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Era de la información

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Si algo es característico del mundo de hoy, en los países capitalistas desarrollados, es el transporte y la comunicación. El desarrollo de la comunicación y de la transmisión de información es una de las características peculiares de nuestra civilización desde que se inventara la imprenta de tipo móviles hacia 1450 por Johannes Gutenberg. Desde entonces, el libro se ha convertido en el medio ideal y central de conservar y transmitir información, ideas y cultura. Además, la nueva técnica puso al alcance de cualquiera la edición de miles de ejemplares de libros, con lo que su precio se abarató y la Iglesia perdió el monopolio de la copia de libros, y de su selección.

La tecnología del siglo XX ha multiplicado y perfeccionado los canales de transmisión de noticias e ideas. El teléfono, la radio, la televisión, la prensa, Internet, etc. transmiten ideas y noticias rápidamente y a distancia.

La explosión final de la multiplicación de los canales de información, y de los mensajes, se produce tras la segunda guerra mundial y la irrupción de los medios de comunicación de masas: radio y televisión. En 1941 la radio mantiene informado a todo el mundo de la batalla de Inglaterra. En 1963 la televisión divulga por todo el mundo las imágenes del asesinato de Kennedy, y el 20 de julio de 1969, las de la llegada del hombre a la Luna en directo. En 1991 la televisión por cable se convierte en protagonista al retransmitir casi en directo la guerra del Golfo. Y en 1998 Internet gana la partida a todos los medios al divulgar en un tiempo récord y sin censura el informe del fiscal Starr sobre las relaciones sexuales del presidente estadounidense Bill Clinton con Mónica Lewinsky. Junto a ellos se desarrollan las teorías de la información, la teoría general de sistemas y la cibernética, que estudiarán cómo hacer llegar los mensajes con mayor eficacia a un público cada vez mayor, más crítico, exigente o simplemente saturado e insensible. La unión de las telecomunicaciones y el tratamiento de la información crea la telemática, que abre un mundo nuevo en el campo de la información.

La información y el conocimiento, han permitido concebir servicios nuevos y crear numerosos empleos. Pero, también, se han transformado las tareas tradicionales y hoy en día trabajan con información la mayoría de los empleados y las empresas. La información se ha convertido en un valor en sí misma.

En la actualidad, el acceso a la información es muy fácil por parte de cualquier persona del mundo desarrollado, y es posible guardarla en múltiples soportes y de diferentes formas. Se pueden guardar textos, imágenes y sonidos.

Ante esta avalancha de información el individuo debe saber discriminar, aprender a utilizar la información como vehículo de cultura y no como acumulación de datos apenas entendibles.

La comunicación se entiende como intercambio de información, y no sólo de recepción. Debe existir un emisor, un canal y un receptor, pero debe funcionar en ambos sentidos. Aunque habitualmente, en los medios de comunicación de masas han funcionado en un solo sentido, hasta la llegada de Internet. Gracias a la revolución de las telecomunicaciones, la complejidad de los soportes donde se recibe y se guarda la información necesita cierta especialización: emisor, codificador, canal, descodificador, receptor. Hoy en día quien no sea capaz de utilizar el descodificador no tiene acceso a gran parte de la información, y por tanto se encuentra en desventaja en la sociedad.

Cada uno de los medios de comunicación, y de los medios de comunicación de masas, tienen un lenguaje y una manera de transmitir el mensaje. La prensa, tanto diaria como semanal, mensual, etc., emite mensajes escritos que permanecen en el medio indefinidamente, y es posible consultarla en cualquier momento. La radio emite mensajes sonoros, hablados, que permanecen unos segundos en el medio, por lo que frecuentemente hay que repetirlos. En la televisión los mensajes también permanecen unos segundos, y es necesario repetirlos, pero el sonido está apoyado por la imagen, con lo que el mensaje llega mejor. Internet es un medio, fundamentalmente, escrito, aunque también sonoro e icónico, pero los mensajes permanecen durante mucho tiempo en el medio y se pueden consultar en cualquier momento, tanto si son escritos como si son sonoros o icónicos. No obstante, no permanecen indefinidamente, sino sólo mientras lo decida el que emite el mensaje.

Esta explosión de medios de información ha sido posible por el paso, en los países desarrollados, de una sociedad productora de bienes a una sociedad productora de servicios y ocio, que ha ido de la mano de la expansión tecnológica y la creación de una sociedad del bienestar. Probablemente, el grado de respeto de los derechos humanos en un país depende de que los ciudadanos los demanden y los reclame, y esto es más fácil, y frecuente, en una sociedad informada y tecnológicamente compleja.

La microelectrónica, la informática y las telecomunicaciones son las claves que hacen surgir nuevos medios de comunicación. Cada vez es posible acceder a una cantidad de información mayor. Pero, también, cada vez es más fácil acceder a la información selectivamente. Esto ha hecho posible una nueva revolución industrial, la de la robótica, que libera grandes cantidades de mano de obra, aunque también la libera del sector servicios, lo que provoca un aumento del paro.

Las nuevas computadoras personales permiten acumular información en grandes cantidades y en espacios muy reducidos. Esta información se puede tratar, por lo que sus funciones son muy complejas, las operaciones más rápidas, el consumo de energía menor y su precio más barato. El chip, que permitiría la revolución informática y telemática. Sus microprocesadores se instalan en todos los electrodomésticos modernos.

La conexión de los ordenadores forma redes, lo que permite una paulatina descentralización de la información. También aumenta su volumen, con lo que es necesario una selección, ampliación y combinación de la información.

Cualquier información que se produce en el mundo entra en los canales de difusión, y se divulga rápidamente. El mundo parece no tener distancias y ser una aldea global, gracias a las telecomunicaciones, aunque esto sólo es cierto para los países capitalistas desarrollados.

La fusión de las telecomunicaciones y la informática se llama telemática, que permite la comunicación entre personas por medio de aparatos electrónicos de alta tecnología. El individuo no sólo recibe, pasivamente, la información sino que puede enviar mensajes, por lo que las opciones de comunicación se multiplican. La multiplicidad de caminos que abre la telemática permite acceder a la información que se desea, y no a la de masas, con lo que se individualiza y se consulta lo que a cada persona le parece más importante. Los sistemas de información en línea permiten el acceso a bases de datos y redes de telecomunicación. El único problema de este sistema, y la abundancia de información, es la publicidad de los mensajes, y encontrar lo que nos interesa entre miles de páginas de información.

Hay varios sistemas de telecomunicación en línea: el videotex, la televisión por cable e Internet. El videotex, o fusión entre la televisión y el teléfono, que permite el acceso a una información muy variada de manera selectiva. Es posible recibir mensajes pero no enviarlos. La modalidad más extendida es el teletexto, que no utiliza el teléfono, sino una señal diferenciada. La televisión por cable no sólo es una idea para recibir bien la señal de televisión, sino que permite organizar la programación según los gustos personales, por medio del acceso a los bancos de datos de una empresa de comunicación. Con este sistema es posible ver el programa que se desea cuando se quiere, o ver una programación especializada. Esto es posible, también, con la Televisión digital terrestre. Internet permite la comunicación en ambos sentidos.

El vídeo permite almacenar información en imagen y sonido totalmente personal. Cada forma de almacenar información tiene un soporte diferente: película fotográfica, papel, vídeo, cinta magnetofónica, disco, etc. Esto sucede porque la información almacenada es analógica y necesitamos un soporte que permita conservar una señal análoga a la original. Los sistemas digitales superan esta diferencia. Cualquier tipo de información se puede almacenar en el mismo soporte, ya que no almacenamos señales análogas sino series de «unos y ceros», da lo mismo que eso sea un texto, una imagen o un sonido. Esto nos facilita el tratamiento, y combinación, de las diferentes formas en las que encontramos la información.

Hasta hace algunos años los medios de comunicación de masas utilizaban las ondas para transmitir la información. Hoy en día continúa siendo el canal principal, pero cada vez más información llega a nuestras casas a través del cable de fibra óptica. Esta señal puede ser digital y por lo tanto tratada o modificada por el usuario según sus gustos y necesidades. La fibra óptica permite mandar información, con lo que se pueden establecer canales de comunicación.

La computadora personal es la herramienta multiuso que permite la interconexión gracias a las redes informáticas y a las modernas vías de comunicación. La velocidad de la información es cada vez mayor y permite la convergencia de varios canales de comunicación de masas. Pero, también, permite el acceso selectivo a los datos, los mensajes y las ideas, y a una gran cantidad de información personalizada y de buena calidad.

Ante las nuevas tecnologías, los tradicionales medios de comunicación de masas deben mejorar para subsistir, pero no parece que puedan ser desplazados. El libro, como medio de comunicación, ni mucho menos ha quedado relegado tras la llegada de la radio y la televisión, pues sigue siendo el canal más adecuado para las largas lecturas, y permite la reflexión de los contenidos. Esta es la condición indispensable para que sirva de algo toda esa información que recibimos. Los medios de comunicación tienden a convivir en el tiempo.

Las nuevas tecnologías tienen un impacto decisivo en las formas de producir y en la organización empresarial. Se puede producir más a menor precio unitario. Esto tiene una influencia decisiva en las formas de ocupación del ocio de la gente. El aparato a través del cual se recibe la mayor parte de la información, hoy en día, es la televisión, prácticamente no se puede vivir, y estar al día, sin la televisión.

Estas nuevas formas de ocupación y ocio producen un cambio radical en la educación. La mayor parte de las ideas y los mensajes se reciben a través de los medios de comunicación de masas, y es tal la cantidad que cada vez se hace más patente que es imprescindible saber seleccionar críticamente la información.

El problema que se plantea es el de la selección de la información, de la filtración de la información bruta. El bombardeo masivo de información puede convertirse en desinformación, o en esclavización de la información y los datos: más propiamente, deformación. No hay tiempo material para el análisis y la reflexión de los datos, por lo que desde las ciencias sociales se debe abogar por una crítica de la información, para poder utilizar las ventajas de la misma con eficacia.

También se ha señalado como peligro el aislamiento del entorno inmediato que una persona puede sufrir por estar pendiente de las noticias de todo el mundo. Pero no parece demostrado que una persona normal, por estar informado de lo de fuera, no se preocupe por sus relaciones sociales. Lo mismo podría ocurrir con una persona que estuviese continuamente leyendo libros. El problema no es conocer cosas de lugares lejanos, sino no saber ver en el entorno las similitudes y las diferencias.

El conocimiento de otras culturas y otras formas de entender la vida, tiende a liberalizar las relaciones entre los individuos y las costumbres sociales. La visión del mundo, y su conocimiento, se amplía y surge una nueva moral, más homogénea, entre todos los receptores de la información de los medios de comunicación de masas.

Por otro lado, la cantidad de información hace tener la sensación, aparente, de que el mundo cambia rápidamente, cuando lo que en realidad pasa es que ocurren muchas cosas de las que nos enteramos.

La tecnología permite a los países desarrollados tener información de todos los rincones del mundo en un tiempo récord. Un mundo sin distancias en el que cada noticia y suceso se conoce en cualquier parte. La «aldea global» en la que todo está conectado.

Sin embargo, aún en los países desarrollados, esto no deja de ser una ilusión. Las diferencias sociales y la marginación se producen tanto por la situación económica como por las diferencias de acceso a la información y el transporte. El Tercer Mundo, en su mayoría, es ajeno a estos avances, que son, más bien, propios del capitalismo desarrollado de consumo de masas.

Referencias

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Bibliografía

Notas