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Discusión:Arquería

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Hola, Rafael. Quería decirte algo sobre la relación que establecías entre la estructura del acueducto de Los Milagros y la superposición de órdenes en la mezquita de Córdoba (Arquería). Creo que los procedimientos no son iguales. En Córdoba los arcos del orden superior sustentan la cubierta, no los soportes verticales. No hay pilares, sino columnas. Aunque los arcos del orden inferior pueden funcionar como entibo, creo que eso no basta para establecer un paralelo con el acueducto. Me remito a lo que afirma el autor de la clasificación de las arquerías, Alfonso Jiménez ("Problemas de los acueductos emeritenses", Habis 7, 1976, p. 285): "La condición necesaria y suficiente para que una arquería pertenezca al tipo 70 [el 'tipo Mérida'] es que los pilares mantengan su continuidad frente a los arcos, de tal manera que, si disminuyen de sección al pasar de un orden a otro, han de hacerlo progresivamente y no por medio de un releje... ...Los arcos, que no sostienen el specus, carecen de otra misión que la de evitar el pandeo de los pilares..."

Lo que sí recuerdo haber oído frecuentemente es que el bicromatismo de Los Milagros fue el inspirador del de la mezquita. Pero tampoco me lo creo mucho, porque recuerdo haber visto algún edificio carolingio en que aparecía el mismo juego de colores.

Un saludo afectuoso. Fernando Delgado Béjar, (Mi discusión) 03:03 8 jun, 2005 (CEST)

Réplica

Hola Fernando, me parece muy interesante la discusión que planteas sobre las arquerías de Mérida y Córdoba. Aunque la afirmación que yo coloqué está redactada con todas las precacuciones posibles (presumiblemente, imitar...) de ninguna manera hablo de que sean exactamente iguales. Son muchos los autores que han establecido esta relación, si bien nunca demostrada. Ahí van algunas citas al respecto:
  • Los musulmanes copiarán en mezquita de Córdoba la solución de entibar los pilares mediante arquerías. PALOMERO PÁRAMO, Jesús.- Historia del Arte, Sevilla, 2003. (página 90, pie de foto del Acueducto de Los Milagros).
  • Pero hay formas en la Mezquita que derivan en mayor o menor grado de otras de la arquitectura imperial romana, como el sistema de dobles arcos superpuestos, inspirado en estructuras similares de obras de ingeniería romanas. El ejemplo más divulgado en relación a esto es el del acueducto romano de Los Milagros. ALCÁTARA BAENA, M.D.- La Mezquita-Catedral de Córdoba. Córdoba 1986. Página 31.
  • La estructura descrita de las arquerías con los dobles arcos superpuestos del oratorio andaluz, a la que se debe su original belleza y personalidad inconfundible en la arquitectura medieval, debió inspirarse en otras análogas de ingeniería romana, acueductos y aljibes, en las que el problema constructivo a resolver era semejante. El ejemplo más conocido, y no pocas veces invocado, es el de algunos acueductos, como el de Los Milagros, en Mérida. TORRES BALBÁS, Leopoldo, en España Musulmana, tomo V de la Historia de España de Menéndez Pidal. Madrid, 1982. Página 363.
Los musulmanes apenas tenían tradición arquitectónica cuando se establecieron en la península y, como en otros lugares, imitaron la de culturas anteriores. En nuestro caso la cercanía de Mérida induce a pensar que imitaron esa solución constructiva. Y también no solo el bicromatismo, sino la alternancia de materiales (ladrillo-piedra). Naturalmente esta alternacia se encuentra en otros edificios medievales (no solo en la capilla palatina de Aquisgrán) porque los romanos lo pusieron en práctica en otras partes del imperio y es natural pensar que los imitasen en otros lugares.
En cuanto al alzado de la Mezquita se da la superposición de pilares sobre las columnas. Son los pilares los que sostienen el peso de la cubierta, pero también el specus que flanquea cada una de las cubiertas a dos aguas con que están techadas cada una de las naves, contituyendo un auténtico acueducto, si bien para aguas de la lluvia, conduciéndolas a una gárgolas que vierten al patio o al exterior.
Perdona si me he enrollado; siempre que el tema me apasiona lo hago, pero tampoco quiero ocupar en exceso tu valioso tiempo.
Resumiendo, si no te parece bien la afirmación la borras y ya está, aunque yo creo que establecer relaciones, aun no completamente probadas, enriquece un artículo enciclopédico.
Por otra parte, tal vez sería conveniente trasladar esta discusión a la del artículo, para que esté abierto a más aportaciones o para que complemente al propia artículo.
Un afectuoso saludo, Rafaelji, (buzón) 10:45 8 jun, 2005 (CEST)

Contrarréplica 1

Hola, Rafael. Ponte el casco,que vuelvo a la carga. Te agradezco mucho tu respuesta y que hayas aceptado debatir estas cosillas. Me gusta discutir y aprendo mucho así. En cuanto al valor de mi tiempo, lo tiene porque dispongo del suficiente para dedicarlo a estas cosas. Si mi tiempo sirviera solo para convertirlo en dinero, se me amargaría la vida bastante.

Como hace años que no visito la mezquita, todo lo que pueda decir se basa en fotografías, pocas, que he encontrado por ahí. De todas formas he logrado ver por lo menos una imagen de cada una de las cuatro fases de la sala de oración. Estoy de acuerdo contigo en que hay elementos comunes con Los Milagros: los arcos del orden inferior tienen una misión de entibo semejante. Tambien es indiscutible la alternancia de materiales (solamente de colores en la amplicación de Almanzor).

Sigo, en cambio, defendiendo a capa y espada la diferencia estructural. Los pilares de Los Milagros reciben la carga del canal directamente, no a través de los arcos, ya que lo hacen por encima del nivel del extradós de la clave de los arcos. Así, incluso los arcos superiores son de entibo. Funcionan más como arbotantes que como verdaderos arcos. En cambio, en la mezquita la descarga se produce sobre los arcos y estos transmiten la fuerza a los pilares, con sus empujes oblicuos, que en Los Milagros no existen, pues se transmiten perpendicularmente al canal.

He sustituido la foto de Arquería por otra en la que creo que esto se ve un poco mejor. Hubiera querido mandarte un esquema de A. Jiménez que lo deja todo muy claro. Creía que era posible mandar correos electrónicos a través de la enciclopedia, pero cuando lo he ido a intentar he comprobado que no se puede o no sé hacerlo.

Ya Almagro Basch, en su Mérida, guía de la ciudad y de sus monumentos, cuya primera edición es anterior a 1961 decía de Los Milagros: "Lo forma una serie de altísimos pilares ligados mediante arcos de distintas alturas." De la misma manera parece entender Palomero el acueducto, pero debe de referirse solo a los arcos inferiores en el caso de Córdoba. De todas formas, en una publicación de ese tipo no se puede entrar en demasiadas precisiones y menos en un pie de foto.

En cuanto a Alcántara Baena, que creo que en realidad es Mª Dolores Baena Alcántara, autora de una guía de la mezquita, es evidente que sigue casi al pie de la letra a Torres Balbás. Torres Balbás escribió el texto que citas a mediados de los años 50 y evidentemente no podía conocer los dos artículos en que Jiménez hace su clasificación de las arquerías. No parece que piense en absoluto en distintas estructuras en las arquerías. Si uno no hubiera visto Los Milagros podría perfectamente creer que hablaba de una arquería como la de Segovia.

El criterio de A. Jiménez me parece muy acertado y ha sido aceptado de forma generalizada por el mundillo de la arqueología. De hecho es un arquitecto con amplia experiencia en restauración de todo tipo de edificios históricos, romanos incluidos. Incluso es posible, aunque no tengo seguridad, que haya intervenido en el propio acueducto de Los Milagros.

En cuanto a la posible inspiración del arquitecto de la mezquita inicial de Abderramán I en Los Milagros, no es posible demostrar que algo no ocurrió. Si hubo tal inspiración, el arquitecto musulmán la administró de forma refinada y llena de imaginación. Inspirarse en un mamotreto todo robustez y volumen para conseguir el efecto de una cubierta flotante supone auténtica genialidad. Por eso siempre he tendido a dudar de esa influencia. Pasar de unas verdugadas de ladrillo entre los sillares a alternar dovelas de distintos materiales y colores es un salto gigantesco. Además no es pequeña cosa invertir el orden habitual de grosores en columnas y pilares hasta conseguir que estos parezcan colgar de la cubierta. Es el refinamiento y la exquisitez versus la pesada bota legionaria.

La alternancia de verdugadas de ladrillo con hiladas de sillares para recubrir el hormigón no creo que se dé en otro lugar que Mérida. Lo que sí recuerdo es el ladrillo alternando con el opus reticulatum sobre hormigón (algún edificio en Ostia y algo también en la villa de Adriano en Tívoli: habrá más, supongo). Así que tampoco estoy muy seguro de que los francos se inspiraran en obras romanas.

En ningún momento me he planteado quitar tu alusión a Córdoba de Arquería. Si he intentado discutir contigo ha sido para exponerte mis objeciones y no caer en el autismo a que me puede llevar el "vicio solitario" de la enciclopedia. Es más, lo que me gustaría es que accedieras a añadir al artículo un apartado final sobre pervivencias seguras o posibles de las arquerías romanas en la arquitectura posterior. Yo no me veo capaz de hacerlo y sería un final redondo para el artículo. Por otra parte, yo no estoy contento del todo con lo que he escrito y en los próximos días voy a pasarle un poco la lima a la página.

Me ha interesado mucho lo de los desagües de las cubiertas de la mezquita. Es una cosa en la que jamás se me había ocurrido pensar. ¿Por qué no lo incluyes en Mezquita de Córdoba?

¿Para pasar la discusión al artículo se copian los textos sin más allí?

En fin, Rafael, me he despachado a gusto. Le tengo afición a la conversación y se me nota. Un saludo afectuoso. Fernando Delgado Béjar, (Mi discusión) 03:54 9 jun, 2005 (CEST)

Réplica 2

Hola amigo. Te escribo a vuelapluma, y sin tener a mano las fuentes, para que no decaiga la fiesta.
En la medida de lo posible te iré contestando párrafo a párrafo para no perder el hilo.
Yo también aprendo mucho así y naturalmente no me refería a dinero cuando aludí a ocupar tu tiempo. Hay por ejemplo mucho trabajo que hacer aquí y tus aportaciones, como las de tantos de la EL, son generosas y valiosísimas.
Con respecto a la ampliación de Almanzor ( la última, fines des siglo X) no dejé claro que la alternancia de dovelas era exclusviamente bicrómatica porque me parecía irrelevante para el asunto que estábamos tratando.
No soy arquitecto y es imposible que yo pueda cuestionar lo que un especialista tan reputado como Alfondo Jiménez afirme. No conozco el trabajo de él al que aludes publicado en Habis. Así que doble motivo para no poder contradecirlo. No obstante, dudo mucho que el specus de Mérida se opoye directamente sobre los pilares; o dicho de otro modo, si se quitase el arco superior (es decir, si este fuese exclusivamente de entibo) el specus se hundiría, a menos que el tramo que va de un pilar a otro fuese de una pieza cosa que creo no ocurre en Los Milagros (aunque tampoco lo puedo afirmar porque la foto que tengo a mano no está muy clara). Si esto fuese así nos encontraríamos con un sistema arquitrabado, como el que utilizaban egipcios o griegos, para lo cual es necesario largas piezas. En fin que creo que esos arcos son de soporte y que desvían el peso de la conducción hacia los pilares, aunque éstos reciban también directamente parte de su peso. O sea, igual que en la mezquita se da una combinación de sistema abovedado y arquitrabado. Combinación muy frecuente en los romanos. Por otra parte los arbotantes son también un tipo de arco.
Bienvenido el esquema de A. Jiménez. Es verdad que se pueden enviar correos a los colaboradores de la EL, pero esa función, como otras, no funciona estos días. Me lo puedes enviar a esta dirección de correo electrónico: rajial2005@gmail.com
De Palomero he puesto lo del pie de foto para ahorrar tiempo, pero tiene otras referencias en el libro tanto en el apartado de Mérida como en el de Córdoba. Palomero es una persona que creo muy puesta al día en estas cuestiones y me sorprendería que se hubiese basado solo en Torres Balbás dada la antigüedad del texto, no obstante, mantenido en la edición de 1982, es decir, posterior al trabajo de Jiménez. Pero insisto en que yo hablo de parecidos no de estructuras exactamente iguales.
En cuanto a lo Lola Baena tienes razón, es amiga mía pero escribí mal el nombre, igual que te ha ocurrido cuando me has llamado Miguel.
Si algo hay que destacar de original en el arte islámico es su refinamiento. Tienen pocas creaciones originales, pero tomando elementos de otras culturas los llevaron al máximo de refinamiento. Algunos ejemplos: el arco de herradura, los sistemas de canalización (también tomados de los romanos), las cúpulas... por lo tanto, no es extraño que refinaran la alternancia de dovelas de Mérida, máxime teniendo en cuenta que esto es un acueducto, una obra funcional, de ingeniería y lo otro es el oratorio de su mezquita más importante en España. Hay muchos más ejemplos de alternancia de dovelas en edificios romanos; ahora no tengo aquí la lista pero prometo hacértela llegar.
Es un honor para mí el que me ofrezcas terminar el artículo con las pervivencias romanas; intentaré hacerlo aunque creo que tú estás más capacitado para llevarlo a cabo y el artículo quedaría más compacto y homogéneo.
Puedo incluir lo de los desagües de la mezquita. Si no lo he hecho es porque siempre tengo la esperanza de que otros colaboradores vayan ampliando los artículos (en fin, una manía mía).
Efectivamente para pasar la discusión basta con cortar y pegar.
Ha sido un placer. Recibe un afectuoso saludo.--Rafaelji, (buzón)

Contrarréplica 2

Hola, Rafael. En primer lugar me disculpo por la confusión de arcángeles. Eso, si se trata de Córdoba, puede ser grave. La verdad es que cuando te escribí por última vez tenía en mente al arcángel Romero S., a quien tenía que escribir también una cosita. "Perdoooonaaaa a tu pueeeeblooooo, seeeeñoooooor..." Yo confieso mi pecado, hago propósito de la enmienda y prometo cumplir la penitencia que me sea impuesta, amén.

Me he tomado un poco de tiempo, en parte porque he estado fuera, en parte porque quería reflexionar un poco para ver los puntos de acuerdo que tengo con tus afirmaciones y revisar las mías.

Admito que los arcos del orden superior de Mérida, como son solidarios con la estructura que media entre ellos y el canal, tienen que tener una función de sostén. De todas formas, aunque mis conocimientos no llegan para tener una idea clara del reparto de fuerzas, pienso que, por el hecho de que el canal descargue sobre los pilares por encima de la altura máxima de los arcos, estos últimos tienen una función secundaria. El canal era de una sola pieza: no te extrañes por eso. Se trata de una construcción de hormigón revestido. No sé si la caja del canal tuvo una estructura lo suficientemente robusta como para ser autoportante. Las dos reconstrucciones que he visto son muy distintas: la del esquema de Jiménez parece relativamente ligera; otra, de Fernández Casado, es más robusta.

Tengo que reconocer que he interpretado equivocadamente el texto de Jiménez que te citaba en el primer tranco de esta discusión. Llevado por una convicción demasiado sólida, llegué a traicionar el texto por la simple inclusión de dos comas: donde yo escribía "...Los arcos, que no sostienen el specus, carecen de otra misión que la de evitar el pandeo de los pilares..." debería haber escrito: "...Los arcos que no sostienen el specus carecen de otra misión que la de evitar el pandeo de los pilares..." Dos comas hacen que el texto varíe mucho.

En lo que estoy de acuerdo sin dudas es en que los arcos inferiores de la mezquita la función es de entibo como en los de Los Milagros. No lo estoy en que ambas soluciones estructurales sean semejantes. Incluso me atrevería a decir que la solución de la arquería superior de Córdoba se aproxima más que otra cosa a la arquería de Segovia. Veo las siguientes coincidencias:

  • Los soportes verticales son "telescópicos", aunque en Córdoba lo sean de forma inversa a los de Segovia (inmensa originalidad, audacia y pericia técnica).
  • En ambos casos (me refiero al orden superior de Segovia) los arcos se enjarjan entre sí. En alguna sección de la mezquita comparten solo el salmer como en Segovia; en otra u otras las roscas de los arcos no se independizan hasta la altura del riñón. Se forma así lo que Palomero, con su lenguaje florido, llama "el palmeral de columnas".

A veces una afirmación atractiva tiene éxito gracias a la autoridad de quien la hace. Tengo idea de que todo esto sale de Gómez Moreno, aunque no puedo comprobarlo porque no tengo a mi alcance el tercer tomo de Ars Hispaniae. Si es así, no tiene nada de extraño que haya rebotado a discípulos suyos, como Torres Balbás y Hernández Díaz y de ellos a otras generaciones, como la de Palomero, que es la mía, por cierto (por no menos cierto, Torres Balbás no es responsable, si la hubo, de la revisión que tú citabas del tomo V de la historia de Menéndez Pidal: en esos momentos hacía ya más de 20 años que una moto lo había llevado al otro mundo).

Suele ocurrir que las afirmaciones de este tipo tienen fortuna y se convierten en axiomas que nadie discute, con lo que se cierra el paso a muchas preguntas. No sé si alguien habrá investigado las influencias de la arquitectura bizantina en el arte cordobés. Tampoco sé si se conoce algo sobre los arquitectos de la mezquita, especialmente de la primera fase. ¿Procedían de la población norteafricana inical? ¿Procedían de oriente y conocían la arquitectura bizantina y los restos de los edificios helenísticos? Son preguntas que me hago desde la ignorancia porque no sé qué se sabe de estos asuntos. Cuando se acababa el Imperio Romano de occidente, en el de oriente se usaba con frecuencia la alternancia ladrillo-piedra. En el ábside de San Vital de Ravenna hay tres arcos que se enjarjan de una forma no muy distinta a la de Córdoba...

Esquema provisional arquería.png

Por último hay un tercer tipo de arquería en los acueductos romanos que creo que nos puede poner bastante de acuerdo. Se da, por ejemplo, en el que llaman "acueducto II" de Almuñécar. En la zona más profunda de la arquería, que es del tipo Segovia, en los tres vanos más altos se construyen refuerzos formados por arcos de entibo sobre pilastras. Es algo parecido al esquema que incluyo, aunque no igual. No puedo poner el esquema auténtico por lo del copyright. Para mí esa es la solución de Córdoba: un esquema híbrido.

En cuanto a lo de la pervivencia de las estructuras de arquerías romanas en la arquitectura posterior, me declaro incapaz de hacerlo: ni tengo conocimientos ni bibliografía para aprender sobre ello. Si tú lo haces, te lo agradeceré mucho (no es una invitación, sino un ruego).

En fin, creo que ya he agotado mis argumentos. Un saludo afectuoso. Fernando Delgado Béjar, (Mi discusión) 23:45 12 jun, 2005 (CEST)

Réplica 3

Nada de pedir disculpas por la arcangélica confusión. Es solo un lapsus similar al que yo tuve con Lola Baena. Así que no es necesario que pidas perdón ni te flageles :-)
Acabo de ver otra foto del acueducto de Los Milagros aquí http://www.artehistoria.com/historia/obras/8313.htm
y más bien parece que el specus descansa antes sobre los arcos que sobre los pilares, a los cuales transmiten el peso precisamente esos arcos; hay una especie de muro entre specus-arco-pilar, como en la Mezquita. Por cierto que en esa misma página web hacen la idéntica afirmación (incluso más rotunda) que la que hice yo en el artículo. Si el canal es de una pieza, pero de hormigón, no garantiza que no se produzca pandeo, porque para nada ese hormigón romano es similar a nuestro hormigón con hierro pretensado. Aunque es cierto que desconozco la luz de esos arcos, es decir, la distancia entre pilar y pilar, parece muy grande. Por la misma razón, tampoco tengo claro si los pilares de Mérida son telescópicos o no, pero lo parecen.
Efectivamente en Córdoba son telescópicos a la inversa, es una reínterpretación islámica que tiene sus razones de ser: a) permiten reaprovechar materiales (columnas romanas, visigóticas) b) dan mayor amplitud al haram que si los pilares fueran abajo y las columnas arriba (y sabes: el palmeral). El enjarjamiento da más consistencia a esta audacia.
Naturalmente Torres Balbás no es responsable de algo escrito mucho después de su muerte, pero sí los editores del libro manteniendo su reputada opinión. De todas formas te cito algo más reciente: "Gómez-Moreno, Torres Balbás y Chueca ven en el acueducto de Los Milagros de Mérida un precedente de la mezquita de Córdoba. Torres Balbás ha insistido a menudo en lo que debían los constructores islámicos a los romanos; no cabe duda de que los árabes conocían bien la arquitectura romana desde su paso por el norte de África camino de España". Es de Rafael Moneo en la Revista Arquitectura septiembre-octubre de 1985. (perdona que las citas no las haga debidamente, es que no sale la caja de edición y todo se complica; además que me perdone también Abu por utilizar las comillas inglesas por la misma razón).
Desconozco si hay estudios sobre la influencia de la arquitectura bizantina en la hispano-musulmana, pero dudo que la hubiera cuando se comenzó la mezquita de Córdoba (siglo VIII), pues el imperio bizantino aún no había caído en manos islámicas. Dificilmente San Vital de Rávena pudo influir en Córdoba: aunque obra bizantina del siglo VI, se encuentra en el norte de Italia, lugar al que no tuvieron acceso los musulmanes. Vale más pensar en la influencia romana en Siria (zona si conquistada tempranamente por los árabes), en el norte de África e incluso en la misma Hispania (más lógico).
Con respecto a la alternancia de dovelas en el arte romano ahí van algunos ejemplos no orientales, como ya te prometí:
  • Casa del Citarista (Pompeya)
  • Palacio de Tréveris (Alemania)
  • Termas de Arlés (Francia)
  • Acueducto y baptisterio de Fréjus, Var, (Francia)
  • Acueducto de Arcueil, Sena, (Francia)
  • Torres del recinto galorromano de Senlis, Oise, (Francia)
  • Torre de Vésone, Perigueux, Dordoña (Francia).
Desconozco quienes fueron los arquitectos del inicio de la mezquita y creo que se sabe poco sobre ellos.
Estoy a la espera de que me remitas el artículo de A. Jiménez.
Juegas con ventaja: llevo dos semanas sin escáner y no te puedo replicar con croquis tan buenos como el que tú me pones.

Recibe un cordial abrazo,Rafaelji, (buzón)

Intervención de Antemi

Saludos, Rafael y Fernando. Soy Antonio (usuario AnTeMi de Wikipedia) que, atendiendo el ruego de Lourdes Cardenal, me he prestado a compartir opiniones con vosotros sobre el debatido tema de las arquerías. Me comprometí antes de saber de qué se trataba, lo que ha de interpretarse como un simple gesto de total disposición hacia Lourdes y hacia vosotros, y no como un pedante autoconvencimiento de dominio de la materia por mi parte, pues, insisto, desconocía el fondo de la cuestión. Ahora que he leído vuestras alternativas exposiciones, doctas, documentadas y nada erráticas, no es que esté disuadido propiamente de haber aceptado, pero sí persuadido de que no va a ser mucho más lo que yo pueda aportar. En todo caso haré algunos improvisados comentarios.

Sin perjuicio de las afinidades que puedan encontrarse entre la utilización y diseño de las arquerías del acueducto de los Milagros y las de la Mezquita de Córdoba, es obvio que ambos proyectos son esencialmente diferentes; mientras que el acueducto es una obra civil de pura ingeniería, algo así como una máquina de transportar agua, la mezquita responde a la más genuina de las realizaciones arquitectónicas. Por ello, aunque se utilicen los mismos mecanismos constructivos –arcos y pilares– el papel que se les encomienda en una u otra obra no es idéntico.

En el acueducto todo es funcional, si bien con alguna concesión a la estética que en modo alguno está reñida con el desempeño de la función. Aunque las obras se ejecutan de los cimiento a la coronación, el análisis del problema y el proyecto de su solución se realiza a la inversa: así voy a exponerlo. En este caso se trata de canalizar el agua desde el punto de captación hasta el de consumo, habiendo de discurrir con una pendiente uniforme aunque para ello sea preciso salvar una profunda depresión del terreno.

Lo primero es garantizar la estanquidad del canal, pues, de otra forma, no sólo se perdería el agua, sino que en una fábrica como la emeritense de hormigón bastardo podría ocasionar su ruina por disolución y lavado del aglomerante. Al no disponer de tuberías ensambladas como ahora, el canal o «specus» debía recibir un tratamiento continuo a base de un mortero de cemento y cal con acabado bruñido que impermeabilizaba el lecho y favorecía el fluir del agua. Esta canalización no constituida por piezas autoportantes sino ejecutada «in situ» en hormigón en masa ( no armado) no era capaz de sustentarse entre los apoyos que pudieran prestarle las cabezas de los pilares, por lo que debía descansar sobre un soporte estructural adecuado, en este caso los propios arcos y el relleno de sus senos. La primera conclusión se refiere, pues, al comportamiento de los arcos cimeros que trabajaban como tales, es decir, como elementos estructurales recipientes de las cargas superiores no sólo gravitatorias, sino dinámicas producidas por las alteraciones en el flujo del agua o sus turbulencias, y que trasmitían de la forma consabida a las pilastras sobre las que volteaban. A su vez estas pilastras transmitían las acciones recibidas de los arcos hasta el terreno en el que se disipan.

Pero aquí surgía un nuevo problema: el de la esbeltez y su consiguiente flexopandeo. La esbeltez (relación entre la longitud de la barra –viga o pilar– y el ancho o el canto de su sección, si se trata de una pieza prismática, o la relación entre la longitud y el diámetro, en el caso de piezas cilíndricas) determina una proporcional inestabilidad a la compresión. Dicho llanamente, un tallo muy fino en posición vertical escasamente soporta su propio peso, por lo que cimbrea, y menos aún es capaz de aguantar un carga en su extremo. Pero la esbeltez no siempre se puede corregir: en el caso de nuestro acueducto la longitud de los pilares no es discrecional sino impuesta por la topografía, y la sección de los mismos no puede aumentarse exageradamente porque sería contraproducente al incrementar el peso propio de la estructura, además de incidir en el coste final. La solución radica en minorar la «luz libre» de pandeo, esto es, no la longitud total sino la longitud entre anclajes que impidan el flexopandeo. Esta es la misión que tienen encomendada los arcos intermedios.

Merece la pena reflexionar un poco sobre estos arcos. No funcionan como verdaderos arcos, pues no soportan cargas verticales que deban trasmitir a los apoyos sirviéndose del efecto de su curvatura; más bien lo que hacen es recibir las cargas horizontales que pudieran producirse por el eventual desplazamiento de un pilar (por pandeo, sismicidad u otras causas) y trasmitirlo por compresión al pilar contiguo y, si es necesario, al siguiente, de forma que colabore en la estabilización todo el conjunto estructural. Se encargan, pues, de conseguir que toda la arquería trabaje solidariamente evitando los desplazamientos independientes de cada una de sus piezas. Por otra parte, ni siquiera puede decirse con propiedad que se trate de verdaderos arcos, pues son muy rebajados y presentan el trasdós plano y horizontal. Yo diría que se asemejan a dinteles acartelados, es decir, piezas de sección recrecida en sus extremos para mejorar el empotramiento y robustecer su sección. Por esto mismo, no me parece muy ajustado hablar de tres órdenes de arcadas; opino que, dada la continuidad ininterrumpida de los pilares y las marcadas diferencias funcionales y formales de los arcos superiores y los intermedios, se trata de un solo orden con un fraccionamiento de los vanos por las piezas de trabazón. Muy diferente es el caso de Segovia o el de las Ferreres de Tarragona donde puede hablarse de dos órdenes de arcadas con total legitimidad.

¿Y qué sucede en la Mezquita de Córdoba? Pues tratando de abreviar (tengo la impresión de que me estoy extendiendo vanamente), varias cosas:

Que es una obra posterior a la romana y que por secuencia temporal y proximidad geográfica pudo verse influenciada por ésta, aunque tampoco necesaria y profundamente. Personalmente pienso, y a este título personal lo indico, que buscar en el mecanicismo hidráulico de los Milagros la inspiración para proyectar un espacio de espiritualidad religiosa es un poco forzado. Tres suelen ser las semejanzas que apuntan quienes las encuentran entre ambas obras: la alternancia cromática y de materiales en el dovelaje de los arcos de la mezquita en similitud con el recubrimiento superficial del acueducto, el empleo de arcos para prevención de pandeos o desplazamientos horizontales de pilares y columnas, y el hecho de que, en uno y otro caso, la coronación de las arquerías se vea convertida en specus por el flujo ocasional o continuado del agua.

Este último aspecto señalado por Torres Balbás no pasa, a mi juicio, de pura anécdota casi jocosa. En efecto, la sucesión de cubiertas a dos aguas de la mezquita produce una serie de limahoyas en las que se recoge el agua pluvial de los faldones adyacentes como cualquier canalón lo hace con su correspondiente tejado. Estas limas se corresponden casualmente con las líneas de de las arcadas pero no dependen de éstas para su sustento como en el caso del acueducto. Basta pensar que un canalón ordinario sólo se fija al alero con unas simples grapas o abrazaderas y resulta disparatado pretender que las arquerías de la mezquita cumplen función de soportes de tales canalones. No es sino un ingenioso e imaginativo juego de búsqueda de similitudes con base en el agua corriente.

El aspecto ornamental confiado a la alternancia entre sillería y ladrillo en los arcos de herradura no tiene por qué hacerse derivar del parejo tratamiento otorgado al acueducto, pues existen múltiples ejemplos de esta práctica. No puede asegurarse donde se encuentra el origen de tal composición.

En cuanto a la utilización de arcos superpuestos para paliar los efectos de la esbeltez de piezas muy prolongadas bien pudiera ser que los Milagros sirvieran de ejemplo para los constructores de la mezquita, aunque no se precisa creer en tal influencia como única explicación. Lo que antes he comentado sobre la esbeltez, el flexopandeo y la forma de evitarlo es todo bastante intuitivo. Los musulmanes cordobeses se encontraron con unas columnas ya dimensionadas que reutilizaron y, estimando escasa su altura y queriendo elevar la cubrición de aquellos espacios, debieron proponerse izar nuevos soportes sobre los ya existentes y no desdeñables. No hay que ser un experto calculista para advertir de inmediato la inestabilidad de una pareja de soportes en la que la basa del superior descansa libre y directamente sobre el cimacio del inferior. Al menor empuje lateral se perdería el precario equilibrio del conjunto. Es casi evidente, sin haber conocido el acueducto de los Milagros, que la solución se alcanza arriostrando los dobles soportes mediante arcos. Todo ello con independencia de aspectos compositivos arquitectónicos, como la apariencia efectista de la utilización de arcos de herradura en la arcada inferior y de medio punto en la superior, de gravitar pilares de mediana sección sobre columnas de fuste estilizado, etc.

En fin, que es muy lícito parangonar la mezquita con el acueducto, aunque puede haber explicación para todo sin acudir a este artificio que, por otra parte, no sabremos si se dio realmente o es producto de esta especie de exégetas arquitectónicos que son los analistas posteriores.

Con toda cordialidad, Antonio.


Hola, Antonio. Gracias por tus observaciones, precisas y claramente expuestas. Han sido muy esclarecedoras. Me ha interesado muy especialmente la explicación del funcionamiento del conjunto formado por las cabezas de los pilares, los arcos superiores y el canal de la conducción.
Solo querría hacerte una observación sobre las tuberías: los romanos conocían y utilizaban tubos de cerámica, de piezas de piedra horadadas machihembradas y de plomo. Si rehuyen su uso es por razones técnicas en parte, pero fundamentalemte por motivos económicos, según parece.
Los tubos de cerámica no sirven para grandes conducciones por su fragilidad. Las "tuberías" de piedra son muy rudimentarias y exageradamente pesadas. Los tubos de plomo, que sí serían funcionales (ya en el siglo XIX se pusieron a prueba réplicas de tubos de este tipo con buenos resultados), aparte del costo de fabricación, plantean unos problemas muy graves de transporte. En consecuencia, los técnicos romanos solo usaban tubos cuando no tenían más remedio, es decir, cuando su costo era más ajustado que el de cualquier otro sistema.
Por ejemplo, hay varios kilómetros de tubería de piedra en el tramo final del acueducto de Cádiz, en una zona en que la conducción discurre por la playa casi al nivel del mar. Allí es imposible mantener una pendiente adecuada para la conducción por gravedad. En cuanto a tuberías de plomo, hay obras importantísimas, como las de los sifones de los acueductos que abastecían a la antigua Lyon.
En fin, gracias de nuevo. Un saludo afectuoso. Fernando Delgado Béjar, (Mi discusión) 22:11 14 jun, 2005 (CEST)

Aunque ya he agradecido a Antemi su generosa colaboración en su página de discusión de la wiki.es, quiero dejar plasmado mi agradecimiento también aquí.
Mañana organizaré esta discusión un poco dividiéndola en secciones y naturalmente volveré a la carga cuando reciba la respuesta de Fernando (y el susodicho artículo de Habis) :-) Rafaelji, (buzón)

Contrarréplica 3

Amigo Rafael, visto lo visto y leído lo leído, creo que procede hacer unas penúltimas observaciones y resumir algunas de las conclusiones que he ido extrayendo de todo el debate.

  • Lo dicho por Antonio sobre el papel de los arcos superiores de Los Milagros en relación con el canal me afirma en lo que ya había ido viendo anteriormente con tu ayuda: los arcos a que me refiero no tienen más remedio que sostener parte del peso del canal. No me parece menos cierto que es relevante desde el punto de vista estructural el hecho de que los pilares rebasen la línea de impostas de los arcos y alcancen la propia caja de la conducción.
  • También me parece relevante lo que dice Antonio sobre el presunto canal de acueducto que, según decías, era soportado por las arquerías de Córdoba. Si todo se reduce a las canales de las limahoyas de la cubierta, el asunto pierde todo su interés. Si Torres Balbás hacía alguna afirmación en ese sentido, hay que ponerla a la cuenta del manto «literario» que envuelve todo este asunto (junto con los palmerales, oasis, etc.).
  • La cita de tu tocayo Moneo que transcribes no hace otra cosa que corroborar lo que he afirmado antes sobre la transmisión de los tópicos. Al fin y al cabo, lo único que aporta es la autoridad de los historiadores del arte que hemos mencionado ya una y otra vez (Moneo incorpora a Fernando Chueca Goitia, de quien yo no me había acordado antes). Observa, por favor, que el texto citado no aporta ningún argumento interno, estructural, propiamente arquitectónico, en apoyo de lo que se dice. Solo cita los nombres de costumbre. En consecuencia, te agradezco la cita porque, en este caso, has trabajado para mí ;-).

Creo que ya es momento de formular mis conclusiones provisionales sobre el asunto que me llevó a iniciar esta discusión, a saber, tu afirmación de que «presumiblemente el arte hispano-musulmán imita este sistema [el de Los Milagros] en la construcción de la Mezquita de Córdoba»:

  • La mezquita utiliza arcos de entibo (los inferiores) de función similar a los de Mérida. Que sean de herradura o de medio punto me parece irrelevante desde el punto de vista estructural.
  • Los soportes verticales de la mezquita, telescópicos inversos, que combinan columnas con pilares, nada tienen que ver con los muy robustos no telescópicos de Los Milagros. Estos últimos además alcanzan una altura mayor que la de la clave de los arcos superiores. La historia del edificio muestra que, aunque cayó la mayoría de los arcos de la obra, los pilares se mantuvieron en pie gracias a su propia resistencia. ¿Imaginas qué ocurriría en la mezquita si derribamos los arcos de entibo? ¡Miedo me da pensarlo!
  • Los arcos superiores de Córdoba tienen que ver estructuralmente con el "tipo Segovia", ya que se enjarjan entre sí. Por el contrario, en Mérida los arcos superiores son independientes y aparecen separados por la parte superior de los pilares.
  • Existe en las arquerías de acueductos romanos una solución mixta que es la del llamado "acueducto II" de Almuñécar. En ella una estructura "Segovia" recibe arcos de entibo en los vanos de mayor altura. Esta solución también está atestiguada en el norte de África, por ejemplo, en una gran arquería del acueducto de Cherchell (Argelia), que abastecía a la antigua Caesarea mauritana. Esta solución es la más parecida a la de Córdoba, a mi juicio.
  • La arquitectura hispanomusulmana es ecléctica en cuanto a los elementos que emplea, que son, por lo menos, romanos y visigodos. No me parece probable que, por muy poderosa que sea la impresión producida por Los Milagros, un solo monumento sirva para inspirar un estilo. Los precedentes romanos que tú mismo has aportado me refuerzan en esta idea. No me parece decisivo que algunos posibles modelos se encuentren en territorios no conquistados o conquistados tarde. El Mediterráneo ha sido siempre una palangana, aunque hoy tienda a convertirse más bien en orinal. Al fin y al cabo, para llevar pantalones vaqueros y beber cocacolas, no hemos tenido que tomarnos la molestia de conquistar por las armas los Estados Unidos de Norteamérica. No descarto, pues, que los modelos que pueden haber influido en la configuración de la arquitectura hispanomusulmana puedan encontrarse en cualquier punto de la cuenca mediterránea. A falta de estudios (o de conocimiento por mi parte, si es que los hay), no insistiré demasiado sobre todo esto.
  • Solo me atrevería a afirmar que la mezquita comparte con Los Milagros los arcos de entibo y la alternancia de materiales y colores, aunque tú mismo me has enseñado que de esto último hay modelos formalmente más próximos en distintos puntos de Imperio.
  • ¿Fue la arquería de Los Milagros el modelo de la mezquita? Puede que sí... o que no (gallego me estoy volviendo). Lo que puede ser o no ser nada esclarece: es, como mucho, retórica. Y la retórica verbal poco ayuda a nuestro conocimiento (aunque no sería estéril hablar de las muy distintas retóricas arquitectónicas del acueducto y la mezquita: ahí sí que mandan las diferencias; pero ese es otro debate). De momento prefiero los hechos y argumentos internos de los edificios: esos son tangibles.

Un saludo afectuoso. Fernando Delgado Béjar, (Mi discusión) 00:03 22 jun, 2005 (CEST)

Réplica 4

1) me alegro de que estés de acuerdo conmigo en que los arcos soportan el peso del canal

2a) No se trata de limahoyas, su forma es exactamente como la de un acueducto. 2b) No veo nada literario (tipo palmeral...) ni retórico en la afirmación de Torres Balbás; su afirmación no es una metáfora.

3) Mi "tocayo" Moneo además de arquitecto, es experto en arte romano, item más: es autor junto a Gabriel Ruiz Cabrero del proyecto de restauración de la Mezquita de Córdoba. Por lo tanto dudo mucho que se haya dejado llevar por afirmaciones de otras personas (Balbás, etc.). Su afirmación no es pues ningún tópico. Por otra parte el hecho de que muchos especialistas repitan la misma cosa no la convierte automáticamente en un tópico. Más abajo te pongo el pie de una de las ilustraciones de Moneo

Naturalmente, en cuanto a las conclusiones las mías son muy distintas a las tuyas:

a) De acuerdo.

b) No tengas miedo de lo que pasaría porque ya ha ocurrido sin pasar nada: para construir tanto la catedral medieval como la renacentista dentro del "palmeral" se suprimieron enormes tramos de arquería, de varias naves contiguas, y la mezquita sigue en pie.

c) Si son tipo Segovia, o tipo Mérida, me parece irrelevante. El artículo de A. Jiménez es solo un estudio comparativo interno de los acueductos romanos, donde hace una tipología de distintas variantes (muy parecidas todas ellas, por cierto) de un mismo sistema para resolver un problema constructivo: dotar de estabilidad a soportes muy altos. Mi afirmación es que "imita" no que "copia".

d)Naturalmente no influenció un único monumento: solo que el de Los Milagros influenció más, por su parecido y su cercanía. En la mezquita de Kairuán, emplearon otra solución estéticamente peor: [1] teniendo más cerca ese acueducto norteafricano que mencionas. ¿No te parece raro que imiten lo que está lejos y solo han visto "de paso"? La palangana tiene más de 5000 km de largo de un extremo a otro y en el siglo VIII no había televisión, ni satélites, ni internet, así que la comparación con los vaqueros no es admisible. Recuerda que la escritura tardó más de 2000 años en llegar de un extremo a otro del hoy orinal.

e) ¿Quieres decir que Treveris o Siria están más cerca de Córdoba que Mérida?.

f) En las ciencias humanas hemos de movernos mucho a base de analogías y suposiciones, y las hipótesis (lo que pueda ser) son el inicio del conocimiento. Los "hechos internos de los monumentos" no hablan: se prestan a interpretaciones. Mi afirmación estaba matizada "presumiblemente"; como lo están miles o millones de afirmaciones hechas en el campo de las ciencias humanas.

Y otra conclusión: no se ha mencionado ningún autor que desmienta la afirmación y si muchos que la defienden. Ni siquiera la ha desmentido Alfonso Jiménez, buen conocedor de Medina Azahara y por ende (hay que suponerle) de la Mezquita.


Pie de la foto: El muro-acueducto perpendicular a la quibla, que resuelve el drenaje de la cubierta y simultaneamente la estructura constructiva y la espacial de la Mezquita

Un cordial saludo, --Rafaelji, (buzón) 14:55 25 jun., 2005 (CEST)

Una cita de A. Jiménez

A. JIMÉNEZ MARTÍN, La Mezquita de Córdoba, Madrid, Cuadernos Historia 16, 1995, p. 12.

En este texto el autor muestra sus recelos ante la «teoría del acueducto».

Por cierto, hay bibiografía reciente que contempla otras posibilidades distintas de la versión tradicional de T. Balbás. No la he leído: no sé si será convincente. Saludos. Fernando Delgado Béjar, (Mi discusión) 02:13 1 sept., 2005 (CEST)

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