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Galia

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La Galia es el nombre latino dado a una región de Europa occidental actualmente ocupada por Francia, Bélgica, el oeste de Suiza y las zonas de Holanda y Alemania al oeste del Rin. La palabra galo se refiere habitualmente a los habitantes celtas de esa región en los tiempos antiguos y fue empleada principalmente por los romanos que muy raras veces llamaban celtas a este conjunto de tribus diversas. El gentilicio se conservó a través de los tiempos solamente en la extensión de tierras que hoy componen el país de Francia.

Los primeros tiempos

Los griegos focenses de la región de Fócida fundaron en el sur de estos territorios una ciudad llamada Massalia (actual Marsella). De esta época se tienen los primeros datos e informaciones sobre la Galia y los galos. Los griegos llamaban keltoi en general a lo que se conoce como celtas, pero en estas regiones utilizaban también el nombre de Galatia y gálatas (Γαλατης) para designar la tierra y sus habitantes. Este término de gálata se refiere tanto a los habitantes europeos como a los que se establecieron más tarde en Asia Menor, fundando la región de Galacia. Estos dos términos de Galia y galos se siguieron empleando después de la conquista de Julio César para designar las provincias romanas que se extendían por estos territorios y se conservaron hasta el final de la dinastía Merovingia, al menos en los documentos de la época. Más tarde, y ya en plena época de la dinastía Carolingia perteneciente al Reino de los francos, surgió el término de Francie (Francia occidentalis) que designaba los territorios de la antigua Galia romana.

En la Galia no existía ninguna unidad política ni tampoco territorial. No constituyen un Estado organizado sino un conjunto de pueblos compuestos por tribus diferentes y de distintas etnias. Si había algo que uniera a este conjunto de tribus era el comercio bien desarrollado, que llegaba bastante lejos, basado en la industria de la metalurgia, muy desarrollada.

Los distintos pueblos de la Galia

Julio César hizo una descripción sobre tres de los pueblos que habitaban la Galia Trasalpina en su libro Comentarios sobre la guerra de las Galias. Cuenta que estaba la región dividida en tres partes cada una de las cuales estaba habitada por el pueblo de los belgas, el de los aquitanos y el de los galos (o celtas). Aunque sólo describe estos tres, se sabe que la Galia estaba habitada por muchos más pueblos diferentes.

Los belgas habitaban la parte del norte; al sur de su región estaban los ríos Sequana (Sena) y Matrona (Marne). Los llamados celtas por Julio César habitaban la parte central. Los individuos de estos dos pueblos eran altos, de piel clara, bastante sociables y tenían por costumbre luchar en grandes grupos. Los aquitanos habitaban en el sur, entre el río Garona y los montes Pirineos; eran morenos y luchaban en pequeños grupos. Todos ellos hablaban lenguas diferentes y sus costumbres y leyes tampoco eran comunes.

Cada pueblo estaba formado por varias tribus:

  • Celtas, con los helvecios, secuanos y eduos que se encontraban dispersos a lo largo de los ríos Ródano y Saona. Carnutos y seones, a lo largo del río Sena.
  • Belgas, con las tribus de los belovacos, suessiones (que dio el topónimo de Soissons), remos (que dio el topónimo de Reims) y manapios.
  • Aquitanos, con la tribu de los tarbelos.

En época de los romanos

Todas las tierras habitadas por los galos eran conocidas por los romanos como las Galias, en plural porque Roma distinguía más de una, según su situación geográfica. Por eso distinguían entre Galia Cisalpina (al norte de Italia, antes de pasar los Alpes) y Galia Trasalpina (al otro lado de los Alpes, desde el norte de Italia); aparte de los muchos territorios que aun estaban sin conquistar hasta la época de Julio César (Galia Comata o Cabelluda).

Galia Cisalpina

Algunos autores la llaman también Galia Itálica. La conformaban todas las tierras del norte de los ríos Arnus (Arno) y Rubico (o Rubicón). El río Po transcurre por este territorio de Este a Oeste trazando una divisoria geográfica natural. En aquella época la divisoria del río era muy importante pues existía una gran diferencia entre los habitantes de una orilla y de otra. Las gentes al sur del río estaban muy romanizadas y muchas tenían incluso los mismos derechos que los romanos. En el norte del río, las gentes y las ciudades eran más celtas que romanas. En el siglo I sólo las ciudades de Aquilea y Cremona tenían derechos latinos; incluso hablaban otras jergas y tenían el latín como segunda lengua.

En general la Galia Cisalpina no participaba casi de los asuntos romanos y no gozaba de las ventajas de los aliados itálicos. Ni siquiera se reclutaban a sus habitantes para la infantería romana.

Galia Trasalpina

Era la provincia romana que se encontraba al otro lado de los Alpes. Consistía en una franja costera desde Liguria a los Pirineos. A lo largo de la franja tenía dos avanzadas que se internaban, una hacia Tolosa en Aquitania, y otra por el valle del Ródano hasta la factoría o ciudad comercial llamada Lugdunum, actual Lyon. Fue conquistada en su mayor parte por Cneo Domicio Ahenobarbo, antes del año 120 adC. Fue una conquista para asegurarse el paso de los ejércitos hacia España.

Galia Comata

Llamada también Galia Cabelluda porque sus habitantes se dejaban el pelo muy largo. (Coma en latín es cabellera, de ahí el nombre dado a la constelación Coma Berenices por la cabellera de Berenice). Era la Galia más extensa de todas pues comprendía las actuales Francia y Bélgica, junto con parte de Holanda al sur del río Rin. Su territorio era llano, con grandes bosques y muchos recursos agrícolas, la mayoría sin explotar. Estaba regado por los ríos Liger (Loira), Sequana (Sena), Mosa, Mosella (Mosela), Scaldis (Escalda), Samara (Somme), Matroma (Marne), Duranius (Dordoña), Oltis (Lot) y Garumna (Garona).

Antes de la conquista de Julio César todas estas tierras eran prácticamente desconocidas. Sus habitantes eran celtas (galos) en su mayoría. Estos galos conocían la existencia de Roma y su poder y evitaban cualquier contacto con ella. Eran agricultores y ganaderos y vivían en ciudades o aldeas que los romanos llamaban oppida. Guardaban, cuidaban y defendían celosamente los tesoros tribales así como los campos de trigo y su rey. De su religión se sabe poco en realidad, aunque han circulado a lo largo de la Historia leyendas y cuentos sobre sus dioses y sus sacerdotes llamados druidas (de los que se desconoce casi todo, desde un punto de vista científico y crítico). En general no buscaban la guerra como un fin para su expansión, pero eran terribles guerreros. Tenían por costumbre fabricar y beber cerveza, cosa que los romanos nunca entendieron ni aprobaron, dado que ellos eran muy aficionados al cultivo de la vid. La mayoría de estos habitantes eran altos, fornidos, rubios o pelirrojos y con ojos azules o grises. Para los romanos eran pueblos bárbaros, es decir, pueblos con costumbres totalmente diferentes a las suyas, pero consideraban que tenían una civilización avanzada y un gran comercio establecido.

Conquista romana

Julio César derrotó a las tribus celtas (o galos) en Galia entre 58 y 51 adC, y escribió sus experiencia en De Bello Gallico (Comentarios sobre la guerra de las Galias). La región conquistada por César era la Galia Trasalpina donde se hallaba incluida la Gallia Comata (Galia Cabelluda). César describió a los galos como individuos inteligentes, muy activos, impulsivos e inestables.

Cuando César llegó a la Galia en el año 58 adC estos territorios eran sólo un nombre para los romanos que nada más conocían las provincias meridionales, sometidas a vasallaje con el fin de asegurarse el paso y las comunicaciones por tierra hacia Hispania. Sabían los romanos que sus habitantes eran tribus celtas que estaban en continua pelea. César acudió al territorio de la Galia para socorrer al pueblo de los helvéticos, establecidos en lo que hoy es Suiza, que estaban amenazados por los germanos. Más tarde fue en ayuda de los eduos que estaban en lucha contra los belgas; después de estas hazañas, decidió instalarse allí. Y en el año 56 adC libró una batalla naval contra los vénetos.

En el año 55 adC, los germanos se hallaban muy cerca, en la otra orilla del Rin. Manda a su legión construir un puente de madera sobre este río y lo cruza para luchar contra este pueblo. De esta forma, César evitó una nueva invasión. Fueron dos campañas brillantes y temerarias contra Ariovisto, el jefe germano, que a pesar de ser su ejército mucho más numeroso fue aniquilado por los romanos cerca de Ostheim (en la actual Alemania).

El emperador Augusto dividió la Galia en el año 27 en cuatro administraciones o provincias:

  • Galia Narbonense, desde los Alpes hasta los montes Cevenas.
  • Galia Lugdunense, entre los ríos Loira Saona y Sena.
  • Galia Aquitania, que limitaba al norte con el río Loira.
  • Galia Belga, que se extendía entre los río Sena y Rin y cuyo límite por el norte era el mar del Norte.

Esta administración se mantuvo así hasta principios del siglo IV en que hubo cambios con el emperador Diocleciano.

Los pueblos germanos

31 de diciembre de 406 los vándalos, alanos y suevos cruzaron el río Rin, comenzando una invasión de la Galia. Tras sufrir una cada vez mayor presión por parte de las tribus germanas desde la mitad del siglo III, el gobierno romano de la Galia terminó con la derrota del gobernador romano Siagro por los francos en 486. La romanización había durado hasta el siglo V. Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, los francos (pueblo germano) se instalaron en el norte de la Galia. A partir de entonces comenzó su expansión por todo el territorio. Sin embargo las familias ilustres galo-romanas siguieron teniendo el poder político.

Toponimia

La invasión de estos pueblos indoeuropeos procedentes de Asia y su asentamiento en distintos lugares de Europa y Asia Menor hasta el siglo VII adC., ha dado lugar a una serie de territorios donde la toponimia manifiesta su orígen. Así tenemos Galaxia en Asia Menor (los gálatas a los que el apóstol Pablo dirige su epístola), Galitzia en Polonia, Gales (o Wales) en Gran Bretaña, Galicia en España o el idioma gaélico en Irlanda.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Historia de Roma. Indro Montanelli. Randon House Mondadori S.A. Barcelona 1994. ISBN 84-9759-315-4
  • Rome et le Moyen Âge jusqu’en 1328. M. Arondel, J. Bouillon, J. Le Goff, J. Rudel. Collection d’histoire Louis Girard. Editorial Bordas 1964, France. Nº d’éditeur 154644004.
  • El primer hombre de Roma. Colleen McCullough. Editorial Planeta S.A., 2001. ISBN 80-08-04000-6

Notas