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Desfile naval en el Paso de Calais

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El presente artículo trata del movimiento de la escuadra alemana, en peligro de ser hundida en el puerto de Brest, para ser dispersada a lo largo de la costa noruega durante la Segunda Guerra Mundial.


[escribe] Antecedentes

El hundimiento del “Bismarck” provoca gran consternación en Alemania. Hitler cita al almirante mayor Erich Raeder en Obersalzberg para que le sean rendidas cuentas de las faltas que supone han sido cometidas. Con el hundimiento del “Bismarck” se desplomó toda la organización de los “navíos fantasmas”. El “Prinz Eugen” se salva de la persecución y tiempo después entra sano y salvo al puerto de Brest. El Mando Naval alemán había dispuesto en el más absoluto secreto en apartados lugares del Atlántico, una red completa de buques con abastecimientos y combustible, a los cuales acudían los buques de guerra para abastecerse. Seis de esos siete buques han caído en manos inglesas.

Por otra parte, el hundimiento del “Bismarck” ha puesto en evidencia los progresos obtenidos por los ingleses: uno de ellos es el radar y el otro la gran autonomía que alcanzan los aviones. De ello el Alto Mando alemán saca una conclusión: no se puede enviar al Atlántico los grandes navíos y el peso de la guerra contra las comunicaciones vitales de los ingleses debe descansar en los submarinos.

El “Scharnhorst”, el “Gneisenau” y el “Prinz Eugen” se encuentran en Brest y la Royal Air Force todas las noches los atacan con bombas y torpedos; lo más sorprendente es que todavía no los han hundido. La pérdida del “Bismarck” ha afectado profundamente al dictador, sensible a los atentados contra el prestigio. Y los grandes navíos de guerra, son para él motivo de orgullo. Queda claro entonces que hay que sacar de Brest, los grandes buques y llevarlos a puerto seguro.

[escribe] Desfile en el paso de Calais

El 12 de febrero de 1942, a mediodía, una columna de carros al mando del capitán de navío Von Blane, jefe del Tercer Negociado se dirige hacia el Cabo Gris-Nez. En él observan el espectáculo de una escuadra navegando a gran velocidad pegada a la costa; son como quince buques entre grandes, medianos y pequeños. En el centro resaltan la siluetas de tres grandes navíos, se trata del “Scharnhorst“, del “Gneisenau” y del “Prinz Eugen”, rodeados de destructores, torpederos, que se acercan a no menos de 28 nudos. El espectáculo ocurre a las 12H15 y en el lado más estrecho del canal de la Mancha. Un mes antes se había preparado la movilización de la escuadra alemana el 12 de enero de 1942; reunidos a las 16H00 frente a Hitler, en el Führerbunker del Wolfsschanze, cerca de Rastenbourg los almirantes de la marina alemana y los generales Jeschonnek y Galland de la Luftwaffe, se toma la decisión de sacar la escuadra de Brest. La ruta de navegación que usará la escuadra, se denomina la “avenida triunfal” y se prepara en el más absoluto secreto. Los comandantes de dragaminas tampoco saben lo que están preparando y para distraer a los espías, se corrió la voz que los aliados habían sembrado nuevos campos de minas.

Tres jóvenes oficiales acostumbrados a navegar por el canal de Mancha desde 1940, son citados y encerrados en París, señalándoles la misión: van a servir de pilotos a los tres grandes navíos. Su cautiverio dura hasta el fin de la operación. En un coche cerrado, son conducidos a Brest. Está previsto el inicio de la operación para las 20H00 del 11 de febrero. No obstante el inicio debe ser retrasado dos horas debido a un ataque aéreo. El radar del “espía de guardia” se avería y no registra la partida. Cuando es reparado, los navíos alemanes salieron de la zona crítica. El general de aviación Koller avisa al almirante Ciliax que zarpe aprovechando la niebla artificial que hará durar el general de la Luftwaffe hasta el día siguiente junto con la alarma aérea. Cuando los ingleses se dan cuenta de la operación ya la escuadra alemana casi se les había escabuído de las manos. Cuando los ingleses desencadenan el ataque, los buques se encontraban frente a las costas belgas. El ataque inglés es vigoroso, pero en tres horas, la Royal Air Force había perdido cerca de sesenta aparatos. Los navíos prosiguen hacia la costa holandesa.

A las 15H28 el “Scharnhorst”, buque insignia, embistió una mina. El almirante Ciliax, trasborda su insignia al destructor “Z-28” que se aleja velozmente a alcanzar a su escuadra que se ha alejado, abandonando al “Scharnhorst”, que queda con algunas embarcaciones de seguridad a su alrededor. Al cabo de 12 minutos de febril actividad a bordo, se encienden las máquinas, retorna la energía eléctrica y su artillería puede ser disparada. A las 15H49, se pone en marcha la máquina de babor. Y comienza a navegar en busca de su escuadra. Ya en aguas alemanas, el almirante Ciliax trasborda al acorazado.

Al día siguiente el Times expresa la opinión general de los ingleses: “Desde el siglo XVII, el arraigado convencimiento de nuestro dominio de los mares no había recibido tan mortal golpe en nuestras aguas metropolitanas”.

[escribe] Referencias

Bibliografía

Otras fuentes de información

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