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Evangelio según San Marcos

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Segundo de los Evangelios de la Biblia, escrito hacia el año 70 por Marcos el Evangelista, probablemente un cristiano procedente del paganismo. La tradición lo identifica con Juan Marcos, aunque no parece probable, ya que sería de esperar mayor influencia de la teología de Pablo de Tarso, como ocurre en el Evangelio según San Lucas.

Datación

La datación mayoritaria sitúa al evangelio de Marcos hacia el año 70 basándose en que Mc 13 menciona la destrucción de Jerusalén, aunque con mayor simpleza que los evangelios de Mateo y Lucas.

Las dataciones más tardías están limitadas por el papiro p45, anterior al año 250 y por las menciones al evangelio de Marcos que hacen Papías de Hierápolis hacia 125 e Ireneo de Lyon (180)

Las dataciones más tempranas (J. B. Orchand; B. Reicke; J. A. T. Robinson) se basan en los siguientes argumentos:

  • Algunos autores (C. C. Torrey; C. H. Dodd) exponen que Marcos no da ningún detalle histórico de la destrucción de Jerusalén del año 70, sino que toma todas las imágenes del Antiguo Testamento (Jeremías 21; Zacarías 12; 14; Esdras 9; Salmo 79; Ezequiel 40-48; etc.). Otros autores como N. Geldenhuys, Gerd Theissen, B. H. Young, R. A. Guelich o César Vidal Manzanares han argumentado a favor de considerar que la profecía sobre la destrucción de Jerusalén fue realizada antes de que sucediera.
  • Otros personajes, como Jesús el hijo de Ananías también predijeron la destrucción del templo, según Flavio Josefo en Guerra de los Judíos VI, 300-309

El quinto documento de Qumrán

José O'Callaghan, apoyado entre otros, por Montevecchi, Thiede, H. Hunger, Vernet, Puig Masan, Stefano Alberto, Dou, L. Alonso Schökel, Sordi y Daris, ha identificado el quinto documento de la cueva siete de Qumrán (7Q5) como un fragmento griego de Mc 6,52-53.

Por las características grafológicas, es anterior al año 50. En todo caso, las cuevas se sellaron en el 68. Si se comprobara esta teoría, sería el manuscrito neotestamentario más antiguo. Demostraría que ya en estas fechas existían versiones griegas de este evangelio.

En contra de esta teoría se sitúan, entre otros, Aland, P. Benoit, M. Baillet, Pierre Grelot, Spottorno, M.É. Boismard, Metzger, Rivas, Fitzmyer o Trebolle.

Los estudios de Ernest A. Muro, G. W. Nebe y É. Puech se orientan a la demostración de que es un fragmento de la primera carta de Henoc.

Resumen de evangelios

La tradición cristiana había establecido que el evangelio más antiguo era el de Mateo. Se había llegado a afirmar que el de Marcos era un resumen de los evangelios de Mateo y Lucas.

Weisse y Wilke, de modo independiente, en 1838 concluyeron que el evangelio de Marcos no era un resumen de Mateo y Lucas, sino que era anterior a ellos y más bien les había servido de fuente. Además, Weisse estableció la teoría de que existía una fuente común a Mateo y Lucas. Johannes Weiss, en 1890, denominó con la letra Q a esta fuente (de Quelle, que significa ‘fuente’ en alemán).

Hipótesis de las dos fuentes

Surge así la hipótesis de las dos fuentes:

La teoría de las dos fuentes fue analizada y sistematizada por Heinrich Julius Holtzmann.

Evangelista no judío

Una teoría ampliamente aceptada propone que el redactor final de este evangelio procede del paganismo, posiblemente basándose en un texto arameo anterior. Se fundamenta en las siguientes observaciones:

Citas de la Biblia griega

El evangelista utiliza en algunas de sus citas y expresiones la versión griega de la Biblia, en lugar de usar la versión hebrea o aramea, como sería de esperar en un judío originario de Judea.

  • En Mc 7,6 la discusión de Jesús con los fariseos sigue la versión griega al citar el texto de Isaías 29,13, que es marcadamente diferente en el original hebreo.
  • En Mc 7,32 cura a un sordo «tartamudo», cuando lo natural es que fuera un sordomudo. La palabra «tartamudo» no se encuentra en la versión aramea de la Biblia aunque sí en la versión griega (Isaías 35,3-6)

Errores geográficos

Este argumento debe matizarse, considerando la posibilidad de que se usen los lugares e itinerarios con fin catequético. Algunos autores (Frédéric Manns) describen que el nombre de Gerasa se presta a un juego de palabras en arameo, que hace pensar en que ya el texto arameo que usa Marcos utiliza el nombre de esta población. Así, en Mc 5,4 «romper (garas) las cadenas», en Mc 5,10 y Mc 5,17 «echar fuera (garash)», en Mc 5,20 «predicar (garashah)». Este relato pertenece al material común a Mateo, Marcos y Lucas.

Errores en cuanto a costumbres judías

  • En Mc 7,4 habla de la costumbre judía de lavar las camas (en griego klinon en arameo מִטָּה mitah). Probablemente se equivocó al traducir el texto original, quizás al leer מַטֶּה (mateh), que quiere decir bastón.
  • En Mc 10,19 menciona «no defraudar» como uno de los mandamientos, lo cual no se corresponde con los mandamientos del judaísmo
  • Las palabras de Jesús en Marcos 10,12, indicando que «si la mujer, después de repudiar a su esposo, se casa con otro, comete adulterio» son inexplicables en boca de un judío, puesto que la ley religiosa imperante (la Halajá) declaraba explícitamente que sólo el marido podía solicitar y obtener un divorcio, procedimiento descrito en gran detalle en el derecho y ampliamente conocido por cualquier varón con intereses religiosos de la época. Algunos autores como Rylands (1929) opinan que esta es una prueba del desconocimiento de Marcos acerca de la ley y las costumbres judías. Se plantean dos explicaciones para esta cita:
    • Pudo ser un añadido explicativo para personas que no se regían por las leyes judías
    • Quizás se trata de un error en la traducción de la fuente aramea sobre la que se redactó la versión actual del evangelio de Marcos, mientras que Lucas 16,18 interpretó correctamente el mismo texto de la fuente aramea.

Basado en un texto arameo

El supuesto de que el evangelio griego de Marcos se basa en un texto arameo (o varios textos, según teorías modernas), se apoya en el uso de giros semíticos y palabras arameas, como por ejemplo, en los siguientes versículos:

  • Mc 1,11 «me agrado», perfecto estativo hebreo.
  • Mc 2,6 «pensaban en sus corazones», típica asonancia hebrea ywshbym w˙hshbym.
  • Mc 3,4 «...salvar un alma...» giro característicamente semítico.
  • Mc 3,17 habla de los hermanos Boanergés, del arameo bêne regesh, "hijos del ruido".
  • Mc 4,12 La cita de Isaías 6,9 corresponde a la versión aramea de la Biblia (no de la griega ni de la hebrea)
  • Mc 5,41 Talitha qum, usando además, en su traducción, el vocativo semítico «La niña, te digo...».
  • Mc 6,38 «¿Cuántos panes tenéis?» en hebreo, aliteración característica: kamah lehem lahem.
  • Mc 7 «comer el pan», con el significado genérico de «comer» tomado del arameo.
  • Mc 7,11 Qorbán, palabra hebrea. Todo el versículo parece hacer referencia al Talmud
  • Mc 7,34 effatá palabra semítica, que el texto griego traduce como «hazte abierto», giro típicamente semítico.
  • Mc 9,1 «probar la muerte», típica expresión rabínica.
  • Mc 14,36 Abbá, palabra aramea que significa «padre».

También se destacan otras construcciones sintácticas de influencia aramea, hasta en 38 versículos.

Fuente original

El texto arameo que probablemente sirvió de fuente a Marcos, Mateo y Lucas, parece ser en realidad una recopilación de narraciones en fragmentos diversos, que pudieron llegar a los evangelistas como una colección de textos, o bien ya interconectados en una primera historia evangélica. Algunos autores de la tercera búsqueda del Jesús histórico consideran que puede clasificarse cada una de estas unidades literarias en función de sus coincidencias o divergencias entre los evangelios. De este modo, entre las más antiguas se destacarían las narraciones de la Pasión, y entre las más modernas, las de infancia y los materiales propios de cada evangelista.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

Otras fuentes de información

Notas