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Economía de China

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A pesar de ser un país subdesarrollado, China es un gigante económico. Su PNB le sitúa en el séptimo lugar del mundo, con 745 millones de dólares en 1995, pero su renta per cápita, en el mismo año, era de 620 dólares.

Existe una pequeña clase media que puede consumir, y que se está desarrollando con la apertura económica. La sociedad china está en pleno proceso de cambio.

Zonas económicas especiales

Debido a la tremenda diferencia de desarrollo entre las regiones del interior y las de la costa el gobierno escogió ciertas ciudades a las que otorgó incentivos especiales para atraer inversiones del extranjero. En 1980 se crearon cuatro zonas económicas especiales: Shenzhen, Zhuhai y Shantou en la provincia de Guangdong; y Xiamen en la de Fujian. Salvo Xiamen, las otras eran pequeñas ciudades de la costa, en las cercanías de Hong Kong, Cantón y Macao. En 1988 la isla de Hainan, perteneciente a la provincia de Guangdong se convirtió en provincia y en zona económica especial. En 1984 el Estado otorgó privilegios a otras catorce ciudades. En 1990 se tomaron una serie de medidas para convertir el distrito rural de Pudong, en Shanghai, en una zona de desarrollo, que ha provocado el surgimiento de una impresionante urbe. Desde entonces muchas ciudades del interior reclaman medidas políticas similares.

El éxito de las zonas económicas especiales está muy claro desde el punto de vista del desarrollo económico chino, pero no está tan claro desde el punto de vista occidental. La mayoría de las inversiones proceden de los capitales chinos de ultramar. Las inversiones extranjeras se han hecho en productos que necesitan poca tecnología y fuerza de trabajo intensiva y barata, cuando se esperaba inversiones de alta tecnología. Los costes necesarios para crear las infraestructuras los ha asumido el Estado chino.

La mayoría de los productos no están destinados al mercado interior sino a la exportación. No obstante, la política de protección del medio natural tuvo un impacto directo en la elevación de los incentivos y la productividad en el sector industrial. Los capitales se dedicaron a la elaboración de productos de consumo de baja tecnología, que tienen un impacto muy importante en el aumento del consumo interno.

Evolución de la economía china (1970-1992)

La estructura económica china está cambiando rápidamente. En 1970 el 42% del PIB correspondía a la industria, el 40% a la agricultura y el 18% a los servicios. En 1980 la industria había subido al 49%, mientras que la agricultura bajaba al 36% y los servicios al 15%. En 1992 la industria bajaba al 44%, la agricultura al 28% y los servicios subían al 28%. Esto nos muestra cómo China ha hecho un esfuerzo de industrialización en los años 70. La industria ha traído el auge de los servicios, que cada vez tienen más importancia.

La industria se sitúa en las grandes ciudades de la costa, con buenos puertos internacionales, mientras que el resto del país se dedica a la agricultura. En los últimos tiempos se pretende fomentar el turismo, pero con grandes dificultades. La agricultura es, en buena medida, de subsistencia, aunque cabe destacar las regiones del río Hoang-ho que se dedican al cultivo de algodón y las fibras textiles, prácticamente son las únicas que producen para el mercado.

El crecimiento económico de China se ha ido incrementando con la adopción de prácticas capitalistas. En 1970 era del 6%, en 1980 del 8% y en 1992 del 13%, y ello con una inflacción relativamente baja, baja para los países subdesarrollados, entre el 7% y el 5%. Lo que sí a aumentado alarmantemente es la deuda exterior; casi inexistente en vida de Mao en 1980 era de 5.000 millones de dólares y en 1992 de 61.000 millones de dólares. Esto puede hipotecar, a la larga, su futuro.

La población activa es barata, pero escasamente cualificada según los criterios occidentales; y ha sufrido un cambio radical. Ha ido aumentado en la industria, en la que trabajaba el 12% en 1970, el 19% en 1980 y el 21% en 1992. También ha aumentado en los servicios, en los que trabajaban el 9% en 1970, el 13% en 1980 y el 19% en 1992. Donde ha disminuido es en la agricultura, en la que trabajaban el 79% en 1970 el 69% en 1980 y el 60% en 1992. Esto quiere decir que China continúa siendo un país mayoritariamente agrícola. La mayor parte de la población vive del campo, aunque cada vez la industria tiene un peso mayor en el PIB. Estas cifras sitúan a China muy lejos de los países desarrollados en los que la mayor parte de la población vive de los servicios.

Como China es un país muy grande su volumen de comercio exterior le sitúa hacia el cuarto país del mundo, teniendo en cuenta que más de la mitad del volumen corresponde a Hong Kong. Aquí es necesario tomar por separado a China y a Hong Kong. El comercio exterior chino ha sufrido un incremento impresionante. En 1970 exportaba por valor de 2.500 millones de dólares, de los cuales el 41% correspondía a productos agrícolas, el 12% a productos energéticos y el 42% a productos manufacturados. En 1980 exportaba por valor de 18.000 millones de dólares, de los cuales el 32% eran productos agrícolas, el 26% productos energéticos y el 48% productos manufacturados. Y en 1992 exportaba por valor de 81.000 millones de dólares, de los cuales el 10% corresponden a productos agrícolas, el 8% a productos energéticos y el 62% a productos manufacturados. En resumen, en 1992 China exporta por un valor 32 veces superior al de 1970, y sobre todo exporta productos elaborados. Los principales clientes de China son: Japón (10% en 1970, 22% en 1980 y 14% en 1992), la Unión Europea (14% en 1970, 13% en 1980 y 10% en 1992), y EE UU (nada en 1970, 5% en 1980 y 9% en 1992), pero cada vez más los países en vías de desarrollo de su entorno (60% en 1970, 45% en 1980 y 61% en 1992). En la década de los 80 la entrada en el mercado de EE UU descompensó un tanto la importancia de los países de su entorno, pero esto ya se ha restablecido.

Las importaciones también han cambiado radicalmente. En 1970 importaba por valor de 2.500 millones de dólares (40% productos primarios, 1% productos energéticos y 59% productos elaborados), en 1980 por valor de 20.000 millones de dólares (32% productos primarios, 0,1% productos energéticos y 68% productos elaborados), y en 1992 por valor de 76.000 millones de dólares (17% productos primarios, 2% productos energéticos y 81% productos elaborados). Los principales proveedores de China son: Japón (30% en 1970, 30% en 1980 y 16% en 1992), la Unión Europea (32% en 1970, 14% en 1980 y 13% en 1992), Estados Unidos (nada en 1970, 19% en 1980 y 12% en 1992) y los países de su entorno (22% en 1970, 16% en 1980 y 47% en 1992). Como en las exportaciones, se observa el impacto de Estados Unidos en la década de los 80. Su entrada supuso una perdida de importancia de los mercados del entorno a favor del nuevo cliente, pero en la década de los 90 estos mercados se recuperan espectacularmente. La Unión Europea es la única que ha perdido importancia en este proceso.

Con estas cifras se puede observar claramente, en estos 20 años analizados, el cambio radical de una economía comunista de subsistencia a una economía de mercado dirigida. Pierden importancia los productos primarios y los agrícolas y la ganan los productos industriales. En 1970 la balanza comercial era cero, fruto de la decisión de las autoridades; en 1980 era negativa, pero en 1992 era claramente positiva: lo que demuestra el gran potencial económico de China, que es capaz de poner en el mercado productos baratos, aunque aún de baja calidad y poco valor añadido.

El caso de Hong Kong es totalmente diferente. Hasta 1997 ha sido una colonia británica bastante aislada de la economía china. Su principal fuente de negocios son los servicios, aunque no faltan industrias que fabrican productos de alto valor añadido. La agricultura está prácticamente ausente. Hong Kong, en 1992 exportaba por valor de 120.000 millones de dólares, pero con una estructura más compleja, ya que exporta ante todo, servicios, y mucho de lo que exporta antes lo importa. Por otro lado, importa por valor de unos 123.000 millones de dólares, pero gran parte del volumen es especulativo y ni siquiera llega a entrar en Hong Kong sino que las empresas aquí erradicadas hacen negocios entre dos países terceros. Esto supone más del 75% del negocio.

Se ha dicho, no sin razón, que China es un gran dragón dormido. Su potencial económico es de primer orden, aunque sólo sea por los 1.200 millones de habitantes. Muchas de estas personas son pobres y no parece que tengan posibilidades de enriquecerse, pero con que lo consiga un 25% de la población se convertirá en el mercado nacional más grande del mundo, incluida la Unión Europea y Estados Unidos.

Algunos de los hombres de negocios más dinámicos de Asia son chinos, hay en el exilio más de 30 millones de chinos habituados a las prácticas capitalistas, más los de Hong Kong, y pueden aprovechar su posición de privilegio para impulsar un desarrollo económico que trasforme la sociedad china por completo: lo único que hace falta es libertad política y un sistema democrático, cosa nada fácil. En 1992 China controlaba el 60% de comercio interior de Asia, lo que significa dejar de depender de Europa y Estados Unidos. Aún está muy lejos del poderío económico de Japón pero ¿qué ocurrirá cuando el consumo interno de China aumente?

En el año 2002 ingresó en la OMC.

Referencias

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Otras fuentes de información

Notas