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Geografía humana de La Rioja

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Estructura administrativa

La Rioja es una comunidad autónoma uniprovincial, por lo que es innecesaria la existencia de una diputación provincial. Pertenece al reino histórico de Castilla la Vieja, en la que era una comarca con fuerte personalidad geográfica.

La Rioja comprende una sola provincia: Logroño. Se convirtió en comunidad autónoma el 9 de junio de 1982. La capital de la comunidad autónoma es Logroño (La Rioja). Tiene una superficie de 5.045 km2, y una población de 276.702 habitantes en el censo del 2001. El límite de la provincia se fijó, con las del resto de España, en 1833. En la actualidad existen 174 municipios.

Podemos distinguir divisiones comarcales. La Rioja no posee comarcas con funciones administrativas, salvo para las actividades agrícolas, pero sí existen comarcas con gran tradición histórica. Su existencia la muestran las cabeceras comarcales, en las que hay absoluta unanimidad; sin embargo existe una cierta disparidad entre sus límites. Desde un punto de vista funcional urbano hoy se pueden distinguir seis comarcas: Haro, Santo Domingo de la Calzada, Nájera, Logroño Calahorra y Arnedo. Pero vamos a ver una comarcalización que además, integre criterios de unidad geográfica e históricos.

La Rioja se divide en seis comarcas, en el valle se encuentran las comarcas de Rioja Alta, Media y Baja y en la montaña las comarcas de la Demanda, Cameros y Alto Cidacos.

Comarcas del Valle del Ebro:

La Rioja Alta se sitúa en la parte más alta del valle del Ebro riojano. Es una comarca de llanuras cultivadas de secano. Integra las ciudades de Haro (La Rioja), Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) y Nájera (La Rioja). Haro es la ciudad más poblada y con más servicios, aunque excesivamente centrada en la producción vinícola. Santo Domingo de la Calzada presenta una serie de pequeñas industrias artesanales y un sector turístico de importancia. Nájera es la ciudad más dinámica en la actualidad, con una industria del mueble notable.
La Rioja Media (o Central) abarca desde Fuenmayor (La Rioja), al oeste hasta Ausejo (La Rioja) por el este y las estribaciones de los Cameros por el sur. La Rioja Media se dividiría no existiría si no fuera por Logroño (La Rioja) que organiza el espacio de su entorno de manera muy eficaz. Es la comarca más poblada y la más dinámica económicamente.
La Rioja Baja se sitúa en la parte más baja del valle del Ebro riojano. Es una comarca de llanuras cultivadas de regadío. Incluye las ciudades de Calahorra (La Rioja), Arnedo (La Rioja) y Alfaro (La Rioja), tres de las ciudades más pobladas de La Rioja. Calahorra es la segunda ciudad de La Rioja y actúa como cabeza de comarca al integrar buena parte de los servicios. Posee una industria conservera muy importante. Arnedo es la tercera ciudad de La Rioja. Tiene una importante industria del calzado, muy dinámica. Arnedo conforma una subcomarca que da servicio a la comarca del Alto Cidacos, por lo que su equipamiento de servicios es notable. Alfaro es un caso curioso, pues si bien ocupa el quinto lugar en la clasificación de las ciudades riojanas apenas tiene servicios, y un área de influencia muy limitada.

Comarcas montañosas del sur:

La comarca de La Demanda es montañosa, de comunicaciones difíciles que incluye la sierra del mismo nombre. Integra municipios muy poco poblados dedicados mayoritariamente a las actividades ganaderas. El núcleo de población más importante es Ezcaray (La Rioja), que no tiene suficientes servicios para atender las necesidades de la región. Por esto la parte del valle del río Oja tiene por cabecera funcional Santo Domingo de la Calzada y la parte del valle del río Najerilla a Nájera.
Los Cameros es una comarca montañosa al sur de La Rioja Central y en torno a la sierra de Cameros y los valles del río Iregua, o Camero Nuevo; y río Leza-río Jubera, o Camero Viejo. Es una comarca escasamente poblada y continúa perdiendo habitantes. Predominan las actividades ganaderas y silvícolas. En los últimos tiempos sirve de área de esparcimiento de los ciudadanos de Logroño, y comienza a atraer turismo de toda España. La capital de la comarca es Torrecilla de Cameros (La Rioja), pero no tiene suficientes servicios para atender las necesidades de la región por lo que funcionalmente Logroño absorbe los servicios de toda la comarca.
El Alto Cidacos es una comarca montañosa de la sierra de Cameros que comprende el curso alto del río Cidacos y río Alhama. Es una comarca muy poco integrada por la dificultad de las comunicaciones, y muy poco poblada. Predominan las actividades ganaderas y no ha conseguido diversificar su economía hacia el sector industrial a pesar de ser la comarca montañosa mejor situada con respecto a los grandes ejes de comunicación nacionales. Históricamente tuvo una importante industria de alpargatas, pero el sector del calzado se ha trasladado ha Arnedo (La Rioja). Los núcleos de población más importantes son Cervera del Río Alhama (La Rioja), Igea (La Rioja), y Aguilar (La Rioja). Enciso (La Rioja) es el principal núcleo de población en el valle del Cidacos. Pero ninguno de estos pueblos tiene suficientes servicios para las necesidades de la comarca por lo que, funcionalmente, es Arnedo la cabecera de la comarca.

Población

La Rioja tienen, en el censo del 2001, 276.702 habitantes y una densidad demográfica de 55 h/km2, inferior a la media de España. Gana 11.761 habitantes con respecto al censo de 1991. La población está muy irregularmente repartida. Existe un contraste muy grande entre el valle del Ebro y la montaña. Logroño acumula 133.058 habitantes, lo que supone el 48% de la población total. La siguiente población es Calahorra, con tan solo 20.528 habitantes. Logroño y Calahorra concentran el 56% de la población. Sólo tres poblaciones tienen más de 10.000 habitantes: Logroño (La Rioja), Calahorra (La Rioja) y Arnedo (La Rioja); y otras cuatro superan los 5.000 habitantes: Haro (La Rioja), Alfaro (La Rioja), Nájera (La Rioja) y Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). De los 174 municipios 148 no llegan a los 1.000 habitantes. Hay 50 municipios que ni siquiera tienen 100 habitantes. A pesar de la concentración de la mayoría de la población en Logroño el resto de las poblaciones se distribuyen más o menos uniformemente por toda la región. La población riojana es mayoritariamente urbana.

A lo largo del siglo XX La Rioja ha ido aumentando su población a un ritmo algo inferior que el conjunto de España. Las poblaciones de valle del Ebro, y sobre todo Logroño, han ido aumentando su población hasta alcanzar densidades demográficas superiores a la media española (81 h/km2). Por el contrario las montañas han ido perdiendo población hasta convertiste en despoblados, con densidades demográficas inferiores a 10 h/km2 en las sierras de la Demanda y Cameros. Las montañas han perdido más del 70% de su población. Como las tasas de natalidad y mortalidad han sido similares a las del conjunto de España este proceso sólo se explica por la existencia de movimientos migratorios.

La emigración ha tenido tres destinos básicos, uno hacia las cabeceras de comarca, otro hacia Logroño (tras la instalación del polo de desarrollo) y otro extrarregional, hacia otras partes de España y el extranjero. Además de en las montañas, también ha habido un proceso emigratorio en la Rioja Alta, demasiado especializada en la producción vinícola y cerealista, mayor que en la Rioja Baja, con cultivos de regadío. Ya desde el siglo XIX La Rioja fue una región emigratoria, sobre todo a América. En los años 50 y 60 los destinos preferidos son el País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña en España y Francia y Alemania en Europa. Sin embargo a partir de los años 70, antes que en el resto de España, la emigración se detiene, debido a las nuevas posibilidades de desarrollo que ofrece una mejor comunicación con el País Vasco, Aragón y Cataluña. En la actualidad La Rioja crece más que el conjunto de España; un 4% frente al 3% español. Este incremento se debe, sin duda, a que La Rioja se ha convertido en un receptor neto de inmigrantes; aunque no destaque en el conjunto nacional debido a su escasa población.

Las tasas de natalidad y mortalidad han seguido el ciclo general de la transición demográfica del conjunto de España. No obstante, la natalidad, desde los años 60, se sitúa un poco por debajo de la media española, debido, hasta los años 80, a la emigración, que afectaba a la población en edad reproductora. A partir de entonces el envejecimiento de la población ha hecho subir un poco las tasas de mortalidad.

Estructura urbana y poblamiento

En La Rioja la estructura urbana está muy jerarquizada y, en cierto sentido, equilibrada. Logroño (La Rioja) es el único centro urbano de importancia de la región (quinto nivel). Su área de influencia tiene un alcance extrarregional, adentrándose en Álava y Navarra.

El cuarto nivel está formado por Haro (La Rioja) y Calahorra (La Rioja). Haro tiene una gran cantidad de servicios centralizados que alcanzan a toda la Rioja Alta, a pesar de su poca población. Calahorra se ha convertido en la capital de la Rioja Baja.

En el tercer nivel se encuentran pequeñas ciudades cabeceras de comarca que ha atraído algunos servicios: Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), Nájera (La Rioja), Arnedo (La Rioja) y Alfaro (La Rioja).

En un segundo nivel estarían los núcleos de población con una población de entre 1.000 y 3.000 habitantes que se encuentran en las cercanías de los núcleos de población mayores. Todos ellos, salvo Ezcaray (La Rioja) y Cervera del Río Alhama (La Rioja) se encuentran en el valle del Ebro. Por debajo están los núcleos rurales.

Como se puede ver, a pesar de la concentración urbana de Logroño el resto de la región tiene lugares centrales que les prestan servicios bien distribuidos por todo el espacio. No obstante, y a medida que mejoran las comunicaciones, existe una tendencia de los niveles intermedios (tercer y cuarto nivel) o bien a acumular servicios y alcanzar niveles superiores, o bien a perderlos y caer a niveles inferiores.

El poblamiento rural riojano presenta una tendencia muy fuerte al núcleo concentrado. Aún así debemos distinguir entre los núcleos del valle del Ebro más grandes y que dominan una gran llanura y los núcleos de la montaña, más pequeños y cuya concentración responde a las dificultades de establecerse en un medio montañoso.

Estructura de las comunicaciones

La Rioja es una región pequeña (5.045 km2) con una cabecera urbana principal. Existe un eje de comunicaciones principal paralelo al río Ebro que organiza la región. Otros ejes secundarios dan acceso a las montañas, pero no existe un eje que comunique las comarcas montañosas entre sí.

En La Rioja sólo existe un eje de autopistas paralelo al Ebro y que pasa por Haro, Logroño, Calahorra y Alfaro. Esta es la autopista del Ebro, que atraviesa que enlaza en Miranda de Ebro (Burgos) con la Madrid-Irún y comunica la región con Aragón y Cataluña.

En un segundo nivel están las carreteras nacionales como la que comunica Logroño con Burgos por Nájera y Santo Domingo de la Calzada (coincide con el camino de Santiago); la que comunica Haro con Burgos, y se prolonga paralela al Ebro hasta Logroño; la que pone en comunicación Logroño con Pamplona (Navarra) por Estella (Navarra) y con Soria por el puerto de Piqueras. Existen carreteras comarcales que ponen en comunicación las cabeceras comarcales con las montañas, y las comarcas montañosas entre sí, pero son carreteras de muy difícil trazado y muy lentas, usadas solo para viajes de corto recorrido. La red de carreteras excede las necesidades de la región ya que están pensadas para el tránsito entre regiones más industrializadas, por lo que normalmente son rápidas y no suelen estar congestionadas.

La red de ferrocarril es muy simple y es paralela al cauce del Ebro y pasa por las principales ciudades de la región. Toda ella pertenece a la red complementaria. Se une a la red básica en Miranda de Ebro (Burgos). En Castejón (Navarra) deriva en dos ramales de la red secundaria uno hacia Pamplona y otro hacia Soria.

En La Rioja encontramos un aeropuerto de nivel nacional pero escasa actividad. Se encuentra en Recajo, cerca de Logroño.

Economía

Agricultura y silvicultura

La Rioja presenta una economía desarrollada con altos índices de terciarización, pero lo más significativo es la altísima tasa de mecanización de las tareas agrícolas, sobre todo las vinculadas a la producción de vino y hortalizas.

A pesar de su escasa superficie y población, la región se sitúa en una posición destacada en términos de crecimiento económico, con una renta per cápita muy superior a la media nacional y una tasa de empleo más elevada.

En La Rioja el peso de la agricultura en la economía regional es superior a la media española, y ha crecido en los últimos años debido a la importancia del sector vitivinícola y al liderazgo nacional de esta región en cultivos como el champiñón y la coliflor. Además, sustenta una industria agroalimentaria con notable presencia en la región que proporciona importantes beneficios gracias al incremento del valor añadido de los productos comercializados. Se trata de una agricultura mecanizada, productiva y orientada al mercado. Sin embargo, la estructura de la propiedad hace que las explotaciones sean demasiado pequeñas, y sus titulares tienen una tasa de envejecimiento preocupante. La concentración parcelaria ha tenido escasa incidencia en La Rioja, ya que las explotaciones de huertas con regadío y las viñas son muy difíciles de concentrar. El proceso de concentración se debió más al abandono de las tierras por parte de los emigrantes, que eran compradas por los vecinos que se quedaban.

De la producción final agraria la agricultura supone más de 83% del total, y sólo el vino y sus derivados suponen el 49%. La ganadería tan sólo supone el 14% del total y el 3% restante se debe a la silvicultura. Estos altos porcentajes del vino en la producción final agraria se deben al apoyo institucional y la creación de una denominación de origen que garantiza la alta calidad del producto. La alta rentabilidad ha hecho que aparezcan pequeñas explotaciones regentadas por titulares a tiempo parcial. La ganadería y la silvicultura es patrimonio de las comarcas montañosas, que además presentan muchas explotaciones abandonadas por culpa de la despoblación, mientras que la agricultura se concentra en las regiones del valle.

En el valle del Ebro se concentra la mayor parte de la superficie de cultivo, en torno a las 161.000 hectáreas, mientras que la montaña, más de 100.000 hectáreas de pastizales, está dedicada en exclusiva a la producción ganadera. Si agricultura y ganadería trazan la línea divisora entre La Rioja del valle y la montañosa, las comarcas de Rioja Alta, Media y Baja dibujan su propio mapa de cultivos. En Rioja Alta predomina, sobre todo, cereal, remolacha, patata y viñedo; en Rioja Media, frutales y viñedo; y en Rioja Baja hay preponderancia de hortaliza, frutales, viñedo y olivar. Así podemos diferenciar entre explotaciones de montaña, de secano en la Rioja Alta y de regadío en la Rioja Baja. Esta especialización en el regadío de la Rioja Baja se debe a la construcción a comienzos del siglo XX del canal de Lodosa. Entre los productos hortícolas destacan la coliflor, la alcachofa y el espárrago; y el champiñón en el que es la principal productora de España. La horticultura riojana está iniciando un proceso de modernización, todavía muy tímido, con los cultivos bajo plástico. El período de heladas seguras en invierno dificulta la producción a lo largo de todo el año.

La explotación forestal está prácticamente desvinculada de las especies autóctonas, debido a la escasez de bosque. De hecho las comarcas madereras no son las de las montañas sino las del valle, ya que el principal producto forestal es el chopo, cultivado en los sotos de las riberas de los ríos, aunque también se talan robles y hayas en las montañas.

Ganadería

La ganadería, principalmente la de bovino y la de ovino, está aumentando. Su ámbito natural es la montaña, que históricamente fue destino de la trashumancia gracias a sus pastos frescos en verano.

En los últimos tiempos la ganadería está abandonando su régimen semiextensivo para pasar a unas explotaciones estabuladas más rentables, pero desvinculadas del entorno en las que se encuentran.

El vacuno es esencialmente de carne, que es el que se encuentra en la montaña y tiene un modelo de explotación semiextensivo. La cabaña ovina se encuentra dividida entre la montaña y el valle, con más cabezas en el valle en régimen de estabulación.

Minería y energía

La producción minera en La Rioja es casi inexistente. Los yacimientos de carbón de Préjano (La Rioja), Turruncún (La Rioja) y Villarroya (La Rioja) son muy pobres, y el mineral de hierro de la sierra de la Demanda tampoco se explota. Como consecuencia de esta falta de recursos minerales la industria de la región se ha orientado hacia bienes de consumo elaborados.

La Rioja importa casi toda la energía que consume. La poca energía eléctrica que produce, procedente de pequeños embalses, es insuficiente para las necesidades de la región.

Industria

La producción industrial riojana presenta una tasa ligeramente por encima de la media española, la mayoría son pequeñas y medianas empresas vinculadas a la producción agrícola. La industria riojana moderna debe su impulso a la creación en 1972 del polo de desarrollo de Logroño. Es aquí donde se concentra la mayor parte de la industria. Su posición en el eje del valle del Ebro atrajo capitales vascos y navarros. Su posición es su mayor ventaja. No obstante su cercanía a la frontera vasca y navarra ha hecho que se beneficiaran de la situación pueblos próximos pero en territorio vasco —Oyón (Álava)— o navarro —Viana (Navarra), San Adrián (Navarra), Cintruénigo (Navarra) y hasta Tudela (Navarra)—.

La industria riojana básica continúa las tradiciones industriales anteriores a los años 50, el textil, el calzado y las conservas hortícolas, pero a partir de la instalación del polo de desarrollo las actividades industriales se diversifican. Además aparecen polígonos industriales en las principales cabeceras de comarca que descongestionan el polígono de Logroño: Calahorra, Arnedo, Alfaro, Haro, Nájera y Santo Domingo de la Calzada. En estos polígonos se instala, junto a las modernas fábricas, una industria artesanal. Predominan las pequeñas y medianas empresas y la orientación de estas hacia bienes de uso y consumo. Los principales sectores son el de la industria agroalimentaria, la construcción, la metalurgia de transformación, la química ligera, el calzado, el papel, el textil y el mueble.

La importancia de la industria agroalimentaria merece capítulo a parte. Dos subsectores destacan sobre todos: el vinícola y las conservas hortícolas. El sector vitivinícola ha tenido desde antiguo un proceso de mejora que le ha permitido ofrece un producto de altísima calidad. Ha sido precisamente ella la primera en romper con las tareas tradicionales de producción, para poder seguir siendo competitiva y gracias al alto valor añadido del producto final. El de las conservas hortícolas es un sector típicamente industrial, ya que sólo han sido posibles en los últimos tiempos, con el descubrimiento de nuevos procesos de conservación. Es la tercera industria conservera de España, tras Murcia y Navarra.

Terciario

Los altos índices de industrialización y agropecuarios permiten el desarrollo de un potente sector servicios centrado en las empresas y en el comercio. No obstante, es un sector adecuado a las necesidades de la región pero que no tiene proyección fuera. Salvo la influencia de Logroño, Calahorra y Haro sobre áreas del País Vasco y Navarra. Logroño es la ciudad que más servicios ofrece, tanto a las personas como a las empresas, y es la que concentra los servicios de la Administración. Haro, Calahorra, Santo Domingo de la Cazada, Nájera y Arnedo poseen servicios empresariales para la industria agroalimentaria y textil, como cabeceras de comarca. Además tienen servicios de administración agropecuarios.

El turismo es una actividad en auge. Se trata de un turismo cultural y naturalista que recorre el camino de Santiago y busca en las comarcas montañosas y deshabitadas una oferta de turismo rural en alza. En este turismo rural podemos incluir el alojamiento en monasterios, en la que es una de las regiones pioneras, como el de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), San Millán de la Cogolla (La Rioja) y Berceo (La Rioja). El turismo cultural, además del camino de Santiago, se centra en los lugares en los que nació el castellano, los castillos y los yacimientos de fósiles de dinosaurios. Así pues el turismo tiene dos vertientes: uno itinerante y de corta duración, y otro asentado durante varias semanas en las comarcas rurales. Es un turismo sostenido durante la mayor parte del año, con un mínimo en invierno, al que hay que añadir el ocio de fin de semana que acude a La Rioja en busca de gastronomía y sus preciados vinos.

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Bosque Maurel, Joaquín; y Vilá Valentí, Joan: «Geografía de España». Edt. Planeta. Barcelona 1990-1992
  • Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
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Otras fuentes de información