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Geografía humana de Extremadura

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Índice

[escribe] Estructura administrativa

Extremadura es una comunidad autónoma con gran personalidad histórica. Hay huellas desde la Prehistoria: la cultura megalítica y del reino de Tartesos, la época romana y la islámica. Fue una de las principales regiones de la que salieron los conquistadores de América.

Extremadura comprende dos provincias: Badajoz y Cáceres. Se convirtió en comunidad autónoma el 25 de febrero de 1983. La capital de la comunidad autónoma es Mérida (Badajoz). Tiene una superficie de 41.634 km2. En el censo del 2001 tiene 1.058.503 habitantes. El límite entre las provincias se fijó, con las del resto de España, en 1833. En la actualidad existen 383 municipios.

Badajoz tienen una superficie de 21.766 km2, una población de 654.882 habitantes y 165 municipios.
Cáceres tienen una superficie de 19.868 km2, una población de 403.621 habitantes y 219 municipios.

[escribe] Las comarcas

Las comarcas son agrupaciones de localidades que comparten una serie de características parecidas: el paisaje, las costumbres, las tradiciones, la gastronomía... Están previstas en el estatuto de autonomía pero aún no hay comarcas oficiales. Las comarcas tradicionales son:

[escribe] Comarcas de Cáceres

[escribe] Comarcas de Badajoz

[escribe] Población

Extremadura tienen, en el censo del 2001, 1.058.503 habitantes y una densidad demográfica de 25 h/km2, muy inferior a la media de España. Pierde 11.741 habitantes con respecto al censo de 1991, pero Cáceres pierde 9.775 habitantes, y Badajoz 1.966. La población está muy irregularmente repartida. Badajoz acumula 133.519 habitantes, y es la única ciudad de la comunidad que supera los 100.000 habitantes. Sólo tres poblaciones tienen más de 50.000 habitantes: Badajoz, Cáceres y Mérida (Badajoz), y otras diez superan los 10.000: Plasencia (Cáceres), Don Benito (Badajoz), Almendralejo (Badajoz), Villanueva de la Serena (Badajoz), Montijo (Badajoz), Zafra (Badajoz), Navalmoral de la Mata (Cáceres), Villafranca de los Barros (Badajoz), Coria (Cáceres), Olivenza (Badajoz).

De los 383 municipios 195 no llegan a los 1.000 habitantes. Solo hay 3 municipios que no llegan a los 100 habitantes. La población extremeña tiene un carácter notablemente rural. Sólo el 25% de la población vive en las tres ciudades de más de 50.000 habitantes, y el 44% en las ciudades de más de 10.000, aunque la mayoría de los pueblos son medianamente grandes, entre 1.000 y 10.000 habitantes. Las zonas más densamente pobladas son las de Badajoz y Mérida, aunque también Cáceres, cuya densidad está un poco distorsionada debido a que es el municipio más grande de España. Son densidades de unos 50 h/km2. Los ejes Plasencia-Zafra y Badajoz Don Benito son los más poblados de la región, con densidades en torno a los 40 h/km2. El este de la región y las comarcas de los Llanos de Olivenza y en Valencia de Alcántara (Cáceres), las densidades no superan los 20 h/km2. Así pues, la mayor parte del territorio de la región tiene un fuerte carácter rural.

A lo largo del siglo XX Extremadura ha ido aumentando su población a un ritmo muy inferior que el conjunto de España, por lo que su peso relativo ha ido descendiendo continuamente. En realidad se pueden distinguir dos períodos, la primera mitad del siglo, donde las tasas de crecimiento están parejas, y la segunda mitad del siglo XX, cuando la tasa de crecimiento de Extremadura cae precipitadamente. No obstante las capitales de provincia, y Mérida, han ganado población, mientras que el resto de la provincia lo ha perdido. Sobre todo a partir de 1960. En algunas comarcas la pérdida ha sido tan grande que han llegado a convertirse en despoblados, con densidades demográficas inferiores a 5 h/km2. Las tasas de natalidad han sido inferiores a la media española y las de mortalidad un poco superior debido al envejecimiento de la población. A este proceso hay que añadir la existencia de movimientos migratorios.

La emigración ha sido una constante a lo largo de la historia, pero no es realmente relevante hasta la década de 1950, cuando las cifras se disparan. La región en su conjunto es una emisora de emigrantes. La emigración tenido tres destinos básicos, uno las capitales de provincia, muy débil, otro hacia otras partes de España (Madrid, Barcelona y el País Vasco) y otro hacia el extranjero (Francia, Suiza y Alemania) en Europa. A pesar de que en los años 70 la emigración se detiene en toda España, Extremadura continua perdiendo población. Incluso en la actualidad Extremadura no se ha incorporado de manera significativa al flujo de inmigrantes del resto de España. Extremadura es una de las regiones de España que más altas tiene las tasas de paro.

Las tasas de natalidad y mortalidad han seguido el ciclo general de la transición demográfica del conjunto de España. No obstante, la natalidad, desde los años 60, se sitúa por debajo de la media española, debido a la emigración, que afecta a la población en edad reproductora. A partir de entonces al envejecimiento ha hecho subir un poco la tasa de mortalidad. En las comarcas más despobladas el índice de masculinidad es elevadísimo por lo que sus habitantes tienen grandes dificultades para contraer matrimonio.

[escribe] Estructura urbana y poblamiento

En Extremadura la estructura urbana es muy laxa. No existen grandes ciudades. Badajoz es el centro urbano más poblado y sin embargo su área de influencia no alcanza a toda la región, salvo para algunos servicios. Debido a la fuerte influencia de otros núcleos de población. Junto con Badajoz, también es núcleo de máximo nivel Cáceres: quinto nivel.

El cuarto nivel está formado por siete capitales comarcales: Mérida (Badajoz), Plasencia (Cáceres), Don Benito (Badajoz), Almendralejo (Badajoz), Zafra (Badajoz), Navalmoral de la Mata (Cáceres) y Trujillo (Cáceres). Tienen una gran cantidad de servicios centralizados pero estos dos niveles son insuficientes para la región. El este de la región y el norte dependen, en buena medida de centros extrarregionales: Ciudad Rodrigo (Salamanca), Béjar (Salamanca), El Barco de Ávila (Ávila), Talavera de la Reina (Toledo), Ciudad Real, Córdoba, Sevilla.

En el tercer nivel se encuentran poblaciones con bastante población pero que su nivel de servicios no a superado ciertos niveles debido a la cercanía de núcleos mayores, más algunos pueblos con poca población que han conseguido un nivel notable de servicios por estar lejos de los grandes centros urbanos: Villanueva de la Serena (Badajoz), Coria (Cáceres), Olivenza (Badajoz), Jerez de los Caballeros (Badajoz), Talayuela (Cáceres), Azuaga (Badajoz), Jaraíz de la Vera (Cáceres), Castuera (Badajoz), Valencia de Alcántara (Cáceres), Fregenal de la Sierra (Badajoz), Casar de Cáceres (Cáceres), Logrosán (Cáceres), Montánchez (Cáceres), Gata (Cáceres), Nuñomoral (Cáceres), Alcántara (Cáceres) y Almendral (Badajoz).

En un segundo nivel estarían los núcleos de población que han conseguido atraer unos pocos servicios centrales extendiéndolos así por gran parte de la región: Montijo (Badajoz), Moraleja (Cáceres), Arroyo de la Luz (Cáceres), Cabeza del Buey (Badajoz), Oliva de la Frontera (Badajoz), Llerena (Badajoz), Montehermoso (Cáceres), Fuente de Cantos (Badajoz), Malpartida de Cáceres (Cáceres), Hervás (Cáceres), Herrera del Duque (Badajoz), Barcarrota (Badajoz), Talarrubias (Badajoz), Torrejoncillo (Cáceres), Aliseda (Cáceres), Cabezuela del Valle (Cáceres), Zorita (Cáceres). Por debajo están los núcleos rurales.

Como podemos ver en Extremadura los lugares centrales que prestan servicios están muy mal distribuidos y no cubren eficazmente toda la región. A medida que mejoran las comunicaciones estas diferencias tienen menor importancia pero grandes áreas de la región están muy mal comunicadas.

El poblamiento rural extremeño presenta una tendencia muy fuerte al núcleo concentrado. Muchos son los factores que favorecen esta concentración: baja productividad de la tierra por hectárea, factores históricos y sociales en los que el modo de explotación de la dehesa, por medio del dominio directo y la gran propiedad explica la existencia de grandes pueblos concentrados en los que viven gran número de jornaleros. No debemos olvidar que los núcleos concentrados de las montañas se explican por la dificultad de encontrar asentamientos adecuados. A pesar de este carácter concentrado los pueblos al norte del Tajo son muy pequeños. El tamaño aumenta entre el Tajo y el Guadiana, tanto más grandes cuanto más al sur, debido a la mayor presencia de la gran propiedad. Badajoz es la tierra de los pueblos blancos. En estas comarcas los pueblos se organizan en torno a una gran plaza porticada. Tienen calles que tienden a ser rectas, y tienen en torno al pueblo una corona de pequeñas huertas de propiedad de los vecinos del pueblo, fundamentales en el pasado para completar la dieta de los jornaleros.

El carácter extensivo de la agricultura, reforzado por la política con actos como los del Plan Badajoz, el Plan de Empleo Rural y las ayudas de la UE ha logrado fijar población en los pueblos, pero con pocas perspectivas de crecimiento. No obstante, en los últimos años, gracias a los avances de la tecnología, la productividad de la tierra ha aumentado y se comienza a notar menos el peso de la gran propiedad.

La gran propiedad ha hecho surgir un tipo de casa rural muy extendido: el cortijo. Se trata de una casa con varias edificaciones en torno a un patio que albergan diversas funciones: vivienda, cuadra, almacén de alimentos, etc.

[escribe] Estructura de las comunicaciones

Extremadura es una región grande (41.634 km2) con tres ciudades importantes. Existen dos ejes de comunicaciones, uno este-oeste y otro norte-sur, que organizan la región pero que no cubren amplísimas zonas. Otros ejes secundarios dan acceso a las montañas, pero no son suficientes para la potenciar el desarrollo económico de la estas comarcas. Sin embargo, estos dos ejes no tienen la misma importancia. El este-oeste, que comunica con Madrid y Portugal es una autovía, mientras que el norte-sur son dos ramales una carretera nacional.

En Extremadura sólo existe una autopista, la A-V de Madrid a Badajoz y Portugal, que entra por Navalmoral de la Mata (Cáceres), adopta dirección sur y pasa por Trujillo (Cáceres) y Mérida, donde vuelve a adopta dirección oeste hasta Badajoz, para entrar en Portugal y dirigirse a Lisboa.

En un segundo nivel están las carreteras nacionales que se convierten en decisivas para gran parte de Extremadura. Las más importantes son: la A-66 o autovía de la Plata, que viene de Salamanca (Castilla y León) y entra, tras descender el puerto de Béjar (Salamanca), por Plasencia (Cáceres). En Plasencia se une la que por el puerto de Tornavacas (Cáceres) llega a Ávila. La carretera sigue por Plasencia, Cáceres, Mérida, Almendralejo (Badajoz) y Zafra (Badajoz), para continuar hasta Sevilla. La carretera que une Cáceres y Badajoz. La que une Badajoz con Zafra y continúa por Azuaga (Badajoz) hasta Córdoba. La que une Badajoz con Huelva. Por último la que une Trujillo con Cáceres y continúa hasta Valencia de Alcántara (Cáceres) y Portugal.

Existen multitud carreteras comarcales que ponen en comunicación las cabeceras comarcales y las montañas. Las más importantes son la que une Coria con Cáceres; la que une Alburquerque con Badajoz, y la que une Olivenza con Badajoz. Además existen numerosas carreteras locales que comunican la gran cantidad de núcleos de población existentes.

La red de carreteras es claramente insuficiente para las necesidades de la región. No cubren adecuadamente toda la región pero son suficientes para las necesidades de tráfico de Extremadura. Se trata de una infraestructura de paso entre Madrid y Portugal, que está bien atendida, pero las carreteras del resto de la región son claramente insuficientes.

La red de ferrocarril es muy compleja y pasa por las principales poblaciones de la región. La red básica entra por Navalmoral de la Mata. En Palazuelo (Badajoz) empalma con una línea de la red secundaria que une Plasencia con Astorga (León). Continúa hasta Cáceres, y sin llegar a Mérida toma el camino de Badajoz y Portugal. La red complementaria une Badajoz con Mérida, Don Benito, Campanario (Badajoz) y continua hasta Puertollano (Ciudad Real). Desde Mérida sale otro eje con dirección a Almendralejo, Zafra, Fregenal de la Sierra y Huelva. También existe un eje de la red complementaria entre Cáceres y Valencia de Alcántara que continúa hasta Portugal. La red secundaria tiene tres tramos, el ya mencionado entre Astorga y Plasencia y otros dos que parten de Zafra, uno hacia Jerez de los Caballeros (Badajoz) y otro hacia Llerena (Badajoz) para unirse con la línea de Sevilla.

En Extremadura sólo hay un aeropuerto de nivel nacional, el de Villafranca del Guadiana que no tiene vuelos internacionales.

[escribe] Economía

[escribe] Agricultura y silvicultura

En Extremadura el peso de la agricultura es muy importante, debido a que la mayor parte de la región es netamente rural. La mayoría está censada como superficie agrícola, pero parte de esa superficie está sin explotar por culpa del intenso éxodo rural y la gran propiedad. La agricultura supone un tercio del PIB de la región. Las tasas de población ocupada en el sector agrario dobla al nacional, pero la mayoría son jornaleros entre los que hay altas tasas de paro. Para paliar la situación ha sido necesario acudir a las ayudas publicas y el Plan de Empleo Rural.

En Extremadura domina la gran propiedad privada y explotada de manera directa, gracias a los jornaleros. Esto provoca paro agrícola, sobre todo en las épocas menos activas. La gran mano de obra parada y de bajo precio no invita a la mecanización del campo. Además, las grandes explotaciones extensivas tienen un bajo grado de producción. En el otro extremo están las pequeñas explotaciones de subsistencia, localizadas en el entorno inmediato de los pueblos; aunque la emigración del campo ha dejado a buena parte de ellas inactivas. Sorprende el escaso número de explotaciones de mediano tamaño. No obstante, las explotaciones realmente productivas son de mediano tamaño, y están muy mecanizadas, aunque se encuentran en manos de los dueños de la gran propiedad, y en general son explotadas en dominio indirecto, a través de un contrato de alquiler.

El regadío se limita a las vegas del Tajo, el Alagón y el Guadiana. El resto de la región es mayoritariamente de secano.

Los cereales dominan amplias extensiones, ya que se cultivan en régimen de secano en grandes explotaciones de llano. Predomina la cebada que ha relegado a un segundo puesta al trigo, gracias a que se usa en buena medida para forrajes.

El viñedo es un cultivo tradicional desde la Edad Media. Aunque los vinos extremeños no tienen fama nacional cada día son mejores, ya que la técnica vinícola ha mejorado mucho en los últimos años. La región vinícola más interesante es Tierra de Barros. Hay una pequeña especialización hacia los vinos espumosos y el cava.

El olivar es uno de los cultivos típicos de la gran propiedad. Hay muchas hectáreas dedicadas al olivo, pero tienen una productividad baja. Frecuentemente se encuentra asociado con otros productos de porte herbáceo, como el trigo o la cebada, o el pasto para el ganado, o bien con viñedo.

Las frutas y hortalizas tienen cada día más presencia, debido a su alto valor añadido. Se concentran en los valles norteños, al pie del Sistema Central. Los productos más emblemáticos son las almendras y las cerezas de valle del Jerte. También se da espárrago, melón, pimiento (principalmente para hacer pimentón), etc.

Otros cultivos importantes son el forraje, la remolacha azucarera, el girasol, la soja para aceite y el tabaco.

La explotación forestal tiene gran importancia económica. Es el otro gran producto de las grandes propiedades. Los árboles más explotados son la encina y el alcornoque, que son los árboles típicos de la dehesa. De la encina se obtiene madera y carbón (cisco) y del alcornoque corcho. Además, se explotan, en las montañas, pinos y otras coníferas; y otras especies introducidas como el eucalipto y el chopo en las riberas del río Guadiana. Otro producto forestal de gran importancia es la caza, que se practica en las grandes propiedades.

[escribe] Ganadería

La ganadería es el sector emblemático de a región, aunque su contribución al PIB es menor que la agricultura. Una de las características más destacables es su carácter extensivo. El sector principal es el ovino. Es una actividad tradicional en Extremadura. Hasta el siglo XVIII existieron movimientos trashumantes de la Mesta, sin embargo este sistema extensivo ha desaparecido para pasar a un régimen de estabulación. La cabaña de ovino es la más importante de la región, extendida por toda la región, la de caprino sin embargo, está en franco retroceso y hoy en día es casi marginal.

La cabaña bovina es la segunda en importancia. Ha aumentado mucho desde los años 80, sobre todo en vaca de carne y de leche. Para las grandes propiedades es significativa la producción de toro de lidia.

La cabaña de porcino también tiene un carácter extensivo, pero es muy productiva ya que predomina el cerdo ibérico, un animal de gran calidad. También la cabaña equina es importante, ya que el caballo es un animal útil en las grandes propiedades

La cabaña avícola tiene muy poca presencia. Se concentra en torno a Cáceres y Badajoz. Se trata de explotaciones intensivas muy modernas. Junto a estas explotaciones se encuentran otras dedicadas a la cría del conejo. Por último es de destacar la apicultura, que da mieles de gran calidad.

[escribe] Minería y energía

La producción minera en Extremadura es escasa, la mayoría de las minas están abandonadas o con poca producción. Hay yacimientos de hiero y estaño, pero son de muy difícil explotación y poco productivos. La piedra granítica de cantera, sin embargo, sí es un recurso importante para la región.

La producción de energía eléctrica es importante, y excede las necesidades de la región por lo que buena parte de ella se exporta. Las grandes centrales hidroeléctricas se encuentran en los embalses que jalonan el río Tajo. Cuatro son los embalses importantes, el de Alcántara, el de mayor producción, el de Valdecañas, el de Cedillo y el de Torrejón. Las grandes centrales termoeléctricas son de tipo nuclear y se encuentran en Almaraz (Cáceres), donde hay dos grupos.

[escribe] Industria

La producción industrial es muy escasa, y la mayor parte de las actividades industriales están vinculadas a la producción agropecuaria. Tres son los centros industriales de la región Cáceres, Badajoz y Mérida. El despegue industrial de la región tuvo lugar en los años 60 con el Plan Badajoz, y se reforzó tras la entrada de España en la UE con la creación de la Sociedad de Fomento Industrial, que modernizó las instalaciones industriales.

La industria química, vinculada a la producción de abonos para la agricultura es la segunda en importancia en la región. Existen plantas en Badajoz, Mérida, Cáceres, Logrosán y Cañaveral. También existe una pequeña industria de maquinaria en Zafra y Aliseda.

La industria agroalimentaria es la más importante, y es la más vinculada a los productos de país. Se trata de industrias de transformación de productos industriales, como el tabaco o la soja, la fabricación de embutidos y productos cárnicos, muy abundantes en el sur de Badajoz, y la transformación de la madera y fabricación del corcho. La industria del textil, el cuero y el calzado fueron en tiempos más importantes de lo que hoy son. Es una actividad demasiado apegada a las técnicas tradicionales, y no ha resistido la competencia de los productos foráneos.

La industria agroalimentaria está más extendida por la región y son, también, centros importantes Plasencia, La Vera, Alburquerque, y el sur de Badajoz.

[escribe] Terciario

Extremadura presenta una economía muy desequilibrada, demasiado centrada en una agricultura en el que el peso de la gran propiedad es aún demasiado importante. El peso de la economía extremeña en el conjunto de España es muy escaso, por lo que esta está considerada como una de las regiones más pobres del país. Ha sido tras los planes de estabilización de los años 60 cuando se desarrolla la región.

Los altos índices de industrialización y agropecuarios permiten el desarrollo de un potente sector servicios centrado en las empresas y en el comercio. Supone el 50% del PIB. Los servicios se concentran en Cáceres, Badajoz y Mérida, aunque muchas cabeceras comarcales tienen un buen nivel de servicios.

El comercio es el sector más dinámico, el que más empleo genera y el que más valor obtiene. Se trata de pequeños comercios de carácter familiar. Las grandes superficies son de capital foráneo. Junto con el servicio está muy desarrollado el sector de la Administración. El sector financiero, tanto de bancos como de seguros es muy importante, aunque insuficiente para las necesidades de la región.

El turismo es una actividad en auge. Se trata de un turismo cultural y naturalista que busca las dehesas y los importantes valores naturales de la región. Es de un turismo rural de calidad aún poco explotado. La comarca de La Vera es la más desarrollada en este sentido.

Dos son las principales ciudades que visitan los turistas en Extremadura: Mérida, por sus importantísimas ruinas romanas, y Cáceres por su fabuloso caso histórico, muy bien conservado que le ha permitido ser Patrimonio de la Humanidad. Otros destinos no deberían ser pasados por alto, como Alcántara, con su famoso puente romano, Zafra, con su importante plaza, Guadalupe, con su importantísimo monasterio, el conjunto de Hervás y de Plasencia, Olivenza, Jerez de los Caballeros, Llerena, Trujillo, Alange, y toda una serie de pueblos extremeños que sorprenden al viajero porque la mayoría de los turistas desconocen la riqueza paisajística y cultural de esta región. En cuanto a la naturaleza, el Parque Nacional de Monfragüe es una atracción turística de primer orden.

[escribe] Referencias

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Bibliografía

Otras fuentes de información

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