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Escultura renacentista
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La escultura renacentista en Italia
El sentimiento clásico aparece en la escultura en pleno gótico. Son precisamente las esculturas las obras de la antigüedad que mejor se han conservado. La escultura renacentista se caracteriza por la proporción, la simetría y el canon. Lo importante es la belleza, más que lo que representa, por eso reaparecen los temas mitológicos. Estudia la anatomía a través del desnudo y el retrato. Utiliza materiales nobles como el mármol y el bronce, con los que se alcanza gran perfección. Amplia los temas, ya que se retrata a individuos, y desaparece el sentido narrativo de la obra. Los protagonistas son el hombre y la naturaleza. No se descuida el relieve, de tres tipos: alto, medio y bajo, que se utilizan en la misma obra para dar sensación de profundidad. Al igual que en las demás obras, el artista abandona el anonimato. Se suelen hacer bustos, figuras de cuerpo entero, motivos funerarios y estatuas ecuestres.
El Quattrocento es la época en la que triunfan hombre y la naturaleza. Lorenzo Ghiberti es el escultor más importante, realiza las puertas del baptisterio de Florencia. En «las puertas del paraíso», que dijera Miguel Ángel, resuelve con originalidad el problema del espacio y la perspectiva, fijando las técnicas clásicas. Otras obras suyas son San Juan Bautista y San Mateo. En Florencia trabaja también Donato Niccolo, Donatello, el más grande escultor del momento. Su contribución más importante la realiza en el campo de la figura humana. Evoluciona desde la serenidad hacia un realismo dramático. Representará todos los estados de ánimo. Su San Jorge será la primera escultura de tamaño natural desde la antigüedad. En sus obras utiliza un sistema de relieves planos que consiste en su multiplicación para conseguir el efecto de profundidad. Sus obras emblemáticas son el David, Los cuatro profetas, Magdalena y Gattamelata, que es su obra más clásica, un retrato ecuestre que crea un modelo típico. También son grandes escultores Jacobo della Quercia: fontana Gaia en Siena, San Petronio de Bolonia, que realiza figuras de gran expresividad corporal; Luca della Robbia: tabernáculo de Santa María de Novella, que destaca en el uso de la cerámica vidriada; Andrea della Robbia: Abrazo de santo Domingo y San Francisco; Andrea Verrocchio: busto de Lorenzo de Medici, sepulcro de Giovanni y Pietro de Medici; Antonio Jacobo Pollaiuolo: sepulcros de Sixto IV e Inocencio VII en el Vaticano.
En el Cinquecento destaca sobre todas la figura de Miguel Ángel Buonarroti, el gran escultor del Renacimiento, tanto por su técnica como por su fuerte personalidad. Es el prototipo universal del escultor, capaz de plasmar cualquier sentimiento, desde el lirismo al dramatismo, incompatible con la serenidad renacentista. Estudia los problemas de movimiento y composición. Utiliza grandes bloques de mármol. Exalta por igual la fuerza física y la espiritual. Hace un extraordinario estudio de la anatomía humana, hasta llegar al hiperrealismo. Entre las obras más representativas encontramos: La piedad en el Vaticano, el David en Florencia, una figura de gran tensión, el Moisés, una figura gigantesca y un tanto expresionista plenamente manierista, el sepulcro de los Medici y multitud de esculturas inconclusas. Otros escultores de este periodo son Gian Francesco Rustici: Predicación de san Juan Bautista, y Jacopo Sansovino: Bautismo de Jesús.
Las últimas obras de Miguel Ángel pertenecen al manierismo, momento en el que se exageran las actitudes y se llega al colosalismo de las figuras. Otros escultores manieristas son Benvenuto Cellini: Perseo, Ninfa de Fontainebleau; Baccio Bandellini: Hércules dominando a Caco, Juan de Bolonia: fuente de Neptuno en Bolonia, de formación francesa, y Leone Leoni: monumentos funerarios de Carlos V y Felipe II, retablo principal de El Escorial.
La escultura renacentista en Europa
En Europa se difunden los modelos italianos del pleno manierismo, principalmente como elemento decorativo en tumbas y sarcófagos. Destaca la escuela de Fontainebleau en Francia, con figuras como los italianos Guido Mazzoni: sepulcro de Carlos VIII y Giovanni Giusti: sepulcros de Luis XII y Ana de Bretaña; además de franceses como Jean Goujon: tribuna de las Cariátides, fuente de los Inocentes, Pierre Bontemps: sepulcro de Francisco I, y Germain Pilon: iglesia de San Francisco de París.
En Alemania, a pesar de la persistencia del gótico, destacan las figuras de Peter Vischer el Viejo: sepulcro del arzobispo Ernesto de Sajonia, y Adolf Daucher: capilla de los Fúgger.
En Inglaterra, el anglicanismo no favorece la representación icónica, sin embargo aquí trabaja el italiano Pietro Torrigiani: tumbas de Enrique VII, Isabel de York y Margarita Richmond.
En los Países Bajos perdura con fuerza la estética gótica. Destacan escultores como Jacques Dubroeucq: trascoro de San Waudru en Mons, Jean Mone: retablo de San Martín de Hal, y Cornelis Floris: sepulcro de Alberto I de Prusia en Königsberg.
La escultura renacentista en España
La escultura renacentista en España se caracteriza por su religiosidad expresiva y realista. Dominan los retablos, que alcanzan gran perfección, las sillerías, la imaginería y la escultura funeraria. Se utiliza la madera policromada, con la técnica del estofado. Conserva su función didáctica. En España trabajan numerosos artistas extranjeros, sobre todo italianos y flamencos. Se trata de una escultura manierista con mucho movimiento y expresividad, hasta llegar al patetismo.
Los artistas italianos más destacados que trabajaron en España fueron Benvenuto Cellini: Crucificado, en El Escorial, Leone Leoni: monumentos funerarios de Carlos V y Felipe II, retablo principal de El Escorial, Pompeo Leoni: estatua orante de doña Juana de Austria, Domenico Fancelli: sepulcro del príncipe don Juan, Pietro Torrigiani: San Jerónimo en Sevilla, y Jacopo l'Indaco: catedral de Murcia y Santo Entierro en Granada. Generalmente llegaron a España para trabajar en El Escorial.
En España nos encontramos con cinco escuelas. Las figuras más representativas son; en la escuela de Burgos; Diego de Siloé, de formación italiana: sepulcro del obispo Acuña, y Bartolomé Ordóñez, también de formación italiana: sepulcros de los reyes Felipe I, Juana y del cardenal Cisneros. En la escuela de Palencia; Juan de Valmaseda: retablo de la catedral de Palencia, y Vasco de la Zarza: sepulcros de don Alonso de Madrigal y don Alonso Carrillo de Albornoz. En la escuela de Valladolid; Alonso Berruguete: retablos de San Benito el Real, la capilla Real de Granada y el sepulcro del cardenal de Tavera, Juan de Juni: Virgen de las Angustias, retablo de la Antigua en Valladolid, Gaspar Becerra: retablo de la catedral de Santa María de Astorga y Francisco Giralte: retablo mayor, y sus sepulcros, de la capilla del Obispo en Madrid. En la escuela de la Corona de Aragón; Gil Morales el Viejo, Gabriel Joly, Juan Moreto y Pedro Moreto: trascoro de la Seo, Juan de Anchieta: retablo de la Trinidad de Jaca, Juan de Salas: coro de la catedral de Palma de Mallorca, y Damián Forment: retablo de la catedral del Pilar de Zaragoza. Y en la escuela andaluza y murciana, además de Diego de Siloé, trabajan Jerónimo Quijano y Juan Giralte.
Referencias
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Otras fuentes de información
Páginas didácticas sobre Arte
Notas