La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Fundación de Roma

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar
¡Estamos trabajando en ello!
¡Estamos trabajando en ello! El iluso redactor actual de esta página cree que la acabará algún día. Por el momento se encuentra en plena redacción de los contenidos de este artículo.


La fundación de Roma está recogia en dos leyendas principales, la referida al héroe Troyano Eneas y la referida a los gemelos Rómulo y Remo. Los historiadores romanos trataron de unificar ambas en un único relato coherente de su fundación. No es posible precisar la fecha exacta, que podría estar entre el 751 y el 754 adC, aunque la mayoría de autores establecen como fecha de la fundación de Roma el 753 adC.




Fundación de Roma.

Estatua de la loba capitolina amamantando a Rómulo y Remo.

La fundación de Roma está recogida en dos leyendas principales, la referida a Eneas, el héroe Troyano (ver guerra de Troya) y la referida a los gemelos Rómulo y Remo.

Los historiadores romanos trataron de unificar ambas en un único relato coherente de su fundación. No es posible precisar la fecha exacta, que podría estar entre el 751 adC y el 754 adC.

La mayoría de autores establecen como fecha de la fundación de Roma el 753 adC y a pesar de que en el 21 de abril celebraban las fiestas Palilias como aniversario de la Fundación de Roma, este hecho no descansa en ninguna tradición importante, sino que procede, al parecer, de las fiestas pastoriles que tenía por objeto la purificación de los hombres y de los animales cuando lo exigía el establecimiento de nuevas colonias.

Según las referidas tradiciones, Eneas llegó a ser yerno de Latino y los latinos y troyanos se confundieron en un solo pueblo y Ascanio, hijo de Eneas, fue el fundador de Alba Longa y después de su muerte su hijo Julio fue investido de la dignidad sacerdotal, mientras que Silvio, hijo de Eneas y de Lavinia, fue el fundador de la dinastía albana de los Silvios. La creencia de la anterior leyenda y el origen troyano de una parte del pueblo romano, estaba muy arraigado en Roma durante la Primera Guerra Púnica y así el Senado como los pueblos griegos la utilizaron repetidas veces para sus fines políticos, mucho antes que tal tradición hubiese sido poéticamente explicada y consagrada por Virgilio[1].

No menos legendaria es la pretendida historia de la fundación de Roma y la leyenda atribuye a la casa de los Silvios una duración de 400 años. Muerto el rey Procas de Alba, su hijo Amulio usurpó el trono a su hermano mayor Numitor y obligó a la hija de este, Rea Silvia, a entrar en el colegio de las vestales, imponiéndole una virginad perpetua. Pero Rea tuvo dos hijos del dios Marte. Madre e hijos fueron arrojados al Tíber, entre cuyas aguas halló la primera la muerte y los segundos, Rómulo y Remo, salvados milagrosamente y sacados del río junto al Palatino, fueron cuidados por el favor de los dioses, alimentados por una loba, animal consagrado a Marte y recogidos por un pastor del rey, viniendo a ser con el tiempo los vengadores de su madre y los fundadores de la ciudad de Roma.

Otros historiadores se limitan a decir que en época muy antigua fundaron Roma los latinos y rechazan como fabulosas las leyendas y las tradiciones que la Antigúedad nos había transmitido y así dice Herzberg que puede ser considerada la residencia arcadia como un mito nacido y desarrollado en la fiesta romana de las lupercales.

Pretenden otros que Roma debió su origen a una colonia que procedente de Alba Longa, se estableció en el Bajo Tíber pero solo se sabe positivamente que aún los romanos más antiguos era latinos y el rey Latino, cuya dominación sigue a los dioses-reyes, que fue el héroe éponimo de los latinos, fue al decir los antiguos mitos romanos y griegos, el soberano que durante su reinado dió ásilo a los restos de los troyanos, que capitaneados por Eneas habían escapado de las ruinas de Ilión[2].

En cuanto a la fabulosa idea de la Fundación de Roma por una colonia de pastores, por emigrantes de Alba y por los audaces aventureros de Italia Central con todas sus consecuencias, simplemente carecen de fundamento racional.

Para otros estudiosos de la Fundación de Roma, aparece muy aceptable la conjetura de que la raza romana de la raza latina, fue el miembro más joven de la misma y de que en esta parte de la comarca del Lacio se desarrolló la vida municipal mucho antes que en otros varios puntos del centro de Italia, siendo difícil según Gustav Friedrich Herzberg[3] como y cuando los Itálicos, que como labradores y pastores se establecieron en esta comarca, lograron levantar una ciudad. Solo en un punto coinciden la mayoría de los investigadores de la Fundación de Roma y es que en ella se mezclaron los latinos y los sabinos.

En cuanto el origen de la vida en la ciudad romana se encuentra en el célebre monte Palatino, en el cual se construyeron los primeros templos y se celebraron los primitivos cultos religiosos de los romanos. Este monte era una de las varias prominencias peñascosas de la campiña romana y estaba de tal manera formado por la naturaleza que sólo sus paredes inaccesibles, en el estado que tenía el arte guerrero de aquellos tiempos, bastaba para la necesaria defensa militar de sus habitantes.

A pesar de esto, se construyó en su falda una muralla en forma de cuadrilátero, cuyos restos servían aun a los emperadores, época en que aun estaba marcado con mojones el trazado del antiguo "Pomérium" de aquella "Roma Cuadrata", es decir, la linea de terrenos sagrados, así como el interior y exterior de los muros, sobre los cuales estaba prohibido edificar.

Acerca de la gradual extensión de la ciudad desde las fortificaciones del Palatinado y desde la construcción de los arrabales no amurallados hasta la importante muralla debida a Servio Tulio, algunas opiniones coinciden en lo siguiente:

  • Por un lado se establecieron poco a poco alrededor de la ciudad del Palatino una serie de residencias de ella dependientes, debidas, en parte, al aumento natural de la población y en parte a las inmigraciones de los latinos, que habían visto sus pequeñas ciudades vecinas destruidas por los romanos.
  • Estas ciudades, anteriores que en cierto modo habían sido transportadas de otros lugares, se alzaban alrededor del Palatino en la parte meridional que después ocupó Roma, en el Cermalo, en el Velia, es decir, en la colina que unía el Palatino con el monte Esquilino, en las tres alturas de este, en el valle que se extiende entre el Quirinal y el Esquilino y por último en el monte Celio.
  • El monte Tarpeyo y el Aventino fueron también posesión de los romanos palatinos.
  • Por otro lado se tiene por seguro, que ya de muy antiguo, frente a la ciudad palatina, residencia de los "montani", se alzó otra en la parte septentrional, que fue las de los "colini".
  • Una extensa montaña con cinco preeminencias (Viminal, Quirinal, Salutar, Mucial y Latiar) fue el asiento de esta segunda ciudad, cuyo centro, castillo y culto residía en el Quirinal.
  • Despues de la fusión de los habitantes palatinos con los quirinales, aun sin tener en cuanta su situación sobre colinas y estribaciónes de montañas, no presentó aquel importante golpe de vista que nos ofrece la mayoría de las ciudades etruscas y no poco de la helénicas que se levantaban en las playas occidentales del Asia Menor, ya que las casas de los romanos tenían aun en tiempos de Pirro, rey de Epiro, los techos de tablillas y las habitaciones no eran más que pobre chozas de tierra o ramaje, siendo, eso sí, las fortificaciones en determinados puntos imponentes. Rompían la monotonía de aquella serie de casas en cuya construcción para nada había intervenido el arte, los muchos lugares sagrados, los innumerables altares de piedra o de tierra o los campos, pantanos y terrenos de pastos que en varios lugares se veían.

Pero dicho lo anterior, el pueblo que fue creciendo en este suelo, asimilándose los elementos afines, este guerrero pueblo de quirites, de soldados y de vigorosos hombres libres, se nos presenta desde un principio como un pueblo escogido y en su origen encontramos ya dos elementos distintos entre sí política y socialmente.


Lacio e Italia central[4].

Se supone, con cierta probabilidad, que entre los siglos X y VII a.C., Italia central estaba poblada por los dos grupos principales en que se dividían los italianos: los osco-umbros y los latinos. Latium Vetus (el antiguo territorio del Lacio) estaba poblado por etruscos, volscos, sabinos, ecuos, rútulos y ausonios. Vinieron de diferentes áreas de Italia central, incluyendo Toscana, Marcas y Liguria.

Entre ellos, los latinos desarrollaron una sociedad organizada que fue la principal fuente de la población romana. Los latinos originalmente se quedaron en los Colli Albani (los montes Albanos, en la moderna Castelli), a unos 30 u 80 km al sudeste del monte Capitolino. Luego bajaron hacia los valles, los cuales ofrecían mejores tierras para la agricultura y la ganadería.

Las zonas inmediatas al río eran muy favorables y además ofrecían recursos estratégicos notables: el río formaba una frontera natural por un lado mientras los montes daban un resguardo defensivo del otro. Esta posición también daba a los latinos control sobre el río, y su posible tráfico comercial y militar, desde el natural punto de observación en la isla Tiberina, la isla situada frente al actual Trastevere. También se podía controlar el tráfico terrestre ya que Roma se situaba en la intersección de los principales caminos al mar desde Sabinia, al sureste, y Etruria, al noroeste.

Se supone que el desarrollo del asentamiento comenzó con diferentes poblaciones separadas (borgate), situadas en los montes, las cuales se unieron para formar Roma. Estudios recientes sugieren que el monte Quirinal fue muy importante en los tiempos antiguos. Sin embargo, el primer monte en ser habitado parece haber sido el Palatino (lo que confirmaría la leyenda), que está en el centro de la Roma antigua. Sus tres crestas (los montes menores Cermalo o Germalo, Palatium y Velia) se unieron con las tres cimas del Esquilino (Cispio, Fagutal y Opio), y luego los pueblos sobre el monte Celio y la Subura, entre los montes de Rione Moderna, Monti y Opio. Posteriormente, la ciudad creció hasta abarcar también los montes Aventino, Capitolino, Quirinal y Viminal.

Estos montes tenían nombres expresivos: el monte Celio también era llamado Querquetulanus, debido a los robles (quercus), mientras que el Fagutal (Fagutalis) estaba poblado por bosques de hayas (fagus) y el Viminal (Viminalis) por el mimbre (vimen) de los sauces. Descubrimientos recientes revelan que el Germalus, sobre la parte norte del Palatium, era el sitio de una población del siglo IX a. C. con viviendas circulares o elípticas. Estaba protegida por una cerca de tapial (quizá reforzada con madera), y es probable que este sitio fuera donde verdaderamente se fundó Roma.

El territorio de esta federación llamada pomerium, encerraba a la llamada Roma Quadrata (cuadrada). Ésta sería extendida con la inclusión del monte Capitolino y la isla Tiberina ya cuando Roma se convertía en un oppidum, un pueblo fortificado. El Esquilino todavía era una población satélite. Éste sería incluido con las expansiones servias.

Las celebraciones del septimontium ("de los siete montes"), el 11 de diciembre, en aquel entonces eran consideradas en relación a la fundación de la ciudad. Sin embargo, como el 21 de abril es la única fecha en las que todas las leyendas se ponen de acuerdo, recientemente se ha argumentado que probablemente el septimontium celebraba más bien las primeras federaciones entre los poblados de los montes romanos; de hecho, una federación similar era celebrada por los latinos en Cave, un pueblito al sudeste romano, o en el Monte Cavo en Castelli.


Fundación según la leyenda.

Artículo desarrollado → Fundación de Roma según la leyenda.


La fecha de la fundación de Roma[4].

Durante la República Romana, varias fechas fueron dadas para la fundación de la ciudad, todas en el intervalo entre 758 a. C. y 728 a. C. Finalmente, bajo el Imperio Romano la fecha sugerida por Atticus y Varro, (753 a. C.) fue acordada, pero en fasti capitolini el año dado fue 752. Mientras que los años variaban, todas las versiones estaban de acuerdo en que la ciudad fue fundada el 21 de abril, un día santo dedicado al sagrado culto de Pales, diosa de los pastores; en su honor, Roma celebraba el parritta (o palilia).[5] .


El nombre de Roma[4].

El nombre del pueblo se considera generalmente que se refiere a Rómulo, pero hay otras hipótesis. Una de ellas se refiere a Roma, que sería la hija de Eneas o Evandro. También puede rastrearse un origen etrusco, que apuntaría a la gens etrusca Ruma, o a Rumon, nombre etrusco del río Tíber. Estudios recientes parecen darle preferencia a una raíz de origen indoeuropeo con significado de "río"; Roma en ese caso significaría "el pueblo sobre el río".

Roma es también llamada "urbe", y este nombre, que después en latín significaría genéricamente cualquier otro pueblo, proviene de "urvus", surco realizado con un arado, aquí, por la de Rómulo.

Sobre el monte Capitolino, a mediodía, el 21 de abril de cada año, una campana especial llamada la patarina suena del Campidoglio para conmemorar la fundación de Roma. En esa ocasión, el famoso cañón de Gianicolo permanece silencioso, el único día del año en que no suena.


Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • La fundació de Roma, Titus Livius, Flammarion (23 abril de 1999), ISBN 978-2-08-072093-1
  • Les Antiquités romaines, Dionisio de Halicarnàs, 1990 a les edicions Les Belles lettres
  • La civilisation romaine, Pierre Grimal, 1960, edicions Arthaud, 1981, éditions Flammarion
  • Les Villes romaines, Pierre Grimal, 1990, Que sais-je ISBN 978-2-13-052453-3
  • La fondation de Rome, Alexandre Grandazzi, 1991, Les Belles Lettres (réédition 1997, Pluriel) ISBN 978-2-01-278820-6
  • Contes et Légendes de la naissance de Rome de Laura Orvieto, Poket Junior ISBN 978-2-266-08631-8
  • Rome, Grandeur et Déclin de la République, de Marcel le Glay, 1990, Ed Perrin, Tome 1, ISBN 978-2-262-01897-9
  • Bernabé Pajares, A.. Editorial Gredos: Fragmentos de épica griega arcaica., 1979. ISBN 84-249-3524-1. 
  • Virgilio. Alianza Editorial: La leyenda de Eneas., 2006. ISBN 978-84-206-6042-4. 
  • Plutarco. Editorial Gredos: Vidas paralelas, Volumen I: Teseo y Rómulo; Licurgo y Numa., Madrid, España., 1985. ISBN 978-84-249-0985-7. 
  • Forsythe, Gary. A critical history of early Rome : from prehistory to the first Punic War. Berkeley: University of California Press, 2005 (hardcover, ISBN 0-520-22651-8); 2006 (paperback, ISBN 0-520-24991-7).
  • Raaflaub, Kurt A. Social Struggles in Archaic Rome: New Perspectives on the Conflict of the Orders. Malden, MA: Blackwell Publishing, 2005 (hardcover, ISBN 1-4051-0060-5; paperback, ISBN 1-4051-0061-3).
  • HEURGON, JACQUES, Rome et la Méditerranée occidentale jusqu´aux guerres puniques, Presses Universitaires de France, París, 1971, Pág. 284

Notas

  1. Magna Grecia.../ Domenico Musti, Roma: GLF editori Laterza, 2005 y Storia greca:..., Roma: Laterza, 1998; Enee et Lavinium:...../ G. Dury-Moyaers, Bruselas, 1981; Aeneas, Sicily and Rome / G.K. Galinsky, Princenton, 1969
  2. Obras que hablen de Alba Longa: Alba Longa,..../ Alexandre Grandazzi, Roma, 2008, 2 volúmenes; Alba Longa: mito, storia,....../ Anna Pascualini, Roma, 1996
  3. Obras: Histoire de la Grece: sous la domination des Romains, París, Ernest Leroux, 1887-1890, 3 volúmenes; Imperial Rome, Nueva York, 1905; Republican Rome, 1905
  4. a b c El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.
  5. Véase también:
    Artículo desarrollado → Ab urbe condita.