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Geografía física de la Región de Murcia

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Introducción

La Región de Murcia se encuentra en el sureste de la península ibérica. Limita al norte con la Comunidad Valenciana (Alicante) y Castilla-La Mancha (Albacete), al oeste con Andalucía (Granada), al este con el mar Mediterráneo y al sur con Andalucía (Almería). La Región de Murcia tiene una superficie de 11.313 km2, y sus costas tienen una longitud total de 274 kilómetros. En el censo del 2001 tiene 1.197.646 habitantes, lo que da una densidad media de 106 h/km2, por encima de la media de España (81 h/km2).

La Región de Murcia comprende una sola provincia: Murcia. Se convirtió en comunidad autónoma el 9 de junio de 1982. La capital de la comunidad autónoma es Murcia.

La Región de Murcia es parte del histórico reino de Murcia, que incluye la provincia de Albacete. Su recorrido histórico es muy largo. Aquí se encuentran pueblos prerromanos muy asentados, que tienen relación con las civilizaciones clásicas del Mediterráneo. Es asentamiento de los cartagineses que fundaron Cartagena (Murcia), a semejanza de Cartago y destinada a ser la gran ciudad púnica en la península. Con la llegada de Roma se convirtió en una de las regiones más tempranamente romanizadas de la península. El islam arraigó con fuerza en la región. Durante los reinos de taifas se consolidó como una taifa importante. Especialmente durante las segundas taifas Murcia se resistió a la invasión almohade gracias al rey Lobo (1145-1172). La época islámica es de esplendor para Murcia. Se perfeccionan los regadíos hasta construir una huerta muy productiva. Con el tratado de Tudillén (1152) Murcia se asigna al ámbito de expansión aragonés, pero en 1243 el monarca murciano Ibn Hud se declaró vasallo de Fernando III, con lo que este territorio entró a formar parte de la Corona de Castilla. La impronta musulmana fue muy grande, por lo que aquí quedaron gran cantidad de moriscos hasta su expulsión en 1609. Durante la Edad Moderna Murcia se convierte en un centro cultural del primer orden. De época renacentista es la catedral, y una escuela escultórica en la que trabajan Diego de Siloé, trabajan Jerónimo Quijano y Juan Giralte; escuela que dará en el Barroco la figura de Francisco Salzillo. Es pues, una comunidad con gran personalidad.

Relieve

El territorio murciano se organiza en torno a la depresión prelitoral murciana. Se trata de un amplio valle que recorre la región de suroeste a noreste, y se extiende a las provincias de Almería y Alicante. En realidad es el surco más amplio de las hoyas intrabéticas. Esta depresión acoge a dos grandes ríos, el río Segura y el río Vinalopó; aunque es el Segura el que organiza la región. Ambos ríos se convierten en las comunicaciones naturales con la meseta.

Las cumbres no son muy importantes, ya que se corresponden con las estribaciones de las Béticas. Las mayores elevaciones son: Revolcadores (2.001 m), Los Odres (1.877 m), Villafuerte (1.750 m), Calar Blanco (1.678 m), San Juan (1.699 m), Espuña (1.579 m), Selva (1.525 m) y en menor medida El Gigante (1.493 m), Cambrón (1.446) m, El Carche (1.371 m), la Pila (1.261 m), Almirez (1.126 m), Almaces (1.124 m).

En Murcia la presencia de las Cordilleras Béticas corresponde a sus estribaciones orientales. Comprenden dos dominios básicos, el prebético y el subbético, ambos formados por materiales mesozoicos y terciarios no metamórficos. Estos materiales fueron afectados por la orogenia alpina y formaron pliegues.

La zona prebética ocupa la parte norte de la región. Se trata de una suave línea ondulada que va desde Nerpio (Albacete), al noroeste, pasaría por Caravaca de la Cruz (Murcia), Cieza (Murcia), el corredor de las ramblas del Moro y de la Raja, para penetrar en Alicante. Más al norte, por Jumilla (Murcia), encontramos sierras como las de Carche, El Buey, El Serral, La Magdalena, Cingla, De las Cabras, El Molar, El Picacho, La Cabeza del Asno, El Puerto, El Algaidón, El Cerezo, Los Álamos y El Zacatín. Todas estas sierras, en general, presentan pliegues directos, amplios y anchos. Tiene una dirección estructural NNE-SSO Se componen de calizas y margas, de facies continental, aunque hacia el sur se vuelve marina.

La zona subbética ocupa la parte central de la región. Su estructura es más compleja. Presenta mantos de corrimiento y afloramientos volcánicos, como en Cabezos Negros de Abarán, Peña Negra de Blanca y Cabezos del Cortijo del Llano de Calasparra. En la zona subyace el macizo antiguo, sobre el que se apoyan calizas, margas y arcillas del Jurásico, el Cretácico y el Paleógeno. Se caracteriza por los pliegues complicados de tipo alpino: cabalgamientos, mantos de corrimiento, escamas, etc. A este conjunto pertenecen las sierras de La Pila, Ricote, Molino, Quípar, Burete, Mojantes, Revolcadores, Lavia, Ceperos, Ponce, Cambrón, Almírez y El Gigante. Podemos distinguir tres unidades, el Subbético externo, el Subbético medio y el Subbético interno. El Subbético externo es el que entra en contacto con la zona prebética. El Subbético medio se encuentra al sur del anterior y es, esencialmente, calizo. El Subbético interno, más al sur, presenta series metamórficas de origen marino, y entre ellas afloramientos de rocas volcánicas (Mazarrón, Barqueros, Cartagena, La Unión, Lorca, etc.). Entre ellas distinguimos tres complejos, uno con rocas metamórficas muy deformadas. El segundo, un poco más al sur, presenta paquetes de calizas, dolomías y micaesquistos muy potentes, junto con el material volcánico. El tercero es el del manto de Málaga, y está formado por calizas, dolomías y areniscas. En este conjunto encontramos las sierras de La Torrecilla, Tercia y Espuña; las de alineación prelitoral, con sierras como las de Enmedio, Alporchones, Carrascoy, Puerto de la Cadena y Cresta del Gallo; y las sierras costeras de La Carrasquilla, La Almenara, Las Moreras, Algarrobo La Muela, y Cartagena. Estas sierras pertenecerían al dominio bético en sentido estricto.

Entre estas estructuras elevadas se insertan las cubetas, depresiones y corredores que se han comportado como cuencas sedimentarias con episodios marinos y continentales alternativamente. Se encuentran colmatadas por materiales del Neógeno y del Cuaternario. Son arcillas, margas, yesos, areniscas y conglomerados, mayoritariamente. Destacan las cuencas de Cieza (Murcia), Mula (Murcia), Abanilla (Murcia) y Fortuna (Murcia), y Campo de Cartagena y Mar Menor.

Las costas murcianas son muy variadas. Encontramos costas bajas, en las que predominan las aguas someras, y costas acantiladas, en las que la profundidad alcanza más de cinco metros muy próximas a la costa. Las costas bajas se corresponden con las regiones llanas del litoral valenciano, en las que encontramos las zonas pantanosas y las marismas. Están formadas por largas playas o cordones de gravas.

La plataforma continental es muy estrecha. Apenas supera los 30 km entre El Mojón (Murcia) y el cabo de Palos, que es el tramo más ancho. Este es, además, el tramo de costa baja, arenosa y típicamente sedimentaria. Aquí se encuentra el Mar Menor. Desde el cabo de Palos hasta Cala Cerrada predomina la costa acantilada, en la que se insertan regularmente profundas calas que alojan puertos importantes como los de Cartagena (Murcia), Mazarrón (Murcia) y Águilas (Murcia). Las sierras litorales, de una altitud media de unos 500 metros, forman un murallón casi continuo.

El Mar Menor es la unidad morfológica más característica de la costa murciana. En realidad se trata de una marisma. En tiempos se llamó la albufera del cabo de Palos, y es que eso es en realidad. Si no se considera hoy en día una marisma es porque la barra que debe cerrar el lago del Mediterráneo no está totalmente cerrada, y la salinidad en el interior es muy alta. Su génesis es similar a la de todas las marismas. Está separada del mar por una doble barra arenosa (restinga), conocida como la manga del Mar Menor y comunicada por diversos canales. No obstante, parte de esta barra de separación está formada por afloramientos volcánicos. Está en pleno proceso de colmatación, tanto de forma natural como por la aceleración que implica su explotación antrópica. El Mar Menor tiene unos 21 km de largo por 10 de ancho, una superficie de unos 180 km2 y una profundidad máxima de siete metros. La manga del Mar Menor tiene una longitud de unos 24 km y una anchura que oscila entre los 900 y los 100 metros. El Mar Menor no recibe aportes hídricos de importancia, de ahí su carácter sobresalado. Además tiene una evaporación muy intensa. Si aún no se ha desecado es por los aportes que recibe del Mediterráneo a través de sus canales (golas): Ventorrillo, El Charco, El Estacio y Marchamalo. Estos canales se están manteniendo abiertos artificialmente. Particularmente el canal de El Estacio ha sido ensanchado y dragado para permitir el intercambio de agua. Esto ha permitido bajar la salinidad y la temperatura del lago, y ha modificado las corrientes internas. El lago está siendo colmatado por las actividades agrarias y la construcción de ámbitos urbanos y playas, que se suman a la colmatación natural. El carácter cerrado y urbano del lago hace que se presente con altos grados de contaminación, tanto por agentes agrícolas como industriales y residuos urbanos. Su uso recreativo y turístico ha hecho del Mar Menor una de las áreas más degradadas de la región.

Ríos, lagos y embalses

El territorio murciano reparte sus aguas entre dos cuencas hidrográficas, una, la del Segura, estructura la mayor parte de la región. La otra son pequeños ríos o ramblas que corren directamente desde las sierras litorales al mar. Entre estas últimas son de reseñar las ramblas del Albujón, la principal que desemboca en el Mar Menor, La Maraña, La Guía que es la de Cartagena, Las Moreras, Pastrana, Ramonete y Charcón, entre otras.

El río Segura es el segundo en longitud (341 km) de los que desembocan en el Mediterráneo. Nace en la sierra de Segura (Jaén) y desemboca por Guardamar del Segura (Alicante). Tiene 18.254 km2 y drena una media de 1.100 hm3/año. Tras su breve paso por Andalucía y Albacete queda represado en el embalse del Cenajo, cuya pared hace de límite entre Albacete y Murcia. Aquí el Segura se encaja y hace de frontera entre las dos provincias, hasta que recibe por la izquierda la río Mundo, momento en el cual el Segura se hace murciano. El río Mundo trae las aguas del trasvase Tajo-Segura desde el embalse de Talave. En Calasparra (Murcia) el Segura toma dirección este, recorre una zona llana y se vuelve meandriforme, hasta llegar a Cieza. En Cieza (Murcia) se adapta a una falla de dirección sureste. Aquí se encuentra el embalse de Ojos, desde donde se distribuyen las aguas que trae el Segura para la huerta murciana. Así llega hasta Alcantarilla (Murcia), tras pasar por Archena (Murcia), donde toma dirección este para dirigirse a Murcia. Poco después de Beniel (Murcia) entra en Alicante.

En la Región de Murcia el Segura recibe importantes afluentes. La mayoría de estos afluentes son por la derecha, ya que aquí se encuentran las montañas Béticas. Los más importantes son: el río Murtas; el río Moratalla; el río Argos, que pasa por Caravaca de la Cruz (Murcia), Cehegín (Murcia) y Calasparra (Murcia); el río Quípar; el río Mula, que pasa por Mula (Murcia), y recoge las aguas de las vertientes norte de las sierras del Cambrón y Espuña; y el río Sangonera, en cuyo primer tramo se llama Guadalentín y nace en la en la sierra norte de Almería, recoge las aguas de la vertiente sur de la sierra de Espuña, el Cambrón y Puerto Lumbreras. El río pasa por Lorca (Murcia) y se adapta a una fractura que le lleva desembocar en el Segura pasada Murcia.

Los afluentes murcianos por la izquierda más importantes son: el barranco del Judío, que pasa por Jumilla (Murcia) y la rambla del Moro. Son, pues, ríos intermitentes. Las ramblas del entorno de Yecla (Murcia) se pierden al poco de nacer.

En la Región de Murcia no encontramos muchos lagos pero aquí se encuentra el lago natural más grande de España: el Mar Menor. Lo demás son pantanos, numerosos pantanos en el cauce de todos los ríos, esenciales para el riego de la huerta.

Las aguas subterráneas tienen gran importancia, ya que aunque son de mala calidad se convierten en decisivas para la agricultura. Los acuíferos sufren de sobreexplotación que pone en peligro su existencia.

Clima

El clima dominante en la Región de Murcia es el mediterráneo. No obstante, la costa y hacia el sur, a sotavento de las montañas béticas, se da el clima subtropical seco. Es una de las regiones más secas de España y se prologa por Almería. Se trata un clima seco, menos de 300 mm, y caluroso. Las precipitaciones son muy irregulares. La amplitud térmica diaria es moderada, pero la anual es muy pequeña. La altitud, la orografía, la distancia al mar y la orientación son factores decisivos para definir las variedades climas existentes. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores, que domina no sólo en verano sino durante la mayor parte de año. La Región de Murcia está, por su latitud, al borde del clima mediterráneo y del clima subtropical seco. Así, el frente polar afecta a la región en raras ocasiones; muy entrado el invierno. En invierno aparecen anticiclones térmicos sobre La Mancha que llegan a la región y dan un tiempo seco y frío. En otoño la gota fría es un meteoro frecuente y activo, aunque no tanto como un poco más al norte, ya que el aire frío en altura tiene ciertas dificultades para llegar hasta la región. En verano la borrasca sahariana trae masas de aire cálido con gran cantidad de polvo en suspensión.

La topografía es decisiva para explicar la variedad climática murciana. El efecto barrera sólo actúa en las montañas cuando soplan los vientos húmedos de levante. En este caso se provocan lluvias orográficas. El efecto foehn es crucial en la región ya que encontrase a sotavento de los vientos dominantes del oeste, de llegar muy secos después del paso por toda la península, son los responsables de la extrema sequedad del clima murciano. La diferencia de altitud entre la meseta y la costa es modesta, pero lo suficiente para activar el efecto foehn.

La lejanía del Atlántico hace que las masas de aire húmedo del Atlántico apenas lleguen a la región, hasta el punto de que frentes activos en su viaje por la península apenas se dejan sentir en la comunidad. Sin embargo, la presencia inmediata del Mediterráneo, particularmente si está caliente, puede reactivar esos frentes. Así, vemos que la época más lluviosa en la costa valenciana es el otoño, con un máximo secundario en primavera, sobre todo en el interior. En la costa, la gota fría del otoño es muy activa.

Las precipitaciones presentan un patrón este-oeste muy marcado. El máximo se encuentra en las sierras occidentales y no supera los 700 mm anuales. Desde aquí las lluvias descienden rápidamente hacia el valle, sólo rota por la singularidad de sierra Espuña. Las regiones más secas son las del interior al norte y en la costa sur, donde no se alcanzan los 300 mm anuales. La mayor parte de la región está entre los 300 y los 400 mm anuales. Es, pues, un clima muy seco. Las precipitaciones se concentran en otoño y primavera. Encontramos hasta cinco meses áridos, de mayo a septiembre. Incluso el mes de marzo, e incluso el de febrero, pueden ser áridos. En otoño la gota fría provocan fuertes temporales, ya que en su rotación chocan con las montañas del interior y generan episodios de fuertes precipitaciones.

Las temperaturas presentan un gradiente con un patrón muy similar al de las precipitaciones. Las zonas más frescas se encuentran al oeste y en el interior. Son comarcas que no alcanzan los 14 ºC de media anual, pero en las que en invierno apenas hay un período de heladas. Esto es una excepción porque en Murcia los inviernos no son fríos. A continuación se encuentra una franja que incluye todo el interior de la región con temperaturas medias anuales entre 40 y 16 ºC. Desde aquí a la costa la temperatura asciende hasta los 18 ºC. Sólo en la cuenca baja del Segura se superan los 18 ºC. Se trata, pues, de una región muy cálida, particularmente en verano. En esta época las altas temperaturas provocan un alto grado de humedad relativa que dan al clima una sensación pegajosa, que en el litoral sólo alivian las brisas marinas.

Vientos en la región no suelen ser fuertes, debido a las montañas. Los más constantes se sitúan en la costa (brisas marinas) y sobre todo en las zonas de San Javier (Murcia) y Cartagena (Murcia). No obstante, los vientos del oeste de la circulación general están presentes con un cierto componente norte, ya que entran tras atravesar Castilla-La Macha.

La Región de Murcia es uno de los países con más insolación de España. Apenas durante 70 días al año se ven los cielos cubiertos por nubes. El mes más soleado es julio, tanto por la ausencia de nubes como por la larga duración de los días, y el de menos diciembre.

La humedad relativa en la Región de Murcia presenta grandes contrastes regionales, no así anuales. En la costa la humedad media se mantiene entre el 71 y el 76%, mientras que en el interior puede variar entre el 52 y el 63%. Es muy significativo que en la costa el mínimo se alcanza en invierno y el máximo en verano, mientras que en el interior el mínimo se alcanza en verano y el máximo en invierno.

El conjunto de estos valores dan a la región un fuerte índice de evapotranspiración que supone un permanente déficit de agua. Sólo las áreas montañosas y sierra Espuña tienen valores más equilibrados.

Vegetación y espacios naturales

La vegetación dominante en la Región de Murcia es el bosque mediterráneo; sin embargo, por la variedad del relieve, encontramos enclaves botánicos bien diferenciados. Estamos en una región muy humanizada, por lo que el bosque natural está, prácticamente ausente.

Sierra Espuña es el espacio natural más singular de la región. Desde finales del siglo XIX se ha hecho un esfuerzo de reforestación que ha conseguido construir uno de los pinares más importantes.

La región mediterránea abarca la mayor parte del país. Se trata de una vegetación xerófila. La especie dominante es la encina, con el roble y el alcornoque. El sotobosque es leñoso, espinoso y aromático, con especies perennifolias como el laricio y el rododendro. En el cortejo florístico aparecen especies como la sabina, el madroño, el romero, el tomillo, las jaras, etc. En las zonas más húmedas aparece el roble como especie dominante.

Este bosque está muy degradado por la acción humana, y por causas climáticas. En gran parte del país dominada por la carrasca. Pero la degradación es mayor cuanto más al sur y llegar a formaciones de maquia, donde aparece la coscoja, y estepa mediterránea. Llegamos encontrar estepa mediterránea en las zonas más degradadas. Estas especies forman el piso basal.

El roble aparece por encima de los 1.000 metros y se encuentra en un bosque mixto con sabinas, fresnos y pino. Es el piso montano, sin embargo en este piso domina el pino. En la actualidad el pino se extiende por una superficie mayor que el bosque mediterráneo, y ello es debido a una intensa labor de repoblación.

Debido a la modesta altitud de las montañas murciana y a la potencia del piso basal y montano apenas podemos hablar en esta región de cliserie. Sólo podremos distinguir dos pisos, el basal y el montano, en torno a los 1.000 metros.

Como en todo país mediterráneo el bosque galería es de mucha importancia. Presenta una vegetación mesófila dominada por los álamos, chopos, olmos, mimbres y almez.

En la mayor parte de las montañas del litoral y del sur predomina la vegetación de porte arbustivo. Este matorral, de carácter termófilo, se debe a causas climáticas, principalmente, pero también por la acción antrópica que favoreció áreas despejadas para la alimentación del ganado. Además, estas zonas son, frecuentemente, azotadas por los incendios. Predominan las especies xerófilas propias del medio estepario, que se extienden hasta Almería. La especie dominante natural sería el palmito, pero ha sido sustituida por tomillo, esparto y especies similares, más de ámbito mediterráneo.

No hay que olvidar las especies halófilas y las adaptadas a la movilidad de las dunas.

Espacios naturales protegidos

La Región de Murcia tiene tres figuras de protección: parques regionales, parajes naturales y reservas naturales, demás de las microrreservas.

Parques regionales

Parajes naturales

Reservas naturales

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

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  • Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
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  • Sáenz Ridruejo, Clemente; Arenillas Parra, Miguel: «Guía física de España: Los ríos». Alianza. Madrid 1996 (Dirigida por Eduardo Martínez de Pisón).

Otras fuentes de información