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Domingo Santa María González

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Domingo Santa María González
Presidente de Chile.
(Autor de la cita o dedicatoria)

Domingo Santa Maria González


Santiago de Chile, 4 de agosto de 1824

Santiago, 16 de junio de 1889

Político chileno.


Biografía

Hijo de Luis Santa María y Ana Josefa González Morandé.

Cursó sus estudios en el Instituto Nacional, dónde posteriormente fue profesor, y en la Universidad de Chile, donde obtuvo su título de abogado en 1847.

Su carrera política, marcada por su personalidad desbordante y autoritaria, se inició tempranamente. En 1847, contando veintitrés años, fue nombrado intendente de Colchagua, donde también estreno su habilidad para dar vuelta los resultados electorales, pero su excesiva intervención le costo el cargo de intendente.

Fuera de la intendencia, se convirtió en opositor de Manuel Montt Torres, no tanto por convicciones liberales (el era un autoritario de vieja cepa), sino por oportunismo político y deseos de venganza. Participo en los dos movimientos revolucionarios de 1851 y 1859 contra el gobierno. El fracaso de ambas experiencias le significó el destierro.

En 1862 regresó desde Europa en virtud de la amnistía dictada por José Joaquín Pérez Mascayano, en cuya administración ocupó las carteras de Hacienda y Justicia, Culto e Instrucción Pública. Al mismo tiempo, inició una breve carrera en el poder judicial, llegando a ministro de la Corte de Apelaciones.

Fue diputado entre 1858 y 1876, y en 1879 ocupó por vez primera un sillón en el Senado. El mismo año fue designado ministro de Relaciones Exteriores, de Interior, y de Guerra y Marina por el presidente Aníbal Pinto Garmendia, donde preparo adecuadamente su maquinaria electoral para ser elegido presidente.

En la elecciones presidenciales de 1881 su candidatura estuvo en peligro por la candidatura de Manuel Baquedano, pero con la ayuda de José Francisco Vergara Echevers, logro imponerse en el país, a lo que se sumo la renuncia de la candidatura del general Baquedano.

La elección se presento entonces sin lucha, y Santa Maria fue elegido presidente con 225 votos de un total de 305 electores.


Presidente de Chile

Su primer ministerio estuvo formado por:

La primera preocupación del ministerio y del presidente era el termino de la Guerra del Pacífico, pues si bien se había ocupado Lima, la lucha en la sierra continuaba. Se logro después de la batalla de Huamachuco hacer que Perú firmara el tratado de Ancón, en donde se cede Tarapacá, y Arica y Tacna temporalmente, hasta que un plebiscito decida su destino. Se firmo también el pacto de tregua con Bolivia el día 4 de abril de 1884, texto redactado por la propia mano de Santa Maria.

Cuando se acercaron las elecciones de diputados y un tercio de los senadores, el ministro del interior renunció. Este deseaba hacer valer su influencia para realizar una elección sin tantos excesos. Pero Santa Maria tenia como objetivo principal expulsar a todos los conservadores del parlamento, por lo que Vergara fue reemplazado por Balmaceda.

Los conservadores no presentaron lucha, excepto Carlos Walker Martínez, quien se presento como candidato a diputado. Pero como ya se dijo el presidente no iba a dejar a ningún conservador, por lo que ordeno realizar todos los fraudes posibles para evitarlo. Se estimaba el numero de sufragantes en 20.000 votos máximo, pero resultaron 34.000. Fue necesario enmendar el error en el escrutinio electoral, donde se leyeron papeletas falsas sin que la oposición pudiera hacer nada, al haber 200 soldados de infantería y 300 garroteros “protegiendo” el lugar.

En le resto del país no hubo lucha, pero algunos liberales descontentos con el gobierno lograron incluirse en las listas de este, además de los radicales, que después se pelearían con el presidente.

La lucha religiosa

Durante la presidencia de Pinto quedo vacante el arzobispado de Santiago. El presidente propuso al vaticano la candidatura de Francisco de Paula Taforó para arzobispo, según el derecho de patronato que se creía heredero de los reyes de España. Los ultramontanos hicieron que Roma rechazara a Taforo, por lo que el arzobispado quedo vació.

Santa Maria intento postular nuevamente a Taforó, pero seguía siendo resistido por el vaticano, que para encontrar una solución, envió a un enviado papal, el señor Del Frate.

Santa Maria lo recibió de forma cortes, pero al ver que se resistía a aceptar a su candidato a arzobispo, le envió sus pasaportes de vuelta y lo despidió con una nota de lo mas grosera. Ordeno al Ministro en Roma, Blest Gana, a cortar las relaciones con el vaticano.

No contento con esto, el presidente envió los proyectos de cementerios laicos, que eliminaba la reja que separaba a los católicos de los disidentes en los cementerios; la ley de matrimonio civil, que establecía que los matrimonios debían ser registrados ante un registro civil, sin necesariamente hacer el rito católico; y el registro civil, que remplazaba a las parriocas en el registro de nacimientos, matrimonios y defunciones.

Nuevos fraudes electorales

Políticamente, los ánimos estaban muy caldeados. El presidente se había peleado con los radicales y liberales sueltos (llamados también luminarias o disidentes), y los conservadores le odiaban. Por eso la intervención electoral de 1885 fue mucho mas difícil para el gobierno y violenta.

Los conservadores se pusieron en pie de lucha para resistir los fraudes, y se enfrentaron a los garroteros contratados por el gobierno resultando trifulcas en que resultaron muertos y heridos. Los excesos del gobierno llegaron al extremo de robar las papeletas de votación, que estaban siendo trasladadas al registro.

Últimos años de gobierno y candidatura de Balmaceda

Balmaceda renuncio al ministerio debido a un telegrama caído en poder de los opositores, que le mostraba interviniendo en la selección de los candidatos. Además el ministro era el candidato del presidente para sucederlo, así que después de ganar una interpelación, renuncio y su puesto fue ocupado por Ramón Barros Luco.

Barros Luco intento realizar una suerte de convención entre todos los grupos políticos excepto los conservadores: los liberales de gobierno, liberales sueltos, radicales y luminarias. Al fracasar el consenso renuncio y la cartera fue encargara a José Ignacio Vergara. La oposición, que alcanzo varios puestos en el parlamento a pesar de la descarada intervención, aplico como venganza a Santa Maria una de las armas mas peligrosas que le facultaba la constitución de 1833, el entorpecimiento de la ley de contribuciones, sin el cual el estado no podía funcionar.

Superado este evento con la ayuda de los nacionales, se proclamo las candidaturas de Balmaceda por los liberales de gobierno y nacionales, y José francisco Vergara por los radicales y liberales disidentes. Mas la candidatura de Balmaceda no encontró verdadera resistencia en el país y era aceptado en su mayor parte, por lo que Vergara renuncio a su candidatura.

Sin competencia, la elección se desarrollo sin atropellos, siendo elegido José Manuel Balmaceda como presidente de Chile.

Obra de Santa Maria

Gracias a las entradas producidas por el salitre, Santa Maria inicio un basto programa de obras publicas, abarcando principalmente el tema del ferrocarril, las cárceles, hospitales y las escuelas publicas (de 656 inicios de su periodo a 910 al dejarlo). También realizo cambios en la administración, reformo las oficinas de tesoro y contabilidad, de la planta y dotación de aduanas, y la que organizaba la Casa de Moneda.

Promulgo las leyes sobre formación de presupuestos y cuenta de inversión; la de garantías individuales; la de régimen interior, que cambio la administración de las municipalidades.

Durante su gobierno, la Araucania fue definitivamente anexada al territorio chileno.

Autorretrato

Difícilmente se puede retratar mejor la manera de ser de Domingo Santa Maria de la forma que lo hizo él mismo, en su carta autobiógrafa del que se extraen las secciones mas importantes:

“...Junto con Vicuña Mackenna, he sido uno de los hombres que ha levantado en Chile más admiradores incondicionales y los más fervorosos contradictores. Se me ha acusado de falta de línea, de doctrina, de versatilidad, de incoherencia en mis actos. Es cierto; he sido eso porque soy un hombre moderno y de sensibilidad, capaz de elevarme sobre las miserias del ambiente y sobreponerme a la política de círculo y de intrigas. Pero nadie ni el más enconado de mis enemigos puede acusarme con sinceridad de que no he trabajo, como el que más, por mi Chile, por elevarlo, por magnificarlo y colocarlo a la altura de gran nación que le reserva el destino y un porvenir cercano... “
“...El haber laicizado las instituciones de mi país, algún día lo agradecerá mi patria. En esto no he procedido ni con el odio del fanático ni con el estrecho criterio de un anticlerical; he visto más alto y con mayor amplitud de miras. El grado de ilustración y de cultura a que ha llegado Chile, merecía que las conciencias de mis ciudadanos fueran libertadas de prejuicios medievales. He combatido a la iglesia, y más que a la iglesia a la secta conservadora, porque ella representa en Chile, lo mismo que el partido de los beatos y pechoños, la rémora más considerable para el progreso moral del país...”
“...Se me ha llamado autoritario. Entiendo el ejercicio del poder como una voluntad fuerte, directora, creadora del orden y de los deberes de la ciudadanía. Esta ciudadanía tiene mucho de inconsciente todavía y es necesario dirigirla a palos. Y esto que reconozco que en este asunto hemos avanzado más que cualquier país de América. Entregar las urnas al rotaje y a la canalla, a las pasiones insanas de los partidos, con el sufragio universal encima, es el suicidio del gobernante, y no me suicidaré por una quimera. Veo bien y me impondré para gobernar con lo mejor y apoyaré cuanta ley liberal se presente para preparar el terreno de una futura democracia. Oiga bien: futura democracia...”
“...Se me ha llamado interventor. Lo soy. Pertenezco a la vieja escuela y si participo de la intervención es porque quiero un parlamento eficiente, disciplinado, que colabore en los afanes de bien público del gobierno. Tengo experiencias y sé a dónde voy. No puedo dejar a los teorizantes deshacer lo que hicieron Portales, Bulnes, Montt y Errázuriz...”
Precedido por:
Aníbal Pinto Garmendia
1876-1881
Presidente de Chile
1881-1886
Sucedido por:
José Manuel Balmaceda Fernández
1886-1891