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Geografía física de Aragón

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Índice

[escribe] Introducción

Aragón se encuentra en el centro del valle del Ebro, en la mitad norte de la península ibérica. Limita al norte con Francia, al oeste con la Comunidad Foral de Navarra, La Rioja y Castilla y León, al este con Cataluña y la Comunidad Valenciana y al sur con Castilla-La Mancha. Existen dos enclaves en Aragón pertenecientes a Navarra: Petilla de Aragón y la ermita de San Antonio. Aragón tiene una superficie de 47.720 km2. En el censo del 2001 tiene 1.204.215 habitantes, lo que da una densidad media de 25 h/km2, muy por debajo de la media de España (81 h/km2).

Aragón comprende tres provincias: Huesca, Teruel y Zaragoza. Se convirtió en comunidad autónoma el 10 de agosto de 1982. La capital de la comunidad autónoma es Zaragoza. Sólo tiene por idioma oficial el español, pero popularmente se habla, sobre todo en las comarcas montañosas, el aragonés, también conocido como la fabla.

Aragón fue uno de los reinos medievales más importantes de la península ibérica. En la época romana fue una de las zonas más romanizadas, lo que favoreció una profunda islamización en época la islámica. Con la Reconquista se asentó una corona de distintos reinos cristianos que llegó a abarcar todo el este peninsular, y se expandió por el Mediterráneo y el norte de los Pirineos. Tras la unión dinástica de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469 las coronas de Aragón y Castilla forman el núcleo territorial de España. Es, pues, una de las comunidades autónomas con más tradición histórica. Estamos en una región típicamente mediterránea, con tres sectores: los Pirineos, el valle del Ebro y el sistema Ibérico, con grandes contrastes entre ellas.

[escribe] Relieve

Aragón reparte su territorio de norte a sur entre las montañas del Pirineo, la depresión del valle del Ebro y las montañas del sistema Ibérico. La depresión del Ebro fue, durante el Terciario, un gran lago que tuvo como límites las montañas del Pirineo por el norte, las del sistema Ibérico por el sur. Las cordilleras costero-catalanas cerraban su salida al mar. El contraste entre montaña y llanura proporciona al conjunto gran variedad ecológica. Las mayores elevaciones se encuentran en los Pirineos: Aneto (3.404 m), Posets (3.375 m), Monte Perdido (3.355 m), Cilindro de Marboré (3.328 m), Perdiguero (3.321 m), La Maladeta (3.309 m), Vignemale (3.303 m), Balaitus (3.151 m), Peña Collarada (2.886 m); y en el sistema Ibérico: Moncayo (2.313 m), Peñarroya, en la sierra de Gúdar, (2.024 m) y Javalambre (2.020 m).

El Pirineo es la parte más compleja del Aragón. Se trata del sector central de los la cordillera, la más elevada y la de mayor desarrollo. Se levantó durante la orogenia alpina y presenta grandes mantos de corrimiento y pliegues. En el conjunto se distingue: el Pirineo axial, las sierras interiores, la depresión intrapirenaica y las sierras exteriores. El Pirineo axial es la parte central, más elevada y más antigua. Aquí aflora el zócalo Paleozoico, y tiene un relieve fallado de grandes bloques elevados y hundidos en los que se encuentran huellas de erosión glaciar. Es la zona de los picos Aneto, Posets, Monte Perdido y Vignemale. Al sur, rodeando a la zona axial y en un escalón inferior, se encuentran las sierras interiores, plegadas, con mantos de corrimiento y en las que predominan las calizas y el flysch. Muchas de ellas superan los 2.000 metros. Las más importantes son las sierras de Otal, Teñederea, Peña Telera, Collarada, Bernera, Maito, Estiba, Ferrera, Sadanera, Chía, Sis, Cotiella, etc. La depresión intrapirenaica se encuentra al sur de estas sierras. Es un sector deprimido en el que predomina la Canal de Berdún, aunque se ve interrumpidas por sierras como las de San Juan de la Peña y Oroel. Al oeste se encuentran las depresiones de Sobrarbe y Ribagorza, mucho más desdibujadas. Por último, al sur de la depresión se sitúan las sierras exteriores en la que encontramos suaves pliegues elaborados sobre calizas. Son las sierras como las de Santo Domingo, Loarre, Caballera, Gratal, El Águila, Guara, Balces, Nongay, Savión y San Salvador.

La depresión del Ebro forma la parte central de la comunidad. Está ocupado por margas y arcillas del Terciario y un relieve típicamente tabular. Encontramos una gradación en el tamaño de los depósitos sedimentarios, arcillas y margas. Son más finos cuanto más al centro de la cuenca del Ebro se encuentran. Aquí aparecen yesos y sales que afloran en forma de diapiros. Presenta una clara disimetría, ya que es el doble de ancha hacia el norte que hacia el sur. Podemos distinguir dos sectores, el sector central, propiamente del valle del Ebro, y los piedemontes, o somontanos, que enlazan con las regiones montañosas. En los somontanos el relieve tabular da paso a amplios depósitos de rañas en las que se mezclan margas y arcillas con fragmentos de pierdas rodadas de diverso tamaño. Son depósitos de suave pendiente. No obstante, también hay sectores de areniscas y conglomerados que dan al somontano un carácter montañoso (Sádaba, Uncastillo y Barbastro). Son los mallos, también llamados puros y tormos. En ocasiones los aportes de derrubios han sido tan importantes que ha cubierto los pliegues preexistentes (Muniesa y Beceite).

La mayor parte del sistema Ibérico se encuentra en Aragón, donde a medida que se acerca al Mediterráneo gana en anchura y pierde altitud. Aquí encontramos la elevación más importante del sistema Ibérico, el Moncayo. Surge también con la orogenia alpina, aunque es menos vigoroso que el Pirineo. Se forma sobre el borde del macizo hespérico, que hasta vísperas de la orogenia alpina funcionó como zona costera. Hay una zona plegada y otra, más antigua, fracturada. Sólo el Moncayo tiene huellas de relieve glaciar. Distinguimos dos sectores, el zaragozano, donde aflora el Paleozoico y el turolense, donde aflora el Mesozoico. El sector zaragozano se inicia en la sierra del Moncayo y siguiendo una dirección NO-SE se bifurca en dos ramales que delimitan la depresión Calatayud-Daroca. El ramal más septentrional esta integrado por las sierras de la Virgen, Algairén y Vicort, y el más meridional por las sierras de Pardos y Santa Cruz. Los relieves más alomados y pesados corresponden a las pizarras, y los más abruptos a las cuarcitas. Rodeando al sector Paleozoico se encuentran las sierras y depresiones mesozoicas, pero lo más significativo es que toda la unidad está atravesada por el valle del río Jalón que se encaja profundamente y corta transversalmente todas las estructuras poniendo en comunicación el valle del Ebro y el del Duero. El sector turolense presenta una mayor homogeneidad topográfica que el zaragozano, aunque se continúan las grandes unidades en dirección NO-SE. El tramo más septentrional es el formado por las sierras de Cucalón y San Just, y el más meridional por las sierras de Menera, Albarracín y los Montes Universales. Ambos ramales culminan de una forma discontinua en las cotas más elevadas de la provincia, como son las sierras de Gúdar en el ramal norte y la de Javalambre en el ramal sur. Se pueden distinguir dos tipos de relieves, las sierras (Albarracín, Javalambre, Gúdar, Cantavieja, Lidón, San Just) y las depresiones intramontañosas de Jiloca, Teruel-Alfambra y Mijares.

[escribe] Ríos, lagos y embalses

En Aragón reparte sus aguas entre tres cuencas hidrográficas, la del Ebro, la del Turia y la del Mijares. El principal río de Aragón es el Ebro que incluyen más de la mitad de su cuenca hidrográfica. El Ebro nace en Fontibre y desemboca en cerca de Tortosa. En Aragón circula su tramo central, plenamente mediterráneo pero que recibe afluentes que nacen en montañas muy húmedas. Tiene un estiaje pronunciado en verano y un máximo en primavera, tras el deshielo de las nieves de las cabeceras de sus principales afluentes, y otro, secundario, en otoño. Entra en Aragón por Novillas, discurriendo sobre margas y arcillas y con un trazado sinuoso de meandros. El Ebro en Aragón parece un oasis que atraviesa grandes desiertos y que encuentra a su paso algunas poblaciones, como Gallur, Alagón, Pina de Ebro, Caspe, Mequinenza, etc., pero la ciudad más importante que atraviesa es Zaragoza. Abandona Aragón cerca de Fayón, tras formar un gran embalse. Esta es una de las características del Ebro en Aragón y Cataluña, la proliferación de embalses en su curso medio y bajo. En Aragón hay tres: el de Pina, el de Mequinenza y el de Ribarroja, que tiene su pared en esta población tarraconense.

En Aragón el Ebro recibe alguno de sus principales afluentes tanto por la derecha como por la izquierda, además de numerosos barrancos de régimen pluvial. Por la izquierda le llegan los ríos que nacen en el Pirineo: Arba, Gállego y Cinca, y por la derecha los que nacen en el sistema Ibérico: Jalón, Huerva, Aguasvivas, Martín, Guadalope y Matarraña. Además del Aragón.

El río Aragón nace en Canfranc, en las cercanías de los puertos de Jaca y Somport. Recorre las provincias de Huesca y Zaragoza hasta el embalse de Yesa, donde entra en Navarra para recorrer esta comunidad y desaguar en el Ebro por la izquierda. Es el río que drena la Canal de Berdún y en Aragón recibe afluentes por la izquierda, procedentes de los Pirineos: río Estarrún, río Aragón Subordán, río Veral y río Esca (que nace en Navarra); y por la derecha: río Ollensa.

El río Arba nace en la sierra de Santo Domingo. Es el río colector de las Bárdenas, donde se aprovecha intensamente para regadío, tanto este río como sus afluentes como el canal de las Bárdenas, que se alimenta de aguas del río Aragón y del Gállego.

El río Gállego nace en Balaitus, pero tiene una amplia cabecera aguas arriba del valle de Tena, donde hay gran cantidad de afluentes de clara vocación glaciar. Antes de llegar a Sabiñánigo recibe por la derecha el río Aurín. Aguas abajo recibe por la izquierda las aguas del río Guarga y comienza a buscar hacia el oeste la salida del Pirineo al valle del Ebro. Encajado entre los Mallos de Riglos sale a las llanuras del Somontano, los Llanos de la Violada y los Monegros, donde adopta un trazado meandriforme antes de desaguar en las inmediaciones de Zaragoza. En su recorrido tiene numerosos afluentes en el Pirineo, pero una vez en la depresión del Ebro apena recibe afluentes; a parte de barrancos de alimentación pluvial.

El río Cinca nace entre los restos glaciares de Monte Perdido. Toma dirección sur drenando la comarca de Sobrarbe y en Bielsa entra por la izquierda el río Barrosa y en Salinas el río Cinqueta. En Escalona entra por la derecha el río Bellos, que drena el valle de Añisclo, y algo más bajo entra en Aínsa el río Ara, que nace y drena las peñas de Ordesa. A partir de aquí se encaja profundamente para cortar transversalmente las sierras exteriores y salir a las llanuras del Somontano y los Monegros. Desde El Grado sale el gran canal del Cinca que enlaza con el Gállego y recibe por la derecha el río Ésera, que procede de Benasque y ha atravesado la comarca de Ribagorza. Es además, el origen del canal de Aragón y Cataluña. A partir de aquí entran por la izquierda el río Vero, el río Clamor y el río Alcanadre; y por la derecha el río Segre, aún en Cataluña. De este último tramo salen dos canales más, el de Zaidín y el de los Monegros.

Aún debemos mencionar entre los ríos pirenaicos al río Noguera Ribagorzana, afluente por la derecha del río Segre, que nace en el circo glaciar dominado por el pico Muliéres. En buena parte de su recorrido hace de frontera entre Aragón y Cataluña.

El río Jalón es el principal afluente por la derecha del Ebro. La importancia del Jalón no se debe tanto a sus caudales, sino a su recorrido geográfico. Nace en la sierra Ministra, junto a Medinaceli, en la divisoria de aguas con el río Tajo, atraviesa antiguos territorios de la cuenca del río Duero, corta todas las sierras del sistema Ibérico y tributa al Ebro. Esto le convierte en una vía de comunicación natural que pone en contacto casi la mitad de España. Sus afluentes castellanos por la izquierda nacen a muy pocos kilómetros de la artesa del valle del Duero, y no existe un gran conjunto montañoso que haga de divisoria de aguas natural. El Jalón entra en Aragón tras pasar por Santa María de Huerta, para encajarse entre las peñas del sistema Ibérico, atraviesa Alhama de Aragón, Ateca y Calatayud. Sale al valle del Ebro poco antes de Ricla, y a partir de aquí su curso se hace meandriforme. Pasa por La Almunia de Doña Godina y Épila. Alimenta con sus aguas el canal imperial de Aragón y en las cercanías de Alagón confluye con el Ebro. Sus principales afluentes aragoneses por la izquierda: río Henar, río Manubles, río Ribota y río Aranda; y por la derecha son: río Piedra, río Jiloca, río Perejiles, río Grío y río Valdemoro; todos ellos en el sistema Ibérico. El más importante es el río Jiloca, que nace en Cella, cerca de Teruel y que recoge todas las aguas de la depresión Calatayud-Daroca, por lo que es vía de comunicación entre el Ebro y el río Turia.

El resto de los ríos del sistema Ibérico tributarios del Ebro, tienen menos importancia, desde el punto de vista del caudal. El río Huerva nace en la sierra de Cucalón-Oriche y desemboca en el Ebro en Zaragoza alimentando las aguas de canal Imperial de Aragón. El río Aguasvivas canaliza las aguas de la vertiente norte de la sierra de Cucalón. Su cuenta está prácticamente entere en el valle del Ebro. El río Martín procede de las sierras minera turolenses, riega las tierras de Híjar antes de desembocar en el Ebro. El río Guadalope nace en la sierra de Sollavientos, en el Maestrazgo, pasa por Alcañíz y desemboca en las proximidades de Caspe. El río Matarraña nace en la sierra de Beceite, pasa por Maella y Nonaspe antes de alimentar el embalse de Ribarroja, por donde el Ebro sale de Aragón. Su afluente derecho, el río Algas, hace de frontera con Cataluña.

El río Turia nace en Teruel, tras la confluencia del río Alfambra y el río Guadalaviar. El Alfambra nace en la sierra de Gúdar (en Peñarroya) y el Guadalaviar en los Montes Universales, concretamente en la Muela de San Juan, peña en trono a la cual nacen, también, el río Tajo y el río Júcar. Se considera que el Guadalaviar es la principal rama del Turia, no en vano este es el nombre árabe del Turia; recibe afluentes por la izquierda de la sierra del Albarracín y por la derecha de los Montes Universales. Pasa por Albarracín y llega a Teruel donde le llega por la izquierda el Alfambra. Desde Teruel se dirige hacia el sur y abandona Aragón por el Rincón de Ademuz y sigue su curso hasta entregar sus aguas al Mediterráneo en Valencia.

El río Mijares nace en las laderas meridionales de la sierra de Gúdar. Recoge afluentes por la derecha y la izquierda de la sierra de Javalambre por donde discurre muy encajado. Abandona Aragón tras pasar por Olba y se hace un río castellonense que desemboca en las inmediaciones de Almazora.

Tanto el Ebro como los afluentes procedentes del sistema Ibérico, junto con el Turia y el Mijares, son ríos mediterráneos con un fuerte estiaje en verano, un máximo en primavera, un máximo secundario en otoño y un mínimo secundario en invierno. Son ríos de alimentación pluvionival. Sin embargo los afluentes del Ebro son de alimentación nivopluvial, que retrasa su máximo a finales de la primavera y el estiaje no es tan pronunciado. En sus cabeceras tienen un régimen nival, con el mínimo absoluto en invierno y el máximo en verano.

Todos los ríos aragoneses están plagados de embalses, tanto en su cabecera como en su curso medio. Aquí se encuentran los embalses más antiguos de España; algunos, seguramente, medievales. Son embalses tanto para regadío como para producción hidroeléctrica. Los canales para regadío son numerosísimos, y aunque muchos son modernos la necesidad de regar los secarrales del centro de la cuenca del Ebro: la Bárdenas, los Monegros, Llanos de la Violada, desierto de Calanda; ha movido a crear canales desde el tiempo de los romanos, y durante la época islámica.

El carácter evaporítico y calizo de muchas de las rocas del centro de la cuenca del Ebro favorece la existencia de numerosos recursos de agua subterráneos, intensamente explotados.

También existen numerosos lagos, aunque muy pequeños. Existen dos tipos de lagos, los que se encuentran en la montaña que son de origen glaciar y los que se encuentran en la cuenta del Ebro, de origen endorreico. Cabe destacar el lago Ibón de Respumoso y el lago Bachimaña, con los lagos de la cabecera del Gállego, entre los lagos glaciares. El humedal endorreico más importante de Aragón es la laguna de Gallocanta, al suroeste de Daroca.

[escribe] Clima

El clima dominante en Aragón es el mediterráneo con altos grados de continentalización; pero en las altas montañas orientadas al Atlántico encontramos el Clima marítimo de la costa oeste. Además las montañas introducen grandes diferencias en el clima mediterráneo. Los centros de acción principales son el frente polar, que descarga sus masas de aire húmedas y el anticiclón de las Azores. En invierno aparecen anticiclones térmicos sobre el valle del Ebro que dan a la región un tiempo seco y frío, en esta situación son frecuentes las nieblas en el valle del Ebro el Jalón y las depresiones intramontañosas.

El clima aragonés está condicionado por la topografía. Las masas de aire húmedo del Cantábrico tienen muchas dificultades para llegar a la región por encontrarse a sotavento de los vientos dominantes del oeste. El efecto barrera de la cordillera Cantábrica y los Pirineos impide el paso frecuente de las masas de aire húmedo, mientras que el efecto foehn proporciona a la región vientos secos y cálidos, que pueden llegar a ser fuertes. Cuando en el Cantábrico se establecen altas presiones y en el Mediterráneo bajas se genera un viento fuerte, frío y seco llamado cierzo que recorre el valle del Ebro, aunque localmente puede tener componente norte, ya que su dirección depende de la disposición de los valles de montaña. Los días nublados son muy escasos, aunque hay grandes diferencias entre el valle del Ebro y las montañas, sobre todo las pirenaicas.

Por otro lado, las montañas del sur de Aragón ejerce su papel de barrera, por lo que encontramos un fuerte gradiente pluviométrico y térmico desde el valle del Ebro hacia el norte y al sur, mucho más intenso en los Pirineos que en el sur. Es el típico efecto de montaña sobre el clima mediterráneo.

Las precipitaciones presentan un notable gradiente desde el centro del valle del Ebro y el Jalón donde no se alcanzan los 350 mm año, hacia el norte que se pueden superara los 1.800 mm año y el sur con más de 800 mm año. Una de las características más notables, sobre todo en las regiones más secas es la irregularidad interanual. La época más lluviosa del año es la primavera, seguida del otoño. Son las épocas en las que llegan las masa de aire polar marítimo que trae el frente polar. El anticiclón de las Azores predomina en verano. En invierno se instalan sobre la región anticiclones térmicos que provocan tiempo seco soleado y frío, con nieblas persistentes. La lejanía del mar y el efecto barrera de las montañas cantábricas hace que la gota fría apenas tenga incidencia. En las montañas el máximo secundario se traslada del otoño al invierno. Encontramos tres, y hasta cuatro, meses de aridez a lo largo del eje del Ebro. A medida que ascendemos por las montañas los meses de aridez se reducen y en las montañas más altas ya no tenemos meses de aridez, por lo que podemos hablar de clima marítimo de la costa oeste.

Las temperaturas presentan un gradiente muy acusado y con un patrón similar al de las precipitaciones. Descienden desde el valle del Ebro hacia las montañas. Las temperaturas medias anuales en el valle del Ebro son de más de 15 ºC, mientras que en las montañas del sur descienden hasta los 4 ºC. Esto implica que buena parte de las precipitaciones en las montañas se producen en forma de nieve. El mes más frío es enero y el más caluroso agosto. En enero se pueden alcanzar temperaturas bajo 0 ºC en toda la región lo que quiere decir que en toda la región se dan heladas seguras. El verano puede llegar a ser muy caluroso en el centro de la región pero de los somontanos hacia arriba suelen ser frescos y hasta fríos, en las alturas del Pirineo.

Con estas características de precipitaciones y temperaturas encontramos en Aragón grandes diferencias en el balance hídrico. El centro de la cuenca del valle del Ebro es semiárido, ya que se evapora mucha más agua de la que llueve, y seco hasta las regiones montañosas. A partir de aquí el clima comienza a ser húmedo, y en el Pirineo llega a ser hiperhúmedo. Esta circunstancia hace que todos los ríos del centro de la comunidad sean alóctonos, cuya alimentación depende de mucho más de las aguas que caen en la cabecera que los aportes recibidos en su curso.

[escribe] Vegetación y espacios naturales

El contraste entre el valle del Ebro y las montañas dan a la comunidad autónoma de Aragón una notable variedad ecológica. Esta ha sido una región intensamente explotada en la que, sin embargo, existen zonas menos explotadas. El valle el Ebro, a pesar de su sequedad, ha sido usado para la agricultura y las montañas para pasto y repoblación con especies alóctonas. No obstante, las manchas forestales autóctonas son notables, así como los desiertos semiáridos. Podemos distinguir tres áreas, el valle del Ebro, las sierras del sistema Ibérico y los Pirineos. En el valle del Ebro encontramos la típica estepa mediterránea, muy rala. A medida que ascendemos aparece el carrasco y el encinar típico del bosque mediterráneo, mucho más desarrollado en las montañas ibéricas que en las pirenaicas. En el Pirineo, y en determinados enclaves de las montañas del sistema Ibérico de manera relicta, aparece el bosque caducifolio de frondosas.

El piso basal es el formado por el valle del Ebro, hasta unos 400-1.000 metros de altitud. En el se encuentran las zonas más áridas que presentan las formaciones de estepa. Naturalmente aquí se desarrolla el carrasco, un estadio de degradación natural del bosque mediterráneo por causas climáticas de sequedad y temperatura, pero también encontramos la sabina, aunque hoy en día prácticamente ha desaparecido. Sólo se conservan manchas de cierta importancia de carrasco en las solanas de las montañas prepirenaicas y en el sistema ibérico. En las zonas más húmedas del mismo piso aparece el roble quejigo.

El piso montano se extiende hasta los 1.100-1.300 metros, ya más húmedo y fresco. El roble es muy raro en Aragón, sólo aparece en determinados enclaves del sistema Ibérico. En este piso predomina la encina y el haya. Esta zona ha sufrido la presión antrópica, por lo que encontramos un monte claro he incluso degradado en la que predominan el boj y el romero, y prados para el pasto del ganado. En el sistema Ibérico aparece el pino negral, y en los Pirineos son más comunes el pino rodeno y el silvestre. Este piso ha sufrido mucho por las repoblaciones de pinos alóctonos de rápido crecimiento.

El piso subalpino se eleva hasta los 1.300-1.700 metros en los Pirineos y entre los 1.300-1.600 en el sistema Ibérico. Aquí aparece el roble y en los Pirineos el haya. En las zonas más altas encontramos bosques de pino negro y abeto donde forma grandes bosques.

En el piso alpino, por encima de los 1.800 metros aparece la pradera alpina, en la que encontramos pinos y hayas en determinados enclaves. Este piso ha sido utilizado para pasto de verano al menos desde la Edad Media y hasta mediados del siglo XX.

El bosque de ribera es importantísimo en el centro de la región, ya que funciona como auténticos oasis. Encontramos olmos, chopos y fresnos, pero ha sufrido muy intensamente la presión antrópica y prácticamente ha desaparecido, sustituido por explotaciones madereras de crecimiento rápido, como los chopos de repoblación.

[escribe] Espacios naturales protegidos

Aragón es una comunidad auténticamente privilegiada. Tiene todo tipo de espacios naturales protegidos. Además, la escasa población de los lugares más emblemáticos facilita la protección. Tiene un parque nacional, el de Ordesa y Monte Perdido, declarado en 1918. Se encuentra en el Pirineo oscense. Ha sido declarado reserva de la biosfera. Tienen una superficie de 15.608 hectáreas y el preparque 19.678 hectáreas.

Parque natural

Reserva natural

Monumento natural

Paisaje protegido

Sitio natural de interés nacional

Reserva de la biosfera

Refugio de fauna silvestre

Todos ellos con diferente grado de protección.


[escribe] Referencias

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Bibliografía

Otras fuentes de información

Notas

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