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Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial

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Repercusiones de la segunda guerra mundial

La segunda guerra mundial termina con la rendición sin condiciones de las potencias fascistas. Las modificaciones territoriales que se derivan de esta rendición son menores que en 1918, pero no carecen de importancia. Desaparecen los países bálticos, excepto Finlandia; Alemania ve dividido su territorio, y sus dirigentes son juzgados como criminales de guerra. Todo nazi con responsabilidades políticas es juzgado en Núremberg. El Estado alemán ha desaparecido y el territorio queda bajo la administración aliada.

Las condiciones del reparto de Alemania se toman en dos conferencias entre Inglaterra, Estados Unidos y la URSS: la de Teherán en 1943 y la de Yalta en 1945, todavía durante la guerra. Son las conferencias en las que las grandes potencias se reparten Europa, y el mundo, en áreas de influencia, según las zonas liberadas. Una vez terminada la guerra las potencias ganadoras se vuelven a reunir, esta vez en Postdam, en 1945, y se concretan las cuatro zonas en las que ha de quedar dividida Alemania y Berlín: una zona para EE UU, otra para Inglaterra, otra para Francia y otra para la URSS. Los acuerdos territoriales son parciales, indecisos e incluso tardíos.

Cuando la paz llega a Europa comienza una guerra sorda entre los vencedores, particularmente con la URSS.

Las fuerzas políticas tras las guerra

El final de la guerra significa el triunfo de las democracias parlamentarias frente al fascismo, y la consolidación del comunismo en «un solo país». Estas son las fuerzas que han derrotado al fascismo. Por otro lado caen muchas de las monarquías implicadas en el conflicto, excepto la británica, la japonesa y las de los pequeños países europeos. En 1946, en Italia, se hacen elecciones para traer la república. En todos los países del Este aparecen repúblicas de la mano de las democracias populares. Y todas las monarquías, como la sueca, la noruega, la luxemburguesa, la belga, etc., se hacen parlamentarias, y pierden su poder político.

Hay una renovación total del Estado y la sociedad. Vuelve la nueva sociedad de consumo de masas, que se había perfilado en los años 20. Surge, con gran prestigio, la social democracia y los partidos democráticos de izquierda. Incluso los comunistas en un primer momento se ven como los vencedores de la guerra, por encima de los EE UU, que sólo serán los salvadores de Europa tras una campaña de propaganda. La derecha está totalmente desacreditada por tibieza con el fascismo y sus apoyos poco claros.

El socialismo

Nada más terminar la guerra todo el mundo se considera más o menos socialista. Es la ideología que más prestigio alcanza. En casi todos los países se instala en el poder tras unas elecciones libres. En Gran Bretaña ganan los laboristas, a pesar del prestigio de Churchill, que ha ganado la guerra.

El comunismo

La URSS goza de gran crédito entre los vencedores. No en vano fueron ellos los que conquistaron Berlín. Todos los partidos comunistas de los países liberados aumentan su número de afiliados.

En el este, y en los países que ha liberado la URSS, los comunistas toman el poder con la ayuda de la Unión Soviética, por la fuerza, instaurando así las democracias populares. No obstante, en algunos países como Francia, Italia y Yugoslavia, el partido comunista se desmarca del estalinismo soviético.

La democracia cristiana

Esta no es una nueva ideología, pero es la única, de derecha, a la que no le afecta demasiado el hundimiento de la derecha tradicional: liberalismo.

En todos los países aparecen partidos demócratas cristianos, que se alimentan del electorado de la derecha tradicional, que ha quedado totalmente desacreditada.

Las reformas después de la guerra

Reformas políticas

Las reformas políticas son de gran alcance, y se llevan a cabo en casi todos los países. Se elaboran nuevas constituciones, de inspiración democrática y con los derechos humanos como cuestión fundamental. Son constituciones que se erigen como normas fundamentales.

Se producen innovaciones en el régimen electoral, como la concesión del voto a las mujeres y la representación proporcional en las Cortes.

El Congreso se erige como cámara fundamental, y en ocasiones única. En ella se discuten las leyes que le presenta el Ejecutivo.

El número de partidos con representación parlamentaria se reduce. Los partidos son más organizados y disciplinados, introduciéndose la costumbre de la disciplina de partido y de voto.

Reformas económicas

La economía europea está virtualmente en ruinas, y no es posible salir de la situación si no se interviene en la economía desde los Estados. Se nacionalizan ciertos sectores que se consideran estratégicos, o que han sido muy afectados por la guerra. Se busca la independencia económica del país, aunque no la autarquía. Los sectores más afectados son los transportes y la producción de energía, que queda en manos de los Estados. También se pone mucho cuidado en que no aparezcan los monopolios que puedan tender a la concentración y puedan suponer un contrapoder al político.

Surge el concepto del Estado del bienestar, en el que el Estado da cobertura a la población más desfavorecida y en importantes sectores económicos, o que se vuelven obligatorios, como la educación, el desempleo o la sanidad.

Reformas sociales

En cuanto a los movimientos sociales, será el movimiento sindical el que más pujanza tenga. Gracias a su labor, crecen las rentas de los trabajadores europeos, se mejoran las condiciones de trabajo, se generaliza la seguridad social y las prestaciones por desempleo, así como la educación y numerosas coberturas del Estado se generalizan, naciendo así el Estado del bienestar.

Aparecen, además, con mucha fuerza, numerosos grupos ideológicos alternativos, sin representación parlamentaria, como pacifistas, feministas y ecologistas.

Reformas internacionales

Las relaciones internacionales son las más afectadas, después de la guerra. Se democratizan las relaciones, y alcanzan rango diplomático un gran número de países, que se van descolonizando poco a poco. En 1941 se firma la Carta del Atlántico, entre las potencias vencedoras, y en 1945 se crea la ONU para regular estas relaciones internacionales, en la que tienen cabida todos los países.

Sin embargo, las relaciones internacionales estarán presididas por la política de bloques y la guerra fría, que se inicia poco después de terminar la guerra.

Referencias

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Otras fuentes de información

Notas