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Ecologismo

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El ecologismo es la ideología más reciente en incorporarse a las preocupaciones de la sociedad, y por lo mismo es la que más impulso y arraigo tiene en la actualidad. Apenas se pueden encontrar antecedentes históricos del ecologismo, como no sean las actitudes higienistas del siglo XIX, puesto que el deterioro del medio natural está ligado directamente al aumento de la industrialización en todos los países de Occidente, y a la utilización de combustibles fósiles y recursos no renovables, así como a la sobreexplotación de los mismos.

Esto implica que el ecologismo, no sólo tiene una dimensión ideológica, sino también una magnitud económica de primer orden. Las implicaciones económicas permiten que hagan bandera del ecologismo todas las ideologías políticas y económicas. No obstante, donde primero prenden las ideas del ecologismo es en los grupos de izquierda desencantados del socialismo soviético y maoísta, y en el anarquismo radical.

El ecologismo comienza a tomar cuerpo en los años 60 del siglo XX, en movimientos extraparlamentarios que reaccionan contra la política de bloques de la guerra fría, y no se identifican ni con el capitalismo ni con el socialismo existente.

Los primeros grupos ecologistas surgen junto con los pacifistas antinucleares, que ponen de relieve los peligros de la radiactividad y las centrales nucleares: son el primer paradigma de la defensa del medio natural. Pero pronto se analizarán los efectos negativos para la vida, de toda la contaminación industrial y urbana, sobre todo después del accidente, y desastre ecológico, del Gran Londres en 1952, en que una niebla de smog asfixia a la ciudad y las autoridades británicas se ven obligadas a promulgar, en 1956, una ley sobre limpieza del aire.

En 1965 Murray Bookchin escribe un texto en el que resume el pensamiento ecológico: Ecología y pensamiento revolucionario. En él se describen las bases teóricas del ecologismo y su implantación, y sus consecuencias económicas, como la descentralización del poder económico y la formación de circuitos locales de comercio. También advierte sobre la desvirtuación interesada de los principios ecológicos, que pueden convertir en una farsa la preocupación por la mejora del medio.

En la Alemania de los años 70 los grupos ecologistas se organizan políticamente, y optan por la no violencia y el pacifismo, sin necesidad de dejar de ser contundentes en sus reivindicaciones.

El grupo más importante se forma en 1977, es Greenpeace, de carácter internacional. Se funda en un congreso en Estocolmo. Adena se crea en España 1968 y se adhiere al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) la otra gran asociación ecologista mundial.

El ecologismo supone una nueva forma de hacer política, lo que implica un choque teórico con los economistas, un debate entre el desarrollo sostenible y el beneficio rápido. En multitud de ocasiones se ha presentado a la ecología como un freno al desarrollo, sin tener en cuenta que la existencia de materia prima en buenas condiciones, en la naturaleza, es una condición fundamental para la actividad económica. La ecología influye en todos los aspectos de la actividad económica, particularmente en la generación y fabricación de bienes. En realidad, abarca todo el ciclo del producto, desde la extracción de materias primas, a la fabricación, transporte, venta, consumo y hasta el fin de su vida útil y su gestión como residuo. En todo ello, y en todo el proceso, se pueden encontrar mejoras, que sin menoscabo de la obtención de beneficios, e incluso minimizando las pérdidas y los gastos, impliquen una mejora de la calidad ambiental. Se puede utilizar la materia prima con mayor eficacia, reduciendo los residuos, con menor consumo de energía, sin que haya pérdidas en el transporte, y que no genere basura no biodegradable.

Este intento de resolver los problemas que genera el capitalismo consumista le acerca ideológicamente al socialismo, por eso se considera como una ideología de izquierda. Pero no es una izquierda clásica, marxista, sino de una nueva izquierda aún por definir.

Como quiera que la calidad ambiental ha ido entrando en las conciencias de la gente, muchas veces con mensajes catastrofistas, los Estados se han visto en la obligación de legislar, y a asumir estos puntos de vista. En principio sólo se trata de normas e informes técnicos. Se obliga a que cada obra nueva tenga una evaluación de impacto ambiental, y que las empresas hagan auditorías ambientales. Sin embargo, los grupos ecologistas pretenden, para conseguir sus objetivos, apelar a la conciencia de la gente; descubriendo en el entorno inmediato las señales de la degradación del medio, y explicando sus consecuencias. Esta actitud ha llevado a muchos grupos ecologistas a lanzar mensajes catastrofistas y alarmantes, sin muchas bases científicas.

El lema emblemático de los ecologistas es: actuar localmente y pensar globalmente. Esto supone implicar a todas y cada una de las personas en la defensa del medio natural, pero también derivar una cadena de consecuencias, desde lo local a lo global, que no tiene en cuenta el cambio de escala y, por tanto, el cambio de naturaleza del problema. En ocasiones, tampoco están suficientemente probadas desde le punto de vista científico. Esta actitud sugiere que la defensa comprometida de una especie o lugar concreto implica la mejora del medio natural en todo el mundo.

La necesidad de mejorar y conservar el medio natural ha supuesto el avance de los estudios sobre ecología y climatología. Uno de los temas recurrentes es el del cambio climático y el agujero de la capa de ozono, en los que se trata de demostrar cómo la influencia del hombre puede alterar las condiciones del medio natural; así como la deforestación.

Otro de los problemas centrales del discurso ecologista es el del consumo de energía. Cómo ahorrar energía, cómo producirla con medios renovables, etc. Esto ha supuesto un avance tecnológico de importancia, tanto en los medios de producción de energía como en los aparatos de bajo consumo.

El tercer problema central es el de la generación de residuos y la costumbre consumista, del usar y tirar, que implica una actitud positiva de la gente, ya que debe comenzar al separar los residuos, y de la industria. La clave es reducir, reciclar y reutilizar. El gran mérito del ecologismo es que ha sido capaz de implicar en la defensa del medio a cada persona.

La pujanza del ecologismo en todo el mundo ha provocado multitud de reuniones diferentes, de carácter internacional, con los gobiernos de por medio. Una de las más importantes ha sido la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1993, y el Protocolo de Kioto, en 1998. Este protocolo no entró en vigor hasta el 16 de febrero del 2005, y además sin que lo hayan ratificado EE UU, India ni China, lo que es posible que lo haga ineficaz.

Nadie discute la necesidad de conservar el medio natural para sobre vivir como especie, pero sí para crecer económicamente. Por eso, los gobiernos han llegado a unos acuerdos para reducir la contaminación que produce la industria de su país, sin perjudicar el crecimiento económico. También se han comprometido a no reducir la biodiversidad, que es la condición indispensable para el buen funcionamiento de los ecosistemas. Pero muchos gobiernos, sobre todo de los países en vías de desarrollo, incumplen sus compromisos en favor de un mayor crecimiento económico. Incluso los países más ricos como, Estados Unidos, que tiene asignadas unas determinadas emisiones a la atmósfera, compran los derechos de emisión de los países más pobres, para sostener su economía.

Referencias

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Fuentes empleadas y notas


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