La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Fósil director

Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.

Saltar a navegación, buscar

Un fósil director, fósil guía o fósil característico es un resto paleontológico o arqueológico cuya presencia puede servir para diagnosticar la unidad estratigráfica en la que se encuentra, debido a que son particulares o exclusivos de una determinada época de la Historia geológica, o de la Prehistoria.

Por lo general, los fósiles directores tuvieron una vida muy corta a escala geológica —o histórica—, lo que hace que su presencia se limite a unas coordenadas cronológicas —o culturales, en el caso de las culturas prehistóricas—, muy limitadas. Es decir, que si aparece un fósil guía en un estrato, dicho estrato puede ser datado con bastante exactitud.

[escribe] Fósiles característicos en Paleontología

La utilización de los fósiles guía para diagnosticar estratos antiguos se remonta al siglo XIX, cuando se pudo comprobar que los contenidos de determinados conjuntos sedimentarios eran diferentes de los inferiores y de los superiores, así se pudo establecer una secuencia, es decir, un orden de sucesión claro, en el que los fósiles se usaban para determinar la antigüedad del depósito. Sin embargo unos fósiles resultan más útiles que otros.

Fósil de Senftenbergia dentata, helecho característico del Carbonífero

En biología evolutiva la razón de esta utilidad se debe a que la evolución es irreversible, lo que hace que un ser vivo cambie con el tiempo sin que sea posible que vuelva hacia atrás. Es decir, el registro fósil no se puede repetir, no retrocede. Además, se producen fenómenos de aparición y desaparición brusca de determinadas especies que permiten establecer divisiones estratigráficas relativamente fiables (las llamadas biozonas estratigráficas).

Las condiciones idóneas para que un fósil sea una buena guía crono-estratigráfica son, en primer lugar, que evolucionen rápidamente, de modo que sólo aparezcan en un mínimo número de estratos. En segundo lugar, que tengan una dispersión geográfica lo suficientemente amplia como para que puedan establecerse paralelismos entre yacimientos alejados. Por último, que no se trate de especies raras, difíciles de encontrar, y que sean abundantes en cualquier clase de yacimiento.

Ejemplos de fósiles característicos son los Braquiópodos paleozoicos cuya evolución permite estableces las biozonas del Devónico inferior; papel similar lo realizan los Graptolitos en el Silúrico superior. También la evolución de los équidos en el Terciario y, sobre todo, los micromamíferos en la era Cuaternaria.

[escribe] Fósiles guía en Prehistoria

En la investigación de los tecnocomplejos culturales arqueológicos, a menudo se han usado determinadas herramientas de piedra para caracterizar ciertas épocas o ciertas culturas prehistóricas. El concepto se inspira en el de la Paleontología, sin embargo su aplicación es mucho más problemática, fundamentalmente, porque no se conocen suficientemente bien los procesos evolutivos de las culturas humanas y, en concreto, porque no es posible aplicar la idea de que la evolución cultural es irreversible.

Así, aunque ciertos tipos líticos puedan ser característicos de determinadas culturas, es muy difícil, por no decir, imposible, asegurar que esos mismos tipos no aparezcan en otras culturas con las que no tienen relación alguna.

Bifaz del yacimiento de San Isidro, en las terrazas del río Manzanares (Madrid)

Un caso paradigmatico es el bifaz, que se considera característico de una cultura del Paleolítico Inferior del Viejo Mundo, pero que puede aparecer en etapas muy posteriores y muy alejadas del planeta. Algo similar ocurre cuando se trata de técnicas concretas, ya sean líticas o metalúrgicas, pues, en la mayoría de los casos, el ser humano es capaz de inventar o descubrir, independientemente, los mismos instrumentos sin que haya contactos culturales (por ejemplo, el arco y las flechas, los metales, etc.).

«Una lista tipo o un diagrama nos dará menos información que la presencia de una punta de la Font-Robert, una truncadura o un buril de Noailles. Si econtramos una punta de la Font-Robert, una truncadura y un buril de Noailles podremos estar casi seguros de estar estudiando un Perigordiense V evolucionado o, al menos, lo que se denomina Perigordiense V evolucionado. Entre nosotros, los fósiles directores son, como mínimo, buenos indicadores»[1]

Todo ello hace que, aunque sigan existiendo ciertos tipos líticos susceptibles de ser considerados fósiles directores, característicos de culturas y periodos concretos, para asegurarse no basta con utilizar la tipología lítica, sino que el diagnóstico debe haber sido corroborado por fuentes de información independientes (dataciones radiométricas, contexto geomorfológico, paleontología…)

[escribe] Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

Otras fuentes de información

Notas

  1. Jacques Tixier, coordinador. Préhistoire et Techologie lithique, Éditions du Centre National de la Recherche Scientifique, París, 1984. ISBN 2-222-02718-7. 
Herramientas personales
Espacios de nombres
Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas
Crear un libro