muebles, etc. Sin olvidar productos como la sal y el mármol.

Los principales clientes extranjeros de la Comunidad Valenciana son los países de la UE, sobre todo Alemania, Francia y el Reino Unido; junto con Holanda, Bélgica y Dinamarca. Son consumidores de productos hortofrutícolas; pero también de automóviles, maquinaria, calzado y textil. Estados Unidos y Canadá, en cambio, compran, principalmente, calzado y cerámica artística, así como sal y mármol. Arabia Saudí es el tercer cliente valenciano, centrado en el textil, los pavimentos cerámicos, mármoles y muebles. El comercio con el resto del mundo es testimonial.

Las importaciones valencianas se componen, básicamente, de materias primas para las industrias, energía (petróleo y gas) e intercambios industriales con las grandes firmas extranjeras: automóviles, informática, etc. El gas y el petróleo, suministrado fundamentalmente por Arabia Saudita, es la principal importación de valencia, pero al margen de esto destaca la madera, el cuero y las pieles destinadas a la industria. También se importan los productos agrícolas que no se producen en la región: soja, maíz, cacao, etc., muchas de ellas destinadas a industrias como las del turrón o el helado.

Los principales suministradores de la comunidad son los países de la UE, sobre todo Alemania y Francia. Además Estados Unidos proporciona soja y maíz.

La Comunidad Valenciana es una de las grandes regiones turísticas de España. Si atendemos a la cifras Benidorm es el gran núcleo turístico de la región, ya que ella sola suma el 75% del turismo de toda la región. Se trata de un turismo de sol, playa y alcohol, barato, que viene en vuelos chárter a través del aeropuerto de Alicante. Es el paradigma del turismo que se implantó durante el desarrollismo, con grandes bloques de edificios en primera línea de playa, y depredador de los recursos paisajísticos. Este modelo ha sido imitado en otras partes de España, y dentro de la Comunidad Valenciana en sitios como Cullera, que conecta con los edificios de El Perelló, Tabernes, Gandía, La Oliva, etc. Pero esta es la excepción. La mayor parte de litoral valenciano tiene un modelo de explotación turística totalmente diferente: urbanizaciones o colonias de casa bajas de propiedad particular. Los bloques de apartamentos de alquiler se limitan a los núcleos urbanos. Es un modelo menos depredador de los recursos paisajísticos, aunque muy demandante de otros recursos. Benidorm es el destino prioritario de los extranjeros, mientras que el resto de la comunidad recibe un turismo nacional. Localidades como Oropesa, Benicasim, Tabernes de la Valldigna, Gandía, Santa Pola y Torrevieja, son destinos prioritarios de madrileños. No obstante, los extranjeros que permanecen más tiempo en la región, muchas veces jubilados, forman colonias, agrupadas por nacionalidades, a lo largo de toda la costa: Vinaroz, Benicarló, Alcocebre, Denia, Jávea, Teulada, Calpe, Altea, Villajoyosa, etc.

El segundo centro turístico, por volumen, es el complejo Benicasim-Oropesa. En su entorno se encuentra centros tan importantes como Vinaroz, Benicarló y Peñíscola. Valencia también ha sido un destino turísitico habitual. Desde la misma ciudad a la línea de costa han ido apareciendo diversas urbanizaciones: Puebla Farnals, Playa Puig, Port Saplaya, etc. Algunos proyectos, hoy paralizados, trataron de expandirse por El Saler y las playas que cierran la Albufera.

La oferta turística valenciana ha ido aumentando con la construcción de clubes náuticos, campos de golf, parques acuáticos y temáticos recreativos, etc. En ocasiones la oferte ha excedido a la demanda a largo plazo y han tenido que cerrar.

En Valencia también existe un turismo de interior ligado a las montañas y con el turismo rural y los balnearios como modelo. Es un sector en crecimiento, que está limitado por la preferencia litoral. Destacan los balnearios de Benasal (La Font d'en Segures), Montanejos, Vilavella, Viver, Jérica, Navajas, Fuencaliente, Fuente Podrida, Hervideros de Cofrentes, Bellús, Onteniente, Siete Aguas, Orito de Monforte, Salinas de Novelda, Aigües de Busot, etc. Como turismo rural y de fin de semana destacan Morella, Segorbe, Alpuente, Requena y Játiva.

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Bibliografía

Otras fuentes de información

Notas

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