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Expansión castellana y leonesa

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Entre los siglos XI y XIII los reinos cristianos de España comienzan a expandirse hacia el sur. El califato de Córdoba se desmorona. En el 1002 muere Almanzor y en el 1031 se descompone el califato. Surgen, entonces, los reinos de taifas, que no tienen la fuerza suficiente para contener la expansión de los reinos cristianos. La suerte de la Reconquista es cambiante. Los cristianos son detenidos por los almorávides, pero vuelven a recuperar su impulso en la época de las segundas taifas. En el 1171 los almohades invaden al-Ándalus y unifican de nuevo el territorio: la Reconquista se detiene momentáneamente.

En el año 1212 los reinos cristianos vencen a los almohades en las Navas de Tolosa. Es la primera vez que los reinos cristianos vencen a un imperio musulmán unificado. La Reconquista está consolidada y sólo quedará Granada como último reducto islámico en España.

En la expansión de Castilla y León se distinguen tres fases: la ocupación de los «Extrema Durii» en el siglo XI, la de la submeseta sur en el siglo XII, y la de Andalucía y Murcia en el siglo XIII, que no culminará hasta 1492 con la conquista del reino de Granada.

La penetración al sur del Duero se había iniciado en el siglo X, tras la victoria de Simancas en el 939, pero no se había consolidado, y durante la época de Almanzor se habían perdido esos territorios. El avance se reanudará a mediados del siglo XI, tras la caída del califato, por Fernando I (1029-1065) rey de Castilla y de León. En el 1037 Castilla se convierte en reino, y luchará por la hegemonía en la península con León, aunque la mayor parte del tiempo son la misma corona. Los reinos de Castilla y de León son independientes entre los años, 1065 al 1072 y 1157 al 1230, año de la unión definitiva. El avance hacia el sur del reino castellanoleonés se caracteriza no sólo por la ocupación de tierras, sino por el cobro de parias a las taifas musulmanas. El sistema de parias se generaliza en toda la península, en este siglo. Logra que le paguen parias y le presten vasallaje los reyes de las taifas de Zaragoza, Toledo, Badajoz y Sevilla. Fernando I ocupará las plazas de Viseo, Lamego (1055) y Coimbra (1064). También ha de enfrentarse a los navarros (batalla de Atapuerca, en 1054). A su muerte, en el 1065, el reino se divide entre sus hijos: Castilla para Sancho II, con las parias de Zaragoza, León para Alfonso VI, con las parias de Toledo, Galicia para García, con las parias de Badajoz y Sevilla, y para Elvira y Urraca se conceden sendos señoríos: los infantazgos. Comienza una guerra civil entre ellos por controlar todos los reinos. De esta guerra sale vencedor en el 1072 Alfonso VI, que unifica de nuevo los reinos. El reinado de Alfonso VI es crucial en la expansión del reino castellanoleonés hacia el sur. En el 1085 conquista Toledo. Es la primera vez que se conquista una gran ciudad musulmana. Además, Toledo era la antigua capital visigoda. Tras su conquista, Alfonso VI se titulará Imperator Toletanus. Con la conquista de Toledo la frontera se establece en el Tajo. Pero los reinos de taifas piden ayuda a los almorávides que controlan el norte de África.

La intervención de los almorávides detiene la Reconquista, al unificarse otra vez al-Ándalus y derrotar a los castellanos repetidamente. Alfonso VI concedería fueros a Burgos en el 1073, Sepúlveda en el 1076, Logroño en el 1095 y restauraría las sedes episcopales de Ávila en el 1087 y Salamanca en el 1102, en virtud de su condición de emperador. Pero, además, hizo efectiva la repoblación del espacio entre el Duero y el Sistema Central. La repoblación en esta zona suele ser denominada concejil. Se trata de una repoblación dirigida, planificada, en el que se daba fuero a un concejo y se le asignaba un alfoz. El territorio se denominaba comunidad de villa y tierra, con un núcleo central administrativo y defensivo. La administración será compartida por todos los habitantes del concejo. Este modelo de administración concejil del ayuntamiento será el que se mantenga durante toda la Edad Moderna y el que se exporte a América. Además, habrá un modelo de fuero, el de Sepúlveda, que se extienda por toda Castilla.

El espacio entre el Duero y el Sistema Central se organiza como una sociedad de frontera, dedicada a la ganadería extensiva, ya que las personas podían huir con los animales en caso de peligro. Este tipo de economía comienza a desarrollar la trashumancia. También aparecen los caballeros villanos.

El valle del Tajo y la submeseta sur, se conquistan en el siglo XII, y ofrecen condiciones totalmente distintas al valle del Duero. Su poblamiento es más denso. Los habitantes son musulmanes, y la vida urbana es mucho más activa que en los reinos cristianos. El punto de partida de la repoblación de este país fue la conquista de Toledo, en el 1085. A pesar de la invasión almorávide, la Reconquista no da marcha atrás. El modelo de repoblación más difundido en el valle del Tajo es el concejil, pero sobre ciudades y pueblos musulmanes, y con un alfoz más amplio. El fuero que recibieron fue el que tradicionalmente se le daba a las poblaciones leonesas. En las zonas más expuesta, La Mancha y Extremadura, la repoblación corre a cargo de los nobles y las grandes órdenes religiosas. Sobre todo van a recibir tierras la diócesis de Toledo y las órdenes militares. De esta forma se crean los grandes señoríos territoriales. Sin embargo, en estos señoríos las ventajas para los habitantes avasallados son mayores que en otras partes, ya que deben recibir privilegios para decidirse a abandonar sus tierras y poblar otras.

La paulatina descomposición del Imperio almorávide posibilitó la reanudación de la Reconquista. Entre 1144 y 1157 aparecen las segundas taifas. Alfonso VII toma Oreja en 1139, Coria en 1142, Calatrava en 1146, con lo que se consolidó la repoblación del valle del Tajo.

En el año 1147 los almohades comienzan a establecerse en algunas taifas y en 1157 luchan contra los cristianos en la península con eficacia. Las taifas andalusíes prestan vasallaje a los almohades. En 1157 se separan los reinos de Castilla y León, tras la muerte de Alfonso VII.

Portugal nace de la dote que Alfonso VI concede a su hija Teresa, con motivo de su boda con Enrique de Lorena. El condado, desde muy pronto, mostró sus tendencias secesionistas. Tras la muerte de Alfonso VI, Alfonso I Enríquez logra la emancipación del condado en 1139, proclamándose rey de Portugal. Los enfrentamientos con León y con Castilla son constantes. En 1143 se firma la paz de Zamora entre Alfonso VII y Alfonso I Enríquez, en la que el rey castellano reconoce la independencia de Portugal, pero prestando vasallaje a Alfonso VII. En 1142 Alfonso I Enríquez se avasalla con la Santa Sede, con lo que hace efectiva su independencia. Alfonso I Enríquez conquistará Lisboa y Santarem en 1147, en los años 1160 el Alentejo, en 1212 Alfonso II de Portugal participa en las Navas de Tolosa, y en 1249 Alfonso III conquistó el Algarve y Faro. Es la España de los cinco reinos: Portugal, Castilla, León, Navarra y la Corona de Aragón, que tendrá vigencia hasta el 1230, año de la unificación definitiva de Castilla y León. En 1151 las coronas de Castilla y Aragón se reparten las zonas de expansión, en Tudillén. Este tratado se modificará en 1179 en Cazorla para suprimir el homenaje de los reyes aragoneses a los castellanos. Con este tratado Navarra pierde sus oportunidades de expansión hacia el sur y pondrá sus esfuerzos en el norte, hasta conseguir regir el reino de Francia.

La invasión almohade se produce en el año 1170, al mando de Abú Yaqub Yusuf I, y detiene otra vez el progreso de la Reconquista. En 1177 Alfonso VIII, con la ayuda de Alfonso II de Aragón, toma Cuenca, pero las conquistas cristianas son pocas. En 1195 Alfonso IX de León pacta la paz con los almohades. Las disensiones se muestran entre los reinos cristianos, por las fronteras. En 1212 el arzobispo de Toledo logró del papa Inocencio III la proclamación de Cruzada para la lucha contra los almohades. Todos los reinos cristianos de la península, y tropas francesas, se unen para luchar contra ellos. Toman Malagón, Calatrava y Alarcos. Ese mismo año tiene lugar la batalla de las Navas de Tolosa, que es la puerta de entrada al valle del Guadalquivir. La derrota de las Navas de Tolosa supone el fin del Imperio almohade y del tercer periodo de taifas. Sólo se consolida la taifa de Granada.

En el siglo XIII se conquistará el valle del Guadalquivir, Extremadura y Murcia. La victoria de 1212 en las Navas de Tolosa modificó definitivamente el equilibrio militar entre musulmanes y cristianos, abriendo para estos el valle del Guadalquivir. Se inicia, así, una rápida reconquista por parte de Castilla. Pero la ofensiva militar comenzó con Fernando III el Santo (1217-1252) tras la unión definitiva de Castilla y León en 1230. En 1236 se ocupa Córdoba, en 1246 Jaén y en 1248 Sevilla. A Fernando III le sucede Alfonso X el Sabio que finaliza la conquista del valle de Guadalquivir conquistando en 1262 Cádiz y Niebla. Alfonso X el Sabio puso en marcha un plan de colonización del valle del Guadalquivir, en el que tenían protagonismo las órdenes militares (Santiago, Calatrava, Medina Sidonia, etc.), ante la resistencia del reino de Granada, y en el que también se potencian los concejos, tratando de expulsar a la población musulmana. También recibió grandes extensiones la diócesis de Toledo. Alfonso X el Sabio creó la Escuela de traductores de Toledo que era el centro cultural más importante de la cristiandad. Promulgó un código jurídico, las Partidas, a raíz de la cual se amurallan las ciudades.

En 1243 el monarca murciano Ibn Hud se declaró vasallo de Fernando III, con lo que este territorio entró a formar parte de la Corona de Castilla. Los musulmanes de esta taifa fueron mejor tratados, hasta que tras la rebelión de 1244 fueron expulsados. La llegada de los colonizadores castellanos produjo resistencias entre la población mudéjar. Forzó un primer repartimiento en 1257. En 1264 se produjo la primera rebelión mudéjar, pero no la última. Las rebeliones fueron frecuentes hasta la expulsión de los moriscos en 1609.

Referencias

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