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Economía del Imperio en las provincias sometidas por las legiones romanas

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No puede dudarse que la formación del Imperio Romano (con todos lo peros que se le pueda poner) produjo bienes a la humanidad, ya que en las epocas más remotas de la Antigüedad el mundo estaba desigualmente dividido y esto se comprueba en los siguiente:

  • El Oriente estaba en la posesión inmemorial de las Artes y del lujo.
  • El Oeste estaba lleno de tribus barbaras, inquietas y guerreras que despreciaban las ocupaciones sedentarias y el reposo de la vida domestica y no tenian mucha idea de la practica de la agricultura.

Bajo la protección de un regimen imperial consolidado y firme, las producciones de los climas templados y cálidos y la industria de las naciones civilizadas, fueron introduciendose gradualmente en las regiones occidentales y sus habitantes se aprovecharon de estas innovaciones:

  • Casi todas las flores, las hierbas y las frutas que crecen en los huertos, por ejemplo de España, son de origen asiatico.
  • En tiempos de Homero la vid era producción espontánea de Sicilia, pero los habitantes no la cultivaban ni sacaban de sus frutos el licor que ha hecho después. Mil años después Italia se jactaba de producir sesenta clases de los vinos más generosos y apreciados.
  • Dos siglos después de la Fundación de Roma el olivo era desconocido en Italia y África. Los primeros países donde se cultivo fueron España y las Galias. El cáñamo vino de Egipto y se propagó por la Galia.
  • El uso de los prados artificiales produjo una revolución en la agricultura suministrando a toda clase de ganados un elemento sano y abundante y el elegante Tratado de Columena describe a la perfección a que había llegado el cultivo de la tierra en España bajo el reinado de Tiberio y las hambrunas de la época republicana rara vez se dieron bajo el Imperio. y la escasez accidental en una provincia se remediaba prontamente con los suministros de sus vecinas.
  • Las manufacturas siguieron el mismo progreso. En el Imperio, el trabajo de una población hábil y laboriosa se empleaba constantemente en servicio de los ricos y en sus trajes, mesas, casas, muebles, los favoritos de la Fortuna reunían todos los elementos de la comodidad de la elegancia y de la magnificiencia. Pronto se habría agotado la riqueza de las provincias si las manufacturas y el comercio de lujo no hubiesen restituido insensiblemente a sus industriosos habitantes las sumas que les arrancaban las armas de las legiones romanas y el poder de Roma. En tanto que la circulación se confinó dentro de los límites del Imperio imprimió un nuevo grado de actividad a toda la máquina política y sus consecuencias, algunas veces béneficas, nunca podían ser en alto grado perniciosas.

No obstante todo esto no era facil comprimir el lujo en tan estrechas barreras y las más apartadas regiones del mundo tuvieron que contribuir a los goces delicados y a la pompa de Roma, de su corte y de su aristocracia:

  • Los bosques de Sicilia suministraban preciosos materiales a sus peleterias.
  • El ámbar venía de las costas del Báltico y sus habitantes quedaron atónitos al ver el alto precio que los romanos fijaban a una materia que ellos creían inútil y despreciable.
  • Había gran demanda de alfombras de Babilonia y de otras manufacturas de Oriente.
  • Pero el más importante ramo de comercio era el que se hacia con la India y con Arabia. Cada año hacia el soltiscio de verano salía del puerto de Mioshornos, en el mar Rojo, un convoy de 120 buques que, con la ayuda de los vientos monzones, atravesaba el Oceano en 40 días hasta llegar a la costa de Malabar y la isla de Ceilán, que eran el término del viaje. En aquellos mercados les aguardaban los traficantes procedentes de las partes más remotas de Asia. Volvía por los meses de diciembre y enero con la siguiente mercadería:
    • Los camellos transportaban las mercancias desde la costa del Mar Rojo hasta el Nilo y alli descendian en barcos hasta Alejandría y sin dilación pasaban a Roma.
    • Las principales mercancias eran la seda que se pagaba a peso de oro, diamantes, perlas y toda clase de perfumes.

Este tráfico producía ganacias inmensas que se concentraban en manos de unos pocos especuladores (por lo que vemos el mundo de la antigüedad no era tan diferente al actual). Los romanos pagaban a los árabes y a los indios en plata. Muchas veces se quejó el Senado de Roma de que la riqueza metálica del pais iban a parar a manos de naciones bárbaras a cambio de objetos vanidosos para las esposas de los romanos pudientes, pero si comparamos la proporción de oro y plata en tiempo de Plinio con la que se fijó en el de Constantino veremos que la circulación de la plata había aumentado considerablemente ya que el producto de las minas satisfacia copiosamente las demandas del comercio.

Referencias

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Fuentes empleadas y notas