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Geografía física de las Islas Baleares

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Introducción

Las islas Baleares se encuentran en el mar Mediterráneo entre las latitudes: 40º 05' 44'' N la isla de Sanitja (o des Porros) y 38º 38' 32'' N del cabo de Berbería (Barbaria), en Formentera, y las longitudes 4º 19' 29'' E de la punta del Esperó, en Menorca y 1º 09' 37'' E de la isla Bleda Plana. Está a unos 100 kilómetros de la península ibérica, frente las costas castellonenses y valencianas. Este archipiélago está formado por muchas islas e islotes. Las islas principales son: Mallorca, Menorca, Ibiza (Eivissa), Formentera y Cabrera; pero también están habitadas las islas del Aire, Aucanada, Botafoch, Conejera (Conillera), Dragonera, Espalmador, Lazareto, Plana y Del Rey. A Ibiza y Formentera se les conocen como las islas Pitiusas.

Baleares tiene una superficie de 4.992 km2, y sus costas tienen una longitud total de 1.428 kilómetros de los cuales Mallorca (623 km), Menorca (299 km), Ibiza (239 km), Formentera (85 km), Cabrera (40 km) y otros islotes (142 km). En el censo del 2001 tiene 841.669 habitantes, lo que da una densidad media de 169 h/km2, muy por encima de la media de España (81 h/km2).

Las Islas Baleares comprende una sola provincia: Baleares. Se convirtió en comunidad autónoma el 25 de febrero de 1983. La capital de la comunidad autónoma es Palma de Mallorca. Tiene dos idiomas oficiales el español y el catalán, por lo que muchas poblaciones tienen doble denominación, una en catalán y otra en español.

Las islas Baleares tienen su origen en el plegamiento alpino. Son continuación de las Béticas, excepto Menorca que lo es de los Pirineos. Encontramos presencia humana desde tiempos prerromanos. Fueron rutas de paso y refugio de griegos y fenicios. Hubo presencia de Cartago primero, que fundaron en el año 654 a.C. Ebusus (Ibiza). Tras la caída de Cartago se convirtieron en un activo foco de piratas por lo que Roma terminó por ocuparlas. La conquista corrió a cargo de Quinto Cecilio Metelo en el año 122 a.C. En el 426 fueron ocupadas por lo vándalos de Genserico, que las incorporó a su reino del norte de África, al que estuvieron unidas hasta que calló. En el 554 fueron incorporadas al Imperio bizantino, aunque la presencia de Bizancio fue testimonial. Desde que los musulmanes creasen su primera flota, en el 649, Baleares sufrirían continuas razias, por lo que se pusieron bajo la protección de Carlomagno, aunque su ayuda era ineficaz. En el 902 el califa cordobés Abdalá las conquista para el islam. Con los reinos de taifas dependieron de la taifa de Denia en un primer momento, pero a partir del 1080 forman su propia taifa. Así, volvieron a convertirse en un activo centro pirata, que interfería en los intereses de la talasocracia aragonesa que se estaba formando. Así, entre 1229 y 1235 Jaime I el Conquistador las ocupa y entran a formar parte de la Corona de Aragón. En 1267, al morir Jaime I, se conforman como reino independiente; pero en 1343 Pedro IV las somete y vuelven a la Corona de Aragón. Comienza así una importante actividad comercial en los puertos de Palma, Mahón y Ciudadela; pero con el descubrimiento de América entrarían en un estancamiento que duraría hasta el siglo XVIII. El peligro de ataques piratas favoreció el poblamiento del interior. En la guerra de Sucesión española, a principios del siglo XVIII, supuso la anexión de Menorca a la Corona británica en virtud del Tratado de Utrecht (1715), que había sido ocupada en 1708. Entre 1756 y 1765 fue ocupada por tropas francesas, y entre 1784 y 1789 por España; pero no volverá a soberanía española hasta su definitiva reintegración en 1802.

Relieve

Las Islas Baleares son un archipiélago del Mediterráneo frente a las costas de la península ibérica. La insularidad es la característica más destacada de este territorio. Está formado por tres islas mayores (Mallorca, Menorca e Ibiza), dos menores (Formentera y Cabrera) y numerosos islotes.

Las mayores elevaciones son: en Mallorca Puig Major (1.445 m), Puig de Massanella (1.340 m), Puig des Teix (1.064 m), Galatzó (1.026 m); en Ibiza Sa Atalayasa (475 m); y en Menorca El Toro (357 m).

Las Baleares se formaron con el plegamiento alpino de los materiales sedimentados en el mar de Tetis. Los más antiguos, del Paleozoico, se encuentran en Menorca, isla que está relacionada con la dirección del plegamiento pirenaico, mientras que el resto del archipiélago está relacionado con el plegamiento bético.

El Mesozoico conforma la mayor parte de los materiales de las islas. Se trata de caliza y dolomías bajo las cuales aparecen margas, arcillas y yesos. La caliza es mayoritaria en las islas. El Cenozoico y los materiales cuaternarios están presentes en de manera discontinua.

El relieve glaciar está totalmente ausente, pero las formas intergalciares están muy presentes en el relieve de las islas. El carst dominante hace que lapiaces, dolinas, cañones y poljés están presentes en toda la región.

Mallorca es la mayor de las islas. Tiene 3.640 Km² de superficie y sus costas miden 623 kilómetros. Tiene forma romboidal. Sus costas este y oeste son rectas mientras que la norte y la sur presentan dos profundas bahías. Su máxima distancia norte-sur es de 78 km, y de este a oeste de 96 km. En su interior encontramos gran variedad de paisajes. Se organiza en torno a cinco unidades: la sierra de Tramontana al oeste, a la Plana en el centro y la sierra de Levante al este, y además distinguimos el Raiguer y el Migjorn.

La sierra de Tramontana se extiende paralela a la costa oeste. Tiene una longitud de uno 88 km, con una anchura variable que alcanza los 15 km. Aquí se encuentran las mayores altitudes de Baleares. Gracias a estos protegen a la isla de los vientos dominantes del oeste y del noroeste. Se trata de un relieve plegado de tipo alpino, en el que las calizas dominan casi todo el país, por lo que el relieve cárstico es dominante. Al este de Pollensa (Islas Baleares) el relieve se dispone longitudinalmente formando valles que se adentran en el mar, hasta la península de Formentor (Islas Baleares). Son los valles de Marc, Lluc, Oriente, Almellutx-Cuber y Son Torrella. Están separados por alineaciones montañosas que presentan un dorso de pendientes suaves y un frente de cuesta escarpado. Estos valles se relacionan entre sí por una red de barrancos muy encajados en las líneas de fracturas. A parte de estos encontramos el valle del Sóller (Islas Baleares), un valle amplio y abierto en la costa norte, que interrumpe la continuidad de la sierra. Al norte de este valle los torrentes forman amplios rellanos, como los de Deyá, Bañalbufar y Estellencs, lo suficientemente grandes como para permitir la ocupación humana. Al sur son mucho más pequeños. Destacan los de Almedrá, Solleric, Valldemosa, Buñola, Esporlas y Puigpunyent.
El Raiguer es un estrecho país que se sitúa entre Palma de Mallorca (Islas Baleares) y Campanet (Islas Baleares), en la vertiente interior de la sierra de Tramontana. Es la transición entre la sierra y el Pla. Se trata de un gran glacis de una altitud de entre 100 y 200 metros construida sobre una fosa que separa la sierra y el Pla.
El Pla es la unidad más grande. Ocupa el centro de la isla. Se trata de una gran llanura en la que, no obstante, destaca el macizo de Galdent-Randa, que alcanza los 543 metros de altitud. El conjunto bascula suavemente sobre la bahía de Alcudia, mientras que sobre la de Palma cae bruscamente. La red hidrográfica se forma por torrentes que tiene su nacimiento fuera de esta unidad (Tramontana o Levante). Aquí predominan las margas, arcillas y limos, en el centro de la región, aunque el sustrato es calizo y aflora en los bordes costeros. Encontramos dos zonas de subsidencia, la albufera de Alcudia y el Prat de Sant Jordi; dos zonas húmedas en los que predominan las arenas y las dunas.
Las sierras de Levante se disponen paralelamente a la costa este, con una dirección noreste-suroeste, entre el cabo Farrutx y el cabo Salinas. Su continuación natural son las islas del archipiélago de Cabrera. La máxima elevación se alcanza en Artá, al norte, Talaila, Freda de Son Morei (561 m). Este macizo forma una pequeña península. Desde aquí las sierras pierden anchura y altitud: Son de Jordi, Calicant, etc. Al igual que la sierra de Tramontana se trata de un macizo calizo plegado de estilo alpino en el que dominan las formas cársticas. Los mantos de corrimiento y las ventanas tectónicas dan al conjunto un aspecto caótico.
El Migjorn (Mediodía), o la Marina, es el sector entra las sierras de Levante y la costa. Su mayor extensión se encuentra entre el Prat de Sant Jordi, al oeste, la cuenca de Campos, al este, los límites de Pla (Randa) al norte, y la costa al sur. Se trata de una extensa plataforma de abrasión recubierta, en parte, de materiales cuaternarios. Es, pues, un país llano, ligeramente inclinado hacia el mar y que termina en acantilados. Los torrentes que drenan el país se encajan profundamente cerca de la costa, formando calas. En ellas se acumulan arenas que dan formaciones dunares como las de El Arenal. En el este aparece una depresión activa que da lugar a un importante humedal, que va desde el pantano de El Salobrar, hasta Fuente Santa de San Juan, donde aparecen aguas termales. Predominan los materiales sedimentarios, limos y arenas.

Menorca tiene una superficie de 702 Km2 y sus costas miden 299 kilómetros. Tiene forma alargada. Está orientada de este a oeste y ligeramente doblada hacia el sur. Su máxima distancia de este a oeste es de 53 km, mientras que de norte a sur es de tan solo 23 km. Es una isla muy baja, en la que predomina la horizontalidad, pero en la mitad sur se distingue El Migjorn (Mediodía), y en norte la Tramontana. Una falla que diferencia geológica y geográficamente las dos partes de la isla, y transcurre desde Mahón (Islas Baleares) hasta Algairens (Islas Baleares). La Tramontana se caracteriza por sus formas muy erosionadas y un sistema de fallas que articula todo el conjunto. Predominan las margas y arcillas, así como los conglomerados, rocas impermeables que generan fenómenos de encharcamiento. Aquí se encuentran las máximas altitudes de la isla (El Toro 350 m), aunque la mayor parte del territorio se sitúa por debajo de los 100 metros. Al sur se encuentra el Migjorn (Mediodía), donde predomina la caliza, por lo que las aguas corrientes se infiltran fácilmente. Está ligeramente más bajo, en torno a los 50 metros, y ligeramente volcada hacia el suroeste. Predomina la horizontalidad.

Ibiza tienen una superficie de 541 Km2 y sus costas miden 239 kilómetros. Tiene forma ovalada, pero de costas muy irregulares. Su eje mayor se dispone de noreste a suroeste, y mide unos 41 km. La anchura no sobrepasa los 19 km. Destacan las bahías de San Antonio (Islas Baleares), al oeste y de Ibiza (Islas Baleares), al este. A pesar de su escasa altitud máxima (Sa Atalayasa, 475 m) tiene un aspecto abrupto. La isla presenta una serie de pequeñas elevaciones que raramente superan los 400 metros. Predominan las cumbres calizas redondeadas, de formas irregulares, y los valles abiertos, enlazados con las cumbres por glacis. El relieve se articula en dos alineaciones de pliegues orientadas de suroeste a noreste, separadas por un pasillo, que es aprovechado por la carretera de Ibiza a San Antonio. Al norte se sitúa Los Amunts, con su cumbre más alta en Puig Fornás (410 m), y al sur están la sierra de San José, con la máxima elevación de la isla, la sierra Grossa y la sierra Biniferri. Estamos en un macizo calizo en el que las formas cársticas son dominantes. En contraste con estos pliegues se encuentran los llanos: el Pla de San Antonio, el Pla de Vila, el Pla de Santa Eulalia, el Pla de San Jorge y Las Salinas. Estos llanos están recubiertos de materiales cuaternarios, predominantemente terra rossa.

Formentera tiene una superficie de 82 Km2 y sus costas miden 85 kilómetros. Tiene aspecto de zapato de tacón, un poco grosero, y se oriente de este a oeste. Su eje mayor mide 23 km, mientras que de norte a sur mide 15 km. Su máxima altitud es La Mola de 192 m. Predomina la horizontalidad. Podemos distinguir dos plataformas estructurales, una al este de La Mola y otra al oeste.

Cabrera tienen una superficie de 16 Km2 y sus costas miden 40 kilómetros. Su eje mayor, de este a oeste mide 5,4 km, mientras que el eje menor, de norte a sur mide, 4,5 km. Su máxima altitud es el Picamoscas de 172 m. Tiene en sus inmediaciones una serie de islotes que forma un pequeño archipiélago, que toma su nombre. Se trata de las islas de Conejera, Plana, Pobra, Pla y Foradada, y numerosos islotes más.

El resto de las islas e islotes suman 33 Km2 y sus costas miden 142 kilómetros. Todos ellos están deshabitados. Se trata de las islas de Dragonera, Colomer, Formentor, y otros islotes en torno a Mallorca; Porros, y otros islotes en torno a Menorca; Bledas, Vedrá, Conejera, Tagomago, y otros islotes en torno a Ibiza, y los islotes que se encuentran en torno a Formentera.

El contacto con el mar es muy variado, y va desde los acantilados de más de 30 metros a las playas arenosas. Los acantilados predominan en todas las islas. Los más grandes se encuentran en el macizo de Artá, donde superan los 400 metros. Son dominantes en el norte de Menorca y en Ibiza. Se trata de una costa rectilínea y de difícil acceso. No obstante cuando los pliegues se disponen perpendiculares a la costa aparece un frente articulado, cuyo mejor ejemplo es la costa norte de Menorca. También existen acantilados inferiores a 30 metros. Por otro lado tenemos la costa en nip, que presentan un escalón de entre 0,5 y 2 metros labrado sobre un plano suavemente inclinado y que se adentran muchos kilómetros tierra adentro. Suele estar recubierto por arenas y presenta formaciones dunares. Los mejores ejemplos de este tipo de costa son Can Pastilla, El Molinar, la Rápita y el Estañol; en la costa meridional de Mallorca. También encontramos playas de cantos rodados, en calas expuestas al oleaje y sin un barranco de importancia que proporcione arena. Este es el caso de las calas de Valldemosa, Calobra, y muchas de las playas de Ibiza. Suelen tener muy poca extensión. Las playas de arena se encuentran bien en regiones donde se acumulan arenas bien en las calas de las desembocaduras de barrancos importantes, que son los que les aportan las arenas. Están muy localizadas, pero son muchas.

Ríos, lagos y embalses

En la actualidad en Baleares no existen cursos de agua permanentes; ríos propiamente dichos. Sus aguas corrientes son esporádicas y se encauzan a través de los uadi, aquí llamados torrentes (torrents). Dos son las causas de esta parquedad de las aguas corrientes, las pocas precipitaciones y un roquedo que favorece la infiltración. En realidad, las aguas subterráneas son mucho más abundantes que las subaéreas. Además, la presión antrópica sobre el agua ha hecho de ella un bien escaso, regulado y controlado, que impide el correr de las aguas. Cada isla tiene su propia organización hidrográfica, normalmente muy simple y consiste en el descenso rápido de los torrentes al mar.

Mallorca es la isla más grande y la que tiene una red hidrográfica más compleja. Podemos distinguir nueve cuencas diferentes: Pollensa, Alcudia (la más grande), Arta, Litoral sureste, Campos, Palma, Andraita, Sóller y Lluch. Las cuencas centrales (Alcudia, Campos y Palma) son las más grandes, pero también las más llanas y las que menos precipitaciones reciben. En el curso bajo de estos torrentes se forman algunas zonas pantanosas. Entre ellas destaca El Salobrar, en la cuenca de Campos, que, curiosamente, es la más seca. Los cursos de agua que más tiempo permanecen son los de las cuencas de Sóller y Lluch, pero tienen un carácter cárstico muy marcado, por lo que dependen del nivel freático. El mayor curso de agua mallorquín es el torrente de Muro que forma, en su desembocadura una marisma prácticamente colmatada.

Menorca es una isla muy llana por lo que los cursos de agua no son muy incisivos. Tiene dos partes claramente diferenciadas el norte o Tramontana y el sur o de Migjorn. Esta es la isla más lluviosa de Baleares, a pesar de que son escasas y, en general, sólo se presentan de octubre a noviembre; por lo que las cuencas hidrográficas son innumerables y muy pequeñas, lo que dificulta su persistencia a lo largo del año. El grueso del agua se obtiene de pozos, ya que la infiltración sí que es abundante. El mayor acuífero de la isla es el de Migjorn, que es el que atiende la mayor parte de las necesidades. En la parte norte se encuentra la laguna pantanosa de Fornells.

Ibiza es una isla pequeña de dominio calizo, por lo que los cursos de agua se infiltra rápidamente. Sólo uno de sus cursos lleva nombre del río, el río Santa Eulalia. Este es el curso de agua, de todas las Baleares, en le que las aguas superficiales más tiempo perduran, y ello se debe a que su alimentación es apreciable y a que atraviesa terrenos impermeables. Sin embargo, es también un río muy explotado. Las catas de agua de su cuenca han hecho descender el nivel freático alarmantemente. El Santa Eulalia parte Ibiza en dos, pues nace casi en la costa NO en la fuente de Buscatella, cerca de Corona, y va a desembocar a la costa oriental. Tiene un afluente el Labritja por lo que su cuenca abarca casi todo el tercio septentrional de la isla. Existen otros pequeños valles, como los que forman los puertos de Ibiza y San Antonio, y los de los torrentes de Argentera, Figueral, San Vicente, San Agustín y Aigua. En Ibiza abundan las salinas costeras.

Formentera es una isla pequeña en la que apenas se dibujan algunos cauces secos. Salvo en las grandes lluvias de otoño apenas tienen oportunidad de cargarse de agua en su totalidad. Son mucho más abundantes las aguas subterráneas y las fuentes, que son las que aprovecha la población.

Los ríos de Baleares tienen características de ríos mediterráneos con un fuerte estiaje en verano, un máximo en otoño, un máximo secundario en primavera y un mínimo secundario en invierno. Las fuertes lluvias de otoño suelen provocar el máximo del año, con episodios de crecidas fuertes y hasta catastróficas. Como las precipitaciones son en forma de lluvia su alimentación es pluvial, las escasas precipitaciones en forma de nieve de la Sierra de Tramontana no bastan para dar a los torrentes que en ella nacen un carácter nival.

Las aguas para el consumo y el riego proceden del subsuelo. Las aguas subterráneas son de vital importancia en Baleares. El predominio de la caliza en la región favorece la infiltración. Existen numerosos acuíferos que han sido aprovechados desde antiguo. Los pozos y las norias son parte del paisaje histórico balear. Las aguas subterráneas se extraían, tradicionalmente, con molinos de viento, pero el alarmante descenso del nivel freático favoreció la construcción de pequeños embalses, durante los años 70, como el de Cúber y el de Groch Blau. Sin embargo, la sobre explotación de los acuíferos ha provocado una escasez de recursos hídricos que ha obligado a la importación de agua. Hay que abastecer a la isla de agua desde el exterior, bien con barcos cargados de agua procedente del Ebro, bien con desaladoras.

A pesar de la escasez de cursos de agua Baleares tiene un buen puñado de lagos y zonas húmedas, como: la albufera de Muro, el salobrar de Font Santa, los lagos de Tamerells y Ses Gambes en Mallorca; la marisma de Fornells y la albufera de Santa Madrona en Menorca; las salinas de Ibiza y el lago de Pudent en Formentera.

Clima

El clima de Baleares es el mediterráneo, muy regulado y estable gracias al mar. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores, que domina en verano. Sólo se ven afectadas por olas de frío cuando llega a la península aire siberiano. El frente polar llega a Baleares raramente, ya que las borrascas han de pasar toda la península. Así, llegan con cierta facilidad en primavera y verano, pero tienen muchas dificultades en invierno, a causa del anticiclón térmico que se suele instalar sobre la península. En estas condiciones se favorece la advección del aire siberiano, y hasta el ártico, provocando olas de frío. En verano domina absolutamente el anticiclón de la Azores. Las temperaturas suben mucho, especialmente la temperatura del mar. En otoño la llegada de las primeras masas de aire frío en altura, combinada con las altas temperaturas del mar, y su alta humedad, provocan frecuentes episodios de gota fría. Es la época más lluviosa. Este fenómeno se ve alimentado por la borrasca del mar de Liguria. No obstante, la rápida evacuación de las aguas, gracias a torrentes de corto recorrido, y el conocimiento de cuáles son los torrentes activos, han permitido que estos episodios den, en las islas, pocos problemas.

El efecto barrera y el efecto foehn sólo funciona en la sierra de Tramontana y muy débilmente.

Las precipitaciones presentan un patrón uniforme, con muy pocas diferencias. No obstante las islas del norte (Menorca y la costa norte de Mallorca) son ligeramente más lluviosas que las del sur. En aquellas se recogen unos 600 mm y en esta sobre los 400 mm. Sólo la sierra de Tramontana constituye una excepción y se llegan a recoger hasta 1.200 mm, con un gradiente muy fuerte entre las cumbres y la costa.

Las temperaturas también presentan un patrón uniforme. La mayor parte de las islas tienen una temperatura media anual sobre los 17 ºC. Sólo al sur aumenta un grado, y en Menorca disminuye otro. Una vez más la sierra de Tramontana constituye la única excepción, bajando las temperaturas medias, en las cumbres, hasta los 13 ºC. Las heladas, incluso aquí, son excepcionales, sólo en los días más fríos del invierno puede llegar a helar suavemente. La amplitud térmica anual de las temperaturas medias mensuales está en torno a los 12 ó 14 ºC

Vegetación y espacios naturales

La vegetación en Baleares está condicionada por la preeminencia de la caliza, su carácter insular y una intensa presión antrópica que se remonta a tiempos prehistóricos. En general predomina el bosque mediterráneo de encinas y alcornoques, que ocupa el piso basal. El piso montano, por su carácter calizo, permite el desarrollo de las mismas especies que en el piso basal, aunque en variedades más pequeñas, y degradadas en formaciones de maquia. Se trata de encinar baleárico. No existen otros pisos en Baleares. No obstante, se puede distinguir la vegetación de Menorca y Mallorca de la de Ibiza y Formentera. El carácter insular favorece los endemismos. Mallorca y Menorca tienen una mayor presencia de alcornoque, robles, acebuche y olivilla, en variedades endémicas. Ibiza y Formentera, predominan la coscoja y la olivilla, también en variedades endémicas. Como degradación de estas formaciones aparece el brezal o la garriga, de romero y brezo.

Existe, también, un bosque de pino blanco, mezclado con pino piñonero y sabinas. Se trata de un bosque autóctono, pero su extensión actual se debe a la acción del hombre.

Como en todo país mediterráneo son de importancia los bosques galería, asociados a los torrentes, y la vegetación costera. Aquí predominan los álamos, olmos y tamarindos, en buena medida introducidos por el hombre. En las áreas pantanosas aparece una importante vegetación halófila.

Espacios naturales protegidos

Las Islas Baleares tienen cinco figuras de protección, muy pocas para la naturaleza de las islas: parques nacionales, parques naturales, parajes naturales, monumentos naturales y reservas naturales.

Mallorca

Parques nacionales

Parques naturales

Parajes Naturales

Monumentos Naturales

Reservas Naturales

Menorca

Parques Naturales

Parajes Naturales

Ibiza

Parques Naturales

Parajes Naturales

Formentera

Parajes Naturales

Referencias

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Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Bosque Maurel, Joaquín; y Vilá Valentí, Joan: «Geografía de España». Edt. Planeta. Barcelona 1990-1992
  • Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
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  • «Guía Campsa España 1998». Edt. Plaza & Janes S.A. Edición especial para Salvat editores. ISBN 84-345-9689-X
  • Sáenz Ridruejo, Clemente; Arenillas Parra, Miguel: «Guía física de España: Los ríos». Alianza. Madrid 1996 (Dirigida por Eduardo Martínez de Pisón).

Otras fuentes de información