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Explicación
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
- Etimología: del latín explicatĭo, -ōnis (desplegar lo que está plegado, desvelar lo que está oculto).
- Lo que se dice o es útil para aclarar o justificar algo. Suele tratarse de un discurso (oral o escrito) con ejemplos, pruebas y argumentos que haga presente lo que estaba latente.
- Frases y palabras que satisfacen un posible agravio.
- Causa, motivo, aclaración.
Índice |
[escribe] Ampliación del concepto de explicación
[escribe] Introducción
De forma genérica, una explicación es un conjunto de enunciados que tienen el fin de aclarar y desenmarañar algo. Después de la explicación, se comprende y se entiende mejor ese algo que da origen al concepto. De esta forma, podemos establecer que la explicación hace sencillo lo complicado. De hecho, si aquélla es más compleja que lo que trata de explicar, no explica nada o carece de sentido.
Partiendo de esta base, explicar y la explicación, es frecuente en el lenguaje, tanto ordinario como experto. No es un uso ajeno, sino que tiene extraordinaria importancia en el comportamiento humano; ya que, según nos expliquemos las cosas, así obramos en consecuencia. De ahí, que la explicación nos proporciona orientación; esto es, causa y razón, aunque fuera en grados difusos.
[escribe] ¿Por qué tenemos que explicar las cosas?
Esto, en principio, parece algo tonto. Pero en realidad, no existe ningún animal que busque causas o razones a sus comportamientos: actúan y ya está. Sus programas genéticos se encargan de la inmensa mayoría de las funciones. Sin embargo, los seres humanos tienen un aprendizaje que dura toda su vida. Las explicaciones optimizan las causas y razones que les impelen a actuar y a mejorar su competencia comportamental. Por lo tanto, no deja de ser un programa adaptativo y evolutivo incardinado en nuestros cerebros: explicamos lo que sucede con el fin de dar cobertura a conductas exitosas y que, además, puedan ser transmitidas a generaciones posteriores mediante el lenguaje.
[escribe] Características de la explicación
Explicar una enfermedad, por ejemplo, no la hace menos grave o no provoca su cura inmediata. Lo único que nos pone es en antecedentes de sus causas y patología concreta (descripción) para afrontar una toma de decisiones adecuada.
En sí, existen diversos niveles niveles de explicación: ordinario, filosófico, científico... Incluso dentro de los mismos niveles, existen subniveles: orgánico, bioquímico, molecular...
La explicación no justifica actos a nivel moral: el que expliquemos el ascenso de totalitarismos, no quiere decir que los justifiquemos históricamente. De ahí que el irracionalismo pueda ser explicado (o cualquier tipo de fanatismo, para ilustrar mejor las cosas), pero no quiere decir que se muestre un acuerdo tácito con tal doctrina.
La explicación consta de un dominio de aplicación o contexto donde se representa óptimamente su especificidad. También la constituye una competencia experta que la hace comprensible y legible para un usuario dado; así como una racionalidad o conjunto de reglas o leyes que satisfacen una coherencia causal o probatoria.
El objetivo de la explicación es ayudar a solucionar problemas y hacer tareas de control para alcanzar tales soluciones. De este modo, coexisten diferentes modelos para solventar distintos problemas.
[escribe] Clases de explicaciones
Como puede resultar obvio, la complejidad del mundo se puede abarcar con diversos tipos de explicaciones y con distintos niveles de dificultad. Unas son más generalistas y otras más particulares, dependiendo de los hechos que comprendan. Cuanto más generales sean las explicaciones, más indeterminadas son, llegando a un punto en el cual, si explican "todo", al final no explican nada.
Para ilustrar lo anterior, tomemos la idea de "Dios" como generador del Universo, omnipotente, omnipresente y establecedor de todos los procesos del mundo. Explica todo. Dices "Dios" y parece haber resuelto todos los problemas. Pero ¿es así? ¿Dejamos en manos de Dios la explicación de por qué existen las enfermedades y de sus curas? ¿O preferimos ir al médico? Y así con muchas otras cosas.
La explicación a la que nos estamos refiriendo es restringida o relativa, no absoluta. Domina un contexto de aplicación, no todos los contextos del mundo. Y los contextos de aplicación son hechos, no entelequias. Dentro de los hechos pueden existir algunos que sean de naturaleza mental (cerebral), como pensamientos, conceptos, nociones, ideas, emociones o las propias explicaciones. Sin embargo, no quiere decir que lo que ocurre en la mente sea correspondiente con lo que ocurre en el mundo. La causalidad hay que ponerla a prueba, para saber si es producto de nuestra ideación o si realmente se trata del devenir real.
Si en vez de con hechos, trabajamos con textos (hechos lingüísticos escritos), la explicación toma a veces el significado de interpretación o traducción: con tal cosa se quiere decir esta otra (un sujeto designa el objeto en cuestión). O por extensión, cuando el texto se refiere a un modelo o sistema ya constatado.
No obstante, el fin de la explicación es sustituir los hechos "en bruto" por enunciados menos vagos, no exentos de exactitud, donde sea posible el entendimiento de aquéllos. Es decir, eliminar las barreras o los conflictos que nos impiden transmitir y comunicar legiblemente.
En otro orden de cosas, además de la causalidad, podemos hablar de la uniformidad, regularidad, frecuencia o repetición de los hechos. El que los cuerpos caigan por acción de la fuerza de la gravedad no es aleatorio, sirva el ejemplo.
Algunos autores hablan de las condiciones que dan origen a las hipótesis explicativas. Entonces hablamos de explicaciones condicionales.
| Contenidos | Contenidos | Contenidos | Finalidad | Metodología | Normatividad |
|---|---|---|---|---|---|
| Generales | vulgar | causalidad | adaptativa | deductiva | definición |
| Particulares | filosófico | probatorio | aclaratoria | inductiva | descripción |
| científico | condicional | interpretativa | mixta | comprensión |
[escribe] ¿Qué, quién, cómo, cuándo, dónde, cuánto y por qué?
El éxito de una buena explicación quizás estribe en contestar con eficacia y claridad a las preguntas que intitulan el presente epígrafe. Tal vez no se pueda responder a todas en un momento/espacio dado; sin embargo en tal o cual instante diferido de la eplicación habrá que hacerlo.
Existirán hechos que necesiten instrumentación sofisticada para poder ser explicados (pensemos en un observatorio astronómico con el fin de comprender los procesos del Universo) y otros con los que baste un conocimiento experto (un teorema matemático o un texto dado). No obstante, las preguntas-tipo a resolver son las mismas o parecidas. El rigorismo y la exactitud de la respuesta dará cuenta del propio «contenido» explicativo. La claridad y un estilismo contextual atenderán a la «forma» de la explicación.
[escribe] Ley y norma en la explicación
A la explicación científica le subyace una legalidad; esto es aquel conjunto de leyes que obedecen el conjunto de hechos que abarca la explicación en cuestión. En cierta manera, la explicación compila tales leyes para hacerlas explícitas en enunciados verbales. Así, la formación de nubes, por ejemplo, se explica por la evaporación del agua que forma diminutas gotas de agua o cristales de hielo suspendidas en el aire durante un proceso de condensación. Contribuyen a esta formación cuestiones como la temperatura, procesos de convección, la topografía, el efecto Foehn, el viento o el encuentro entre masas de aire.
[escribe] Referencias
Notas