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Erosión marina

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Olas marinas rompiendo en la playa.

La erosión marina, y los procesos morfogenéticos que conlleva, asocia de forma compleja acciones mecánicas (olas y corrientes), químicas y biológicas.

Acción mecánica de la erosión marina

Las acciones mecánicas son, sin duda, las de mayor eficacia, extensión y vigor, y hasta espectaculares, de todos los procesos morfogenéticos que afectan al litoral. Distinguimos entre la acción de las olas y las corrientes marinas.

La acción de las olas

Las olas son ondas que se forman en la superficie del mar debido a la acción de los vientos y la resistencia del agua. Como onda que es tiene una cresta y un valle y se organizan longitudinalmente formando series de surcos y crestas. Las olas se mueven por la superficie del agua en trenes de ondas. Como en cualquier onda podemos distinguir: la amplitud de onda, o distancia horizontal entre dos crestas sucesivas; y la altura, o desnivel vertical entre las crestas y los valles. La relación entre amplitud y altura se denomina arqueo. Al ser ondas que se mueven también podemos determinar su período, es decir, el tiempo que transcurre entre el paso de dos crestas consecutivas, por un mismo punto. Esto nos da la celeridad o velocidad de propagación.

Tipos de olas

Las olas se generan en las regiones oceánicas de vientos violentos y constantes, a estas olas provocadas por el viento se les llama olas forzadas. La caída de estas olas sobre el agua genera ondulaciones llamadas olas libres u oleaje, que son las que llegan hasta las costas. Sin embargo sus características dependen del viento.

Al alcanzar la costa las olas cambian de dirección, disminuye su velocidad, y se transforman, debido a la topografía marina, principalmente a la reducción de la lámina de agua. Cuando la profundidad es inferior a la mitad de la longitud de onda se producen tres fenómenos: el de refracción, el de reflexión y el de difracción. La refracción se produce cuando las crestas de las olas se orientan en paralelo a las isobatas. Las olas rompen, prácticamente, en paralelo a la línea de la costa. La reflexión se produce cuando la ola se topa con un obstáculo. Cuando la incidencia es perpendicular se agita el sistema de ondas estacionarias reemplazándose unas por otras, pero si es oblicua se provoca una ola aún más marcada. La difracción se produce cuando la ola se topa con un obstáculo que parte la cresta de ola (cabo, isla) y que provoca la divergencia ortogonal de la cresta de la ola. En este caso se atenúa las ondas, debido a la disipación de la energía. Cuando en el oleaje se equilibran las fuerzas desarrollas por lo oleajes oblicuos, se llama oleaje medio. Se desarrollan en direcciones opuestas tras un obstáculo, como un islote.

A medida que se acerca a la costa la longitud de onda se reduce y la altura se incrementa. El exceso de altura y la disimetría debida al empuje de las olas posteriores provoca un exceso de arqueo, la caída de la cresta y la ruptura de la ola. De esta forma el movimiento de ondulación se transforma en movimiento de translación y es en esta zona de rompiente donde la ola adquiere competencia morfogenética.

Acción morfogenética

Según sea la acción morfogenética de las olas se distinguen el movimiento de swash u ola constructiva, de carácter remontante y que se proyecta sobre la playa, capaz de mover grandes cantidades de carga sólida, debido a su carácter turbulento, y el movimiento de resaca o backwash, que es el flujo de retorno que se efectúa en forma de arroyada en manto por debajo de la superficie del agua. Este mecanismo es un agente morfogenético muy poderoso, ya que es continuo. El accionamiento se produce allí donde abate la ola, y laminar a lo largo del flujo de resaca. Además la resaca transporta material grueso hacia el interior, y el swash deposita en la playa los materiales más finos. Se forma así una selección de materiales que van de finos a gruesos.

Este mecanismo tiene efectos diferentes sobre un acantilado. La diferencia principal es que se produce un efecto de presión neumática provocada por el agua y el aire que queda atrapado en las irregularidades de la roca. Se trata de un mecanismo de compresión y descompresión continuo que provoca un poderoso efecto de succión, que es capaz de producir derrumbamientos, sobre todo de las rocas más deleznables. De esta manera el agua se carga con materiales sólidos que ejercen una acción de ametrallamiento sobre la roca afectada por la acción de las aguas marinas. Esto provoca la abrasión de la zona, formando la rasa litoral. La zona sobre la que baten las olas presenta una banda mordida que deja en extraplomo el resto del acantilado.

Aunque muy localizados también las grandes olas (tsunamis) eventuales tienen sus efectos morfológicos, de carácter catastrófico, como grandes deslizamientos de tierra.

Las corrientes marinas

Las corrientes marinas también tienen sus efectos morfogenéticos. Las de mayor competencia son aquellas que afectan al litoral, las mareas o la los mecanismos de arrastre de la carga sólida. La ruptura de las olas genera diversas corrientes. El movimiento de resaca genera una corriente de fondo o bien una corriente de arrastre localizadas en puntos concretos de la costa. Ambas son corrientes perpendiculares a la costa. También existe una corriente paralela a la costa, que aparece cuando las olas inciden oblicuamente sobre ella, llamada deriva litoral.

La alternancia de mareas, altas y bajas, generan corrientes de marea. Son más fuertes cuanto más estrecho en el paso de salida y cuanto más diferencia hay entre la bajamar y la pleamar. La penetración de la marea en un estuario, a contracorriente del flujo del río, normalmente va acompañada de la formación de un mascaret, ola formada por el encuentro de los dos flujos y que tiende a subir río arriba. Este mecanismo tienen pocas consecuencias morfogenéticas, ya que los vectores de actuación son reversibles, según domine la marea alta o la marea baja. Cuando las aguas marinas se invaden las fluviales impulsadas por un mascaret se llama marea de salinidad, mientras que cuando las aguas fluviales penetran en el mar generan un reflujo que se llama marea dinámica. Estas dos corrientes, opuestas, pueden reforzarse cuando hay aportes masivos de agua, creando una corriente de descarga.

Todas estas corrientes afectan a masas de agua localizadas y turbulentas, hasta las cercanías del fondo, y afectan a la morfogénesis litoral movilizando los fragmentos sueltos. En función de la velocidad podemos tener formas de deposición, según el calibre, y fenómenos de transporte. Las modalidades de transporte coinciden con las que se dan en las corrientes de agua, suspensión, saltación, rodamiento y arrastre. Su competencia morfogenética es mucho mayor que la de las grandes corrientes oceánicas.

Acción química de la erosión marina

En el agua marina se encuentran disueltas diversas sales, particularmente cloruro de sodio, lo que proporciona al agua de una notable actividad química. Sus consecuencias morfológicas se concretan en elementos de detalle. Los más relevantes están relacionados son la disolución de la caliza y la hidrólisis de las rocas silíceas.

Sobre las rocas calizas se forman lapiaces y dolinas en la zona litoral salpicada por pequeñas gotas que permanecen cierto tiempo sobre la roca. También encontramos formas cársticas sumergidas (aunque no aparecen microformas) principalmente en la zona que queda por encima de la menor bajamar. Además de las formas de disolución encontramos, también, formas de precipitación del carbonato cálcico, como los gres de playa y los gres dunares, fruto de la cementación de las arenas por caliza. Son característicos de los mares cálidos.

La hidrólisis también genera en las rocas silíceas del litoral oquedades similares a las calcáreas. La hidrólisis transforma los silicatos en arcilla, argilización, más fácilmente erosionable. Su desarrollo es más importante cuanto más silicatos tenga la roca, por lo tanto en las rocas volcánicas es más limitado, y más activo en los granitos. En las rocas permanentemente sumergidas este mecanismo queda bloqueado, al no existir mecanismos de transporte que retiren la parte afectada y descubra nueva roca sana que pueda ser atacada. En determinadas rocas muy sensibles a la hidrólisis la argilización es total y al turbulencia del agua permite el desarrollo de formas submarinas en la roca.

Acción biológica de la erosión marina

En el medio marino la acción de los seres vivos sobre la disolución de las calizas carece de transcendencia geomorfológica. Lo más significativo es la construcción de arrecifes creados por los corales y las algas calcáreas que atrapan el carbonato cálcico en suspensión. La acción de los seres vivos es a la vez mecánica y química.

La principal acción de los animales es mecánica. Distinguimos entre animales que comen piedras (litófagos), los que las corroen (patellas), los que las agujerean (foladas o cliones) y las que tapan los nichos (ursinas). Normalmente estas perforaciones se deben a la secreción de ácidos o a las acciones mecánicas de animales excavadores, como gusanos y cangrejos.

La intervención de los vegetales también es principalmente química, aunque también puede ser mecánica. Las plantas alojadas en las grietas de las rocas contribuyen a su ruptura. Las plantas también pueden ejercer un papel de protección de la roca, sobre todo en la parte alta del estero o la formación de zósteras, en la parte baja. También ejercen una acción de protección las grandes algas laminares (que frenan las olas) y posidonias (que atrapan los limos y arenas).

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas


Otras fuentes de información