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Conquista de Chile

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Apenas Américo Vespucio determinó que América era en realidad un nuevo continente, y Vasco Núñez de Balboa descubrió el mar del Sur, comenzó la carrera de los navegantes por investigar si existía alguna clase de paso marítimo entre el océano Atlántico y el Pacífico. Este fue finalmente descubierto por Hernando de Magallanes, quien el año 1520 pasó por el estrecho de Magallanes. Esta se considera la fecha de descubrimiento de Chile, aunque este paso no tuvo consecuencias permanentes.

Recién el año 1536 aparecieron los españoles en la zona central de Chile, región que con el paso del tiempo va a convertirse en el núcleo histórico de la República. En dicha fecha Diego de Almagro aparece en el valle de Copiapó. Almagro ha llegado a Chile a través de la ruta de los Andes, con enormes penalidades, debido a que una disputa con Francisco Pizarro le ha llevado a buscar su propia fortuna en las riquezas supuestamente existentes al sur del Imperio Inca. Almagro realiza algunas exploraciones, pero su expedición no tendrá consecuencias permanentes, en parte porque las tierras descubiertas, aunque muy aptas para la agricultura, no tienen grandes cantidades de oro. Desilusionado, Almagro parte ahora siguiendo la ruta del desierto, para nunca más volver; morirá ejecutado por orden de Pizarro luego de una cruenta guerra civil.

Culminada la guerra civil en Perú, Francisco Pizarro recibe la sorpresiva petición de su lugarteniente Pedro de Valdivia, en atención a dirigir una nueva expedición a dichas tierras. Aunque Pizarro trata de disuadirle, convencido de que es una pérdida de tiempo, Valdivia insiste tenazmente. Finalmente el año 1540 sale una nueva expedición a Chile. Esta vez Valdivia opta por la ruta del desierto, con una pequeña montonera de españoles y yanaconas, a la que se suman los hombres de Francisco Sánchez de la Hoz. Pronto las discrepancias entre Valdivia y Sánchez de la Hoz llevan al primero a ordenar el ajusticiamiento y ejecución del segundo, con lo que Valdivia queda absolutamente dueño del terreno.

Luego de fundar definitivamente la ciudad de Copiapó, Valdivia se abre camino hasta el valle del río Mapocho. A la sombra del cerro Huelén (en la actualidad llamado cerro Santa Lucía), funda la ciudad de Santiago de Chile (12 de febrero de 1541). En la región encuentra algunos caciques picunches con los que inicialmente traba alianza; algunos de sus nombres todavía designan barrios santiaguinos, tales como Apoquindo y Tobalaba.

Una vez asentado en Santiago, Valdivia decide emprender un ambicioso programa de fundación de ciudades, que lo lleve a ocupar todo el espacio geográfico disponible para la agricultura. De esta manera envía a Juan de Borón a fundar La Serena. También surge, aunque sin fecha oficial de fundación, la ciudad de Valparaíso como puerto natural de Santiago. Aparte de los predios agrícolas, Valdivia obtiene un tanto de oro de los lavaderos del río Marga Marga; una cantidad mínima, por cierto, pero que constituye un cierto botín después de todo.

Pronto los indígenas comienzan a ver con preocupación como los españoles se aposentan definitivamente en los territorios, muchas veces maltratando a los nativos, además de estar expandiéndose peligrosamente. Ante los actos de fuerza de los españoles, el cacique Michimalonco resuelve sublevarse (1546). Santiago es duramente asediada. En dichas circunstancias, la brava Inés de Suárez, concubina de Valdivia, ordena decapitar a siete caciques indígenas y arrojar sus cabezas por sobre las murallas, para aterrorizar a los sublevados. La medida tiene efectos, ya que los sublevados retroceden.

Al mismo tiempo llegan noticias a Chile de la nueva guerra civil peruana, en que el gobernador debe enfrentar a los intereses de la familia de Francisco Pizarro. Valdivia engaña a sus propios hombres y se embarca a Perú, dejando a sus compañeros abandonados a su suerte. Luego de una exitosa participación al lado del gobernador de la Gasca, es recompensado con el título de gobernador. Una vez instalado como tal, Valdivia ordena redoblar los esfuerzos colonizadores, repartiendo sus hombres en varias nuevas ciudades entre los ríos Choapa y Bío Bío. Este esfuerzo colonizador debilita peligrosamente la posición de Valdivia y los españoles. De todas maneras, en la Batalla de Andalién consiguen imponerse aún a los indígenas, al contar con la ayuda milagrosa de una estrella fugaz que aterroriza a los indígenas y envalentona a los españoles.

Finalmente Lautaro, un indígena capturado en 1546 durante la rebelión de Michimalonco, que ha aprendido de los secretos y tácticas militares españolas, se fuga y toma a su cargo la sublevación 1552. De esta manera conduce a Pedro de Valdivia a una emboscada en los alrededores de Tucapel. En la misma, los mapuches de Lautaro consiguen imponerse sin grandes dificultades a los españoles. El destino final de Valdivia se desconoce (quizás falleció en batalla, o luego de varios días de tortura), pero es claro que falleció a finales de 1553.

Muerto Valdivia, el campo español queda sumido en el caos. En medio de este ambiente la Real Audiencia de Concepción trata de tomar el control, al tiempo que lo propio hace la de Santiago. El mando militar queda en los hechos a cargo de Francisco de Villagra, quien debe tomar sobre sus hombros la responsabilidad de batir a Lautaro. Sin embargo, sus intentos de imponerse a éste son infructuosos. Lautaro consigue así incendiar Concepción por dos veces.

Sin embargo, pronto Lautaro comprende que los españoles no dejarán en paz la región de los alrededores del Bío Bío en tanto sigan siendo fuertes en Santiago, y puedan seguir enviando expediciones militares. Por lo tanto se propone una gigantesca marcha sobre la capital. Al mismo tiempo se instala un nuevo gobernador, García Hurtado de Mendoza, que envía a Villagra a enfrentarse una vez más con Lautaro. Aunque de un enorme valor visionario, el gran golpe que Lautaro proyecta dar contra Santiago se ve saboteado por sus propios hombres, que no ven la necesidad de marchar tan lejos al norte, cuando en su concepto basta con defender las propias tierras de las incursiones enemigas. De esta manera, Lautaro se va quedando cada vez más solitario. El encuentro final tendrá lugar en la batalla de Peteroa, en la que Lautaro es emboscado. Los hombres de Villagra sorprenden a Lautaro y los suyos y les dan muerte en medio de una masacre generalizada.

Muertos Valdivia y Lautaro, la lucha entre mapuches y españoles quedará momentáneamente en punto muerto. Andando los años, los españoles incrementarán su poderío al sur del Bío Bío, hasta que la gran sublevación de Pelantaro en 1602 los obligue a retroceder hasta dicho río. Estas peripecias son el inicio de lo que posteriormente será conocido como la Guerra de Arauco, que por sus enormes costos para los españoles dará a la Gobernación de Chile el ultrajante nombre de Flandes Indiano.


Referencias

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Notas