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Corona de Castilla
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
La Corona de Castilla se conforma con una serie de reinos y señoríos que se van uniendo al núcleo de Castilla la Vieja a lo largo de la historia gracias a los matrimonios y las conquistas.
Son los reinos de Castilla, León (que incluía Asturias y Galicia) y el Señorío de Vizcaya (el actual País Vasco), más sus conquistas: Extremadura, el reino de Toledo que será Castilla la Nueva, el Reino de Murcia y Andalucía; con varios reinos diferenciados.
Dentro de la Corona de Castilla todos los reinos (Castilla, León, Toledo, Galicia, Sevilla, Córdoba, Jaén y Murcia) mantuvieron, aunque de forma simbólica, en la titulación del Rey, la denominación de reino y Vizcaya el del Señorío.
La Corona de Castilla no termina la Reconquista hasta 1492. El proceso reconquistador castellano es largo y complejo, pues implica la guerra y la repoblación, pero con diferentes modelos: municipal o señorial, principalmente. Al sur del Tajo predomina el régimen señorial, concedido a las órdenes militares, ya que es una tierra más problemática. De esta forma, los reyes van perdiendo poder frente a los señores feudales, lo que tendrá como resultado un enfrentamiento permanente entre los nobles y el rey. El rey tiende al autoritarismo, y para quitar poder a los señores feudales se apoya en la naciente burguesía, con dinero y que le proporcionará recursos para mantener un ejército real. Este sistema compromete al rey, puesto que implica la existencia de unas Cortes, ya que son las Cortes quienes le dan el dinero. Parte de este enfrentamiento provocó la denominada Guerra de las Comunidades (1520-1521), una revuelta en la que las ciudades castellanas se sublevaron contra el Carlos I de España en un intento fallido de frenar el poder real y darlo a las ciudades.
La Corona de Castilla también mantiene la vigencia de sus reinos: León, Castilla, Galicia, Toledo, Extremadura, Sevilla, Córdoba, Jaén y Murcia; pero a diferencia de la de Aragón hay una sola Corte, y sólo unas Cortes para todos los reinos. Aunque se mantienen dos Cancillerías, la de León y la de Castilla, y cuatro notarios: el de Castilla, el de León, el de Toledo y el de Andalucía.
La Corona de Castilla crea algunas instituciones centrales como: la Audiencia, en 1371, el Consejo Real en 1385, la Casa de Cuentas y las Cortes, que representan al Reino. Para evitar que los señores feudales adquieran demasiado poder se les conceden señoríos jurisdiccionales, que no tienen poder sobre los súbditos de las tierras y pueden volver a la corona, una vez muerto el señor.
Se intenta que haya una cierta uniformidad jurídica, sobre todo a partir de la llegada de los Trastámara en 1369, concediendo el mismo fuero a todas las poblaciones nuevas, (el fuero de Sepúlveda de 1076). Sin embargo, las nuevas poblaciones debían tener alguna ventaja suplementaria para que la gente se estableciese en ella. Es también la época de la recepción del Derecho romano, que se plasma en el Ordenamiento de Alcalá, en 1348, y que tienen como modelo las Partidas de Alfonso X el Sabio de 1270. Las Cortes de Segovia de 1386 regulan un cuerpo especial para perseguir a los delincuentes, que tiene jurisdicción en toda la Corona: las hermandades.
Las Cortes no se convocan con regularidad, y los compromisos del rey eran rotos con frecuencia; por eso la convocatoria de Cortes tenía un protocolo: los Capítulos de Cortes, entre los que estaba la petición de prerrogativas al rey. El rey creaba leyes por medio de las pragmáticas.
Al frente de cada reino (administrativamente: León, Castilla, Galicia, Andalucía y Murcia) había un merino mayor (los antiguos adelantados de la Reconquista), pero a finales del siglo XIV aparecen en territorios con personalidad propia, como Asturias, Álava, Guipúzcoa y Castilla la vieja, los merinos. El modelo municipal castellano fue el concejo: en el que todos los habitantes de un lugar podían debatir y decidir. Pero estaba controlado por la burguesía. El rey intentará imponer sus delegados, como los alcaldes y los jueces de salario frente a los alcaldes de fuero, lo que producirá muchas tensiones. Alfonso XI creará la figura de los corregidores, como representantes del poder real en los municipios y con funciones judiciales, policiales y militares. Estos oficios reales eran controlados a través de la visita, y del juicio de residencia.
A pesar de resistirse el reino nazarí de Granada, la Corona se extendió también por el norte de África y las Canarias (1402-1496); y en 1492 se descubre América, y se organiza su Administración, lo que convierte la Castilla en el reino más poderoso de Occidente.
El matrimonio es de régimen comunitario; y en la herencia se impone, también, el mayorazgo.
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Notas
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Otras fuentes de información
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