La Enciclopedia Libre Universal en Español dispone de una lista de distribución pública, enciclo@listas.us.es

Egipto Antiguo

De la Enciclopedia Libre Universal en Español
Saltar a: navegación, buscar
Estrellas.svg Véase una «entradilla» sobre este tema en el Calendario civil


Pirámides de Giza.

La civilización del antiguo Egipto, con sus tres mil años aproximadamente de duración, es la más extensa que ha conocido la humanidad. Surgida a orillas del río Nilo, llegó a extenderse hasta Mesopotamia (río Éufrates) por el Este y hasta Nubia por el Sur.

A lo largo de su historia, sufrió varios periodos de dominación extranjera que diluyeron en parte su identidad, el último de los cuales se produjo tras la conquista por parte del Imperio Romano, lo que supuso el fin de esta civilización.

Historia

Tradicionalmente se la ha dividido en tres grandes periodos: el Imperio Antiguo, el Imperio Medio y el Imperio Nuevo, separados entre sí por los llamados «Periodos Intermedios». Estos periodos eran épocas de crisis en las que la autoridad de los faraones no era efectiva y el poder quedaba atomizado y en manos de reyezuelos que gobernaban nomos (provincias) o regiones más amplias, dando lugar a unas épocas que se podrían calificar en la práctica de «feudales». Durante estos periodos fue frecuente que los faraones y las dinastías se solapasen, al ostentar el título de faraón más de uno de esos monarcas provinciales. En el tramo final del Imperio Egipcio, durante el I milenio antes Cristo, fue también habitual que los monarcas de los pueblos invasores (como los persas o los griegos) se titulasen también faraones.

Prehistoria

Los primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del río Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, en su huida de la desecación del desierto del Sáhara.

El Nilo es un río más regular que el Tigris o el Éufrates. Su crecida es progresiva y no catastrófica. En este gran oasis se desarrolló una de las culturas más fascinantes de la historia. Cuando en el Sáhara el avance del desierto era patente, sólo en el Nilo continuaba habiendo caza, frutos silvestres y cañas para las viviendas. Pero, ante todo, la tierra del Nilo era fácilmente cultivable. Las orillas del Nilo comenzaron a poblarse y los habitantes se hicieron sedentarios.

Las primeras comunidades hicieron habitable el país y se estructuraron en torno a aldeas llamadas nomos. Los habitantes del Delta llegaron a tener una organización feudal y llegaron a establecer dos reinos con dos jefes o príncipes respectivamente. El uno estaba establecido en un lugar pantanoso, se llamaba reino del Junco y tenía como símbolo un tallo de junco. Su capital era Buto; tenían a una cobra como tótem. El otro reino formado tenía como capital a Busiris y como tótem a un buitre pero su símbolo era una abeja y llegó a conocerse como reino de la Abeja. Entre ambos reinos pasaba un brazo del Nilo.

Pasado el tiempo el reino de la Abeja se hizo más fuerte y conquistó al reino del Junco de manera que el Delta quedó unificado. Pero algunos de los vencidos no se conformaron y prefirieron huir y establecerse en la zona del Alto Egipto donde fundaron ciudades dándoles el mismo nombre que aquellas que habían dejado en el Delta. Por eso casi todas las ciudades de esta época están repetidas en el Alto y Bajo Egipto. Estas gentes fueron prosperando considerablemente hasta llegar a organizarse en un Estado. Cuando se sintieron poderosos regresaron al Delta o Bajo Egipto y fueron ellos esta vez quienes lo conquistaron. Su jefe era Menes que llegó a ser el primer faraón de la historia de Egipto (hacia el año 3100 adC). Menes y sus sucesores tomaron los dos símbolos antiguos del Junco y la Abeja que representaban a su vez el Alto y Bajo Egipto.

En Egipto el Neolítico está representado por las culturas de El Fayum, hacia el 5000 a.C., la cultura de Tasiense, hacia el 4500 a.C. y la cultura de Merimda, hacia el 4000 a.C. Todas ellas conocen la piedra pulimentada, la cerámica, la agricultura y la ganadería.

Se supone, con bastante buen criterio, que en la época el Sáhara tenía un clima mediterráneo, más húmedo que el actual. En los macizos del Ahagar y el Tibesti, habría bosques en plena actividad. El proceso de desertización pasaría inadvertido para aquellos pobladores. Para ellos el Sáhara sería una extensa estepa con grandes herbívoros que cazar. Las culturas saharianas son, en gran medida, desconocidas, pero no por ello inexistentes.

Tras estas culturas aparecieron la cultura baderiense y la cultura amratiense, hacia el 3800 adC.

Hacia el año 3600 adC. aparece la cultura gerzeense, que se difunde por todo Egipto unificándolo. Esta consonancia cultural llevará a la unidad política, que surgirá tras un periodo de luchas entre clanes para imponerse.

Imperio Antiguo

La Historia del Antiguo Egipto se divide convencionalmente en 30 dinastías, según la narración del historiador antiguo Beroso. La primera etapa es llamada el Imperio Antiguo. En torno al año 3200 adC aparece por primera vez, en Egipto, la figura del soberano (el faraón) conocido tradicionalmente como Menes, y que pudo haber sido Scorpios, Narmer o Aha. Unificó el Alto y el Bajo Egipto. La política de los faraones fue marcadamente centralizadora, aunque siempre persistió la diferencia entre el norte y el sur.

Inicialmente la capital estuvo en Tinis, pero fue trasladada a Menfis durante la III dinastía. En ella comenzó también la pasión por construir pirámides, gracias al Faraón Zóser o Djoser, pero fue en la IV dinastía, con Keops, Kefrén y Micerino, con quienes se construyeron las pirámides más altas. Sin embargo, el esfuerzo económico invertido en ellas determinó que durante el gobierno de Pepi II, el estado se hundiera sobre sí mismo y cayera en una suerte de anarquía feudal.

Imperio Medio

Hacia el año 1750 adC, los guerreros de la ciudad de Tebas unificaron Egipto por las armas y fundaron el Imperio Medio. En éste, Egipto vivió una época de paz y armonía, aunque su espíritu inicial (presidido por el concepto de ma'at) se vio quebrado.

El Imperio Medio se hundió por obra de invasores extranjeros venidos de Siria, los hicsos. Estos dominaron el Delta del Nilo (es decir, el norte del país) durante unos cien años, y trataron a los reinos del sur como simples vasallos o tributarios suyos. Finalmente, bajo la guía de Amosis, fundador de la dinastía XVIII, los egipcios se sublevaron y enviaron a los hicsos de regreso al Medio Oriente, donde los cercaron y exterminaron por completo (1580 adC). Surgió así el Imperio Nuevo, que por primera vez abandonó su política aislacionista para involucrarse en los eventos políticos de Medio Oriente.

Imperio Nuevo

El nuevo imperio prosperó bajo varios faraones competentes, pero cuando asumió el poder Amenofis IV (1377 adC-1358 adC), éste tomó el nombre de Ekhnatón (Akenatón), que significa agrada a Atón, e intentó promover una reforma religiosa en torno a un nuevo culto, monoteísta, el Atonismo, en torno a un Dios-Sol llamado Atón. Atón se simboliza con un gran disco solar alado. Erigió la ciudad Aket-Atón (después El-Amarna), consagrada al dios Atón, a donde se retiró para adorar a su dios. Hizo construir templos con grandes patios, ya que el culto solar debía hacerse al aire libre. Junto a Akenatón, reina como gran visir "Irso Sirio". Algunos historiadores lo han identificado con el José bíblico (Génesis), lo cual explicaría la irrupción del monoteísmo en Egipto, por influencia hebrea. Coincide asimismo con la interdicción de los sacrificios en los templos, expropiación del latifundio durante los siete años de hambre con suministro de trigo a cambio de la propiedad, de forma que todo el país queaba en manos del faraón, que después arrienda el terreno a cambio de la quinta parte de la cosecha. El enfrentamiento de Akenatón con las clases sacerdotales degeneró en una sangrienta guerra civil. Durante su reinado Egipto perdió Palestina y Siria, que pasaron a manos de amorreos e hititas.

Tras el breve reinado de su yerno Sakare, subió al poder otro de sus yernos: Tutankhatón, cuyo nombre significa "la vida de Atón ya es perfecta". Abandona el culto a Atón y se reconcilia con los sacerdotes de Amón. Cambia el nombre por el de Tutankhamón y restituye el culto tradicional politeísta. Murió con unos 20 años de edad, tras 9 de reinado (1358 adC-1349 adC). Le sucede (Aya), un antiguo cortesano de la corte del fallecido Akenatón. Gobernó durante 5 años (1349 adC-1345 adC).

El general Haremhab (1345 adC-1318 adC) reorganiza el ejército.

Paramsés, bajo el nombre de Ramsés I, que significa "Ra le dio la vida" reinó año y medio (1318 adC-1317 adC). Procedía de una prestigiosa familia militar, del entorno de la ciudad hicsa de Tanis-Avaris.

Su hijo, Sethi I, cuyo nombre hacía honor al dios Seth, mantiene sin embargo como dios principal a Amón sobre los dioses Ra, Ptah y Seth. Reconquista Palestina, Líbano y Kadesh, pero no puede llegar hasta el río Éufrates debido a la oposición de los hititas.

Al morir Sethi I, fue sucedido por su hijo Ramsés II. Este intentó levantar nuevamente el poderío egipcio, pero después de los desastrosos resultados de la batalla de Kadesh, debió llegar a un acuerdo con el Imperio Hitita. Se desquitó de su pobre desempeño militar glorificándose como constructor de templos, lo que importó un esfuerzo económico que a la larga arruinaría a su país. Una vez fallecido, su sucesor Ramsés III debió habérselas con la avalancha de los Pueblos del Mar, contra los cuales se defendió exitosamente al precio de agotar los últimos restos de vitalidad del Reino Nuevo.

A partir de entonces, Egipto fue dominado sucesivamente por varios pueblos, incluyendo a los libios, los nubios, los asirios, y los persas, con sólo un breve respiro tras la restauración emprendida por Psamético, que derivó en el Reino Saíta. Finalmente, después de que Alejandro Magno hubiera visitado el país convenientemente armado de un ejército, su general Ptolomeo Sóter se apoderó del país para sí y lo convirtió en el Reino de los Tolomeos. Esta dinastía de origen macedónico se egipcianizó rápidamente, y gobernó entre los años 306 y 31 a.C. Su última gobernante, Cleopatra VII, fue la famosa amante de Julio César. Después, el Imperio Romano conquistó Egipto por la fuerza de las armas. Pasó a sus sucesores bizantinos después de que el Imperio fuera repartido el año 395, y permaneció en sus manos hasta la conquista árabe del año 640. En cuanto a la cultura egipcia propiamente dicha, vino a desaparecer a comienzos del siglo VI, cuando desaparecen de la Historia los últimos sacerdotes de Isis, que ocupaban un templo ubicado en la isla de Filé, con lo que se evaporó el último resto de la antigua grandeza egipcia.

Arte y cultura

La arquitectura

La arquitectura egipcia muestra una monumentalidad y magnificencia extraordinarias que ilustran elocuentemente la autoridad de aquella monarquía absoluta, poderosa y teocentrista. La construcción de templos, pirámides, mastabas, lo mismo que la experiencia en la medición de los campos , fomentó el avance en los conocimientos matemáticos. Con la dinastía III se inició el empleo masivo de la piedra en la arquitectura funeraria. Las pirámides fueron eje de grandes complejos que integraban también el vecino templo funerario, un templo en el valle y la calzada que los unía.

La arquitectura egipcia se caracteriza por ser arquitrabada (no emplea el arco ni la bóveda) y colosal, pues sus construcciones tienen un tamaño sobrehumano, sin atenerse a cánones de belleza. Es una arquitectura de líneas rectas que proporciona la idea de eternidad, concepto este muy estimado por los egipcios debido a sus creencias religiosas en la vida eterna. El material utilizado es también muy duradero: la piedra, de la que Egipto posee buenas canteras (granito, caliza...) Esta solidez y este tamaño de sus construcciones explica el que las pirámides hayan sido la única de las Siete maravillas del mundo que se han conservado hasta nuestros días. El soporte utilizado es la columna, que recrea especies vegetales de Egipto en su fuste y capitel: loto (lotiforme), papiro (papiriforme)y palma (palmiforme).

Destacan dos tipos de edificios: la tumba y el templo. En el Imperio Antiguo destacan las tumbas y en el Imperio Nuevo los templos. A lo largo de los 3.000 años que pervivió la civilización egipcia hubo pocos cambios en ella, si bien podemos encontrar cierta evolución.

Las tumbas

La tumba tuvo mucha influencia para los egipcios debido a sus ideas religiosas; era el lugar en que el cuerpo del difunto debía conservarse para vivir en la otra vida; eso explica el que dedicaran tanto esfuerzo y medios a su construcción, aun más que a las construcciones terrenales. Naturalmente estas construcciones solo estaban al alcance del faraón y de personalidades importantes.

La tumba en el Imperio Antiguo sufrió una evolución en este orden:

  • Mastabas.
  • Pirámides escalonadas (por ejemplo la de Zoser en Sakkara).
  • Pirámides acodadas (por ejemplo la de Snefru).
  • Pirámides regulares (las grandes pirámides de Giza).

Paradójicamente, durante el Imperio Nuevo, cuando los faraones egipcios llegaron a su máximo poder y expansión territorial, adoptaron como tumba el hipogeo, que está excavado en la roca y que al exterior no es nada monumental, e incluso está oculto. Estos hipogeos se construyeron en el Valle de los Reyes, cerca de la ciudad de Tebas (en el sur) donde se ubicó la capital del Imperio Nuevo.

Las mastabas se dieron al comienzo de la civilización egipcia, durante el periodo llamado protodinástico o tinita (3.100-2.635 a.C.). Consisten en una construcción en forma de pirámide truncada, que en su interior tiene un pozo, que en vertical a la cámara funeraria que se encuentra bajo tierra. En el cuerpo de la mastaba, a nivel de tierra y al exterior, se ubica una capilla o serdab.

El siguiente paso es la construcción de pirámides escalonadas como la de Zoser (2620-2600 a.C., III dinastía) en Saqqara, al norte de Egipto. Si nos fijamos, esta pirámide escalonada es el resultado de superponer mastabas que van reduciendo sus dimensiones a medida que ascendemos. Su arquitecto fue el mítico Imhotep.

El faraón Snefru, de la siguiente dinastía, construye ya la pirámide acodada y serán sus sucesores, también de la IV dinastía, quienes construyan las grandes pirámides regulares en que encuentran en la meseta rocosa de Giza: Keops, Kefrén y Micerino.

Estas pirámides regulares constaban de las siguientes partes:

  • Un templo en el Valle (en la orilla del Nilo).
  • Una rampa o avenida que conduce a la pirámide.
  • Un templo funerario delante de la pirámide.
  • La propia pirámide.

Todas estas partes cumplen su función durante el ritual funerario del faraón y previamente, mientras se construían, tuvieron un uso funcional (embarcadero, talleres..)

En el interior de la pirámide lo principal era la cámara funeraria donde se instalaba el sarcófago con la momia del difunto; pero también podían tener cámaras secundarias, así como galerías y conductos de ventilación. La ubicación de la cámara funeraria varía de unas a otras; por ejemplo, la de Keops estaba en el corazón de la pirámide, mientras que otras la tenían a nivel de tierra o debajo de este. Hay que recordar que eran completamente macizas en su interior y que tras el ritual funerario se sellaban para que nadie accediera a ellas; también que estaban construidas en piedra y que eran tumbas individuales.

Las pirámides de Giza se ubicaban cerca de Menfis, capital del Imperio Antiguo, al norte del país (hoy cerca de El Cairo). Estas son sus dimensiones y cronología:

  • Keops: 230 metros de lado por 146 de alto. (2545-2520 adC)
  • Kefrén: 215 por 143 (va acompañada de la Esfinge). (2510-2485 adC)
  • Mikerinos: 84 por 66. (2485-2457 adC)

Los templos

Obelisco en el templo de Karnak.

Los egipcios construyeron diversos tipos de templo a lo largo de su historia, pero centrándonos en el templo al aire libre característico del Imperio Nuevo, estos templos constaban de las siguientes y sucesivas partes:

  1. Avenida de la esfinges.
  2. Obeliscos.
  3. Pilonos.
  4. Sala hipetra (patio porticado).
  5. Sala hipóstila (sala cubierta y repleta de columnas).
  6. Santuario, donde también se encuentra la cella para la divinidad.

Hay que señalar que el techo de las distintas estancias del templo van descendiendo a medida que nos internamos en él y como consecuencia de esto va disminuyendo la luz, por eso son frecuentes las claraboyas en el santuario. En esto se ha querido ver una simbología del horizonte, es decir, donde se unen el cielo y la tierra.

Los principales templos de este tipo los encontramos en Tebas, capital del Imperio Nuevo, y son dos: el templo de Luxor y el templo de Karnak. Ambos estaban dedicados al dios Amón y ambos fueron construidos por el faraón Amenofis III (1403-1365 a.C., perteneciente a la XVIII dinastía).

Además de este tipo de templos al aire libre, también se dieron en el Imperio Nuevo templos excavados total o parcialmente en la roca: los speos y los semispeos.

El templo mandado construir por la faraona Hatshepsut (1490-1470 a.C. –XVIII dinastía) en los acantilados de Deir-el-Bahari, cerca de Tebas, es de tipo semiespeo, puesto que tiene una parte al aire libre (terrazas) y otra excavada en la roca (cellas de los dioses Anubis y Hator). Conocemos el nombre de su arquitecto: Senmut.

Templo de Abu Simbel

El faraón Ramsés II (1290-1224 a.C. – XIX Dinastía) mandó construir dos templos speos al sur del país (Nubia), en Abu Simbel. Estos templos son el gran speo y el pequeño speo, dedicados respectivamente a él y su esposa favorita Nefertari. Están completamente excavados en la roca. En época acutal (a mediados del siglo XX) estos templos fueron trasladados 500 metros ladera arriba, para salvarlos de ser inundados por la construcción de la enorme presa de Asuán.

La escultura

Otro campo artístico en que el arte egipcio alcanzó altas cotas fue la escultura, dominada por la ley de la frontalidad. La escultura egipcia tuvo gran importancia no solo por su carácter decorativo, sino por su relación con las ideas religiosas de ultratumba de los egipcios. Practicaron tanto la escultura exenta o de bulto redondo, como el relieve (bajorrelieve y huecorrelieve).

Las principales características de la escultura egipcia son la utilización de la piedra (material duro), la ley de la frontalidad, la visión rectilínea, el canon (18 puños) y su idealismo.

Estas características ponen de manifiesto la finalidad de la ejecución de las esculturas: su perdurabilidad en el tiempo, puesto que a menudo su objetivo es alojar el alma tras la muerte del cuerpo, lo que es especialmente importante en el caso de las esculturas exentas.

Escriba del Louvre.

En cuanto al material hemos de recordar que Egipto está situado en un desierto rocoso con abundancia de canteras, por eso sus esculturas las pueden realizar en piedras duras como el granito o la diorita, aunque también en caliza o pizarra.

La ley de la frontalidad y la visión rectilinea están relacionadas tanto con la forma en la que deben ser observadas las esculturas como con el espíritu científico de los egipcios que tratan de representar o sintetizar los cuatro lados principales de cualquier figura humana (uno frontal, otro por la espalda y dos por los lados). El resultado, en lo que se refiere a las de bulto redondo, es que las figuras son simétricas, con la mirada horizontal, alta y fija; hieráticas –sin movimiento- y con predominio de líneas rectas perpendiculares al eje de simetría. Por lo que respecta el relieve el resultado es que vemos partes del cuerpo representadas de perfil (cabeza, brazos, piernas) y otras aparecen representadas de frente (ojo y torso).

Por lo que refiere al canon, hemos de señalar que tuvieron preocupación por las proporciones de la figura (al igual que posteriormente los griegos); para ello establecieron como módulo el puño. Una figura (o una persona) era bella si su altura equivalía a 18 veces sus puños, distribuidos así: 2 el rostro, 10 de hombros a rodillas y 6 de rodillas a pies. La diferencia con los griegos es que éstos tomaron como módulo la cabeza, y que no lo mantuvieron estable como los egipcios durante tres milenios.

En cuanto al idealismo hemos de decir que cuadra perfectamente con el ansia de eternidad de los egipcios y su espíritu matemático: los personajes aparecen siempre jóvenes y fuertes, perfectos e idealizados, imbuidos de una fuerza que ha de perdurar toda la eternidad. Las figuras aparecen rígidas y con los brazos pegados al cuerpo, por los que se les puede denominar estatuas-bloque o estatuas-cubo.

La estatua de Djeser, procedente de Saqarah, es la primera expresión monumental del faraón divinizado. De la IV dinastía hay que destacar la estatua de diorita de Kefren, que estuvo en su templo del valle en Gizeh, donde aparece sentado en su trono culminado por Horus y la de Micerino, entre la diosa Hathor y un nomo. Otras obras destacadas son la Esfinge de Gizeh (que representa al faraón Kefrén) y la de Rahotep y Nofret.

Relieve en el Templo de Hatshepsut.

Todas estas características permanecieron inmutables durante 3.000 años (a diferencia de los griegos, que evolucionaron rápidamente) a excepción del paréntesis amarniano, en el que se da cabida a un mayor naturalismo, aun conservando el resto de características. Llamamos época amarniana al reinado del faraón Amenofis IV de la XVIII dinastía, que trató de imponer un monoteísmo con Atón como único dios. De hecho este faraón es conocido también como Akhenatón. En este periodo se representan las figuras con sus rasgos físicos reales, nada idealizados, y así podemos ver a un faraón con labios gruesos o vientre caído. También se representan escenas cotidianas de la vida del faraón, como es el relieve el que aparece en el jardín con su familia, cosa nunca repetida, antes ni después, en el arte egipcio. Precisamente a este periodo pertenece el busto de la bella y famosa Nefertiti, esposa de Akhenatón.

El relieve a menudo está policromado con vivos y bellos colores.

La pintura

Se utiliza sobre todo en el interior de las tumbas (hipogeos); es alegre y colorista y como temas aparecen tanto los cotidianos y nilóticos (trabajos agrarios, cacerías, fauna..) como los religiosos (divinidades, símbolos...).

En los temas cotidianos encontramos un mayor naturalismo, aunque a la hora de representar las figuras se les aplica los mismos esquemas que a la escultura en relieve (ojos y torso de frente...).

En las personas se utiliza una policromía distinta para el hombre y para la mujer: tono rojizo en el varón y piel blanquecina en la mujer. También los ropajes difieren, yendo los hombres ataviados exclusivamente con el típico faldellín blanco y la mujer con peluca negra y túnica igualmente blanca.

Dado que la escultura en relieve de interiores se suele policromar, resulta muy parecida y difícil de distinguir de la pintura.

Parturientas e instrumental quirúrgico.

Los avances científicos. La escritura

Artículo desarrollado → Jeroglífico.

Hubo importantes avances en medicina y ciencias naturales y un notable progreso literario, patente en testimonios como las inscripciones biográficas de las tumbas, los textos de la pirámides, colección de fórmulas mágicas que narraban el camino del faraón al más allá para incorporarse a los dioses, con la finalidad de propiciar el viaje; finalmente, un genero peculiar de compilaciones sapienciales, entendidas como las reglas de conducta para triunfar en el ejercicio de los cargos públicos, cuya muestra más singular son las instrucciones de Ptah-Hotep, que fue visir en la V dinastía, destinadas a su hijo para asegurar el éxito en su futura carrera administrativa.

Uno de los mayores avances intelectuales de Egipto en aquel tiempo fue la escritura. Un jeroglífico es la representación gráfica de un carácter del sistema de escritura del antiguo Egipto. La cursiva de esta escritura se denomina escritura hierática. Ya en una época más tardía apareció el alfabeto demótico, un tipo de escritura más popular que se empleaba para documentos legales, de negocios, científicos, literarios y religiosos.

Religión

Artículo desarrollado → Mitología egipcia.


Los antiguos egipcios creían que después de morir podían sobrevivir parcialmente. Tenían la creencia de que el alma (o el Ka - personalidad humana -) podía sobrevivir a la muerte si el cuerpo era preservado. Por lo tanto, se practicaba el embalsamamiento y momificación. Inicialmente, los cadáveres se enterraban directamente en el desierto, por lo que la momificación era un proceso natural. Más adelante, con el uso de sarcófagos, fue necesario preparar el cuerpo para lograr el mismo resultado. A medida que pasaba el tiempo, el embasamamiento se fue complicando y mejorando, hasta el punto de requerir 70 días en las épocas de esplendor egipcio.[1] Eran también 70 días los que se suponía que duraba el viaje del finado por el Duat, el mundo de ultratumba.

Entre los dioses principales de los egipcios se encontraban Osiris, Isis, Horus, Ra y Anubis, aunque existían muchos otros. La influencia y predominancia de cada uno de ellos dependía de la ciudad así como de la época; hay que tener en cuenta que la religión egipcia comprende un periodo de casi tres mil años, por lo que la posición de los dioses en el 'panteón' egipcio fue variando con el tiempo.

Vida cotidiana

El río Nilo atraviesa Egipto de Norte a Sur. En sus márgenes se extiende una franja de tierra fértil, larga y estrecha,que posibilitó el desarrollo de la vida en la región. Fuera de estas zonas, las arenas del desierto no permitían el poblamiento permanente. En consecuencia, la vida de los antiguos egipcios dependía del río: en sus riberas se hallaban las ciudades y los cultivos, sobre todo de cereales (cebada y trigo), que eran la base de su alimentación.

¿Cómo se formó esa franja fértil? La crecida del Nilo se producía entre julio y septiembre, cuando el río aumentaba su caudal a causa de las lluvias tropicales en su nacimiento, en la región del lago Victoria. El agua inundaba los campos, depositaba en ellos limo que fertilizaba las tierras y con el tiempo convirtió la zona en un oasis. Entre octubre y enero, cuando bajaban las aguas del río, era la época de siembra, y la cosecha tenía lugar entre enero y marzo, época de sequía y poca agua en el río. Los habitantes aprovecharon al máximo la inundación del río, ya que construyeron canales de desagüe y diques para extender la zona de tierras fértiles.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Sen Montero, Felipe [2006]. EDIMAT Libros: Los egipcios: vida y costumbres en la Antigüedad. ISBN 84-9764-847-1. 

Otras fuentes de información

Notas

  1. En época tardía, durante la dominación romana, se utilizaron diferentes técnicas como macerar el cuerpo en betún hirviendo para abaratar el embalsamamiento y disminuir el tiempo necesario.