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Geografía física de Extremadura

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Introducción

Extremadura se encuentra entre el Sistema Central y Sierra Morena, en la parte occidental del macizo hespérico, en la mitad sur de la península ibérica. Limita al norte con Salamanca y Ávila (Castilla y León), al oeste con Portugal, al este con Toledo y Ciudad Real (Castilla-La Mancha) y al sur con Huelva, Sevilla y Córdoba (Andalucía ). Extremadura tiene una superficie de 41.634 km2. En el censo del 2001 tiene 1.058.503 habitantes, lo que da una densidad media de 25 h/km2, muy por debajo de la media de España (81 h/km2).

Extremadura comprende dos provincias: Badajoz y Cáceres. Se convirtió en comunidad autónoma el 25 de febrero de 1983. La capital de la comunidad autónoma es Mérida (Badajoz). Sólo tiene por idioma oficial el español, pero popularmente se habla, sobre todo en el norte y en el sur, el extremeño, derivado del leonés antiguo, mezclado con el dialecto andaluz y que tiene muchas variantes locales. En la frontera con Portugal existen dos variantes con mucha personalidad, mezcla de dialectos portugueses y españoles, la fala (en Cáceres) y el barragueño (Badajoz). Extremadura es una de las comunidades con más variantes dialectales e idiomáticas de España.

Extremadura es un topónimo consolidado desde el siglo XII y los tiempos de la Reconquista. En la época romana fue una de las zonas más romanizadas, lo que favoreció una profunda islamización en época la islámica. Es una comunidad con gran personalidad geográfica, que se sustancia en sus paisajes de dehesa, en la tradición de la trashumancia y en su rica historia que se remonta hasta la Prehistoria. Aquí se encuentran algunos de los mejores ejemplos de la cultura megalítica y del reino de Tartesos. Tras la caída del Califato de Córdoba es estableció en Badajoz una poderosa taifa. Estamos en una región típicamente mediterránea cuyo paisaje responde tanto a los factores naturales como a los humanos, pero Extremadura se encuentra muy cerca del Atlántico, y no existen grandes cadenas montañosas que eviten su influencia. Es, pues, una región de transición. Esta es tierra de las grandes propiedades explotados como latifundios, que se remontan a las villas romanas pero que se recuperan tras la Reconquista a causa de las órdenes militares que se establecen en esta tierra y que llegan hasta la actualidad. Es, también, tierra de emigración.

Relieve

Extremadura reparte su territorio entre dos grandes cuencas hidrográficas, la del Tajo (Cáceres) y la del Guadiana (Badajoz) y tres cadenas montañosas paralelas: el Sistema Central, las Sierras Centrales Extremeñas y Sierra Morena. En la mayor parte de la región aflora el zócalo paleozoico aunque existen depresiones interiores más o menos grandes que acumulan arcillas y arenas del Terciario. La omnipresencia del granito y la pizarra obliga a los ríos a encajarse profundamente en el terreno. Las sierras interiores tienen un claro carácter apalachense, que es el tipo de relieve que predomina en las montañas de Extremadura.

A pesar de la aparente homogeneidad de su geografía Extremadura posee gran variedad ecológica. Las mayores elevaciones se encuentran en El Sistema Central: Calvitero (2.401 m), Peludillo (2.250 m), Alto del Horco (2.162 m), Mesas Altas (2.070 m) y Peña Negra (1.637 m). En Las Villuercas se alcanzan los 1.601 m.

El Sistema Central es una antigua cordillera herciniana reactivada durante la orogenia alpina. Se trata de un conjunto de fallas y bloques elevados y hundidos. En Extremadura se desarrollan las sierras y valles de la vertiente suroccidental: Sierra de Gata, Las Hurdes, Montes de Tras la Sierra-Jerte, La Vera y la depresión del Tajo, con los valles del Tiétar, Alagón y Arrago. En este conjunto distinguimos cinco paisajes con personalidad propia: Gata, desde la sierra de Malvana en la frontera con Portugal hasta Las Hurdes. Las Hurdes, entre Puerto Viejo y el Alagón. El Alagón, entre Riomalo y el Puerto de Baños. El valle del Jerte, entre Los montes de Tras la Sierra y la sierra de Tormantos. Y La Vera, entre la sierra de Tormantos y el Tiétar; es la vertiente sur de la sierra de Gredos.

Sobre el valle del Tajo se asientan una serie de cuencas sedimentarias, topográficamente más deprimidas que la penillanura y recubiertas por sedimentos por los ríos de la región. La más occidental es la de la vega de Moraleja, a los pies de la sierra de Gata y regado por el río Arrago a la altura de embalse de Borbollón. La vega de Coria-Galisteo se encuentra a continuación, sobre el río Alagón. Hacia el nordeste encontramos las vegas de Granadilla, hoy ocupadas por el embalse de Gabriel y Galán. Por último encontramos la cuenca del valle del Tiétar y Campo de Arañuelo, la más grande, limitada por el escalón de La Vera y el propio Tajo, al sur de Gredos.

En el centro del país aparece la penillanura, el zócalo paleozoico que es el soporte de todo el relieve. Se trata de una región llana, suavemente ondulada pero con los ríos profundamente encajados. En la penillanura central distinguimos dos sectores: los Llanos del Salor, al oeste sobre el curso del Tajo, y las Tierras de Cáceres y Trujillo en el centro a la izquierda del Tajo. Aparecen todos los tipos de formas de relieve sobre rocas metamórficas: berrocales, bolos, torres, rocas caballeras, tors, dorso de ballena, etc.

Las Sierras Centrales Extremeñas son, en realidad, las estribaciones más occidentales de los Montes de Toledo. Hacen de divisoria entre el Tajo y el Guadiana. Se trata de antiguos pliegues que fueron recubiertos por sedimentos y más tarde exhumados de nuevo, por lo que forman un típico relieve apalachense. Distinguimos tres conjuntos: Las Villuercas, Montánchez y San Pedro. Las Villuercas están formados por una serie de sierras de dirección noroeste-sureste y que llegan hasta Monfragüe en el Tajo. Su límite oriental es la sierra de Altamira que hace de frontera con Toledo. Montánchez se sitúa en el centro de la región entre las sierras de Guadalupe y San Pedro. La Sierra de San Pedro es la más occidental. Está formada por multitud de pequeñas sierras paralelas de altitudes similares. Montánchez y San Pedro tienen una dirección general de este a oeste.

Sobre el valle del Guadiana se asientan una serie de depresiones recubiertas de sedimentos, pero que tienen mayor continuidad y extensión que en el Tajo. Las Vegas del Guadiana, en torno a Mérida, en las que se distinguen la Vega Alta, en torno a Don Benito (Badajoz) y la Vega Baja, entre Mérida (Badajoz) y Badajoz. Hacia Portugal aparece de nuevo la penillanura, el Guadiana adopta una dirección norte-sur y las vegas se prologan por los Llanos de Olivenza (Badajoz).

La penillanura vuelve a cobrar protagonismo en el sur de la región. Vuelve a ser una región llana, suavemente ondulada pero con los ríos profundamente encajados, pero con pequeñas depresiones colmatadas por arcillas y arenas, y pequeñas sierras de tipo apalachense. Se distinguen tres comarcas: Tierra de Barros, un sector ligeramente deprimido recubierto de arcillas en torno a Almendralejo (Badajoz); La Serena, entre el río Zújar y el río Guadamez, un amplio glacis que pone en contacto la penillanura extremeña con la manchega y el valle de Alcudia; y Sierra Morena, una flexión de la penillanura que da paso al valle del Guadalquivir, en donde resaltan múltiples sierras de escasa altitud.

Ríos, lagos y embalses

Extremadura reparte sus aguas entre tres cuencas hidrográficas, la del Tajo, la del Guadiana y la del Guadalquivir, aunque se estructura entorno a dos ríos que nacen fuera de la región, el Tajo y el Guadiana.

El río Tajo es el que estructura Cáceres. Nace en los Montes Universales, Teruel, y desemboca en Lisboa (Portugal). Entra en Cáceres tras pasar por El Puente del Arzobispo (Toledo) y forma frontera entre Toledo y Cáceres hasta llegar a la cola del embalse de Valdecañas. El río se encaja profundamente en la penillanura lo que facilita la construcción de embalses. En la actualidad desde que se hace extremeño se encuentra, prácticamente, embalsado hasta Alcántara (Cáceres). Debido a este profundo encajamiento no se han asentado en sus orillas grandes poblaciones. Aguas abajo hace de frontera con Portugal y abandona definitivamente España tras el embalse de Cedillo.

En Extremadura el Tajo recibe alguno de sus principales afluentes. Los principales afluentes por la derecha son:

El río Tiétar, que nace en las estribaciones occidentales de la sierra de Gredos, al oeste de Peña Cenicientos (Ávila-Madrid). Entra encajado en Cáceres tras el embalse de Rosarito y recoge las aguas de La Vera y el Campo de Arañuelo. Se trata de múltiples afluentes, tanto por la derecha como por la izquierda en cuyos márgenes se encuentran las principales poblaciones. Desemboca en el Tajo entregando las aguas en la cola del embalse de Alcántara, poco más abajo de la presa de Torrejón, cerca de Monfragüe.
El río Alagón nace en la sierra de Herreros, en plena penillanura salmantina, tributaria del Duero. También sus principales afluentes tienen su cabecera en territorios robados al Duero. Entra en Extremadura muy encajado por Las Hurdes y así continúa hasta llegar a Coria (Cáceres). Desemboca en el Tajo muy cerca de la presa de Alcántara. Tiene importantes afluentes, por la derecha el río Hurdano, el río Los Ángeles y el río Arrago; y por la izquierda el río Caparra, y el río Jerte un río que sorprenden por su trazado rectilíneo entre Plasencia (Cáceres) y el Puerto de Tornavacas, que da paso a Ávila.
Los principales afluentes por la izquierda son de mucha menor entidad, ya que nacen en las Sierras Centrales Extremeñas. Los principales son el río Gualija, el río Ibor, el río Almonte y el río Salor. De todos ellos sólo el Almonte tiene una cuenca hidrográfica de cierta entidad. Recoge las aguas de las Tierras de Cáceres y Trujillo y recibe por la izquierda afluentes como el río Tozo y el río Tamuja. Se trata de un río encajado en la penillanura. El embalse de Alcántara ejerce su influencia hasta su curso medio.

El río Guadiana es el que estructura Badajoz. Nace en los manantiales de Pinilla (Albacete) y desemboca en un gran estuario en Ayamonte (Huelva), haciendo frontera con Portugal. Entra en Badajoz por el Estrecho de las Hoces, en la sierra de La Umbría, y a su salida se encuentra ya embalsado. Circula por vegas bajas, por lo que en sus orillas encontramos importantes poblaciones, como Don Benito (Badajoz), Mérida (Badajoz) y Badajoz. Tras pasar Badajoz hace de frontera entre España y Portugal y hasta que abandona definitivamente Extremadura después de regar los Llanos de Olivenza (Badajoz).

Los afluentes del Guadiana son mucho más numerosos, pero más cortos y menos caudalosos.

Por la derecha destacan: el río Estena, el río Estenilla, el río Guadarranque, el río Guadalupejo y su afluente por la derecha el río Silvadillos que riegan Las Villuercas, el río Gargáligas y sus afluentes por la izquierda río Cubilar y por la derecha el río Ruecas y el río Alcollarín, el río Aljucán y el río Gévora. Toda esta zona está regada por dos importantes canales el canal de Orellana y el canal de Montijo.
Por la izquierda destacan: el río Zújar y sus afluentes por la derecha el río Guadalmez que recibe las aguas del río Alcudia, el río Guadamez, el río Matachel, el río Guadajira, el río Olivenza y el río Alcarrache. También la margen izquierda está regada por dos importantes canales, el canal del Zújar y el canal de Lobón. El afluente más importante es el Zújar, que nace cerca de la Granja de Torrehermosa (Badajoz) y recoge las aguas de Los Pedroches y el valle de Alcudia.

La vertiente meridional de Sierra Morena entrega sus aguas al río Guadalquivir. En Extremadura se encuentran las cabeceras de algunos de sus afluentes como el río Bencébar y el río Viar.

Todos los ríos extremeños son ríos mediterráneos con un fuerte estiaje en verano, un máximo en primavera, un máximo secundario en otoño y un mínimo secundario en invierno. Son ríos de alimentación pluvionival.

Una de las características más destacables de los ríos extremeños es que a lo largo de la mayor parte de su curso encontramos numerosos embalses. Frecuentemente la cola de uno se encuentra a poca distancia de la presa de otro. Son embalses tanto para regadío como para producción hidroeléctrica. Los canales para regadío son muy son modernos ya que la mayoría aparecen en los años de implantación del Plan Badajoz. Extremadura no es tierra de lagos, los pocos que existen son de carácter endorreico y muy pequeños, sin embargo en las numerosas dehesas de Extremadura existen innumerables charcas artificiales, que forman humedales más o menos grandes excavados en diversas partes de la dehesa para retener el agua de lluvia, y que hoy en día se han convertido en zonas húmedas de importancia.

Clima

El clima dominante en Extremadura es el mediterráneo, pero matizado por la advección de masas de aire marítimo procedentes del Atlántico. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores. En invierno a la región le alcanzan los efectos de los anticiclones térmicos que aparecen sobre La Mancha, que dan a la región un tiempo seco y frío, en esta situación son frecuentes las nieblas en el valle del Tajo y del Guadiana. No obstante, el murallón del Sistema Central dificulta la entrada de la mayoría de los ciclones cargados de lluvia que atraviesan la península debido al efecto barrera, mientras que el efecto foehn proporciona a la región vientos secos y cálidos, que pueden llegar a ser fuertes. Los días nublados son escasos, aunque hay grandes diferencias entre las montañas, del Sistema Central y el resto de la región. La insolación sobrepasa las 2.600 horas. Las situaciones de gota fría en otoño son raras, ya que estamos relativamente lejos de las principales masas de agua. Cuando se producen está asociadas a gotas frías de mayor radio situadas sobre el golfo de Cádiz. La mayoría de las lluvias entran en la región por el suroeste.

Las precipitaciones son escasas en casi toda la región. La mayor parte de ella recoge menos de 600 mm anuales, y en el centro del valle del Guadiana no se alcanzan los 400 mm. En la sierra de Guadalupe de alcanzan los 1.000 mm, pero donde más lluvias caen son en las montañas del Sistema Central, donde se superan los 1.000 mm. El máximo se alcanza en la vertiente sur de la sierra de Gredos, donde se superan los 1.500 mm. Una de las características más notables, sobre todo en las regiones más secas es la irregularidad interanual. La época más lluviosa del año es la primavera, seguida del otoño. Son las épocas en las que llegan las masa de aire polar marítimo que trae el frente polar. El anticiclón de las Azores predomina en verano y aleja las lluvias. Encontramos tres, y hasta cuatro, meses de aridez en casi toda la región. A medida que ascendemos por las montañas los meses de aridez se reducen y en las montañas más altas quedan reducido a dos.

Las temperaturas presentan un patrón muy acusado de norte a sur. Las temperaturas medias anuales más frías se dan en el ángulo noroeste del Sistema Central donde se sitúan en torno a los 13 ºC. Aumentan progresivamente a medida que nos desplazamos hacia el sur. En resto del norte de Cáceres tiene unas medias anuales en torno a los 15 ºC y el sur sobre los 16 ºC. Badajoz tiene unas medias anuales en torno a 17 ºC, que desciende ligeramente en Sierra Morena. Las temperaturas más altas se alcanzan en el centro del valle del Guadiana, donde se superan los 17 ºC de media anual. El mes más frío es enero y el más caluroso agosto, pero salvo en las montañas del Sistema Central en ningún mes se alcanzan temperaturas medias bajo cero. No obstante, en todos los sistemas montañosos las mínimas absolutas sí pueden estar por debajo de cero, por lo se dan heladas esporádicas. El verano llega a ser muy caluroso en toda superando las medias los 25 ºC.

Con estas características de precipitaciones y temperaturas que encontramos en Extremadura el balance hídrico es claramente negativo, con un mínimo muy acusado en verano y un largo periodo de recarga que no garantiza la total recuperación de los acuíferos en los años de sequía. Estamos en una región semiárida, que depende de las reservas de agua de las montañas, principalmente de las del sistema central, y de los grandes ríos de la región.

Vegetación y espacios naturales

El contraste que introducen en la región las montañas dan a la comunidad autónoma de Extremadura una cierta variedad ecológica, aunque la mayor parte de la región pertenece al ámbito del bosque mediterráneo. Esta ha sido una región intensamente explotada desde tiempos de la Prehistoria en la que, no obstante, existen zonas menos explotadas. Sin embargo, el modelo de explotación del bosque, la dehesa, a alcanzado tal nivel de equilibrio ecológico que permite al mismo tiempo la explotación del medio natural y el desarrollo de la vida salvaje. La dehesa es un modo de explotación del bosque en el que se arrancan las especies competidoras de aquellas que explotamos agrícolamente. Aparece, así, el estrato arbóreo, con encinas y alcornoques, y el prado, con hierba para que paste el ganado. También se intercalan explotaciones agrícolas. Se trata de un sistema de explotación que se remonta, al menos, a la época romana.

El piso basal domina en la mayor parte de la región en él aparece el bosque mediterráneo. La vegetación típica es xerófila, ya que tiene que soportar la aridez estival. La especie dominante es la encina. El sotobosque es leñoso, espinoso y aromático, con especies perennifolias como el lentisco y el aladierno. En el cortejo florístico aparecen especies como la sabina, el madroño, el romero, el tomillo, las jaras, etc. En las zonas más húmedas aparece el roble como especie dominante. Es muy importante el bosque galería, en el que aparecen especies frondosas como el álamo, el chopo o el olmo, que encontramos en los márgenes de los ríos y las charcas.

En el piso montano aparece el roble como especie dominante, y es el piso más alto de la mayor parte de las montañas de la región. Esta zona ha sufrido la presión antrópica, por lo que encontramos especies de repoblación, principalmente de pinos alóctonos de rápido crecimiento.

El piso subalpino sólo aparece en el Sistema Central. Aquí aparece el roble y el haya. En el piso alpino, que sólo se da en el entorno de la sierra de Gredos aparece la pradera alpina. Este piso ha sido utilizado para pasto de verano al menos desde la Edad Media y hasta mediados del siglo XX.

Espacios naturales protegidos

Extremadura es una comunidad con numerosos espacios naturales muy bien conservados, pero sólo unos pocos están protegidos. Además del Parque Nacional de Monfragüe, existen tres figuras de protección: parque natural, reserva natural y monumento natural; cada uno de ellos con diferentes grados de protección.

Parques naturales

Reservas naturales

Monumento natural

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

Bibliografía

  • Bosque Maurel, Joaquín; y Vilá Valentí, Joan: «Geografía de España». Edt. Planeta. Barcelona 1990-1992
  • Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
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  • Sáenz Ridruejo, Clemente; Arenillas Parra, Miguel: «Guía física de España: Los ríos». Alianza. Madrid 1996 (Dirigida por Eduardo Martínez de Pisón).

Otras fuentes de información