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Fusil

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Arma de fuego de cañón largo que es el arma individual principal en los ejércitos desde el final del siglo XVII, evolucionada a partir de los antiguos arcabuces y mosquetes y con el añadido de la bayoneta para poder luchar cuerpo a cuerpo y armar asi a toda la infantería con armas de fuego.

Ínicialmente el fusil era un arma pesada y muy imprecisa, su carga muy lenta y su uso casi imposible en condiciones ambientales desfavorables. El mecanismo de disparo existente hasta el primer tercio del siglo XIX era la llave de pedernal, que consistía en un martillo con un fragmento de pedernal en su extremo que al accionar el gatillo del arma golpeaba una cazoleta de acero, prendiendo una pequeña cantidad de pólvora colocada en un orificio al final del cañón que transmitía asi la deflagración a la pólvora que impulsaba la bala en el interior del cañón del arma. Preparar un fusil para el disparo era un proceso lento y cualquier pequeño fallo impedía el disparo, tan solo entre el 30 y 50% de los intentos de disparo provocaban un disparo efectivo y en condiciones ideales un soldado muy entrenado podía disparar un máximo de tres veces por minuto. Además el ánima del fusil era lisa y la bala esférica y de plomo, lo que facilitaba su deformación y desviación durante el disparo haciendo casi imposible acertar a un enemigo a más de 100 metros y la mala calidad de la polvora empleada convertía las balas perdidas en practicamente inofensivas a más de 400-500 metros.

Hacia 1830 se generaliza la llave de percusión y se comienza a practicar de forma general el rayado del ánima del fusil. La llave de percusión consiste en un martillo que golpea un tubo o chimenea comunicado con el interior de la parte posterior del cañón del arma, sobre esa chimenea se coloca un cebo, normalmente dentro de una chapa de cobre que se ajustaba perfectamente a la chimenea, aunque también había mecanismos de cinta de papel con cebos encapsulados en su interior que se iban desplazando sobre el tubo. Al golpear el martillo el cebo, este explota, transmitiendose la deflagración por la chimenea provocando la ignición de la carga principal y el disparo. Este sistema era muchísimo más seguro y eficaz que el de pedernal, incluso en condiciones atmosféricas adversas, y aunque no mejora el número de disparos por minuto que se pueden hacer, si se asegura que el 90% de los intentos de disparo van a ser efectivos. La carga del arma se sigue efectuando por la boca del cañón, de forma que el soldado debe permanecer de pie, expuesto al fuego enemigo, mientras carga su arma.

Fusil con llave de percusión.png

El rayado del cañón consiste en practicar una serie de estrias a lo largo del cañón que van girando en un determinado sentido, completando un giro de 360° alrededor del eje del cañón cada cierta distancia. Al mismo tiempo las balas se comienzan a endurecer aplicando metales como el antimonio al plomo o recubriendolas de cobre y se les da forma cilindrocónica. Estas dos innovaciones suponen que la bala sale girando sobre su eje longitudinal y muy estabilizada. La obtención de pólvoras mucho más potentes y la incorporación de elementos de puntería y alzas para disparar a diferentes distancias permiten que un buen tirador alcance a fácilmente a un enemigo a más de 300 metros de distancia y que la bala sea letal a casi 1000 metros. Los fusiles y carabinas de ánima rayada se conocerán genericamente a partir de esta época por el termino anglosajón rifle.

La siguiente gran innovación es la aparición del cartucho, que contiene en un único elemento la bala, la carga de proyección de la misma y el cebo o fulminante que inicia el disparo, que hasta entonces venían separados o envueltos parcialmente en el papel que se empleaba como taco para la carga. Los primeros cartuchos aparecen sobre los años 40 del siglo XIX, suelen ser de envuelta de cartón o tela encerada y a veces no incluyen el cebo que se coloca de forma similar a las armas de percusión tradicionales rasgandose el cartucho por su parte posterior al insertar el cartucho y cerrar el arma, como en la famosa Sharps, una mítica carabina ampliamente utilizada en la colonización hacia el oeste en los Estados Unidos, la carga del arma se simplifica y acelera al máximo con el uso del cartucho, aunque la mayoría de las armas siguen siendo de un solo tiro.

En Europa aparece hacia la mitad del siglo el primer fusil de cerrojo, llamado de esta forma por el mecanismo de extracción de la bala y montado de la misma para el disparo, un cilindro metálico con un saliente lateral parecido al cerrojo de las antiguas cerraduras que permitía abrir el arma por la parte posterior del cañón para colocar el cartucho, montandose al mismo tiempo el conjunto de muelle y percutor que golpearían la parte posterior del cartucho, y cerrarla después para efectuar el disparo. Las armas de cartucho se cargan asi por la parte posterior del cañón, de esta forma se puede cargar el arma en cualquier posición, lo que permite al soldado ponerse a cubierto durante el proceso.

Durante la guerra de Secesión en los Estados Unidos y partiendo de diversos prototipos existentes anteriormente se desarrollan gran cantidad de fusiles y carabinas capaces de disparar varias veces mediante procedimientos mecánicos accionados manualmente, generalmente palancas. Los nuevos cartuchos son ya metálicos e impermeables y se suelen almacenar en tubos intercambiables o fijos en el cuerpo del arma. El fusil y carabina modelo Spencer es emblemática en la última parte de la guerra y da una gran ventaja a la caballería de la Unión, pudiendo un soldado disparar doce veces por minuto con total seguridad frente a los tres disparos que puede hacer un soldado de infantería armado con fusil de percusión, en la posguerra se forjará la leyenda del rifle Winchester.

Tras la guerra Franco-Prusiana (1870-1871) todos los ejércitos del mundo cambian los fusiles de percusión por diversos sistemas de cartucho, generalmente monotiro y con sistemas de palanca o cerrojo. Finalmente en la década de los 90 aparecen los fusiles de cerrojo con un cargador interno en forma de caja metálica con un resorte de muelle en la parte inferior y que se cargan colocando los cartuchos en un cinta metálica formando lo que se llama un peine, abriendo el cierre del arma y colocando y empujando el contenido del peine en el interior del cargador. El más famoso de estos mecanismos de cerrojo y cargador fijo es posiblemente el alemán Mauser. Los mecanismos de cerrojo seguirían utilizandose masivamente hasta el fin de la segunda Guerra Mundial y siguen empleandose actualmente en armas de alta precisión y de caza por sus características. La cadencia de tiro sigue siendo de unos 10-12 disparos por minuto.

En los años anteriores a la segunda Guerra Mundial aparecen los primeros modelos de fusiles semiautomáticos. Estas armas utilizan la energía de los gases del disparo para hacer retroceder el cierre del arma, expulsar el casquillo del cartucho disparado y colocar un cartucho nuevo en su lugar, dejando el fusil listo para disparar con solo apretar el gatillo. Un cilindro paralelo al cañón y conectado a este cerca de la boca del fusil se encarga de transmitir la energía de los gases del disparo que toma del cañón a un émbolo que inicia todo el proceso mecánico. De esta forma, y con la generalización de los cargadores extraibles, de cambio mucho más rápido y sencillo que los clásicos peines, un soldado puede casi triplicar la cantidad de disparos por minuto respecto a un oponente armado con un fusil de cerrojo. La infantería estadounidense tendrá desde el principio de la contienda el único fusil semiatomático de la contienda utilizado en grandes cantidades: el M1 Garand que se utilizaría luego en la guerra de Corea. Posteriormente los sovieticos fabricarán hacia el final de la guerra el SVT40 Tokarev y tras el final de la misma el SKS Simonov, utilizado por los paises del Este y guerrillas comunistas de todo el mundo hasta bien entrados los años 60.

Durante la guerra aparece otra importante innovación que pronto desterrará al fusil semiautomático. Durante un ataque alemán con paracaidistas en la isla de Creta los paracaidistas alemanes estaban muy bien pertrechados para el asalto con granadas y subfusiles que les daban una gran potencia de fuego a muy corta distancia, pero eran presa facil para los anticuados fusiles de cerrojo Lee-Enfield británicos cuando avanzaban en descubierto a más de 100 metros sin poderles responder con sus subfusiles a esa distancia. Esta y otras operaciones hicieron comprender a los alemanes que se precisaba un arma capaz de seleccionar entre el modo tiro a tiro semiautomático para largas distáncias y disparo automático para el asalto como los subfusiles, obteniendo el automatismo mediante modificaciones de los tradicionales sistemas semiautomáticos. Nació así el concepto de Sturmgewehr (fusil de asalto) que es el arma individual utilizada hoy en día por la infántería en los ejércitos modernos.

Los fusiles de asalto alemanes MP-43/44 llegaron tarde a la contienda para ser significativos pero inmediatamente influyeron en el resto del mundo. Los sovieticos sacaron en 1947 el famoso AK-47 Kalashnikov, los belgas exportaron a medio mundo su FN FAL y los estadounidenses tras fracasos como el M-14 utilizan el M-16 después de corregir varios fallos iniciales que se manifestaron durante su uso en combate real en la jungla de Vietnam. Cómo anécdota: parte del equipo de creadores del primer fusil de asalto alemán huyeron a España tras la guerra y crearon el fusil de asalto CETME, una copia mejorada del alemán.

Fusil automatismo.png

En las últimas décadas la tendencia es disminuir el calibre de las armas. Se ha comprobado que la mayoría de los combates tienen lugar a una distancia inferor a 200 metros, de forma que grandes calibres con cartuchos potentes no están justificados. En la OTAN se reduce del 7,62mm al 5,56mm, de la mitad de peso, lo que permite transportar el doble de munición al soldado y disparar en modo de ráfaga de forma más precisa al ser menos potente. Su capacidad de penetración se mantiene a la distancia operativa, aunque se pierde estabilidad y precisión a más de 300 metros. Para tareas a más de 300 metros se emplean armas de precisión de francotirador del antiguo 7,62mm y últimamente se ha generalizado el francotirador armado con rifles de gran calibre, como el .50 (12,7mm) cuya misión es destruir con balas antiblindaje vehículos blindados ligeros e instalaciones enemigas hasta 1000 metros de distancia.