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Geografía física de la Comunidad Valenciana

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Introducción

La Comunidad Valenciana se encuentra en el centro este de la península ibérica. Limita al norte con Cataluña, al oeste con Aragón (Teruel) y Castilla-La Mancha (Cuenca y Albacete), al este con el mar Mediterráneo y al sur con la Región de Murcia. Existe un enclave de la Comunidad Valenciana entre Teruel y Cuenca: el rincón de Ademuz. Además, las islas Columbretes pertenecen a la provincia de Castellón. La Comunidad Valenciana tiene una superficie de 23.255 km2, y sus costas tienen una longitud total de 518 kilómetros. En el censo del 2001 tiene 4.162.776 habitantes, lo que da una densidad media de 179 h/km2, muy por encima de la media de España (81 h/km2). Se trata de la cuarta comunidad autónoma más poblada de España.

La Comunidad Valenciana comprende tres provincias: Alicante (Alacant), Castellón (Castelló), y Valencia (València). Se convirtió en comunidad autónoma el 1 de julio de 1982. La capital de la comunidad autónoma es Valencia. Tiene dos idiomas oficiales el español y el valenciano, por lo que muchas poblaciones tienen doble denominación, una en valenciano y otra en español.

La Comunidad Valenciana se corresponde con el histórico reino de Valencia. Su estatuto de autonomía también reconoce las denominaciones de País Valenciano y Reino de Valencia, pero lo más usual es denominarla Comunidad Valenciana. Su litoral estuvo, desde la antigüedad en contacto con todas las culturas del mediterráneo. Aquí florecieron algunas de las culturas prerromanas más importantes de la península, como demuestra la Dama de Elche, que es la mejor representación del arte prerromano que se conserva. La Comunidad Valenciana fue un país muy romanizado. En la Edad Media el islam arraigó en estas tierras. Valencia se convierte en una ciudad muy importante. Su reconquista fue difícil. Valencia fue la región en la que más moriscos quedaron tras la desaparición del poder musulmán, y la que más sufrió su expulsión en 1609. Aunque en el año 1094 el Cid Campeador conquistó Valencia esta no se consolidó y volvió a manos musulmanas hasta que en 1238 Jaime I el Conquistador la recuperó definitivamente. Empieza entonces la edad de oro del reino de Valencia. Valencia se convierte en la ciudad más dinámica de la corona de Aragón. El comercio a través de su puerto es el más activo de la península hasta el descubrimiento de América. En Valencia se escriben libros, de caballerías, de ciencia, etc. En fecha muy temprana encontramos autores como Ramón Llull (1232-1316); y Ausias March (1397-1459), que escribe en un valenciano perfectamente estructurado e introducen en la península las nuevas formas de contar relatos, el Renacimiento, liberando al texto de los convencionalismos medievales. También Luis Vives nació en estas tierras. Valenciano y catalán son la misma lengua, aunque con denominaciones distintas. Designar a esta lengua catalán es una constumbre reciente que data del siglo XIX, cuando Cataluña se convierte en una región más rica y más reivindicativa políticamente que Valencia. En Valencia florecen todas las artes: música, pintura, escultura, arquitectura, teatro. Valencia es el puerto de entrada de los gustos italianos renacentistas, ya que tiene comercio frecuente con Nápoles y Sicilia (en esa época parte de la corona de Aragón) y, de paso, con Roma. En Valencia se inventó el juego de las damas, y aquí se ha encontrado el documento más antiguo que describe el moderno juego del ajedrez. En Elche (Alicante) se conserva la representación teatral más antigua de Europa. Esta es, pues, una de las regiones con más tradición histórica de nuestro país.

Relieve

El territorio valenciano se extiende desde el río Cenia, al norte hasta El Mojón (Alicante), al sur en una estrecha franja costera que incluye las estribaciones de dos grandes conjuntos montañosos: el Sistema Ibérico y las Béticas. Así, pues, encontramos tres ámbitos perfectamente diferenciados: las llanuras litorales, el ibérico, con una dirección estructural dominante NO-SE situado en la mitad norte, y el bético, con una dirección estructural dominante SO-NE situado en la mitad sur. Estos dos últimos ámbitos confluyen en los macizos de Caroch y Mondúver. Estamos ante un relieve fundamentalmente fruto de la orogenia alpina.

A pesar de que la mayor parte del territorio valenciano es montañoso las cumbres no son muy importantes, ya que se corresponden con las estribaciones de dos de los grandes conjuntos ibéricos. Las mayores elevaciones son: Calderón (1.839 m) Peñagolosa (1.814 m), El Cabezo de las Cruces(1704 m), Alto de la Hambrienta (1.635 m), Muela (1.511 m), El Sabinar (1.500 m), Altos del Espino (1.411 m), Pina (1.405) en el Sistema Ibérico; y Aitana (1.558 m), Puig Campana (1.410 m), La Mariola (1.389 m), La Serrella (1.379 m) en el sistema Bético.

El Sistema Ibérico Valenciano

En Valencia el Sistema Ibérico presenta dos conjuntos las montañas de Castellón y las cuencas del río Turia y el río Júcar.

Montañas de Castellón

En las montañas de Castellón encontramos cinco conjuntos diferentes:

Montañas de Morella y la Tenencia de Benifasá se trata de un conjunto plegado con materiales sedimentarios del Cretácico y el Jurásico pero muy afectados por fallas que se extiende desde el Sistema Ibérico, propiamente dicho, hasta las cadenas costero-catalanas. Los montes de Vallivana y Torre Miró son los más representativos de este conjunto. Los montes de la Tenencia culminan en Tosal del Rey (1.356 m) donde confluyen Aragón, Cataluña y Valencia. Es una región muy montañosa propicia para el bosque y los pastos. Aquí se dan importantes hayedos.

Las Muelas del Alto Maestrazgo se trata de un relieve tabular, aunque afectado por fallas, que presenta una serie de muelas de culminación calcáreas situadas en el centro de la provincia de Castellón. Este conjunto se encuentra por encima de los 1.000 metros, por lo que muchas de esas muelas tienen aspecto de páramos. Destacan la Muela de Ares (1.318 m), el páramo de Villafranca, el Llano de Vistabella, y hasta Peñagolosa, uno de los puntos más altos de la comunidad.

Diapiro de Alcalatén. En la comarca de Alcalatén y el Alto Mijares los materiales calizos se encuentran atravesados por afloramientos de diapiros de materiales triásicos de menor densidad. Son, mayoritariamente, arcillas y yesos.

Sierras del Espadán y Calderona son dos sierras de dirección NO-SE que arrancan en Aragón y terminan bruscamente muy cerca del mar. Enmarcan el río de Sagunto (Valencia), el río Palancia. Son alienaciones falladas de arenisca de color rojo, conocidas en la zona como rodeno. Destacan elevaciones como el Garbí, la Muela de Sagunto y el Picayo.

Las sierras y corredores del Maestrazgo. Es una región de sierras y corredores paralelos a la línea de costa que se extienden desde la plana de Castellón hasta la llanura de Vinaroz (Castellón). Su dirección estructura, pues, se corresponde con las sierras costero-catalanas. Destacan las sierras de Catí y Adzaneta en el interior, las sierras de Esparraguera, Galcerán e Hirta y los corredores de Valle de Ángel, depresión Tírig a Albocácer y el corredor de Villafamés a Las Cuevas. Las sierras están labradas en pliegues calizos, mientras que los corredores están rellenos de material detrítico.

Cuencas del Turia y el Júcar

En las cuencas del río Turia y el río Júcar encontramos una serie de montañas y mesetas interiores que dan gran variedad de paisajes.

Distinguiremos cinco:

La serranía del Turia se encuentra en la cuenca media del Turia enmarcada por dos grandes anticlinales el de Javalambre y el del Negrete o Utiel. El Turia ha labrado profundamente este conjunto pero su valle es muy estrecho y ha sido aprovechado para construir embalses.

La meseta de Requena se encuentra en el centro oeste de la región, en contacto con La Mancha, perteneciente a la cuenca del río Tajo, pero separada de ella por el río Cabriel. Es un relieve tabular que tiene una altitud de 700-800 metros, y se halla basculada hacia el sureste.

El Caroch se encuentra al sureste de la meseta de Requena. Es una plataforma caliza en la que predomina el relieve tabular. Pone en contacto el Sistema Ibérico, con las sierras de Martés y Dos Aguas al norte, y el Sistema Bético, con la sierra de Enguera al sur. El relieve tabular se resuelve en una serie de muelas y oteros muy elevados, debido a los profundos tajos en los que se encaja la red hidrográfica. Destacan los cañones del Júcar y los embarcaderos de Cofrentes y Sumacárcer. Al oeste del Caroch se abre el valle de Ayora, que se caracteriza por la presencia masiva de margas, arcillas y yesos acarcavados. Al este se encuentra el canal de Navarrés, la Hoya de Buñol y el Valle de Alcalans, donde encontramos, también, cárcavas labradas sobre margas y yesos.

La depresión de Valencia se encuentra en el centro este de la región frente al golfo de Valencia. Es la mayor llanura del país. Se extiende desde Sagunto (Valencia) hasta Cullera (Valencia) y desde la costa hasta los campos de Liria (Valencia), Chiva (Valencia) y Cheste (Valencia) por el Turia y el valle del Júcar. Han sido los depósitos de estos ríos los que han creado esta llanura, que hasta el siglo XX ha estado ganando terreno al mar y aún continúan la colmatación. La génesis de esta llanura se encuentra en una potente loma de arena que se extiende desde el río Palancia hasta Cullera. Dentro de esta loma quedaron aisladas marismas que se han ido colmatando hasta tiempos históricos, y de las que sólo queda la Albufera. No obstante, en la llanura aparece algún glint, pertenecientes a otros dominios pero rodeados por los depósitos sedimentarios. La Albufera está separada del mar por una doble barra (restinga) y comunicado por tres canales (golas) dotadas de compuertas que sirven para regular el nivel de las aguas. La Albufera está en pleno proceso de colmatación, tanto de forma natural como por la aceleración que implica su explotación antrópica.

Las sierras de Corbera y el Mondúver son el contacto entre el Sistema Ibérico y el Bético. Cierran la depresión de Valencia por el sur. Presentan un aspecto de murallón, debido a la fuerte ruptura de pendiente que hay entre las montañas y la llanura; donde destaca el Cavall Bernat. Se trata de sendos flancos de un pliegue desventrado; recorrido por el valle Aguas Vivas. Es un dominio calcáreo en el que predominan las formas cársticas, como los poljés de la Drova, Brax y Les.

Las sierras Béticas valencianas

El Sistema Bético arranca en la falla survalenciana que arranca en Jeresa (Valencia), pasa por Barx (Valencia), Barxeta (Valencia), Játiva (Valencia) el valle de Montesa para internarse por Almansa (Albacete) en tierras castellanas y andaluzas. Se trata de plegamientos de dirección SO-NE y son más recientes que los ibéricos. Esto le da al conjunto un aspecto más escarpado, valles más profundos y relieves estructurales dominantes. También en Valencia encontramos los tres sectores béticos: prebético, subbético y bético.

Las sierras y valles prebéticos se extienden desde Villena (Alicante), Alcoy (Alicante) y Jávea (Alicante). Se caracteriza por estructuras simples de un relieve plegado directo. Destacan el sinclinal de Montesa el anticlinal de la sierra Grosa, el sinclinal del valle de Albaida, el anticlinal de las sierras de Solana, Agullent y Benicadell, el sinclinal de Agres, y el anticlinal de la sierra Mariola. Hacia el este el paisaje se vuelve más agreste, con valles más estrechos: Gallinera, Ebo, Laguar, Girona, etc., y las sierras de La Safor, Alfaro, Segaria, etc., hasta terminar en Montgó, que forma un imponente acantilado y forma el cabo de San Antonio. Es un dominio calizo de relieve cárstico en el que sobresale el poljé de Hoya Redonda.

El dominio subbético tiene una mayor complejidad tanto geológica como tectónica. Se caracteriza por un relieve plegado de tipo alpino con profusión de mantos de corrimiento y cabalgamientos. Destacan las sierras de Serrella, Aitana, Argeña, Maigmó, Carrascal Alcoy, Carrasqueta, Berniá, Puig Campana, etc. En contraposición encontramos los valles y hoyas de Castalla, Jijona y Alcoy. Hacia el oeste aparece el Vinalopó Alto y Medio, donde las vertientes son más inclinadas y las montañas son glint que aparecen rodeadas de sedimentos cuaternarios. El drenaje de esta zona no es muy bueno y aparecen zonas endorreicas, como las lagunas del Villena y Salinas, o el Hondón de Monóvar. Aquí destacan las sierras de Salinas, Umbría y del Reclot. El contacto entre las sierras y la llanura se hace a través de glacis, que en la marina contactan con el mar. Encontramos todo tipo de materiales, pero predominan la caliza, como en el peñón de Ifach.

El dominio bético es el más meridional. Aquí se encuentran las sierras de Crevillente (Alicante), Font Calent (Alicante), Orihuela (Alicante), Callosa de Segura (Alicante), etc. La depresión del bajo Segura es muy similar a la de Valencia, aunque se trata de una de las hoyas hundidas intrabéticas, como las de Guadix, Baza o Granda. No faltan las zonas pantanosas y marismas de la costa, como el Hondón de Elche y las salinas de la Mata y Torrevieja. El conjunto se prolonga en Baleares, pero justo enfrente de Santa Pola (Alicante) se encuentran las islas de Nueva Tabarca, o Isla Plana.

Las costas valencianas

Las costas valencianas son muy variadas. Encontramos costas bajas, en las que predominan las aguas someras, y costas acantiladas, en las que la profundidad alcanza más de cinco metros muy próximas a la costa. Las costas bajas se corresponden con las regiones llanas del litoral valenciano, en las que encontramos las zonas pantanosas y las marismas. Están formadas por largas playas o cordones de gravas. Es el caso de los tramos Benicarló (Castellón) a Peñíscola (Castellón), Alcoceber (Castellón) a Oropesa (Castellón), y el de Almazora (Castellón) al barranco de Carraixet (Castellón) (en los límites de Valencia). No obstante, estos tramos se hallan interrumpidos por espigones artificiales. Desde el barranco de Carraixet hasta el marjal de Pego hay una playa de arena fina sólo interrumpida por el cabo de Cullera (Valencia). Son las playas correspondientes a la Albufera, que en las partes ya colmatadas dan origen a formaciones dunares.

A partir de Denia (Alicante) las playas se hacen más escasas, reduciéndose a pequeñas calas: Jávea (Alicante), Moraira (Alicante), Altea (Alicante), Benidorm (Alicante), etc., que van ganando en tamaño hacia el sur; San Juan (Alicante), Alicante y desde Santa Pola (Alicante) hasta la laguna de la Mata. También aquí hay importantes formaciones dunares. Es de destacar el caso de Guardamar del Segura (Alicante), en el que las dunas llegaron a amenazar el casco urbano hasta que se fijaron con una plantación de pinos.

El resto de la costa es acantilada. Los acantilados tienen una altura moderada en el tramo más septentrional (Vinaroz-Benicasim), y en las estribaciones marítimas de la sierra de Hirta y al sur, en la zona de Denia y el cabo de San Antonio, al sur del cabo de Huertas, el cabo de Santa Pola y la costa de Torrevieja hasta la punta de la Horadada. Acantilados de más de diez metros aparecen al norte de Peñíscola, Oropesa y Benicasim; la parte central del cabo de Cullera, el cabo de San Antonio, San Martín, La Nao y Moraira. Más al sur aparece grandes acantilados en La Marina, como el peñón de Ifach, el cabo Toix, la sierra Gelada, las Lomas del Rejás en las cercanías de Campello (Alicante).

Ríos, lagos y embalses

El territorio valenciano reparte sus aguas entre tres grandes cuencas hidrográficas, la del Turia, la del Júcar y la el Segura, además de mucho otros pequeños ríos, y el ángulo noroeste que vierte al Ebro. Ninguno de los grandes ríos valencianos nace en la región. Sólo los que nacen en la Cordillera Ibérica han logrado crear una red hidrográfica. A parte de ellos hay muchos barrancos que vierten directamente al mar.

La cuenca del Ebro es marginal en Valencia. Se limita al ángulo noroeste y al valle del río Bergantes, afluente por la derecha del río Guadalope, afluente por la derecha del Ebro. Drena las comarcas de Los Puertos y el Alto Maestrazgo. Nace en la sierra del Águila. Su principal afluente es el río Calders que hunde sus raíces en las montañas del Alto Maestrazgo.

El río Cenia (Senia) es el río más septentrional del país. Sirve de divisoria entre Cataluña y Valencia. Tiene unos 65 km de longitud. Está regulado por el embalse de Cenia, que sirve para regar más de 2.000 hectáreas de naranjos y hortalizas.

A continuación encontramos tres ríos mucho más pequeños, el río Servol (Cervol), el río Seco (Sec) o rambla de Cervera, y el río de les Coves.

El río Mijares (Millars) nace en la sierra de Gúdar (Teruel). Entra en Castellón por La Monzona (Castellón). Salva el fuerte escalón que enlaza las tierras altas de Teruel y el llano castellonense. Corre, así, encajado al oeste de la región, como sus afluentes. El afluente más importante, por la izquierda, es el río Villahermosa, que nace, también en la sierra de Gúdar, rodea por el oeste el macizo de Peñagolosa, pasa por Cedramán (Castellón) y Ludiente (Castellón), y desemboca muy cerca de Vallat (Castellón). Al llegar a la llanura de Castellón, cerca de Villarreal (Castellón), recibe las aguas del río Viuda por la derecha, que lleva las aguas del río Lucena y del río Monleón (Montlleo). Tiene una longitud de 156 km y está salpicado por múltiples pantanos, que riegan las huertas de La Plana. Los más importantes son los embalses de Sitjar y el de Arenoso.

El río Veo o Seco, segundo río que recibe este nombre en la región y el río Bellciare son dos pequeños ríos que nacen en la sierra del Espadán. Sus fuentes son aprovechadas para el regadío por lo que su cauce está, normalmente, seco.

El río Palancia, o río de Segorbe, nace en la peña Escabia en las estribaciones de Javalambre. Ha sido la comunicación natural entre Valencia y el valle del Ebro, así como la meseta norte. Por aquí corría una de las calzadas romanas, sobre rutas prerronamas. Tiene una longitud de 75 km, y es uno de los poco ríos de cierta importancia que tiene su recorrido íntegro en la región. Su curso alto y medio lo hace muy encajado entre montañas. Tras pasar por Jérica (Castellón), donde se abra a valles más anchos, se dirige a Segorbe (Castellón) y Soneja (Castellón). Aguas debajo de Sot de Ferrer (Castellón) entra en Valencia para dirigirse a Sagunto (Valencia), donde desemboca.

El río Turia es el río, por excelencia, de la región. Nace en Teruel, tras la confluencia del río Alfambra y el río Guadalaviar, nombre árabe de este río. El Alfambra nace en la sierra de Gúdar (en Peñarroya) y el Guadalaviar en los Montes Universales. Tiene una longitud de 280 km. Desde Teruel se dirige hacia el sur, recorrer el Rincón de Ademuz y vuelve a entrar en Valencia por Valdelagua (Valencia) y Umbría Negra (Valencia) profundamente encajado. Se abre al llegar Bugarra (Valencia) tras un largo trecho entre profundos cañones, que enlazan las alturas turolenses y conquenses con la llanura valenciana. En los Saltos de Chulilla el Turia (Valencia) se encaja en un cañón particularmente estrecho. A partir de Predalba (Valencia) aparecen las grandes huertas hasta llegar al gran llano de la huerta de Valencia. Encontramos aquí importantes acequias que se remontan a muchos siglos atrás. Las mayores por la derecha son: Quart, Mislata, Favara y Rovella; y por la izquierda: Montcada, Tormos, Mestalla y Rascaña. Algunas de estas acequias están perdiendo su función debido al crecimiento urbano. El Turia pasa por fin, por Valencia, ciudad donde su cauce ha sido desviado, por lo que la desembocadura de Nazaret (Valencia) está desviada hacia el sur. El Turia tiene a lo largo de su cauce numerosos embalses. Sus afluentes valencianos son modestos y sólo cabe señalar el río Sot, el río Ebrón y el río Reatillo, por la derecha, y el río Tuéjar (o río Chelva), que drena la comarca de Los Serranos, por la izquierda.

El río Júcar (Xúquer) es el río más caudaloso de la región. El Júcar nace en los Montes Universales, junto al cerro San Felipe (Cuenca) y desemboca en Cullera (Valencia). Tiene una longitud de 498 km. Entra en Valencia muy encajado, hasta llegar a Jalance (Valencia). En Cofrentes (Valencia) recibe por la izquierda al río Cabriel, su principal afluente, que hace casi todo su recorrido en tierras castellanomanchegas. El Cabriel también nace en los Montes Universales. Tras la presa de Contreras entra el Valencia salvando un gran desnivel, y entregar sus aguas al Júcar en Cofrentes. El Júcar hace casi todo su recorrido valenciano encajado en profundos cañones. Sólo al llegar a Sumacárcer (Valencia) se abre en una gran vega, pero apenas le quedan 30 kilómetros para desembocar en Cullera. Entre Gabarda (Valencia) y Cullera el Júcar tiene un cauce meandriforme, con orillas muy bajas que permiten la inundación de grandes áreas durante las grandes avenidas. Afluentes del Júcar destacables en Valencia son el río Magro por la izquierda, que nace en la sierra de la Mira (Cuenca) y el río Cantabán, río Escalona, río Sallent y río Albaida por la derecha. Es, también, un río con muchos embalses a lo largo de todo su curso: La Toba, Alarcón, Contreras, etc. La principal es la presa de Tous, que reventó trágicamente en 1982. Desde esta presa sale un canal que abastece de agua a la ciudad de Valencia.

Las montañas de Alcoy forman un nudo hidrográfico, de ríos cortos que se desarrollan íntegramente en la comunidad. Aquí nacen el río Serpis (o río Alcoy), el río Girona, el río Gorgos, el río Guadalest, el río Amadorio, el río Montnegre y el río Vinalopó. Las aguas de todos ellos son aprovechadas para el riego. El más importante es el Serpis que nace en el puerto de la Carrasqueta y riega la hoya de Alcoy tras la conjunción de tres riachuelos: el río Cinc, el río Barxell y el río Molinar. Aguas abajo se encuentra el embalse de Beniarrés, que riega las huertas de La Safor. El Serpis, tras verse encajado en los estrechos de Orja, desemboca en El Grao (Valencia). Es de destacar el río Vinalopó que con más de 100 km de longitud, y una cuenca de más de 1.200 km2 apenas tiene un caudal de 0,35 m3/s. No por eso faltan sobre él embalses, que se remontan al siglo XVI. Este es el único río español que no llega a desembocar en el mar, ya que se pierde su curso en los marjales y carrizales de Elche.

El río Segura sólo recorre por Alicante unos 40 km, de los 324 que tiene. Nace en la sierra de Segura y desemboca por Guardamar del Segura (Alicante). A su paso por Orihuela (Alicante) es un río moderadamente caudaloso, capaz de dar agua para los riegos del bajo Segura. En este tramo el Segura se vuelve meandriforme. En realidad esta zona ha sido mayoritariamente pantanosa hasta que en el siglo XVIII el cardenal Belluga promovió labores de relleno, la construcción de una densa red de canales, acequias y azarbes.

Los ríos valencianos tienen características de ríos mediterráneos con un fuerte estiaje en verano, un máximo en otoño, un máximo secundario en primavera y un mínimo secundario en invierno. Las fuertes lluvias de otoño suelen provocar el máximo del año, con episodios de crecidas fuertes y hasta catastróficas.

Una de las características más destacables de los ríos valencianos es que casi todos ellos tienen embalses tanto en su cabecera como a lo largo de todo su curso. Son embalses tanto para regadío como para producción hidroeléctrica, y también para el consumo humano.

En la Comunidad Valenciana existen lagos muy interesantes. Distinguimos dos tipos de lagos los del interior y los de la costa. Los de la costa son producto de la morfología de playa que tiende a formar marismas más o menos grandes. La Albufera de Valencia es el segundo lago natural de España, por tamaño. La presencia de manantiales (ullals) y los aportes de ríos y lluvia ha permitido bajar la salinidad de sus aguas. Estos lagos reciben varios nombres en la región: albuferas, marjales, mareny, estany, etc. Forman un largo rosario de lagos que se extiende desde Alcoceber hasta Denia. De norte a sur aparecen los de Torreblanca, Castellón-Benicasim, Nules, Almenara, Puzol, la Albufera de Valencia, Jaraco y Pego. En Alicante se encuentran los lagos del Hondón (Elche) y las salinas de La Mata y Torrevieja. Los lagos interiores son producto de regiones endorreicas no colmatadas. La presencia de agua suele ser temporal. Son, pues, menos abundantes y más pequeños. Destacan el Salero de Villena, el Hondón de Monóvar en la cuenca del Vinalopó, y las lagunas de San Benito (Ayora), Camporrobles y Sinarcas en las tierras altas occidentales. También hay un lago de origen cárstico: la albufera de Anna, en la Canal de Navarrés.

Clima

El clima dominante en la Comunidad Valenciana es el mediterráneo. La altitud, la orografía, la distancia al mar y la orientación son factores decisivos para definir las variedades climas existentes. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores, que domina en verano. En invierno aparecen anticiclones térmicos sobre el valle del Ebro que llegan a la región y dan un tiempo seco y frío, en esta situación son frecuentes las nieblas en los valles de los ríos y en la costa. El invierno es una época, particularmente, de escasas precipitaciones debido al alejamiento de las costas atlánticas. En otoño la borrasca de mar de Liguria alimenta el fenómeno de la gota fría.

El clima está condicionado por el alejamiento del Atlántico. Las masas de aire húmedo del Atlántico llegan con dificultad, hasta el punto de que frentes activos en su viaje por la península apenas se dejan sentir en la comunidad. Sin embargo, la presencia inmediata del Mediterráneo, particularmente si está caliente, puede reactivar esos frentes. Así, vemos que la época más lluviosa en la costa valenciana es el otoño, con un máximo secundario en primavera, sobre todo en el interior. En la costa, la gota fría del otoño es muy activa.

El efecto barrera se potencia en las vertientes barlovento de montañas, mientras que el efecto foehn se muestra muy activo. Los vientos dominantes del oeste llegan muy secos después del paso por toda la península. La diferencia de altitud entre la meseta y la costa es modesta pero notable para activar el efecto foehn.

Las precipitaciones presentan un patrón norte-sur sólo roto por las montañas de Alcoy. Las borrascas atlánticas apenas llegan, sólo afectan seriamente a la región las que entran por el valle del Guadalquivir. Por el contrario las borrascas originadas en el Mediterráneo, como la gota fría o la borrasca del mar de Liguria generan fuertes temporales, ya que en su rotación chocan con las montañas del interior y generan episodios de fuertes precipitaciones. Así la zona más lluviosa de la comunidad es la de las cumbres de las montañas de Alcoy, porque son las que están más cerca de la costa y las que tienen un sentido más paralelo. Aquí se alcanzan los 800 mm anuales, con un gradiente muy rápido que hace descender las precipitaciones por debajo de los 400 mm a muy pocos kilómetros. Fuera de aquí la comarca más lluviosa es la del Maestrazgo, en cuyas montañas se alcanzan los 700 mm. Todo el ángulo noroccidental recoge hasta 600 mm, pero a medida que nos acercamos a la costa disminuyen las precipitaciones. La mayor parte de la región, incluida toda la costa tiene precipitaciones por debajo de los 500 mm, y esto incluye el Rincón de Ademuz. En torno a Castellón de la Plana las precipitaciones bajan de los 400 mm, así como a lo largo del valle del Turia y la desembocadura del Palancia. Alicante es la provincia más seca. La mitad norte (grosso modo) recoge menos de 400 mm anuales, y al sur menos de 300 mm. La cuenca el Segura es la más seca con hasta cinco meses de aridez.

Las temperaturas presentan un gradiente con un patrón ligeramente diferente al de las precipitaciones. Las zonas más frescas se encuentran al noroeste y en el interior. Son comarcas que no alcanzan los 10 ºC de media anual, y en las que en invierno hay un período de heladas. Esto es una excepción porque en Valencia los inviernos no son fríos. A partir de aquí se observa un gradiente del interior a la costa. Las montañas del interior tiene una media de entre 12 y 14 ºC, el interior de entre 14 y 16 ºC y la costa de entre 16 y 18 ºC debido a la acción dulcificadora del mar. En el interior de Alicante las temperaturas medias ascienden por encima de los 18 ºC de media, y todo su interior está por encima de los 16 ºC. En verano se alcanzan las máximas, que superan los 24-26 ºC en la costa, y con muy poca oscilación térmica diaria. En el interior estas temperaturas estivales son un poco más bajas, pero la oscilación térmica es algo mayor. Las altas temperaturas provocan un alto grado de humedad relativa que dan al clima una sensación pegajosa, que en el litoral sólo alivian las brisas marinas.

La brisa marina marca un ritmo diario, muy regular de mayo a octubre. En esta época tiene valores moderados de mar a tierra y flojos de tierra a mar, llegando incluso a haber calmas nocturnas durante los meses de julio y agosto.

Vegetación y espacios naturales

La vegetación dominante en la Comunidad Valenciana es la mediterránea. Sólo bosques residuales en las montañas de Peñagolosa, Puertos de Morella y la Tenencia de Benisafá son de tipo eurosiberiano. Se trata de pequeños bosques de pino silvestre que aparecen por encima de los 1.200 metros. En los montes de Fredes (la Tenencia) existe un pequeño hayedo.

La región mediterránea abarca la mayor parte del país. Se trata de una vegetación xerófila de bosque mediterráneo. La especie dominante es la encina con el roble y el alcornoque. El sotobosque es leñoso, espinoso y aromático, con especies perennifolias como el laricio y el rododendro. En el cortejo florístico aparecen especies como la sabina, el madroño, el romero, el tomillo, las jaras, etc. En las zonas más húmedas aparece el roble como especie dominante.

Este bosque está muy degradado por la acción humana, y por causas climáticas. En gran parte del país dominada por la carrasca. Pero la degradación es mayor cuanto más al sur y llegar a formaciones de maquia, donde aparece la coscoja, y estepa mediterránea.

Manchas importantes de bosque mediterráneo, con encina, encontramos en Vallibona, la sierra del Espadán y el Desierto de Palmes. El alcornoque aparece en suelos más silíceos de la sierra del Espadán y la de Calderona, aunque en manchas aisladas. El roble aparece por encima de los 1.000 metros y se encuentra en un bosque mixto con sabinas, fresnos y pino.

Mención especial merece el carrascal de Alcoy (Alicante), situado en la umbría de la sierra de Alcoy. Aquí el quejigo (galler) aparece mezclado con encinas, fresnos, arces y tejos. Existen formaciones parecidas en Mariola, Corbera Salinas, pero están muy degradadas.

El pino, en la actualidad, se extiende por una superficie mayor que el bosque mediterráneo, y ello es debido a una intensa labor de repoblación; repoblación que no sólo se remonta a la época del franquismo, sino que ha continuado siendo una constante en zonas asoladas por los incendios. El pino de repoblación es pino carrasco, aunque por encima de los 1.000 metros predomina el pino laricio.

Debido a la modesta altitud de las montañas valencianas y a la potencia del piso basal apenas podemos hablar en esta región de cliserie. Sólo podremos distinguir dos pisos, el basal y el montano, entorno a los 1.000 metros.

Como en todo país mediterráneo el bosque galería es de mucha importancia. Presenta una vegetación mesófila dominada por los álamos, chopos, olmos, mimbres y almez.

Son muy importantes los palmerales de Elche (Alicante), Crevillente (Alicante) y Orihuela (Alicante), pero estos bosques son debido a la acción antrópica, que aunque muy antiguos y ya adaptados a la región son bosques alóctonos.

En la mayor parte de las montañas del litoral y del sur predomina la vegetación de porte arbustivo. Este matorral, de carácter termófilo, se debe a causas climáticas, principalmente, pero también por la acción antrópica que favoreció áreas despejadas para la alimentación del ganado. Además, estas zonas son, frecuentemente, azotadas por los incendios. Aquí predomina la garriga, en las zonas calizas, y las jaras, en las silíceas.

En Alicante, sobre todo al sur, predominan las especies xerófilas propias del medio estepario, que se extiende hasta Almería. La especie dominante natural sería el palmito, pero ha sido sustituida por tomillo, esparto y especies similares, más de ámbito mediterráneo.

No hay que olvidar las especies halófilas que aparecen en las albuferas y marismas, y las adaptadas a la movilidad de las dunas, en el sur. Hay que destacar un par de especies aclimatadas por motivos económicos, el nopal, portador de la cochinilla, que se utiliza en la industria del colorante, y la pitera, que se usa para hacer sogas y cordones.

Espacios naturales protegidos

En la Comunidad Valenciana existen muchas figuras de protección, pero protegen muy poca superficie: parques naturales, parajes naturales, reservas naturales, zepas, lugares de interés comunitario (LIC), microrreservas y hasta parques municipales.

Parques Naturales

Alicante

Castellón

Valencia

Parajes Naturales

Alicante

Castellón

Valencia

Reservas Naturales

Alicante

ZEPA

Referencias

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Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Bosque Maurel, Joaquín; y Vilá Valentí, Joan: «Geografía de España». Edt. Planeta. Barcelona 1990-1992
  • Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
  • Nomenclátor comercial; Pueblos de España: Pueblos, Municipios, provincias Edición: 8ª ed. Publicación: Madrid: Nomenclátor Comercial "Pueblos de España", D.L. 1979. ISBN 84-400-8165-5
  • «Gran Atlas de Carreteras de España y Portugal». Edt: Planeta, ABC, RACE Barcelona 1992 ISBN 84-08-00129-9
  • «Guía Campsa España 1998». Edt. Plaza & Janes S.A. Edición especial para Salvat editores. ISBN 84-345-9689-X
  • Sáenz Ridruejo, Clemente; Arenillas Parra, Miguel: «Guía física de España: Los ríos». Alianza. Madrid 1996 (Dirigida por Eduardo Martínez de Pisón).

Otras fuentes de información