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Cosaco

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Cosaco, -ca, -cos, -cas (en ruso kazák- hombre, kazáchka- mujer, kazacháta- niños cosacos, kazakì – en plural) adj.-s. Perteneciente a un antiguo pueblo nómada, guerrero por excelencia y gran amante de la libertad que se estableció de forma permanente en las estepas del sur de lo que es actualmente Rusia e Ucrania aproximadamente en el siglo X. Algunos representantes de este pueblo llegaron a ser grandes comandantes militares, escritores, poetas, historiadores, ingenieros, artistas y científicos.

El nombre "cosaco" no se debe asociar con los kazajos (naturales de Kazajstán, país en Asia Central). En lengua nativa de Kazajstán a los originarios de este los llaman Kazáj - Kazajo).

Distribución geográfica

Los cosacos eran antiguamente nómadas o seminómadas, étnicamente son eslavos, en la actualidad fundamentalmente residentes en territorios de Rusia y de Ucrania. Algunas comunidades se encuentran en el territorio de Kazajstán (cosacos de Ural y Semirechinskie). Antes vivían principalmente en las estepas cercanas al mar Negro y en las montañas del Cáucaso. Con el patrocinio del Imperio Ruso, el pueblo cosaco participó activamente en la colonización de Siberia, conquistando extensos territorios desde los montes Urales hasta el océano Pacífico, los montes Altái en Siberia, las estepas de Asia Central y también estableciéndose en las costas del río Ussuri.

Los núcleos principales de la población cosaca se encuentran en las regiones de los ríos Don y Kuban, y reciben el nombre de cosacos del Don y del Kuban, respectivamente. En la actualidad existen once comunidades cosacas tradicionales en los territorios del ex Imperio Ruso y ex Unión Soviética. La mayoría de estas se concentran en territorios de la actual Federación Rusa. En los años 1920 se inició la persecución, represalias y ejecuciones en masa del pueblo cosaco, desatado por el Partido Comunista de Rusia —más de dos tercios de la población cosaca fueron exterminados solamente en primeros diez años del govierno soviético. Un gran número de los cosacos fueron forzados a emigrar y ahora son residentes de otros países —Francia, Alemania, Belgica, Estados Unidos, Canada, Australia, Argentina, Chile y muchos otros. Muchos de estos emigrantes mantienen estrecha relación con las comunidades cosacas en Rusia. Algunos, como en caso de los cosacos residentes en Nueva Jersey (Estados Unidos de América), mantienen museos y bibliotecas nacionales cosacos, destinados a preservar el patrimonio cultural, tradicional e histórico de su pueblo.

Historia

Se sabe que antiguamente existía una comunidad cosaca muy bien organizada en Zaporozhie, en el sur de lo que es actualmente Ucrania, la cual a su vez en tiempos del esplendor del Imperio Ruso se llamaba Malorossia («pequeña Rusia»). A finales de la Edad Media, poblaciones cosacas quedaron bajo el fuego cruzado de Polonia, Lituania y Rusia, las tres grandes potencias de la zona. Los rusos de Moscovia y los cosacos siempre vivían en una relación tensa, en la que los segundos emprendían asaltos contra las aldeas y campos de los primeros, después de lo cual éstos enviaban expediciones punitivas. Sin embargo, bajo la égida de Iván IV (Iván el Terrible), se llegó a un acuerdo que permitió establecer un estatuto especial al «voisko» cosaco (comunidad o hueste) del río Don (hacia 1570). Estos estatutos garantizaban administración autónoma de las comunidades cosacas, sus actividades comerciales libres de impuesto, concesiones de tierra, títulos de nobleza para los líderes cosacos - todo esto y mas a cambio del servicio militar permanente, velando por la defensa y seguridad interna y externa, resguardo de las fronteras de Rusia de las invasiones enemigas. Tradicionalmente cada cosaco fue equipado con el armamento, municiones, uniforme, medio de trasporte (caballo), adquiridos completamente por cada combatiente en forma individual o pagado por la comunidad y su familia. Ese fue uno de los tratos con el gobierno de Rusia en lo que se refiere a la obligación cosaca ante el Estado a cambio de los privilegios otorgados a su comunidad. Andando el tiempo, el pueblo cosaco jugaría un importantísimo papel en la conquista rusa de Siberia, instalándose nuevas voiska y stanitsas (poblados cosacos) a lo largo y ancho del continente asiático.

Paralelamente Polonia estimuló a los cosacos del Río Dniepr aliarse con los ucranianos para establecerse con un principado marcadamente antiruso; esta suerte de primer estado ucraniano "polonizado" terminaría repartido entre el Imperio Ruso y Polonia en 1667. Con el paso del tiempo, y en particular durante las grandes campañas rusas del siglo XIX (la campaña contra Napoleón Bonaparte, en la que se destacó Matvey Ivanovich Platov, uno de los más grandes atamanes), los cosacos terminarían siendo un poderoso brazo del ejército de la Casa Romanov (en cierto modo fuerzas especiales de la época, donde todos los integrantes del mismo pertenecen a una misma comunidad étnica).

Hacia 1914 existían 11 voiska, todas ellas ubicadas en distintas zonas fronterizas del Imperio Ruso (con Turquía o China, por ejemplo). Esta asociación entre los cosacos y la dinastía de los Romanov significó la caída en desgracia de los primeros, ya que a los bolcheviques no les gustaba la condición y estatuto muy especial que éstos tenían en el Imperio Ruso. Todos los cosacos juraban a la bandera del Imperio de Rusia y lealtad absoluta al Tsar. Puesto que después de las revueltas sangrientes del año 1917 el mismo Tsar Nikolay se niego a la corona y al trono de la monarquía y el Imperio mismo empezó a desmaronarse, los cosacos ya no sentían obligados a seguir los intereses internos de los rusos. Los numerosos partidos políticos de la época se esforzaban por llegar al poder y dominar lo que quedaba del Imperio. En aquellos tiempos a nadie le preocupaba ya el estatuto y la suerte de uno de los pueblos de Rusia.

Considerando lo anterior y bajo la dirección de Piotr Nikolaevich Krasnov, atamán cosaco del Don, la comunidad cosaca intento construir su propia Republica cosaca independiente - la union de cosacos de Don y de Kubán, pero terminaron siendo brutalmente aplastados, ya que los líderes rusos mencheviques y del Ejército Blanco compuesto fundamentalmente por los monarquistas rusos, se opusieron ferozmente a cualquier indicio del movimiento independista. (Durante la Guerra Civil Rusa) Las relaciones entre los “voluntarios” rusos (del Ejército Blanco Voluntario monarquista) y cosacos fueron pesadas y extrañas, - escribe miembro del gobierno cosaco de Kubañ de la época -, Se mataban uno por el otro en contra de los “rojos”, se alegraban de éxitos comunes, pero al momento de definir el sentido de lucha y sus fines se levanta un muro de repudio y sarcasmo entre ambos bandos, no existe comprensión constructiva de ningún tipo….” (D.E.Skobtsov “Tres años de revolución y guerra civil en Kubán”).

Nuevamente los cosacos se encontraron en un fuego cruzado de la historia - por un lado aumento la tensión interna entre los "menchevique`s", monarquistas rusos y los cosacos nacionalistas (siendo justamante que estos últimos desde el inicio y hasta el final eran defensores mas leales de la monarquía de los Romanov). Por otro lado fueron ferozmente atacados por los "rojos" (los "bolchevique`s"), liderados por los agitadores comunistas y socialistas - los cosacos fueron el blanco principal para las tropas del Ejército Rojo, puesto que tradicionalmente representaban las fuerzas represivas del Imperio Ruso.

Además, los mismos cosacos no eran unidos en lo que se refiere a su destino y no tenían bien claro el camino que deberían seguir para poder conservar su integridad nacional, sus tradiciones y cultura. Durante la Guerra Civil Rusa podríamos ver a las tropas cosacas combatiendo en bandos contrarios, incluso cambiando periodicamente de un bando al otro. No podemos juzgar ni tampoco defender las actitudes y decisiones de nuestros comatriotas en aquella época. Todos sabemos que la forma mas cruda y despiadada del enfrentamiento es una guerra civil. En los años 20 del siglo pasado se definía el destino y la existencia de Rusia propiamente tal. Y el pueblo cosaco era y es solamente una de mas de 100 distintas nacionalidades que componen a Rusia. Quizás faltó liderzago de los jefes cosacos, también podríamos decir que las prioridades eran confusas o poco claras - ¿lealmente defender la Monarquía de un Imperio? defender Rusia? defender las nuevas ideologías populistas? defender los intereses políticos de distintos grupos? o simplemente defender la existencia y la continuidad de su pueblo? Las respuestas a estas preguntas siguen siendo poco claras ahora, en nuestros días y de seguro que no encontraremos unanimidad en este tema. No era distinto en aquel entonces.

La era soviética

Al establecerse el Estado soviético, se prohibió la tradición y cultura del pueblo cosaco y la pronunciación de la palabra misma "cosaco", Stalin optó por su remedio habitual: persecuciones, deportaciones en masa, y ejecuciones. De todas maneras, el premier ruso no tuvo escrúpulos en reactivar a los cosacos bajo estricta vigilancia de fuerzas represivas comunistas en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, cuando se dieron cuenta que en tiempos de guerra no contaban con tropas mejor preparadas que las cosacas; se dio así la situación extraña y fratricida de que hubo cosacos combatiendo en ambos lados del conflicto, con los nazis y con los comunistas, puesto que otros cosacos resolvieron rebelarse contra Stalin para tratar de obtener una independiencia más o menos definitiva. Por parte de los alemanes e italianos incluso se les prometió crear un estado cosaco en Cárnia, en el norte de Italia, a salvo de la persecución estalinista. Después de terminada la guerra, Inglaterra y Estados Unidos resolvieron limpiarse las manos dejando que Stalin se encargara de darle a los cosacos el trato que le pareciera más conveniente, deportando a todo cosaco encontrado en Europa, de regreso a la Unión Soviética. Por supuesto que Stalin, libre de la necesidad de usarlos como tropas, volvió a perseguirlos con saña aún mayor, hasta prácticamente borrarlos de la faz de la tierra. Sólo en el último tiempo, una vez derrumbada la Unión Soviética, y ante el creciente prestigio y añoranza por la época Romanov en Rusia, se han reactivado en forma parcial las tradiciones y rituales cosacos.

Organización administrativa de la comunidad cosaca

Cada comunidad cosaca antes era más o menos autónoma; podía ésta consistir en una aldea ("stanitsa" en singular, "stanitsi" en plural) o un campamento fortificado (gorodki). Inicialmente, los cosacos tenían un enorme grado de autonomía, pero andando el tiempo su asociación al Imperio Ruso los llevó a que sus autoridades fueran directamente elegidas por el zar, aunque con ciertas restricciones.

El pueblo cosaco se rige por normas que castigan duramente los delitos de robo, homicidio, traición y otros muchos, sobre todo cuando estos fueron cometidos en contra de un representante u intereses de su comunidad. La sanción aplicada a una persona que se embriague en público o maltratar a la mujer es de un número no determinado de latigazos en el maidan (plaza), con el nagaika, látigo tradicional cosaco que además es considerado un arma (los cosacos desde muy temprana edad aprendían manejarla como parte de su enseñanza en artes marciales). Las sanciones no perdonan a nadie, y un cosaco sin importar su estatuto y nivel económico podría ser condenado a la pena de muerte por robar fondos de la comunidad ó la traición. La sanción común era recibir latigazos en un lugar publico delante de toda la comunidad local. Es característico que tras recibir la sanción el infractor se incline y agradezca en voz alta a los mayores por la “lección”.

Los encargados de dictar las normas y ordenan las sanciones son los juezes locales, los hombres mas respetados, elegidos (o reelegidos) junto al resto de la administración (incluyendo al ataman - la máxima autoridad de la comunidad cosaca local) por toda la comunidad en forma democrática una vez al año. El juez tenía facultad de aplicar el castigo a todos los miembros de la comunidad, mujeres y hombres, sin excepciones, inclusive al ataman. El atamán o hetmán (jefe de una región o de una comunidad, elegido democráticamente por todos una vez al año, mayor de 18 años, respetado y reconocido por toda la comunidad) goza de gran prestigio en toda su zona y es el comandante militar supremo en tiempos de guerra, mientras que en tiempos de paz es el administrador y la cabeza de la autoridad local. En los Krug-s, o asambleas populares, normalmente anuales se toman las decisiones importantes, inclusive las elecciones (o reelecciones) de las autoridades. En su estructura no hay grandes diferencias sociales y todos luchan y trabajan por el grupo, por su pueblo.

Los tres ideales que rigen la sociedad cosaca - son libertad, tradición y disciplina. Los niños se apuntan desde jóvenes a las academias militares, y el sentimiento militar dentro de sus costumbres es muy fuerte. Si bien es cierto que la preparación militar era primaria, cada miembro de la comunidad tenía libertad absoluta para escojer una profesión u oficio civil de acuerdo a su interés y habilidad personal, estudiar y formarse en hambitos que no son necesariamente belicos.

La solidaridad interna también esta muy presente. En modo de un ejemplo: en tiempos antiguos, en la comunidad cosaca de Zaporozhie (antepasados de los cosacos de Kubán, desplazados por las autoridades rusas a las costas del río Kubañ y del mar Negro) a los jóvenes que son los únicos que mantienen a su familia, y son los únicos desendientes-hombres de familia, se les colocaba un pendiente en la oreja lo cual para un comandante significaba que les exime de las misiones peligrosas. En todo caso aquello no impedía la participación de estos jóvenes en combates ó misiones de alto riesgo - en estos casos la desision de participar en esas era voluntaria.

Las mujeres tienen un papel pasivo dentro de la sociedad, pero antiguamente llegaron a luchar junto a los hombres. Por lo general debían criar a los hijos, atender los campos y negocios y cuidar los bienes, mientras sus maridos permanecían fuera participando en campañas militares. Pero en ocasiones familias y comunidades enteras cosacas, incluyendo niños, mujeres y ancianos, seguían detrás de sus tropas con todas sus pertenencias (durante la guerra civil y después, cuando las tropas cosacas formaban parte del Ejército Alemán en su lucha contra el Ejército Rojo). De todas formas, la mujer cosaca, particularmente mayores, siempre goza de gran respeto en la comunidad cosaca. Si bien es cierto que las decisiones importantes de la comunidad siempre son tomadas por los hombres, las mujeres cosacas gozan de libertades y trato igualitario y de mucho respeto, inclusive desde el siglo XV - inimaginable en la sociedad de aquella época en otras naciones.

Al fundar una stanitsa - poblado cosaco, primero se levantaban una iglesia y una escuela (mixta - para hombres y mujeres) y solamente después se levantaba el resto de las construcciones - hospitales, casas particilares, graneros, estructuras agrarias... El nivel de educación en stanitsas cosacas era muy alto para aquella época, incluso en nuestros tiempos. En 1850, en Rusia el porcentaje de analfebetismo llegaba al 85%. Al mismo tiempo en comunidades cosacas este índice no llegaba a completar el 5%. Todo ese desarrollo cultural fue patrocinado y financiado únicamente por sus propios medios. El costo de educación siempre lo asumía la comunidad cosaca local preocupada por su futuro y creación de su propia clase intelectual cosaca, destinando grandes sumas de dinero de los fondos comunes.

Todas estas stanitsa's enviaban a su juventud para largo servicio en regimiento y cada uno de ellos fue equipado por sus padres(!) con su propio caballo, montura, uniforme (de tradicional estilo cosaco), armas y municiones. Por lo tanto cada familia cesaba al servicio militar no solamente sus más fuertes, saludables y valiosos representantes- también debería patrocinar con significativas sumas de dinero el equipamiento de sus hijos – jóvenes combatientes cosacos. A pesar de todo, gente esforzada y trabajadora, con corazón y inteligencia se los arreglaban para sacar máximo provecho de sus tierras ricas de recursos naturales, sus stanitsas brillaban por sus logros económicos y culturales.

Durante la guerra civil y posteriormente, en tiempos soviéticos, el sistema administrativo, educacional y militar cosaco fue condenado a desapareser. Durante mucho tiempo la pertenencia a la comunidad cosaca o la palabra misma "cosaco" significaría como resultado la represión, hostigamiento, desplazamiento forzado, castigo o simplemente pena capital - la muerte... Existen decretos escritos, firmados por líderes comunistas de la época soviética, legalmente ordenando imponer "el terror" (textual) sobre las comunidades cosacas, inclusive "exterminio físico" (textual), sin importar su edad y sexo... y expropiación total de sus bienes "al beneficio del pueblo soviético"....

Hoy día algunas comunidades cosacas exigen que se les devuelvan sus posesiones tradicionales y que se les otorgue la autoadministración para poder establecer sus leyes y costumbres sobre los territorios tradicionalmente poblados por cosacos. De todos modos los cosacos son tratados y sienten como parte respetada de la sociedad civil de la Federación de Rusia - un estado multicultural, formado por mas de 100 naionalidades distintas que conviven en el mismo territorio bajo la misma Constitución y las mismas leyes. La misma situación se observa en Ucrania, donde los cosacos al igual que en Rusia forman parte inseparable de historia del país.

Organización Militar cosaca

Militarmente, los cosacos se dividían en ejércitos o huestes (voisko en singular, voiska en plural). Estos se dividían en regimientos, que a su vez estaban integrados por escuadrones (sotnias, palabra que significa cien o ciento). Cada voisko estaba a cargo de un atamán, la máxima autoridad militar (en tiempos de guerra) y civil (en tiempos de paz) de las huestes y comunidades cosacas locales; la confirmación oficial en este cargo venía directamente del tsar (zar), pero el nombrado para el puesto debía ser siempre cosaco de origen.

Suministraban primariamente caballería al ejército del zar, aunque andando el tiempo también proporcionaron contingentes de infantería, e incluso baterías de artillería y aviadores. De hecho, el primer Comandante de la Fuerza Aérea Rusa, era piloto de guerra general Victor M. Tkachev, cosaco nativo de Kubán.

En emboscadas, misiones de alto riesgo y operaciones especiales las tropas cosacas eran imbatibles. En general, los observadores militares occidentales tenían opiniones encontradas sobre su eficacia en las guerras, principalmente por su disciplina "poco convencional". De todas maneras, la importancia de los cosacos en el ejército zarista era tal, que aportaban cerca de las dos terceras partes de los regimientos de caballería en 1914, incluyendo el Konvoi o escolta personal del Zar, compuesto completamente por los integrantes cosacos del Kubán y del Terek. La Guardia Imperial, por su parte (el cuerpo de élite del ejército zarista) recibía aportes del voisko de cosacos del Don.

Quizás una de las proezas más grandes de los cosacos haya sido el servicio prestado al Ejército del Imperio Ruso, durante la invasión napoleónica, a principios del siglo XIX. Como los franceses, el teórico prusiano de la guerra, Von Clausewitz, habría de asombrarse por el modo en que los cosacos se lanzaban con la mayor ferocidad sobre la retaguardia de las tropas de París que se retiraban en desorden y en pleno invierno de Rusia. Las tropas rusas llegaron hasta la capital francesa, junto con los cosacos, y uno de ellos, el ataman Matvey Ivanovich Platov, habría de hacerse famoso entre los ingleses y desfilaría con sus tropas cosacas en Hyde Park. En Londres, como antes en París, los legendarios cosacos se habían convertido en una de las grandes atracciones del público que asistía a los desfiles de la victoria contra Napoleón.

Se hiso legendaria la anécdota que Napoleón, dijo en alguna ocasión, aunque pensara de ellos que eran poco menos que salvajes: “denme 20 mil cosacos, y conquistaré a toda Europa y hasta el mundo entero”. La respuesta de los cosacos del Don no es menos legendaria, por boca de sus atamanes (jefes), habría sido ésta: “mande 20 mil francesas, y dentro de 20 años tendrá 20 mil cosacos. Pero todos ellos van a servirle a Rusia”.

Mas adelante ingresamos mas información sobre los representantes mas emblematicos del pueblo cosaco - ataman Matvey Ivanovich Platov, ataman Piotr Nikolaevich Krasnov, Nikolay Krasnov, Semion Krasnov, ataman Lavr Georgevich Kornilov, Andrey Shkuro, ataman Babych, escritor Sholojov, general-mayor Mijail D. Getmanov y muchos otros, su vida, su legado y su destino. Además, también informaremos sobre representantes de distintas épocas de historia cosaca - escritores, ingenieros, poetas, artistas, científicos, etc.

Tradiciones cosacas

Los trajes nacionales cosacos son el kaftán (un tipo de casaca) o bien la cherkesska, una túnica larga de origen circasiano, con cartucheras adosadas. También usan la papakha, un tipo de gorra de piel, o el bashlik, una especie de capuchón que se llevaba normalmente sobre los hombros. Los Cosacos del Don en tiempos del Imperio Ruso, se distinguían además por un pantalón azul con una franja roja - una destinción que en los tiempos antiguos significaba "libres de impuestos". Tienen un enorme repertorio de canciones y bailes, la mayor parte de las cuales eran gestas guerreras. Su artesanía en armas blancas era legendaria, incluyendo la elaboración del kinzhal (puñal o daga caucasiana), el shashka (sable tradicional cosaco, se traduce como "cuchillo largo") y la nagaika (látigo o fusta, también conciderado como un arma en artes marciales tradicionales cosacas). La tradición cosaca tiene su lugar en la hípica con el dominio muy particular y famoso en el "djitovka", un elaborado arte ecuestre en el cual demuestran su habilidad con acrobacias dignas de admiración.

Cosacos y religión

Existe una pequeña minoría de cosacos católicos y musulmanes en Rusia, en Ucrania y en Kazajstan, sin embargo la mayoría de los cosacos pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rusa. La relación entre los cosacos y la Iglesia Ortodoxa es muy profunda, tiene larga trayectoria y ha tenido influencias importantes tanto en la historia de los cosacos como en la de la Iglesia Ortodoxa. Histórico y tradicionalmente los cosacos son cristianos ortodoxos, considerados como protectores de la Iglesia y de fe cristiana. En la actualidad en comunidades cosacas, al igual que en el resto del mundo, existe una tolerancia y respeto en lo que se refiere a las creencias religiosas personales. De hecho, hay muchos que son considerados ateos, lo cual de ningún modo altera la armonía y convivencia al interior de las comunidades cosacas, del mismo modo en relación con sus vecinos de otras nacionalidades y sus creencias. Consecuentemente con lo anterior, podríamos decir que el mito sobre el antisemitismo cosaco se queda en el pasado.


Referencias


Otras fuentes de información

  • www.cossackweb.com (ruso, ingles, francés y español), temporalmente inactivo.
  • www.fstanitsa.ru (ruso).
  • Sangre Extraña novela, en español. Autor: Mijail Sholojov.

Notas