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Dominio morfoclimático templado húmedo

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El dominio templado húmedo comprende las áreas caracterizadas por un régimen térmico moderado y un régimen pluviométrico moderado y regular. Esto favorece la existencia de una cubierta vegetal, incluso forestal, que dificulta las acciones morfogenéticas por su régimen de biostasia.

Sistema morfogenético

Los dominios templados tienen un sistema morfogenético muy variado, de tal manera que no se impone un determinado proceso claramente, sino que dependen de las condiciones locales de vegetación, clima y topografía. Además, este es el medio más humanizado, y por lo tanto la intervención antrópica en la formación del relieve no es desdeñable.

En la meteorización, los fenómenos térmicos e hídricos atacan eficazmente los afloramientos rocosos. En las regiones con inviernos fríos actúa eficazmente la crioclastia. Las calizas se ven sometidas a los efectos de la disolución bajo los ocasionales mantos de nieve. No obstante, el tipo de meteorización más persistente es el que ejercen las aguas de infiltración procedentes de las lluvias y que favorecen los fenómenos de alteración y podsolización. La hidrólisis es menos eficaz que en la zona tropical húmeda, pero no es despreciable.

La actividad de los procesos morfogenéticos se encuentra limitada por las condiciones bioclimáticas poco favorables. Las acciones mecánicas no presentan una agresividad apreciablemente mayor.

Los materiales de las vertientes son movilizados, frecuentemente, por reptaciones y hundimientos provocados por los huecos debidos a la disolución y la actividad de los animales excavadores. Sólo en las pendientes más acusadas tienen importancia los movimientos en masa.

Los ríos están organizados en redes hidrográficas muy bien jerarquizadas. Son los principales agentes de evacuación. Generalmente transportan sales en disolución, pero durante las crecidas mueven grandes cantidades de fragmentos de todos los tamaños. En estos momentos su poder de excavación es notable. Estos materiales se acumulan en las llanuras de inundación y los deltas.

Modelado del relieve

No existen formas de relieve específicas de los dominios templados que conformen un modelado característico. Esto se debe tanto a su escaso poder morfogenético como a que, normalmente, son climas muy jóvenes (unos 20.000 años) que han heredado la mayor parte de las formas. Se limitan a retoques de las formas menores.

Lo mejor caracterizado son los modelados fluviales del lecho. Presentan un canal, un lecho menor y otro mayor. Estos lechos suelen sufrir cambios de trazado como consecuencia de las grandes crecidas. Los más espectaculares son los cambios de trazado de los meandros de las llanuras y deltas de las zonas bajas. No obstante, es preciso no olvidar que la mayoría de los ríos de la zonas templadas están intervenidos por grandes obras públicas (pantanos y canalizaciones).

En las riberas de los ríos surgen las llanuras aluviales, producto de la deposición de limos transportados en la grandes avenidas que han desbordado el lecho del río. Su presencia es particularmente llamativa en el nivel de base de los ríos más caudalosos. Las llanuras aluviales se caracterizan por su extraordinaria planitud, sólo alterada por terraplenes naturales que marcan el límite de sucesivas terrazas, y por su poca altitud sobre el nivel del mar. Muchas de estas llanuras son zonas pantanosas sobre las que el curso del río discurre sinuosamente. Sin embargo, se han canalizado, repoblado, rectificado e intervenido, para evitar episodios catastróficos.

Las regiones marginales

En las regiones marginales, en contacto con otros dominios, la labor de la morfogénesis está más definida. La ausencia de cubierta vegetal favorece su incidencia. Las rocas blandas son las más afectadas. En las arcillas se observan cárcavas, muy presentes en las grandes praderas del interior de las grandes masas continentales (que se verá como el dominio morfoclimático continental seco), aunque también las encontramos en el clima mediterráneo.

Existen fenómenos de solifluxión. En el clima mediterráneo estos fenómenos bruscos de movimientos en masa se llaman frana. Se producen por la penetración del agua de las primeras lluvias en las grietas de desecación abiertas durante el verano, lo que provoca el empapamiento de las capas arcillosas en profundidad. Cuando estas se hacen plásticas, los niveles externos se deslizan en placas enteras.

Debido a la irregularidad pluviométrica los ríos mediterráneos tienden a ser anchos, y con varios canales de estiaje. Su lecho recuerda a los uadi. Las llanuras pantanosas necesitan de obras de drenaje para poder ser usadas para la agricultura (palude).

Referencias

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Otras fuentes de información

Notas