La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Geografía física de Castilla y León

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar

Introducción

Castilla y León se encuentra en la mitad norte de la península ibérica. Es, en gran medida la comunidad del Duero. Está rodeada por altas montañas: la cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, el Sistema Central y los montes Galaico-Leoneses. Limita al norte con Asturias, Cantabria, el País Vasco, La Rioja, al oeste con Galicia y Portugal, al este con Aragón y al sur con Castilla-La Mancha (Guadalajara y Toledo), Madrid y Extremadura. Tiene una superficie de 94.223 km2, lo que la convierte en la región más grande de Europa, mayor incluso que muchos países, como Portugal, la mayoría de ellos por encima de los 850 metros de altitud. En el censo del 2001 tiene 2.456.474 habitantes, lo que da una densidad media de 26 h/km2, muy por debajo de la media de España (81 h/km2).

Castilla y León comprende nueve provincias: Ávila, Burgos, León, Palencia, Segovia, Salamanca, Soria, Valladolid y Zamora. Se convirtió en comunidad autónoma el 25 de febrero de 1983. La capital de la comunidad autónoma es Valladolid. Sólo tiene por idioma oficial el español, pero popularmente se habla, el gallego en El Bierzo, en ciertos pueblos de León y Zamora el leonés y en algunos de Salamanca el extremeño. Tiene varios enclaves en otras comunidades: en Cantabria: Cezura, Lastrilla y Berzosilla, pertenecientes a la provincia de Palencia; en La Rioja Ternero con dos núcleos, pertenecientes a la provincia de Burgos; y en el País Vasco el Condado de Treviño perteneciente a la provincia de Burgos. También hay un enclave de Madrid en Ávila.

Castilla y León está formada por los reinos históricos de León y de Castilla (Castilla la Vieja), aunque de esta última se han desgajado Cantabria y La Rioja. El reino de León comprendería las provincias de León, Zamora y Salamanca, con extensiones en Palencia y Valladolid, y el reino de Castilla comprendería las provincias de Palencia, Valladolid, Burgos, Soria, Segovia y Ávila. Se trata, pues, de importantes reinos medievales que llevaron el peso de la Reconquista de España. En la Prehistoria se asentaron aquí numerosos pueblos. En Atapuerca (Burgos), se han encontrado los restos humanos más antiguos de Europa, y en estas tierras Roma libró las últimas batallas antes de la pacificación total. Fue una zona muy romanizada, gracias al oro que se extraía en Las Médulas (León). Ya de entonces datan importantísimos ejes de comunicaciones, uno de este a oeste, que sería el germen del Camino de Santiago, y otro de norte a sur que sería conocido como la Ruta de la Plata, ya consolidado en tiempos prerromanos y por el que en la Edad Media circularía la Mesta. La islamización de España apenas cuajó en estas tierras, convirtiéndose pronto en la punta de lanza de la Reconquista. Su unidad se consolidó definitivamente en 1230 formando el núcleo territorial de la Corona de Castilla. Es una comunidad con gran personalidad geográfica, en la que encontramos tres paisajes claramente diferentes: la montaña, la meseta arcillosa y la meseta granítica.

Relieve

El territorio de Castilla y León es muy complejo, aunque podemos resumirlo en tres conjuntos, el cíngulo montañoso, las penillanuras occidentales y la cuenca sedimentaria. Se trata de una región con gran variedad ecológica. Las mayores elevaciones se encuentran en la Cordillera Cantábrica: Torre Cerredo —Picos de Europa— (2.648 m), Torre del Llambrión —Picos de Europa— (2.642 m), Peña Vieja —Picos de Europa— (2.613 m), Peña Santa de Castilla —Picos de Europa— (2.589 m), Peña Prieta (2.536 m), Curavacas (2.520 m), Peña Ubiña (2.417 m) y Valnera (1.707 m); en los Montes de León: Teleno (2.188 m), Silla de la Yegua (2.135 m) y Peña Negra (2.124 m); en el Sistema Ibérico: Moncayo (2.313 m), San Lorenzo —Sierra de la Demanda— (2.262 m), Urbión (2.228 m), Cebollera (2.146 m) y San Millán (2.131 m); y en el Sistema Central: Almanzor —Sierra de Gredos— (2.592 m), La Galana —Sierra de Gredos— (2.564 m), Peñalara —Sierra de Guadarrama— (2.430 m), La Mira —Sierra de Gredos— (2.348 m), El Santo —La Serrota— (2.291 m), Pico del Lobo —Sierra de Ayllón— (2.262 m) y Peña Cebollera —Somosierra— (2.129 m).

El cíngulo montañoso es muy complejo ya que rodea completamente la comunidad salvo por la frontera con Portugal. Distinguimos cuatro conjuntos: los Montes Galaico-Leoneses, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central.

Los Montes Galaico-Leoneses separan la comunidad de Galicia. Están formados por grandes bloques graníticos elevados y hundidos típicos del relieve fracturado. Destacan las sierras de los Ancares, Gistreo, Motes de León, Teleno, Montes Aquilanos, que rodean la fosa de El Bierzo, y por el sur las sierras, de la Cabrera, Segundera, y La Culebra, que rodean la comarca de Sanabria.
En la Cordillera Cantábrica encontramos dos sectores, uno caracterizado por la presencia de mantos de corrimiento muy potentes, entre Los Ancares (sierra del Padrón) y Picos de Europa en donde sobresalen las sierras de Mampodre y Riaño (se corresponde con el norte de León); y otro caracterizado por pliegues más suaves y de menor altitud, entre Picos de Europa y la sierra de Garobel, en la que destaca la sierra de Peña Labra y los Montes de Burgos.
El Sistema Ibérico presenta en Castilla y León parte de sus formas más vigorosas, las fracturadas del eje axial (Urbión), y los pliegues en mato de corrimiento de La Demanda. Encontramos aquí múltiples sierras, las más importantes son: los Montes Obarenes, Montes de Oca, sierra de La Demanda, sierra de Urbión y sierra del Moncayo.
El Sistema Central surge como rejuvenecimiento, durante la orogenia alpina del zócalo herciniano, que eleva las estructuras hasta los 2.000 metros. Marca el límite sur de la comunidad. Su relieve es de estructura fallada, con horst y graben. Destacan las sierras de: Gata, Peña de Francia, Béjar, Gredos, La Serrota, Ávila, Guadarrama, Somosierra, Ayllón, La Pela y Ministra. Cortadas por importantes valles, como el de Béjar, o las fosas de Lozoya, Tiétar y Amblés.

Todo el conjunto montañoso ha sido retocado por la erosión glaciar, de la que aún quedan restos en las zonas más altas. Al pie de las montañas se encuentran extensos depósitos de rañas (arcillas y margas mezcladas con cantos de diverso tamaño) que hacen de enlace entre la montaña y la meseta.

La meseta tiene una altitud media de unos 850 metros sobre el nivel del mar. Se divide en dos regiones totalmente diferentes, la penillanura occidental y la cuenca sedimentaria.

La penillanura occidental se encuentra en tierras de Zamora y Salamanca, desde la sierra de La Cabrera hasta Peña de Francia. Se trata de las raíces graníticas de una antigua cordillera que hoy en día está totalmente erosionada. En ella aflora el zócalo paleozoico aunque existen depresiones interiores más o menos grandes que acumulan arcillas y arenas del Terciario, como la fosa de Ciudad Rodrigo. Las comarcas de Vitigudino, Sayago y Ledesma están formadas por un enorme batolito que hunde sus raíces en el manto terrestre. La sierra de La Culebra rompe la continuidad y separa las comarcas de Aliste y Sanabria. Estamos en una región llana, suavemente ondulada pero con profundos tajos por el fondo de los cuales circulan los ríos. Aparecen todos los tipos de formas de relieve sobre rocas metamórficas: berrocales, bolos, torres, rocas caballeras, tors, dorso de ballena, etc.

La cuenca sedimentaria se corresponde con el centro de la cuenca del Duero y se extiende hasta las montañas sorianas. Se trata de un gran depósito rocas sedimentarias en las que aparece sucesivamente capas de margas y arcillas y capas de calizas. Su origen es un gran lago formado en esta región durante el Terciario y que quedó vacío tras los reajustes tectónicos que tuvieron lugar después de la orogenia alpina. Estos depósitos reposan sobre el macizo hespérico que al oeste aflora en forma de penillanura. Se distinguen dos sectores: el occidental en el que predominan las margas y las arcillas y el oriental en el que predomina la caliza. Esta disposición se debe a que la caliza es más difícil de erosionar, y el Duero va ejerciendo su poder erosivo desde la desembocadura a al cabecera. En esta región aparece el típico relieve tabular de páramos y campiñas, con predominio de campiñas al oeste y páramos al este. La existencia de diversos niveles de calizas ha dejado en el paisaje multitud de mesas y cerros testigo (oteros). En las zonas próximas a las montañas de Burgos, Soria y Segovia se pierde la disposición horizontal de las capas y adoptan una pequeña inclinación. Se forma así el relieve de cuesta.

Ríos, lagos y embalses

Castilla y León reparte sus aguas entre siete cuencas hidrográficas, la principal es la del Duero, pero también vierte sus aguas al Ebro, al Miño-Sil, al Tajo, al Sella, al Deva y al Nervión. Estas últimas son cuencas marginales. El río Sella nace en tierras de León, en los Picos de Europa, muy cerca del río Cares, afluente del río Deva, y en tierras burgalesas del valle de Mena nace el río Cadagua, afluente del río Nervión. Por otro lado en tierras salmantinas de la sierra de Herreros nace el río Alagón, y en Ávila, al sur del murallón de Gredos nacen el río Tiétar y el río Alberche. Estos tres últimos ríos son afluentes del río Tajo.

El río Sil es el principal afluente del río Miño. Nace en la vertiente leonesa de Somiedo, a más de 1.500 metros de altitud, atraviesa las comarcas de Laciana y El Bierzo, y entra en Galicia en las inmediaciones de Puente Domingo Flórez. En León tiene numerosos afluentes, pero muy cortos. Los más importantes son por la derecha: el río Boeza y el río Cabrera; y por la izquierda: el río Cúa, el río Burbia y el río Selmo. Estos son ríos de vocación atlántica, con un caudal muy estable a lo largo del año, que a pesar del mínimo estival no puede considerarse que tengan estiaje. Son ríos de alimentación nivopluvial con su máximo en primavera.

El río Ebro atraviesa la región al norte de Burgos y extiende su cuenca por tierras sorianas gracias a sus afluentes. El Ebro nace en Fontibre, cerca de Reinosa, y desemboca en cerca de Tortosa. Pasa por el norte de Burgos. Entra en la región encajada entre los cañones de La Pata del Cid, cerca de Orbaneja del Castillo, aunque antes ha pasado por el enclave de Berzosilla (Palencia), y abandona la región, tras atravesar Miranda de Ebro, por Las Conchas de Haro. Sus principales afluentes en Castilla y León son por la derecha: el río Rudrón, el río Homino que recoge las aguas de las montañas de Burgos, el río Oca, que recoge las aguas de los montes de Oca y el río Oroncillo; y por la izquierda: el río Nela con su afluente por la izquierda el río Trueba, el río Jerea y el río Inglares, que recogen las aguas de la Cordillera Cantábrica. Además el Ebro muerde con sus afluentes zonas de Soria. En el norte de esta provincia se encuentran las cabeceras de las cuencas de los afluentes riojanos: río Tirón, río Najerilla, río Iregua, río Cidacos y río Alhama. El sur también vierte sus aguas al Ebro, gracias a que el río Jalón tiene su nacimiento en tierras de Medinaceli. En Castilla y León el Ebro es un río mediterráneo pero matizado. Su estiaje no es tan pronunciado como aguas abajo, y su alimentación es nivopluvial, con su máximo en primavera.

El río Duero es el principal río de Castilla y León. Su cuenca es la más grande de la península ibérica, aunque la comparte con Portugal. En España suma 78.972 km2, todos ellos en Castilla y León. El Duero nace en la vertiente meridional de los Picos de Urbión, en la provincia de Soria, y desemboca en el océano Atlántico, en Oporto (Portugal). Nace en dirección este, en Soria toma dirección sur y en Almazán adopta la dirección oeste que le llevará a Oporto. En sus orillas no concentra mucha población aunque atraviesa importantes ciudades: Soria, Almazán, Aranda del Duero, Peñafiel, Tordesillas, Toro y Zamora. Abandona esta región tras encajarse profundamente en la penillanura, en los Arribes del Duero, que hace frontera con Portugal desde Salto de Castro (Zamora) hasta San Martín (Salamanca). Por la derecha recibe las aguas de la Cordillera Cantábrica, y por la izquierda las del Sistema Central.

Principales afluentes por la derecha:

El río Ebrillos es el primer río que recibe el Duero por la derecha. Entra por la cola del embalse de la Cuerda del Pozo. A continuación recibe numeroso ríos cortos como el río Mazo, el río Izana y el río Fuentepinilla, pero el primer río importante es el río Ucero, que desemboca ya en El Burgo de Osma. Nace en las estribaciones exteriores de los Picos de Urbión y recibe importantes afluentes; por la izquierda el río Chico, el río Avión y el río Sequillo, y por la derecha el río Lobos, que atraviesa una importante región cárstica y forma el cañón del río Lobos. En Aranda de Duero desembocan el río Arandilla con sus afluentes río Aranzuela y río Perales y el río Bañuelos. Aquí se encuentra el canal de Aranda y aguas abajo el del Duero.
El siguiente por la derecha es el río Pisuerga uno de sus principales afluentes, y en tiempos el límite más oriental entre León y Castilla. El Pisuerga nace en Peña Labra desemboca en del Duero muy cerca de Valladolid. El nacimiento oficial es el manadero cárstico de la cueva del Coble. Pasa por Cervera de Pisuerga, Aguilar de Campoo, Venta de Baños y Valladolid; es la ruta natural entre Castilla y Cantabria. Entre el Pisuerga y sus afluentes se construyó el canal de Casilla, con diversos ramales. Tiene importantes afluentes. Por la derecha encontramos el río Valdavia y el río Carrión, su principal afluente por la derecha. Nace en Fuentes Carrionas, cerca de Peña Prieta. Pasa por Guardo, Saldaña, Carrión de los Condes, Palencia y Venta de Baños antes de su desembocadura. Por la izquierda encontramos el río Odra, el río Arlanzón y el río Esgueva. El Principal afluente es el Arlanzón, que nace en la sierra de la Demanda y pasa por Burgos. Tienen un afluente muy importante por la izquierda, el río Arlanza, que nace en la sierra de Neila, es paralelo al Duero y pasa por Salas de los Infantes y Lerma.
A continuación desembocan una serie de ríos que naciendo en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica recogen las aguas del valle del Duero: el río Bajoz, y su afluente por la izquierda el río Hornijos, y el río Valderaduey y su afluente por la izquierda el río Sequillo, y el canal del Duero.
El río Esla es el último afluente del Duero por la derecha en tierras españolas. Nace en el puerto de Tarna y recoge las aguas entre este puerto y San Glorio. Pasa por Riaño, Cistierna, Valencia de Don Juan y cerca de Benavente. Tiene muchos e importantes afluentes. Por la derecha entran el río Porma, con su afluente por la derecha el río Curueño; el río Torío, con su afluente por la derecha el río Bernesga (ambos ríos pasan por León); el río Órbigo el principal afluente del Esla, con sus afluentes por la derecha el río Luna, el río Omaña y el río Tuerto, que pasa por Astorga, y el río Ería que entra antes de Benavente; el río Tera, que nace en Sanabria; y el río Aliste. Por la izquierda entra el río Cea, en tiempos el límite más occidental entre León y Castilla. Todos los afluentes del Esla nacen en el corazón de la Cordillera Cantábrica y el macizo galaico-leonés.

Principales afluentes por la izquierda:

El río Revinuesa, que recoge las aguas de Urbión, el río Tera viene Cebollera y el puerto de Piqueras y desemboca en Garay, cerca de Numancia. Tras pasar por Soria desemboca el río Rituerto que canaliza las aguas del Moncayo. Tras pasar Almazán, donde adopta dirección oeste recibe las aguas del río Morón, que viene ya del Sistema Central, lo mismo que el río Escalote. Estos ríos han perdido parte de su cuenca a manos del río Jalón. Hay importantes canales de regadío, como el de Almazán, el de Inés, el de Zuzones y el de Guma. Una vez pasada Aranda de Duero entrega sus aguas el río Riaza, que viene de la sierra de Ayllón y ya en Peñafiel el río Duratón, que nace en Somosierra y atraviesa importantes zonas cársticas que formas los Cañones del Duratón. El río Cega entra en el Duero procedente de la sierra de Guadarrama, es ya un afluente de importancia. Su principal afluente es el río Pirón, que entra por la izquierda.
A continuación desemboca el río Adaja que nace en La Serrota. Recoge las aguas del valle de Amblés, y pasa por Ávila, y Arévalo. Su principal afluente es el río Eresma, que entra por la izquierda. El Eresma es el río de Segovia, y nace al pie del puerto de Navacerrada. En Coca entra por la izquierda el río Voltoya, su principal afluente.
A continuación desembocan una serie de ríos que sin nacer en el Sistema Central recogen las aguas del valle del Duero: río Zapardiel, río Trabancos, río Guareña; y el canal de San José.
El río Tormes nace en la sierra de Gredos. Pasa por El Barco de Ávila, Guijuelo, Alba de Tormes, Salamanca y Ledesma, donde comienza a encajarse profundamente en la penillanura.
Los ríos que desembocan aguas abajo del Tormes forman estrictamente lo que se conoce como los Arribes del Duero. Son ríos muy encajados que siguen la dirección de las fallas: río Huebra y su afluente por la izquierda el río Yeltes; y el río Águeda en cuya desembocadura el Duero se vuelve Douro.

En el recorrido castellano y leonés el Duero y sus afluentes son ríos mediterráneos con un fuerte estiaje en verano, un máximo en primavera, un máximo secundario en otoño y un mínimo secundario en invierno, sin embargo son ríos de alimentación nivopluvial, ya que las cabeceras de la mayoría de los ríos se encuentra en las montañas que rodean la región.

Una de las características más destacables de los ríos castellanos y leoneses casi todos ellos tienen en su cabecera embalses. En la penillanura se encuentran dos de los pantanos más grandes de España, el de La Almendra, y el de Ricobayo. Son embalses tanto para regadío como para producción hidroeléctrica.

En Castilla y León son innumerables los lagos. La mayoría de ellos son de origen endorreico y se encuentran en pleno valle del Duero, en la cuenca sedimentaria. Durante el siglo XX han sufrido la presión de la agricultura y se han desecado: Lagunas de Villafáfila, Laguna de la Nava, También existen lagos de origen glaciar en las montañas. Aquí se encuentra el complejo lagunar de Sanabria. El lago de Sanabria es el mayor de España. Otros lagos reseñables son la laguna Negra, el lago grande de Gredos, y las lagunas del Trampal, el Barco y el Duque. Además de las aguas superficiales, las aguas subterráneas, los acuíferos que retiene el suelo, son de los más importantes de España.

Clima

El clima dominante en Castilla y León es el mediterráneo con características propias del continental; debido a la altitud y a la disposición de las montañas que impiden que lleguen las masas de aire húmedo marítimo. Así, sólo las montañas presentan medias climáticas más frías. Existe un notable gradiente térmico y pluviométrico desde el centro de la región hacia las montañas que se rompe sólo en cuatro puntos, donde el clima adquiere valores más moderados: El Bierzo, el valle del Ebro, el oeste de Soria orientado al Jalón y las cotas más bajas de los Arribes del Duero. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores. En invierno aparecen anticiclones térmicos sobre el valle del Duero que dan a la región un tiempo seco y frío, en esta situación son frecuentes las nieblas en el centro de la región, que llegan a ser persistentes, hasta el punto de provocar rocío o escarcha, conocidos en Salamanca (España) como cencellada.

El clima está condicionado por la topografía. Las masas de aire húmedo del Atlántico tienen muchas dificultades para llegar a la región por encontrarse a sotavento de los vientos dominantes del oeste. El efecto barrera del macizo galaico-leonés y la cordillera Cantábrica impide el paso frecuente de las masas de aire húmedo, mientras que el efecto foehn se muestra muy moderado, a causa de la notable altitud de la región. Por el contrario el efecto barrera sí es apreciable en las vertientes castellanas y leonesas del Sistema Centra y el Ibérico. Los días nublados son muy escasos, aunque hay grandes diferencias entre el valle del Duero y las montañas.

Las precipitaciones presentan un notable gradiente desde el centro del valle del Duero, donde no se alcanzan los 400 mm año, hacia las montañas que se pueden superara los 1.800 mm año. En la mayor parte de la región llueve menos de 600 mm. Este límite se corresponde con las estribaciones interiores de las montañas. A partir de aquí las lluvias se incrementan rápidamente con la altitud. Una de las características más notables, sobre todo en las regiones más secas, es la irregularidad interanual. La época más lluviosa del año es la primavera, seguida del otoño. Son las épocas en las que llegan las masas de aire polar marítimo que trae el frente polar. El anticiclón de las Azores predomina en verano. En invierno se instalan sobre la región anticiclones térmicos que provocan tiempo seco soleado y frío, con nieblas persistentes. La lejanía del mar y el efecto barrera de las montañas cantábricas hace que la gota fría apenas tenga incidencia. En las montañas el máximo secundario se traslada del otoño al invierno. Encontramos tres, y hasta cuatro, meses de aridez en la mayor parte de la región. A medida que ascendemos por las montañas los meses de aridez se reducen y en las montañas más altas ya no tenemos meses de aridez, por lo que podemos hablar de clima marítimo de la costa oeste.

Las temperaturas presentan un gradiente muy acusado y con un patrón similar al de las precipitaciones. Descienden desde el valle del Duero hacia las montañas. Las temperaturas medias anuales en el valle del Duero son de más de 10 ºC, mientras que en las montañas descienden hasta los 2 ºC, como en Ávila o Soria. Esto implica que buena parte de las precipitaciones en las montañas se producen en forma de nieve. El mes más frío es enero y el más caluroso agosto. En enero comunmente se pueden alcanzar temperaturas bajo 0 ºC en toda la región lo que quiere decir que en toda la región se dan heladas seguras. Los veranos no llegan a ser calurosos sino más bien frescos y hasta fríos, lo que no quiere decir que no se dan máximas absolutas muy altas. Así pues, tenemos inviernos largos y fríos y veranos cortos y frescos y la primavera y el otoño son estaciones breves e irregulares pero muy marcadas.

Con estas características de precipitaciones y temperaturas encontramos en Castilla y León grandes diferencias en el balance hídrico. El centro de la cuenca del valle del Duero es semiárido, ya que se evapora mucha más agua de la que llueve, y seco hasta las regiones montañosas. A partir de aquí el clima comienza a ser húmedo, y en el Picos de Europa llega a ser hiperhúmedo. Esta circunstancia hace que todos los ríos del centro de la comunidad sean alóctonos, cuya alimentación depende de mucho más de las aguas que caen en la cabecera que los aportes recibidos en su curso.

Vegetación y espacios naturales

El contraste entre el valle del Duero y las montañas dan a la comunidad autónoma de Castilla y León una notable variedad ecológica. Esta ha sido una región intensamente explotada, lo que ha provocado la deforestación de buena parte de la región. Sin embargo, existen zonas menos explotadas. El valle el Duero, a pesar de su sequedad, ha sido usado para la agricultura y las montañas para pasto y repoblación con especies alóctonas. No obstante, las manchas forestales autóctonas son notables y se distribuyen por toda la región. Predomina el bosque mediterráneo de encina y alcornoques, sobre todo en la penillanura zamorana y salmantina. El pino se distribuye por todas las montañas, el valle del Ebro, Tierra de Pinares, entre Valladolid, Segovia y Ávila, y en Soria la provincia más forestal de España. El roble aparece en las montañas, en un piso más bajo que el pino. Por último destacan los bosques galería a lo largo del curso de todos los ríos, en los que predomina el chopo.

Podemos distinguir tres regiones totalmente diferentes, la penillanura, la montaña y la cuenca sedimentaria.

La penillanura es el dominio de la encina y la dehesa. La dehesa es un modo de explotación del bosque en el que se arrancan las especies competidoras de aquellas que explotamos agrícolamente. Aparece, así, el estrato arbóreo, con encinas y alcornoques, y el prado, con hierba para que paste el ganado. También se intercalan explotaciones agrícolas. Se trata de un sistema de explotación que se remonta, al menos, a la época romana y ha alcanzado un equilibrio entre naturaleza y uso humano muy estable, que permite la explotación de los recursos y la vida salvaje.

Las montañas son el dominio del matorral y el prado, y en los pisos más bajos del bosque, un bosque muy intervenido por la mano del hombre. En el piso basal es el formado por el valle del Duero, hasta los 1.000 metros de altitud aproximadamente. Aquí se desarrolla la encina, asociada con el roble, rebollo o carrasco. El piso montano se extiende hasta los 1.100-1.300 metros, ya más húmedo y fresco. Aparece el roble carvallo mezclado con la encina, en las zonas de suelo calizo. Este piso ha sufrido mucho por las repoblaciones de pinos alóctonos de rápido crecimiento. El piso subalpino se eleva hasta los 1.300-1.700 metros. Aquí aparece el roble y el haya. En las zonas más altas encontramos bosques de pino negro y abeto donde forma grandes bosques. En el piso alpino, por encima de los 1.800 metros aparece la pradera alpina, en la que encontramos pinos y hayas en determinados enclaves. Esta cliserie puede estar invertida, sobre todo entre el roble y la encina, ya que es muy frecuente que la encina ocupe las zonas calizas y estas aparecen en las cumbres, por encima del roble. Las montañas han sido utilizadas para pasto de verano al menos desde la Edad Media y hasta mediados del siglo XX, las montañas de la Cordillera Cantábrica fueron en destino de verano de la trashumancia mesteña procedente de Extremadura.

La cuenca sedimentaria es la que más ha sufrido la intervención antrópica. Prácticamente en su totalidad está dedicada a la agricultura. En las zonas menos aptas para la agricultura aparece el matorral y la estepa mediterránea, en las zonas más secas. Las encinas se encaraman sobre los oteros que culminan en un estrato calizo, mientras que en el glacis de enlace aparece el roble rebollo, sobre las margas y arcillas.

El bosque de ribera es importantísimo en el centro de la región. Encontramos olmos, chopos y fresnos, pero ha sufrido muy intensamente la presión antrópica y prácticamente ha desaparecido, sustituido por explotaciones madereras de crecimiento rápido, como los chopos de repoblación.

Espacios naturales protegidos

En Castilla y León hay cinco figuras de protección: los parques regionales, los parques naturales, los espacios naturales, los monumentos naturales y los espacios naturales.

Los parques regionales y los parques naturales son la máxima categoría de protección. Se diferencias en si incluyen población o no. Son declarados por la comunidad, e incluyen los parques nacionales declarados por el Estado. Los espacios naturales para proteger valores naturales. Los monumentos naturales que protege espacios o elementos de la naturaleza singulares, raros o bellos y con valor científico, cultural o paisajístico. Los espacios naturales con valores estéticos y culturales.

Parques regionales

Parques naturales

Monumentos naturales

Espacios naturales

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Bosque Maurel, Joaquín; y Vilá Valentí, Joan: «Geografía de España». Edt. Planeta. Barcelona 1990-1992
  • Terán, Manuel; Solé Sabarís, L.; y otros: «Geografía regional de España». Edt. Ariel. Barcelona 1987
  • Nomenclátor comercial; Pueblos de España: Pueblos, Municipios, provincias Edición: 8ª ed. Publicación: Madrid: Nomenclátor Comercial "Pueblos de España", D.L. 1979. ISBN 84-400-8165-5
  • «Gran Atlas de Carreteras de España y Portugal». Edt: Planeta, ABC, RACE Barcelona 1992 ISBN 84-08-00129-9
  • «Guía Campsa España 1998». Edt. Plaza & Janes S.A. Edición especial para Salvat editores. ISBN 84-345-9689-X
  • Sáenz Ridruejo, Clemente; Arenillas Parra, Miguel: «Guía física de España: Los ríos». Alianza. Madrid 1996 (Dirigida por Eduardo Martínez de Pisón).

Otras fuentes de información

Notas