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Dirigible

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Reproducción de una tarjeta postal alemana que muestra las posibilidades militares del Zepelín en el conflicto de 1917.

Un zepelín,[1] globo dirigible o simplemente dirigible es un aerostato con propulsión y con capacidad de maniobra para ser gobernado libremente como una aeronave. Su forma suele ser de globo alargado ovalado para ofrecer menos resistencia aerodinámica en el avance. Como gas sustentador para el globo se suele usar helio, muy ligero.

Los aerostatos en un principio estaban a merced de los caprichos del viento. Llegaron a ensayarse curiosos métodos para controlar su dirección (alas y remos) que jamás dieron resultados. Hasta que se les aplicó un motor, convirtiéndolos en dirigibles. Cabe destacar su cualidad de poder despegar y aterrizar eficazmente por lo que no necesita una pista para ello y además pueden llegar a lugares inaccesibles para los aviones convencionales.

Básicamente existen tres tipos de dirigibles:[2]

  • Los rígidos, es decir que tienen una estructura interior, como los zepelines.
  • Flexibles, mas conocidos como blimps.
  • Semirrígidos, que combinan características de los dos tipos anteriores

Historia

El primero que verdaderamente se puede llamar dirigible fue el diseñado por el francés Henri Giffard en 1852, que iba propulsado por un motor de vapor de 4 caballos y provisto de hélice, podía alcanzar una velocidad de 8 kilómetros/hora en condiciones óptimas y carecía de armadura rígida, su primer ascenso lo realizó el 24 de septiembre de ese mismo año, para recorrer el trayecto desde París a Trappes.

En 1878 C. E. Ritchell realizó un vuelo sobre Hartford (Connecticut), en un dirigible que utilizaba un motor de vapor. En 1888 Wölfert vuela en un dirigible impulsado por gasolina en Seelburg. En 1898, cuando se comienzan a aplicar motores de gasolina, los aerostatos se independizan de las corrientes atmosféricas; destaca el inventor brasileño Santos Dumont, en París, y el conde Ferdinand von Zeppelin, en Alemania.

Zeppelin construyó una estructura rígida para su nave. Numerosos diseños y proyectos en combinación con el fabricante de aluminio Carl Berg culminaron con la puesta en marcha de una fábrica de aeronaves en Friedrichshafen (Bodensee). Construyeron un prototipo tras dos años de pruebas y errores, el Luftschiff Zeppelin Eins (LZ-1) de 128 metros de largo y dos motores de 16 caballos y sustentado con hidrógeno, que despegó el 2 de julio de 1900 y voló sobre el lago Constanza (entre Suiza y Alemania), pilotado por el propio Zeppelin. El vuelo duró 18 minutos debiendo realizar un aterrizaje de emergencia sobre el agua.

En 1908, el Gobierno alemán decidió apoyar financieramente a la empresa de Zeppelin siempre que consiguiera realizar un vuelo ininterrumpido de 24 horas. Lamentablemente el LZ4, dirigible con el que se pretendía conseguir la proeza, no pudo concluir su itinerario, pues fue destruido por una tormenta, luego se tuvo que prescindir de las subvenciones. No obstante, decidido a mantener su empresa a flote, no dudó en recurrir incluso a colectas populares para financiarse.

Tarjeta postal alemana que muestra al Zepelín en pleno bombardeo aéreo durante la Primera Guerra Mundial.

Como respuesta a los avances alemanes en tecnología de dirigibles el almirantazgo británico decide la fabricación de un dirigible rígido, el HMA 1, bautizado como "Mayfly"[3] se malogró en un vuelo de pruebas el 24 de septiembre de 1911.[4]

Antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, los dirigibles de Zeppelin habían realizado 1.600 horas de vuelo, transportando a 32.000 pasajeros con una velocidad media de 20 kilómetros por hora.

Zeppelin murió en 1917, asumiendo la dirección de la empresa Hugo Eckener. Durante la Primera Guerra Mundial[5] se crearon nuevos dirigibles que batieron marcas de distancia y velocidad, llegando a ascender hasta 7.300 metros.

Hacia el final de la Primera Guerra Mundial, los británicos comenzaron a centrarse en dirigibles rígidos y construyó el R34 y el R38. El R34 hizo el primer vuelo transatlántico de ida y vuelta el 2 de julio de 1919, volando de East Fortune (North Berwick) en Escocia, Terranova, Canadá, volver a Mineola (Nueva York), y pudo regresar a Inglaterra, recorriendo 11.200 kilómetros en 183 horas y 15 minutos. En enero de 1921, se destruyó mientras aterrizaba en Howden (East Riding of Yorkshire) en Inglaterra.

El ingeniero español Leonardo Torres Quevedo, se ocupó de aerostación desde 1902[6], inventando el dirigible trilobulado de armadura plegable funicular combinando las ventajas del flexible y del rígido,[7] bautizado como dirigible «Torres Quevedo nº 1» y cuya botadura tuvo lugar en el Parque de la Aerostación Militar de Guadalajara el 12 de septiembre de 1907. También ideó un sistema de control remoto basado en la telegrafía sin hilos que le permitiera ensayar con sus dirigibles sin necesidad de arriesgar vidas humanas, el Telekino.[8]

En Italia Enrico Forlanini diseña y construye en 1909 el primer dirigible italiano de nombre Leonardo da Vinci y en 1914 un nuevo tipo de dirigible semirrígido.

Terminada la guerra, los aliados se interesaron por los zepelines, exigiendo la entrega de 3 unidades. A los Estados Unidos se entregó el LZ126, rebautizado "Los Ángeles". Dirigible de 200 metros de largo que contaba con cinco motores y alcanzaba una velocidad de 120 km/h. Durante el tiempo entre las dos guerras se estuvo discutiendo entre las ventajas de los vuelos de los más ligeros que el aire (dirigibles) y los más pesado que el aire (aeroplanos). El dirigible USS Los Ángeles pasó por una delicada situación el 25 de agosto de 1927, debido a un fuerte viento de cola, el dirigible comenzó a levantarse hasta colocarse bocabajo mientras estaba amarrado a un mástil de 49 metros.

A pesar de sus ideas iniciales y su posterior desarrollo partieron de 1917, el 19 de julio de 1921 realizó su vuelo inaugural el primer dirigible británico verdaderamente aerodinámico[9], el R80 que tan solo realizo 73 horas de vuelo, hasta su desguace en 1925.

El 11 de mayo de 1926 el explorador noruego Roald Amundsen, al estadounidense Lincoln Ellsworth y el italiano Umberto Nobile partían de la isla de Spitsbergen [10] a bordo del dirigible Norge, construido por el italiano y pilotado por Hjalmar Riiser-Larsen, junto con una tripulación de doce hombres. Tras recorrer 5.456 kilómetros en 72 horas, el 14 de mayo aterrizan en Teller (Alaska) siendo los primeros en sobrevolar el Polo Norte.

De los hangares alemanes en 1928 salió el LZ-127, dirigible que realizó 600 viajes sobrevolando 150 veces el Atlántico; surcó el Polo Norte con un grupo de científicos realizando un viaje alrededor del mundo en 1929. Se llegó a establecer una línea regular en 1936 de carga y correo postal con América del Sur. El LZ-127 batió la plusmarca de vuelo sin tocar tierra, estableciéndola en 128 horas.

En 1936 termina de construirse el LZ-129 bautizado Hindenburg, el mayor de todos los dirigibles construidos hasta esa fecha. Medía 245 metros de largo y transportaba a más de 70 pasajeros.

Moderno Zepelín usado como soporte publicitario.

El final de la era de los Zeppelines llega el 6 de mayo de 1937. Durante unas maniobras de amarre en Manchester (New Jersey), en el Hindenburg se detectó un incendio. La nave se precipitó al suelo envuelta en llamas muriendo 35 personas. [11]

En la actualidad los dirigibles son utilizados como soportes publicitarios, para la fotografía aérea y como plataforma de televisión para eventos deportivos. Son famosos los dirigibles de Goodyear Tires y Rubber Company y los más recientes de Fuji Camer Film.

Los dirigibles en Iberoamérica

A pesar de que hay constancia de que en las celebraciones de la independencia de México el 15 de septiembre de 1825 se consiguió elevar un dirigible en San Miguel de Allende (Guanajuato), la primera referencia a una persona que lo hubiera conseguido es del industrial mexicano de origen francés Ernesto Pugibet que elevó un dirigible en la Ciudad de México en 1909.

Estrategia militar

Desde muy pronto se consideró la utilidad estratégica de estos aparatos en los conflictos bélicos, así lo apuntaría el conde Von Zeppelin. Por lo que tras el empleo de los dirigibles en la Primera Guerra Mundial, como en los bombardeos, entraron en el juego de su desarrollo como arma. Es por ello que serían reclamadas varias unidades por los vencedores al finalizar la guerra, uno por Estados Unidos.

Durante el período entre guerras, los alemanes utilizaban el hidrógeno, altamente inflamable, como gas elevador de la estructura, a pesar del peligro que suponía y del que eran conscientes, debido a los accidentes acaecidos en 1921 en un dirigible británico-estadounidense y en otro italiano; sin embargo este gas era abundante en Alemania y por ello eran autosuficientes para su suministro, siendo además barato.

El helio era más estable, no reaccionando violentamente en contacto con la atmósfera, así que resultaba seguro su uso, de ahí que resultara una alternativa al hidrógeno de enorme interés, aun cuando soportase menos peso y elevara menor carga para igual volumen de gas. No obstante, este elemento en los años 1920 únicamente se obtenía en los campos petrolíferos de Texas; los alemanes solicitaron su suministro, pero por razones de estrategia militar los Estados Unidos lo denegaron, reservándolo para sus fuerzas armadas.

Esta circunstancia es la que explica que Alemania tuviera que desarrollar su programa de dirigibles a base de hidrógeno, asumiendo el peligro; en cualquier caso, en este país se venía haciendo uso de dicho gas habitualmente, por lo que los germanos no consideraban inviable su empleo, muy al contrario, se hallaban habituados. Es más, el uso del hidrógeno les posibilitaba fabricar aeronaves más grandes y potentes.

El incendio del Hindenburg en 1937 marcaría un punto de inflexión, Alemania se vio en la necesidad de abandonar esta tecnología, si bien siguió empleando dirigibles durante un tiempo, así el Graf Zeppelín II no fue desguazado tras el desastre de su gemelo, el Hindenburg, y aunque no entró en el servicio civil de la línea aérea, sí que fue utilizado militarmente en misiones de observación.

Las circunstancias, por tanto, trasladaron el avance en el desarrollo de los dirigibles a los Estados Unidos, el único país con reservas de helio, el cual venían usando desde 1922 al ser inerte. A pesar de todo los norteamericanos no abandonarían la opción de los dirigibles rígidos, e idearon llevar a cabo una novedosa función para estos gigantes, consistente en utilizarlos como «portaviones». La idea consistía en aprovechar sus capacidades, estas eran su silencio, que les permitía pasar despercibidos en comparación a los aeroplanos, y su enorme autonomía, ya que si las misiones de los aviones se medían por horas de vuelo, las de los dirigibles se cuantificaban en días de vuelo.

Se construyeron el USS Akron y el USS Macon en 1931, que tenía ocho motores y 240 m de longitud, con un volumen de 185.000 m³, y su autonomía era de 6.000 millas náuticas. En su casco disponía de un hangar interno de 22 x 18 x 5 m.

En el interior de la estructura del aerostato se había diseñado un espacio que permitía albergar hasta cinco cazas, y unas grúas cuyos ganchos servían para descolgar el avión, que una vez puesto en marcha se soltaba del enganche para su vuelo autónomo, y que igualmente serviría para que el piloto del avión lo colgara a su regreso de nuevo, para lo cual se requería mucha pericia del mismo al tener que volar para la maniobra a igual velocidad que el dirigible, 128 Km/h. La finalidad era que alcanzase el dirigible, gracias a su autonomía, las líneas enemigas como avanzada de la flota y desplegara los cazas para rastrear la presencia de enemigos, volviendo estos después a su puerto de anclaje.

El proyecto de portaviones se probó, con resultados exitosos en cuanto a su viabilidad operativa, pero se debió desechar finalmente la idea, ya que además del peligro de la aviación enemiga, las inclemencias atmosféricas como las tormentas dañaban las cubiertas, pues por la falta de flexibilidad del aparato el viento a gran altura las agrietaba y terminaban por romperse, estrellándose el dirigible; así el Akron se destruyó el 3 de abril de 1933 pereciendo 73 hombres, y el Macon dos años después.

La alternativa fue el empleo de los dirigibles flexibles de helio, que se comenzaron a desarrollar desde 1930, estos dirigibles blandos carecían de una estructura interna, así que eran básicamente una bolsa de gas helio con dos bolsas interiores de aire para regular la flotabilidad. El piloto vacía a través de una válvula el contenido de las dos bolsas internas, con lo que el helio se expande y se eleva la aeronave, llegado a la altura deseada se da entrada al aire a esas bolsas y se estabiliza. Aparte del regulador para la altitud el otro elemento para la navegación es el control del timón, ya que en no es necesario controlar con alerones la nave, pues el propio peso de la cabina hace que ésta se encuentre siempre en la parte inferior.

Se crearían varios grupos de dirigibles flexibles por la marina de guerra estadounidense, distribuidos por 10 bases a lo largo de la costa, con más de 130 unidades, siendo operativos durante la Segunda Guerra Mundial. Su misión era la de vigilancia de las costas y se mostraron de gran eficacia tras el bombardeo japonés de Pearl Harbor y la declaración de guerra de Adolf Hitler a Estados Unidos en 1941, cuatro días después. Alemania sembró la destrucción con sus submarinos entre los mercantes que se dirigían a Europa, tratando de cortar las líneas de suministros de los aliados, la incorporación de los dirigibles les haría abandonar la persecución de los convoyes americanos. Los dirigibles estaban dotados de los elementos más modernos de rastreo y su elevación les permitía otear en los 360º una gran área marítima en la búsqueda de los submarinos, además iban dotados de cargas de profundidad para atacarlos, aun cuando la principal utilidad era alertar de su presencia a los convoyes para que los buques de protección una vez detectados los defendieran, perdiendo el submarino la oportunidad del ataque sorpresa.

En un hecho sucedido el 18 de julio de 1943 en el que se detectó un submarino alemán próximo a un convoy indefenso el comandante del dirigible USS K-74 tuvo que optar por un ataque para alejarlo de la costa de Florida, usando las cargas, el submarino, dañado, debió salir a flote, respondiendo con fuego ante el que el dirigible carecía de defensa y fue abatido (con sólo una baja en la tripulación); pero el submarino, obligado a navegar en superficie había sido detectado y, a pesar de tratar de llegar a su puerto base, fue interceptado por un bombardero del ejército británico y hundido. Los capitanes alemanes sabían de la debilidad de los dirigibles, pero también la conveniencia de evitarlos, sobre todo tras el incidente anterior; el resultado es que los ataques navales a convoyes por submarinos se minimizaron, pasando de 114 en 1942 a 8 en el siguiente año, tras la entrada en servicio de estos puestos de observación aéreos, demostrando su utilidad. Concluido el conflicto armado estos artefactos caerían en desuso, despareciendo muchos de ellos.

Dirigibles modernos

Los modernos dirigibles se utilizan habitualmente como soporte publicitario y en aplicaciones científicas, aunque haya algunos proyectos en el ámbito turístico, por ejemplo el diseño del dirigible Manned Cloud realizado por el francés Jean-Marie Massaud. [12]

No obstante, se están explorando otro tipo de aplicaciones, por ejemplo el transporte de cargas pesadas, como el desconocido y misterioso proyecto de Lockheed Martin bautizado como P-791, se trata de un dirigible híbrido aerostático/aerodinámico. [13]

Referencias

Fuentes empleadas y notas

  1. Aunque preferentemente zepelín se refiere al «Dirigible Zepelín».
  2. Dirigibles en Cielos Aztecas por Juan A. José en colaboración con Gary Fisk.
  3. El "Mayfly", dirigible del almirantazgo británico, revista de obras públicas, 1911, 59, tomo I (1874): 470.
  4. El accidente del dirigible militar británico, revista de obras públicas, 1911, 59, tomo I (1886): 612.
  5. Los dirigibles Zeppelin y su empleo en la guerra actual, revista de obras públicas, 1915, 63, tomo I (2083): 429-432.
  6. Leonardo Torres Quevedo y la aerostación (Leonardo Torres Quevedo and the balloning) González de Posada, Francisco; González Redondo, Francisco A. ;Redondo Alvarado, María Dolores, revista de obras públicas, 2002, 149 (3423): 55-66.
  7. El dirigible trilobulado del Ingeniero español Torres Quevedo, revista de obras públicas, 1910, 58, tomo I (1808): 233-237.
  8. Foro histórico de las telecomunicaciones, colegio oficial asociación española de ingenieros de telecomunicación.
  9. El dirigible británico rígido R-80, revista de obras públicas, 1922, 70, tomo I (2373): 9-12.
  10. Anteriormente conocida como Spitsbergen Oeste.
  11. YouTube - Hindenburg disaster, la película original sobre el famoso desastre del Hindenburg, en 1937, enlace revisado por última vez el 14 de febrero del 2008.
  12. Manned Cloud by Jean-Marie Massaud, artículo de la revista sobre diseño dezeen, enlace revisado por última vez el 14 de febrero de 2008.
  13. YouTube - P-791 Flying Machine, video del vuelo de prueba del P-791, realizado el 31 de enero de 2006, desde entonces no se tiene ninguna noticia sobre la evolución del proyecto, enlace revisado por última vez el 6 de marzo de 2008.

Bibliografía

  • El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Wikipedia, publicada con licencia CC-BY-SA 3.0.
  • Lázaro, Carlos, Pérez Heras, Angel. Ministerio de Defensa, Secretaría General Técnica, D.L.: La Aerostación militar en España (español), Madrid, 1995, 168pp. ISBN 84-7823-388-1. 
  • Krasendorf, Jesse. La era de los dirigibles. Atlantic Productions, 2007.