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El expolio de Cristo (1577-79)

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El Expolio (Catedral de Toledo).

Es conocido también como El Expolio a secas, aunque su verdadero título es El despojo de las vestiduras de Cristo sobre el Calvario.

Obra de El Greco pintada al óleo sobre lienzo entre 1577 y 1579. Tiene unas dimensiones de 285 por 173 cm.; se encuentra en la Sacristía de la catedral de Toledo.

Historia

El cuadro le fue encargado al autor por el Cabildo de la Catedral en 1577, cuando El Greco se encontraba en Toledo realizando el retablo de Santo Domingo el Antiguo, mientras esperaba la respuesta de Felipe II con respecto a su aspiración de colaborar en la decoración del recién construido monasterio de El Escorial.

El destino del cuadro era decorar el vestuario de los canónigos, donde los religiosos se cambian de ropa para celebrar la liturgia. El tema está inspirado en las Meditaciones de la Pasión, de San Buenaventura, y representa el episodio en que Cristo es desnudado en el Calvario por una multitud enfurecida en la que también participan los soldados, por lo que está relacionado con el lugar en que se ubicaría la obra.

Realizada la entrega, el cuadro no gustó a los canónigos por las novedades que incorporaba, como el hecho de que las cabezas del populacho apareciesen por encima de la imagen Salvador, por lo que ordenaron que los borrase. El autor se negó, molesto porque sus honorarios habían sido rebajados desde los 9.900 reales que pidió a los 3.650 que le fueron pagados, si bien la obra no fue finalmente retocada. Posiblemente esta osadía del cretense se debió a que no pensaba vivir en Toledo.

Descripción

Cristo aparece en el centro esposado con una soga, rodeado de soldados y sayones que le están desnudando. En la parte inferior derecha un sayón hace los agujeros en el madero de la cruz y a la izquierda, en primer plano, aparecen las tres Marías.

La composición se realiza en torno a la figura de Cristo, la única que resulta visible en su integridad y que parece describir una invisible mandorla o almendra mística que nos remitiría a las pinturas y relieves de época románica o gótica. Esta forma resulta tanto del color y la propia figura del Redentor, como de los personajes que lo rodean, cuyo colorido, mucho más apagado, hacen resaltar el rojo vibrante de la túnica de Jesús y su rostro iluminado.

Si en un primer momento destaca la frontalidad del cuadro, e incluso cierta isocefalia, en la que algunos críticos han querido ver la influencia bizantina, las figuras de las tres Marías, la del sayón que barrena el madero y el poco espacio libre a los pies de Jesús, contribuyen a dotar de profundidad a la obra creando espacio alrededor de Cristo.

El rojo de la túnica que se refleja en la coraza de Longinos, el soldado que mira al espectador en un rasgo de anticipo al barroco, como los escorzos de las tres Marías o del sayón que orada la madera, ponen de manifiesto la modernidad del cuadro, junto al uso del claroscuro y el abigarramiento de las figuras en una composición que podríamos considerar casi fotográfica.

El nublado celaje así como el alargamiento de las figuras que podemos observar serán una constante en la obra del cretense.

Otros aspectos

Las innovaciones iconográficas que el autor introdujo en esta obra fueron la causa de que los peritos nombrados por el Cabildo catredalicio alegasen algunos errores heterodoxos que determinaron la rabaja de los honorarios. Las cabezas que sobresalen por encima de Cristo o la cercanía de las tres Marías, que según el relato bíblico no figuraban tan cercanas a Él, fueron los principales puntos de fricción. Posiblemente el autor consiguió que el cuadro no se retocara gracias a la opinión de otros artistas consultados por los jueces del caso, aunque a cambio hubo de ceder en la rebaja de honorarios, tal vez porque sus aspiraciones económicas no estaban en consonancia con las tarifas locales, dado que El Greco tenía en alta estima la calidad de su arte.

Se ha querido ver que los efectos de luz en los cascos de los soldados son un anticipo a Velázquez, mientras que Cossío señala que «en Delacroix y el sector de pintura moderna que encarna hay una cierta nostalgia del colorido del Expolio». Por su parte Justi afirma que es la pintura más original del siglo XVI en España.

Existe una copia del cuadro en la Alte Pinakothek de Múnich.

Exposiciones