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Discusión:Segunda República Española

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La Segunda República Española comienza en el 1931 y acaba en el 1936; en dicha página figura por error como fecha final 1939.


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Por mi parte, antes de hacer la corrección, prefiero dejar aquí el comentario, por si algún experto en historia me quiere contradecir: creo firmemente que el final de la segunda república es el año 1939, y no el 1936, como dice el comentario de más arriba; porque entiendo que un régimen está en vigor al menos mientras existe un gobierno legítimo (el de la república durante los años de guerra lo era) y un territorio bajo su soberanía. Si no hay opiniones en contra, en unos días lo vuelvo a como estaba. Juan Manuel 07:50 8 abr, 2004 (CEST)

Yo estoy plenamente de acuerdo contigo, Juan Manuel. Entiendo como tú que la vigencia de la II República no finaliza con el alzamiento si no con la pérdida de la guerra civil. Willy

No me había entretenido en mirarlo en las enciclopedias de historia. No había caído en que la república permanece hasta que el golpe de estado no se hace con el poder del gobierno, en este caso el 1 de abril de 1939 AFLastra 20:00 12 abr, 2004 (CEST)

[escribe] Fecha de finalización de la II República

Creo que puedo aportar un dato nuevo a la discusión. Se trataría de discutir que entendemos por II república. Cualquiera que se ponga a pensar un poco se dará cuenta de que no basta con que unos señores se autoprclamen gobierno de la II república para suponer que el sistema perdura. Si eso fuese así, tendríamos que concluir que la II república sobrevive hasta los años 70, perpetuándose sobre la base de un gobierno en el exilio. Pero ese gobierno en el exilio no tenía poder alguno sobre lo que pasaba en España (a la sazón, la dictadura de Franco). En este mismo orden de cosas, la pervivencia de la II república supone, al menos, el mantenimiento de la legalidad constitucional y de las garantías que de ella se derivan. ¿Cuando se pierde esta premisa?. Para contestar esta cuestión hay que retroceder algo en el tiempo. La II república se proclama en España el 14 de abril de 1931 mediante un procedimiento que, dicho sea sin ningún ánimo, es de dudosa legitimidad. Se trataría de aprovechar la ocasión de unas elecciones municipales en las que los republicanos obtienen la victoria en los centros urbanos. Pero la realidad es que, a grosso modo, en la primera fase de las elecciones, celebradas el 5 de abril, las fuerzas monárquicas obtienen 7 veces más concejales que las fuerzas republicanas. De hecho, sólo dos pueblos de la geografía española pasaron a ser controlados por los republicanos (uno en Valencia y otro en Granada). En la segunda fase, la historia se repite: los monarquicos obtienen 4 veces más concejales que los republicanos aunque, es cierto, el voto republicano se concentra en las grandes ciudades. En este contexto, el gobierno interpreta lo sucedido como muy favorable a los intereses republicanos y tremendamente pernicioso a los intereses monárquicos. Asimismo, las fuerzas republicanas son conocedoras de esta circunstancia y de la negativa del régimen a defender sus propias instituciones. Como consecuencia, las fuerzas republicanas convocaron manifestaciones que presentaron como de carácter espontáneo, con la clara finalidad de amedrentar a los monarquicos, que tenían aún muy presente lo sucedido en Rusia durante la revolución. Así, la monarquía y sus políticos se rindieron y entregaron el poder. En estas circunstancias, no es de extrañar que la república naciese como un régimen democrático pero también burgués. Las fuerzas de la izquierda interpretaron el advenimiento de la república como un paso intermedio hacia la revolución y, de hecho, se sublevaron contra la legalidad establecida en octubre del 34; so pretexto de la entrada en el gobierno de la CEDA, partido al que tildaban de fascista (adjetivo al menos de dudosa aceptación),pero que en las elecciones de 1933 había obtenido el apoyo mayoritario de los españoles (y no había entrado en el gobierno de Lerroux pero lo apoyaba). En febrero de 1936, los mismos que habían desafiado gravemente el orden constitucional en España, tras unas elecciones en las que lo menos que se puede decir es que se cometieron graves irregularidades (por parte de las izquierdas), acceden al gobierno, con el nombre de frente popular. A partir de ahí, la situación en España degenera con rapidez. La pervivencia de la II república, como ya dije, supone la pervivencia del orden constitucional, lo que es imposible si el gobierno no asume su obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes. De hecho, las constantes llamadas de la derecha en el parlamento a que el gobierno hiciese cumplir las leyes, eran recibidas con hilaridad y amenazas de muerte que, todos los sabenos, llegarían a consumarse. El mismo Prieto, el 1 de mayo, reconocía que la situación no podía continuar de aquella manera por que la sociedad era incapaz de soportarlo. Esto indica que la constitución era papel mojado y que, en consecuencia, el régimen había entrado ya en crisis. En ese contexto, se produce el pronunciamiento del 18 de julio que, dicho sea de paso, no tenía vocación de convertirse en una larga contienda. Este pronunciamiento, como es lógico, supone un duro golpe para el orden constitucional, que ya había entrado en barrena, pero ¿cual fue la reacción de un gobierno muy deslegitimado por su anterior incumplimiento de deberes. Podía haber optado, como se le vino pidiendo y como hizo el gobierno de la derecha en el 34, por defender el orden constitucional y defenderse del alzamiento. Ello no le hubiera resultado tarea imposible, por que el golpe había fracasado en Madrid y Barcelona, dos centros de vital importancia. Asimismo, hasta que el general franco organizó su célebre puente aéreo, la situación de los partidarios del alzamiento era poco menos que desesperada. Pero en lugar de ello, el deslegitimado gobierno del frente popular, tras algunos titubeos, opto por romper definitivamente con el régimen, rompiendo con la constitución, cediendo ante la revolución que tanto se le había pedido desde las filas de la (legítima) oposición que controlase y, a manera de refrendo de todo lo anterior, armando a las masas. En ese acto consciente del gobierno del frente popular es el que yo creo correcto poner el punto y final del régimen de la república; ya que, a partir de ese momento la situación es, por una parte, un alzamiento anticonstitucional y de quiebra con el sistema y, por la otra, una revolución de izquierdas también anticonstitucional y también de quiebra con el sistema. Nadie quedó en la defensa de la II república. Otra cuestión aparte y que, probablemente merezca un extenso debate es el hecho de que la España del frente popular y de la revolución proletaria se apropiese de la legitimidad republicana, que tanto había quebrado, con el fin de obtener unos réditos a nivel internacional. Esos réditos se concretarían en un apoyo internacional a su causa y en el soslayamiento de una intervención contrarrevolucionaria por parte de determinadas naciones europeas, a las que nada convenía este tipo de movimientos. A manera de conclusión, puedo decir que la fecha de finalización de la II república debería ser establecida en 1936 y, si me apuran, en el día concreto del 19 de julio.

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