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Colonización española de América

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La colonización española de América fue parte de un proceso histórico más amplio denominado colonialismo, mediante el cual diversas potencias europeas colonizaron una considerable cantidad de territorios en América, Asia y África entre los siglos XVI y XX.

Antecedentes

La necesidad de colonizar nuevas tierras es resultado de la organización social vigente durante los largos siglos de la Reconquista. Para mantener la riqueza de las casas principales, estaba la institución del Mayorazgo, según el cual el primogénito hereda los bienes y títulos de la familia, quedando los demás hijos varones (llamados segundones) desheredados y obligados a buscarse la vida por otros caminos (las hijas reciben una dote para ser casadas del mejor modo posible). Una posible salida para los segundones era dedicarse a la Iglesia, en la cual los padres podían tener influjo para que el hijo prosperase llegando a altos cargos; pero quizá la salida más interesante, desde el punto de vista político, era la dedicación a las armas. Esos segundones preparados, cultos, hábiles en las armas y deseosos de ganar riqueza, eran militares de gran valía para batallar con el «moro». Las tierras conquistadas eran premio apetecido por estos hombres, cuya educación les tenia acostumbrados a no pasar privaciones.

Al terminar la Reconquista, era necesario buscar un nuevo destino y nuevas tierras para esos segundones. Isabel la Católica en su testamento, todavía no sabedora del todo de lo que sus naves habían encontrado, propone que la reconquista siga por el norte de África. En el fondo era muy lógico desde el punto de vista tradicional, puesto que el norte de África era la Hispania Nova de los romanos, es decir, una prolongación de la Hispania peninsular. La intención de la reina era seguir con el ímpetu reconquistador, pero también, conocedora de la historia, quería evitar que se pudieran repetir invasiones moras desde ese lado del mediterráneo. Isabel también conocía el problema con el que se habían encontrado los reinos vecinos, Aragón y Portugal, un par de siglos antes, cuando las conquistas de Fernando III de Castilla habían cerrado la posibilidad de expansión de estos dos reinos a costa de los reinos moros. Ambos reinos tuvieron que dirigir el ímpetu de sus gentes hacia otras metas más alejadas.

El Descubrimiento dió nuevas metas para estos segundones, cuya ilusión era tener tierras y (mirado desde un aspecto moderno) superar al mayorazgo en riqueza.

Desde esta perspectiva, el fin de la colonización no era tanto conseguir riquezas en forma de oro o plata, sino las tierras que en la península era imposible conquistar, porque eran propiedad de cristianos, a los que no cabía hacer la guerra. Por otro lado, no hay que olvidar que gran parte de las expediciones fueron financiadas por mercaderes castellanos (que además eran también aventureros, como los hermanos Pinzón), los cuales querían aprovechar la potencia de la marina castellana para sus fines comerciales: liberarse del cuasi monopolio que ejercían los mercaderes italianos (venecianos y genoveses) sobre el comercio con Oriente, fundamentalmente de especias y otros productos de lujo (por entonces), muy demandados en un país rico como era la Castilla de los siglos XV y XVI. Por otra parte la ruta de la seda por vía terrestre había sido bloqueada por los turcos con la toma de Constantinopla en 1453.

Factores tecnológicos

Las intenciones antes descritas no hubieran podido ser satisfechas sin contar con innovaciones tecnológicas indispensables para salvar las distancias que separan el Viejo del Nuevo Mundo.

Entre ellos se cuentan la aparición de nuevas naves, como las carabelas o los galeones que permitían la penetración trasatlántica, gracias a Alfonso V y a Juan II de Portugal ("El Perfecto", o "El Navegante"), y por el proceso que apoyaron de mejora naval y de exploración, estos barcos incluían las velas cuadradas y las triangulares, junto con un casco reforzado, evolución de los barcos del comercio Flamenco; estos fueron los primeros barcos que pudieron hacer "cazadas", navegar contra el viento y al costado de este, con lo que se logró el descubrimiento de Canarias, remontar la costa africana y descubrir América. Nuevos instrumentos de navegación, como el astrolabio o la brújula que permitían orientarse en el mar junto con el seguimiento de las estrellas, así como los avances en cartografía, fueron fundamentales para permitir la llegada europea a América.

El control de otras tecnologías diferenciadoras, como la utilización de armas de fuego, el hierro o la domesticación del caballo, ha sido considerado como de mayor o menor importancia en la conquista y posterior afianziamiento del dominio español.

Comienzos

La colonización española de América se inicia a partir de 1492 cuando el Descubrimiento de América permite a la Monarquía de España incorporar a su patrimonio los extensos territorios del continente americano, y someter a su dominio a los pueblos que los habitaban, extendiendo así el vasto Imperio Español.

Para ello se debió someter a varias culturas originarias ya establecidas cuando en el año 1492 los exploradores españoles llegaron a tierras americanas. En los aspectos más negativos de su dinámica colonial, el Imperio Español para sostenerse frente a otras potencias europeas, despobló España y consumió de América riquezas incalculables en recursos naturales y otros valores a lo largo de toda su permanencia. Por otro lado, y al principio de este choque de civilizaciones, algunos historiadores arrojan cifras de mortalidad de hasta 90 millones de nativos muertos por pandemias, por lo cual diversas organizaciones que se atribuyen la representación de las comunidades indígenas reclaman el reconocimiento de un genocidio.

Extensión del Imperio colonial español en América

La mayor parte de las áreas reclamadas por el Imperio Español (la casi totalidad de la Pampa, el Gran Chaco, la Patagonia, la Amazonia, el Beni, el Matto Grosso, el Darién y las llanuras norteamericanas) nunca fueron efectivamente ocupadas y permanecieron bajo dominio de los pueblos originarios hasta la segunda mitad del siglo XIX.

Extensión norteña de la influencia española

En 1720, la expedición de Villasur desde Santa Fe conoció e intentó parlamentar con los pawnis, aliados con los franceses en lo que es ahora Nebraska. Las negociaciones fueron poco exitosas, y se libró una batalla; los españoles fueron derrotados seriamente, con sólo 13 que pudieron regresar a Nuevo México. Aunque esto fue un pequeño enfrentamiento, es significativo en que era la penetración más profunda de los españoles en las Grandes Llanuras, estableciendo el límite ahí para la expansión e influencia española.

En un esfuerzo por excluir a Gran Bretaña y Rusia del Pacífico este, la Corona Española envió a Juan Francisco de la Bodega y Quadra al norte desde México en 1775 para encontrar y controlar el fabulado Paso del Noroeste. En 1781, una expedición española durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos dejó San Luis, Misuri (entonces bajo control hispano) y llegó hasta St. Joseph en Niles, Michigan donde capturaron el fuerte mientras los británicos estaban lejos. Las reclamaciones territoriales españolas basadas en esta penetración al norte por España en Norteamérica Media no fueron apoyadas en las negociaciones del tratado.

La Convención de Nutka (1791) resolvió la disputa entre España y Gran Bretaña sobre los establecimientos británicos en Oregón y la Colombia Británica. En 1791, el Rey de España dio a Alejandro Malaspina el mando de una expedición científica alrededor del mundo, con órdenes de localizar el Paso Noroeste y buscar oro, piedras preciosas, y cualquier establecimiento norteamericano, británico o ruso a lo largo de la costa noroeste.

Al final, la rivalidad del Pacífico Norte probó ser demasiado costosa para España, la cual se retiró de la región en 1819, dejando poco más de algunos cuantos nombres de lugares.

Colonización y conquista

Las capitulaciones de Santa Fe

Cristóbal Colón presentó su plan a Juan II de Portugal, pero, basado en cálculos erróneos sobre el tamaño de la Tierra y la distancia entre Europa y la India, no fue tenido en cuenta. A continuación se dirigió a España, involucrada entonces en la conquista de Granada, y expuso su plan a los Reyes Católicos, ayudado por los frailes de La Rábida. A pesar de los errores técnicos, se hizo con el apoyo de la reina Isabel y del Cardenal Cisneros y así, tras la toma de Granada, se comenzaron a redactar los acuerdos, o Capitulaciones de Santa Fe, por las que los reyes concedían a Colón el título de almirante, el de virrey y gobernador de las tierras por descubrir y la décima parte de los beneficios obtenidos por la nueva ruta.

Primeros asentamientos y la cuestión del reparto

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llegó a América, a la isla de Guanahani, ubicada en el archipiélago de las Lucayas, creyendo en realidad que había llegado a las costas de Cipango (Japón). Tras éste, realizó tres viajes más. En el primero fundó la colonia de La Española, destruida después por los pobladores de la isla como reacción al maltrato de los colonizadores; como reacción, los Reyes Católicos cancelaron el contrato firmado por Colón.

La expansión hacia el oeste de España trajo tensiones con Portugal, pidiendo ambos reinos la mediación del papa. Por la bula Inter Caetera de 1493, el papa Alejandro VI delimitó el área de influencia que cada reino podía reclamar al otro, con una línea de polo a polo situada 100 leguas al oeste de las Azores. Poco después, el Tratado de Tordesillas de 1494, trasladó la línea fronteriza a 370 leguas al oeste de Cabo Verde, abriendo así una amplia zona al este de Sudamérica, para la expansión portuguesa, que se conoció luego como Brasil.

La conquista del continente

Artículo principal: Conquista de América
En los asentamientos de las zonas insulares de Centroamérica, la Corona de Castilla emprendió la colonización del continente, inicialmente con contactos comerciales con algunos pueblos indígenas de la zona de Guatemala y Yucatán. En 1518 una expedición dirigida Hernán Cortés y sus hombres, llegó a la isla de Cozumel, pasando después por la costas de la Península de Yucatán hasta llegar al río Grijalva donde se produjo una lucha. El Jueves Santo de 1519 llega toda la armada a San Juan de Ulúa, desde donde se dirige hacia la costa de la actual ciudad de Veracruz. En ese lugar Cortés recibió la primera embajada de Moctezuma Xocoyotzin, gobernante del señorío de Tenochtitlan y en ese sitio, Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz.

Una vez que Cortés funda la Vera Cruz, Moctezuma le solicitó, mediante el envío de embajadores, que no continuara; pero Cortés inicia su marcha hacia el interior, el día 16 de agosto de 1519, rumbo hacia al corazón del Imperio Azteca. Esta expedición estaría formada por 400 soldados españoles, 15 caballos y la impresionante cantidad de 13.000 guerreros totonacas. Al llegar a Tlaxcala, Cortés derrota a Xicotencatl y establece una importante alianza con los tlaxcalteca, sumando más guerreros al frente anti-azteca.

En su paso hacia Tenochtitlan y pretextando una posible emboscada, Cortés realiza a manera de escarnio, la sangrienta matanza de Cholula. En su paso desde Cholula, Cortés atraviesa hacia el Valle de México cruzando por entre dos volcanes, el Popocatepetl y el Iztaccíhuatl. Del otro lado, avista por primera vez el Lago de Texcoco y México-Tenochtitlan y se aproxima a ella por el rumbo de Xochimilco. Motecuhzoma Xocoyotzin recibe a los españoles y entrega simbólicamente la ciudad. A cambio, Cortés exige ver los libros de tributos y los mapas de la tierra. Entretando, su empresa no ha pasado desapercibida en Cuba, pues llega hasta él un mensajero del resguardo de Cortés en la Veracruz: le avisa de una expedición capitaneada por Pánfilo Narváez con órdenes expresas de aprehenderlo y llevarlo de regreso a Cuba.

La fundación y trazado de las ciudades

Consecuentemente con lo dicho, la mayoría de los colonizadores no pretendían otra cosa que hacer allí sus hogares, con tierras suficientes que les dieran la heredad que no habían podido recibir en la península y ello lo hicieron con la fundación de ciudades.

Dicho de un modo moderno, Castilla ostenta el record mundial de fundación de ciudades. Ningún otro Imperio ha sido capaz de fundar tantas.

El trazado de las ciudades se hizo al modo llamado hipodámico, por Hipodamos de Mileto, arquitecto de la antigua Grecia, que trazó el plano de El Pireo, puerto de Atenas, primer caso conocido en la historia de la arquitectura de una ciudad trazada con las calles a cordel y cruzándose ortogonalmente, pero en realidad había un antecedente más cercano en la península: Eiximenes, fraile valenciano que en el siglo XIII trató el problema de las ciudades, si bien desde un punto de vista teológico, pero con suficientes datos formales para que muchas nuevas poblaciones en territorios reconquistados de Valencia, y también de Castilla, se hicieran segun sus ideas.

En las Leyes de Yndias, pueden leerse datos muy interesantes sobre el modo de fundar estas ciudades. En primer lugar se establece el trazado ortogonal. No hay que pensar que se debiera a una cuestión "tradicional" solamente. También influyen poderosamente los escribanos (actualmente, en España, notarios) para los cuales hacer una escritura es más fácil cuando los solares son rectangulares.

Pero hay otras cuestiones que son menos conocidas. Por ejemplo, se ordena que antes de fundar una ciudad se maten varios animales y se les examine el hígado y los pulmones. Pareciera una referencia a los viejos "ritos" de fundación romanos, en los que los augures hacían lo mismo, y la cuestión tendría entonces algo de mágico, pero a continuación aclara: y si los tienen sanos, la zona tiene buenas aguas y buenos ayres. Es decir, explican científicamente un viejo rito (lo que no tiene nada de extrañar, puesto que ya Vitrubio decía lo mismo en Los diez libros de arquitectura).

Establece también que las calles estarán orientadas del mejor modo para que los vientos dominantes no barran las calles (poniéndolas a 45º con la dirección de éstos) y que en los lugares fríos sean las calles anchas y en los cálidos angostas. Que la iglesia mayor no esté en la plaza principal, salvo en los lugares costeros, cuando la plaza se abre hacia el mar.

El mestizaje

Uno de los fenómenos más notables de la colonización española fue el mestizaje, debido casi exclusivamente a las relaciones sexuales que mantuvieron los varones españoles con las mujeres indígenas y africanas (es poco habitual en la colonia las relaciones de españolas con varones indígenas o africanos).

Debido a la escasa cantidad españoles en América, que no habría alcanzado al 1% de la población total, y teniendo también en cuenta que las mujeres españolas siempre fueron escasas en América y que los sacerdotes en general no mantenían relaciones sexuales con las indígenas, los conquistadores y colonizadores españoles debieron haber mantenido relaciones sexuales simultáneas con muchas mujeres indígenas y africanas para engendrar la cantidad de mestizos que se presentaron en Hispanoamérica.

Al respecto se ha abierto un debate sobre las características de esas relaciones sexuales. Tradicionalmente las fuentes españolas han sostenido que las indias y las africanas buscaban voluntariamente tener relaciones sexuales con los españoles. El ejemplo clásico es el de la Malinche, la amante-esclava maya de Hernán Cortés, con quien incluso tuvo un hijo, Martín Cortés, que no hay que confundir con su hijo legítimo del mismo nombre.

Otras fuentes han sostenido que en la mayoría de los casos se trató de simples violaciones.[2][3][4] En este sentido, Michele de Cúneo, miembro de la segunda expedición de Cristóbal Colón a América, relata con frialdad la violación de una mujer indígena:

Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de putas.

[5]

La realidad del mestizaje ha llevado al Premio Nobel Octavio Paz a escribir un cruel artículo en el que sostiene que todos los mexicanos son hijos de la chingada[6] .[7]

Independencia y fin del colonialismo español

A partir de 1808 con la caída del monarca Fernando VII, y el comienzo de la transformación de España en un estado liberal en 1812, da comienzo la desmembración del Imperio Español en América. Las colonias convertidas en Repúblicas, iniciaron sus luchas de emancipación. Por último las islas de Cuba y Puerto Rico, bajo soberanía de España en el año 1898, se separan por la intervención militar de los Estados Unidos, siendo las últimas colonias españolas de América en organizarse como países independientes.

Durante la Guerra de la Independencia Española a causa de la invasión napoleónica, los criollos, al igual que los peninsulares en España, establecieron juntas para gobernar las tierras en nombre del rey Fernando VII de España. Esta experiencia de autogobierno y la influencia del liberalismo y las ideas de las revoluciones francesa y estadounidense llevó a la lucha por la independencia.

En América del Sur, las primeras juntas criollas como las establecidas en La Paz, Virreinato del Río de la Plata (1809), Chile (1810), [Nueva Granada] (1810), Quito (1809), fueron violentamente reprimidas por las autoridades coloniales españolas, causando la derrota de todas ellas. La Primera Junta de Buenos Aires (1810) fue el único gobierno patrio que pudo permanecer, estableciendo una continuidad histórica con los gobiernos posteriores de la Argentina. Desde Buenos Aires se comenzó la campaña de liberación del sur del Continente. Dos grandes ejércitos libertadores se formaron y atacaron a las tropas coloniales realistas desde el sur y el norte, dirigidos por José de San Martín y Simón Bolivar, para confluir en Guayaquil, donde el mando general de las tropas independentistas sudamericanas quedó en manos de Bolivar. La guerra por la independencia de Sudamérica (Suramérica) se extendió entre 1810 y 1824. Este último año, las tropas colonialistas, arrinconadas en el Alto Perú fueron finalmente derrotadas en Ayacucho por un ejército sudamericano al mando del Mariscal Antonio José de Sucre. Una vez que los pueblos de América de Sur se independizaron de España, y luego de complejos procesos, terminaron creando las siguientes naciones independientes de la actualidad: Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

Los pueblos del Virreinato de Nueva España se iniciaron en 1810 con el Grito de Dolores y también luego de complejos procesos políticos terminaron creando las siguientes naciones independientes de la actualidad: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua. Poco después se independizó también República Dominicana.

Las colonias se liberaron a sí mismas, a menudo con la ayuda del Imperio Británico, que promovía el desarrollo de un sistema de comercio internacional sin el monopolio español.

En 1898, los Estados Unidos ganaron la Guerra Hispano-estadounidense y ocuparon Cuba y Puerto Rico, finalizando la presencia española en América. Aún así, los primeros años del siglo XX vieron una corriente inmigratoria de personas pobres y exiliados políticos de España a las antiguas colonias, sobre todo Cuba, México y Argentina. Después de los años 70, la corriente se invirtió. En los años 90, compañías españolas como Repsol YPF y Telefónica invirtieron en Sudamérica (Suramérica), por ejemplo en Chile, a menudo comprando compañías privatizadas.

Actualmente, los países americanos de habla hispana y España y Portugal se han organizado en la Comunidad Iberoamericana de Naciones, que tiene su máximo organo de cohesión en la Cumbre Iberoamericana

Consecuencias de la colonización

Demográficas

Con la llegada de los colonos españoles, las enfermedades europeas (viruela, influenza, sarampión y tifus) a las cuales las poblaciones nativas no tenían resistencia, y los sistemas de trabajo tales como las haciendas y el modo de explotación minera, en las que los nativos permanecían en un régimen de semi-esclavitud[8] diezmaron a la población americana.

En muchas zonas los españoles mantuvieron relaciones sexuales con las indígenas, africanas y afroamericanas, dando origen a diversas modalidades de mestizaje. Hoy en día, la población de los países hispanoamericanos comparten antepasados indígenas, europeos y africanos, en diversos grados.

Dos lenguas amerindias, el quechua y el guaraní, han alcanzado el rango de lenguas cooficiales en los países latinoamericanos. El guaraní es a su vez una de las lenguas oficiales del Mercosur.

Encomienda y esclavitud

Con la llegada de los europeos cristianos a América, se originó un intenso debate sobre la naturaleza del nuevo continente y sus habitantes. Esta polémica fue especialmente seguida por los intelectuales de los reinos hispánicos, ya que éstos, en su colonización, se habían encontrado con verdaderos Estados y culturas más avanzadas que el resto de potencias coloniales.

Así, desde comienzos del siglo XVI, teólogos y filósofos como Juan López de Palacios Rubios o Matías de la Paz desde la Universidad de Salamanca y Martín Fernández de Enciso o Bartolomé de las Casas desde las propias colonias, enfrentan el problema de la naturaleza de los nuevos pobladores desde diferentes visiones. Finalmente, en 1537 se promulga la bula Sublimis Deus del papa Pablo III, en la que se declara a los indígenas como hombres en todas sus capacidades.

A partir de este momento la Corona Española estableció que los indígenas americanos (amerindios) no serían sometidos a un régimen de esclavitud, sino a un régimen de "encomienda", mediante el cual eran "encomendados" a los españoles. El régimen de encomienda establecía que los indígenas debían trabajar obligatoriamente para el español que resultara ser su encomendero, al mismo tiempo que este tenía la obligación frente a la Corona de "cristianizar" a los indígenas. En los hechos la encomienda resultó un sistema de trabajo forzado muy cuestionado por su características inhumanas, incluso en aquellos tiempos. Entre los mayores críticos del sistema de encomiendas se destacaron Fray Bartolomé de las Casas, los padres jesuitas que organizaron las Misiones Guaraníes en la zona del Paraguay, Túpac Amaru, etc.

De todos modos la mayor parte de los indígenas americanos murieron en los primeros 130 años de la conquista europea. En todas las colonias europeas, la falta de mano de obra indígena fue reemplazada por personas que habían sido secuestradas en África subsahariana y sometidos a un régimen de esclavitud directa. El número de personas esclavizadas procedentes de África varía, según distintas estimaciones, entre los 10 y los 28 millones de personas,[9] aunque hay quienes hablan de 60 millones.

Religión

El papa Alejandro VI, en sus bulas Inter Caetera estableció la obligación de la Corona de Castilla de convertir a todos sus súbditos, incluidos los amerindios y afroamericanos, al cristianismo, en su vertiente católica romana. Las tareas para lograr la conversión se realizaron mediante de una gran variedad de procedimientos y una considerable cantidad de misioneros de distintas órdenes partieron de España hacia el América a tal fin.

Los métodos adoptados para obtener la conversión fueron muy diversos. En lineas generales se ha dicho que España conquistó América con «la cruz y la espada».[10]

Uno de los primeros métodos elaborados para proceder a cristianizar a los pobladores de América fue el Requerimiento, adoptado a partir de 1513, mediante el cual, cuando un conquistador se encontraba con alguna cultura local, procedía a leerles, en castellano, un manifiesto en el que se les requería abandonar su religión, destruir sus templos e imágenes sagradas y adoptar el cristianismo como nueva religión. El «Requerimiento» tuvo una gran importancia porque si el pueblo originario requerido no destruía sus símbolos sagrados y no demostraba haberse convertido de inmediato al cristianismo, el conquistador español quedaba habilitado para emprender contra ellos una «guerra justa». El sistema de encomienda, por el cual se sometía a los indígenas a la autoridad de un español, incluyendo el deber de trabajar para el encomendero, también establecía la obligación de éste último de cristianizar a sus encomendados.

En algunas ocasiones los religiosos católicos se relacionaron estrechamente con los pobladores nativos, involucrándose en sus problemas y en los abusos que sufrían por parte de algunos conquistadores y encomenderos, trasmitiendo las injusticias a las autoridades de la península. En muchos casos los misioneros católicos utilizaron las lenguas americanas, como el quechua, el náhuatl o el guaraní, contribuyendo a preservarlas al ser dotadas de sistemas de escritura.

La conversión al catolicismo de la población americana por parte del Imperio Español fue ampliamente exitosa y en la actualidad (2007) la mitad de los católicos del mundo habitan en Iberoamérica.[11]

Por otra parte, el catolicismo latinoamericano tomó formas peculiares derivadas del fenómeno conocido como sincretismo religioso, mediante el cual las antiguas religiones y creencias precolombinas y africanas se integraron al cristianismo.

Intercambios técnicos

Los españoles y otros europeos aportaron al que llamaban "Nuevo Mundo" (América) una serie de elementos técnicos, entre ellos:

  • el caballo, que reavivó a las comunidades cazadoras de las praderas estadounidenses hasta el siglo XIX y las de ciertos pueblos sudamericanos: mapuches, pampeanos, etc.
  • la vid, de cuyas cepas descienden hoy las producciones vinícolas de Chile, Argentina y California.
  • el ganado vacuno, incluyendo al bravo, por lo que hoy existen corridas de toros en Perú, México, Ecuador, Colombia o Venezuela.
  • el trigo.
  • el ganado ovino.
  • la rueda como elemento de trabajo y transporte, pues algunas culturas americanas ya hacían uso de ellas en juguetes.
  • el hierro
  • las armas de fuego
  • el limón
  • el azúcar

Los españoles llevaron al que denominaban Viejo Mundo (Europa, Asia y África) una serie de elementos técnicos desarrollados en su mayor parte en Asia o Europa oriental. Sin embargo varios investigadores afirman que esos elementos técnicos habían sido desarrollados por las culturas precolombinas y que muchas de ellas fueron "llevadas" a las distintas partes del Viejo Mundo por otros países diferentes de los españoles, como los británicos, los portugueses, franceses y holandeses. Entre ellos:

Probablemente debido a la misma lógica unilateral de la dominación colonial, varios avances técnicos desarrollados por las culturas precolombinas como las técnicas de gestión ecológica del medio ambiente (incendios controlados, «terra preta», etc) y las técnicas de trabajo metalúrgico.[12]

Las civilizaciones mesoamericanas desarrollaron unas matemáticas avanzadas. Utilizándolas, los religiosos hispanos mejoraron el calendario gregoriano.[13]

Referencias

Artículos relacionados

Fuentes empleadas y notas

  1. Sin embargo, es necesario recordar que la independencia de Nueva España fue iniciada en 1810, y declarada formal y legalmente por el Congreso de Chilpancingo en 1813. El período entre ese año y la fecha de consumación de la independencia de México (1821) eran concebidos por el Congreso como una lucha contra la metrópoli y por el reconocimiento internacional de la nueva nación.
  2. Vitale, Luis (1981). La condición de la mujer en la colonia y la consolidación del patriarcado
  3. Octavio Paz dice: La conquista, dice Octavio Paz, fue «una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias». Los hijos de la chingada, en El laberinto de la soledad, La Jornada, México, 4 de septiembre de 2000
  4. El biólogo argentino Daniel Corach, especializado en genética de poblaciones, ha sostenido que el componente genético amerindio «se refleja mejor en el ADN que viene por línea materna (el ADN mitocondrial) que el paterno (el del cromosoma Y), porque el mestizaje se hizo básicamente sobre el vientre materno. Las mujeres eran violadas. Era más fácil que un español violara a una india que una española se cruzara con un indio». Diálogo con el biólogo Daniel Corach: “La historia también se escribe en los genes”, Leonardo Moledo, Página/12, 10 de agosto de 2005
  5. Cólón, Cristóbal, Michel de Cúneo y otros (1982). Cronistas de Indias: antología, Bogotá: El Áncora
  6. Rodríguez, Gabriela (2000). Los hijos de la chingada, La Jornada, Mexico, 4 de septiembre de 2000 [1]
  7. Paz, Octavio (1950) "Los hijos de la Malinche", en "El laberinto de la soledad". Extracto en [2]
  8. A efectos legales, la esclavitud estaba prohibida en América, al estar su territorio integrado en la Corona de Castilla donde, por una bula papal, estaba prohibida la esclavitud, al tratarse de un reino cristiano. Sin embargo, en las citadas minas y haciendas, los trabajadores apenas recibían más sueldo que su sustento vital, suponiendo un régimen de pseudo-servilismo.
  9. Cifras de la esclavitud
  10. La cruz y la espada:¿rencores ideológicos? Sobre la conquista española, Revista Abril
  11. l'america latina abbandona il cattolicesimo, por Diego Cevallos, 5 de octubre de 2004, Peacelink
  12. Mann, Charles (2006). 1491: una nueva historia de las Américas antes de Colón, Madrid: Taurus, p. 327-431
  13. Escritura maya, Los mayas, Bitágora

Bibliografía

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  • Céspedes del Castillo, Guillermo. América hispánica: (1492-1898) en la serie Historia de España (dirigida por Manuel Tuñón de Lara). Editorial Labor, Barcelona 1988.
  • Chaunu, P. Conquista y explotación de los nuevos mundos (S.XVI) Ed. Labor, Barcelona, 1984.
  • Foster, G., Cultura y Conquista. La herencia española en América, México, 1962.
  • Gutiérrez Escudero, A. Historia de Iberoamérica. Historia Moderna. Tomo II: La primitiva organización indiana (1491-1550). Madrid, 1990.
  • Hanke, L. La lucha española por la justicia en la conquista de América. Aguilar. Madrid, 1987.
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  • Lucena Giraldo, M. (coord.), El Bosque Ilustrado. Estudios sobre la política forestal española en América, Madrid, 1991.
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  • Moya Pons, F., Después de Colón. Trabajo, sociedad y política en la economía del oro, Madrid, 1986, Alianza.
  • Pérez Murillo, María Dolores. Introducción a la Historia de América: altas culturas y bases de la colonización española., Universidad de Cádiz, 2003. 
  • Ruiz Rivera, J. y M.C. GARCÏA BERNAL, Cargadores a Indias, Madrid, 1992.
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  • Walker, G.J., Política española y comercio colonial, 1700-1789, Barcelona, 1979.

Otras fuentes de información
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