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Cine sonoro

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Cine que reproduce las voces, ruidos, música, etc. por medio de una banda sonora que, al comienzo, iba en un disco o en un rollo separado de las imágenes, hasta que se incorporó como pista adicional de la cinta cinematográfica.

Primeros tiempos

Lee De Forest inventa el cine sonoro en 1922. El primer éxito comercial fue El cantante de jazz (1927) donde Al Jolson dijo el histórico Aún no han oído nada. Alfred Hitchcock dirigió a primera película sonora británica, La muchacha de Londres (1929).

Con muy poca repercusión, en 1929 se estrena la primera película española, El misterio de la Puerta del Sol, de Francisco Elías.

En Argentina se ha alimentado el mito de que ¡Tango! (1933) es la primera película nacional, cuando en realidad el mérito le corresponde a Corazón ante la ley (1929) de Nelo Cosimi y a algunos cortos anteriores.

Un poco antes (1930) Adios, Argentina era una película muda que presentaba ya un acompañamiento musical sincronizado. En México hay que esperar hasta 1932, cuando Antonio Moreno, prolífico actor nacido en España, filma Santa.

En el magro cine uruguayo, la primacía le corresponde a Dos destinos de Juan Etchebehere (1936). Al año siguente, La serpiente roja de Ernesto Caparrós inicia el cine sonoro en Cuba.

A pesar del impacto popular, algunos directores y actores siguen aferrados al viejo estilo; Charles Chaplin, por ejemplo, no llega al cine sonoro hasta 1940. El cine sonoro, surge en pleno apogeo del cine mudo, (hacia 1926), en un contexto de prosperidad en Hollywood, donde se vivían tiempos dorados, y la demanda del publico, no exigía mas que lo que ésta ya le ofrecía; fue así, como los hermanos Warner, cuyos negocios se encontraban al borde de la banca rota, decidieron lanzar al mercado la novedad del cine sonoro, que había sido tan deseada anteriormente por cineastas e inventores tales como Edison y Pathé (Entre otros) quienes intentaron obtener la sincronización de las imágenes con discos o rodillos gramofónicos, aunque lo hicieron de forma experimental. Pero en 1907, De Forest, inventó la válvula amplificadora triodo, solucionando así el problema de amplificación del sonido que exigía una sala de grandes dimensiones. Anteriormente al cine sonoro ya existía el sonido en el cine. Los cineastas y proyectistas se habían preocupado de ello. Rara vez se presentaban las películas en silencio. Los hermanos Lumiére, en 1897, contrataron un cuarteto de saxofones para que acompañase a sus sesiones de cinematógrafo en su local de París y hubo compositores de valía, como Saint-Saéns que compusieron partituras para acompañar la proyección de una película. Músicos y compositores tenían en el negocio del cine mudo una fuente de ingresos. No sólo la música, también los ruidos y acompañamiento tenían cabida en el cine mudo, por lo que algunos exhibidores disponían de máquinas especiales para producir sonidos. Este sistema era solamente posible en grandes salas, en ciudades o lugares de público poderoso, y en muy pocas podía apreciarse en pueblos o lugares alejados. Todos los instrumentos eran válidos para hacer música en el cinematógrafo aunque el piano era el más envidiado. Algunos experimentos habían demostrado que las ondas sonoras se podían convertir en impulsos eléctricos. En el momento en que se logró grabar en el celuloide esta pista sonora, se hizo posible ajustar el sonido a la imagen, y por lo tanto hacer sonoro el cine. Cuando el cine sonoro demostró su rentabilidad, las películas mudas, a pesar de su arte, quedaron condenadas a pasar a la historia. El cine mudo había durado 35 años. El cine sonoro no era simplemente el mudo con sonido incorporado, sino una nueva forma de expresión que tenía que reconciliar lo real con lo irreal, mientras que el cine mudo había sido una unidad armoniosa, completa por sí misma. Algunos directores de fotografía afirman que el cine sufrió un enorme retroceso al llegar el sonoro, pues limitó enormemente las posibilidades creativas del mismo, perdió con celeridad cierta fluidez, creatividad y ritmo, y también sufrió unos años de retraso el avance imparable en el que se veía inmerso el lenguaje cinematográfico.

Rápidamente, el cine sonoro, comenzó a integrarse a la producción comercial, encabezada por la Warner Bros que realizó films tales como “Don Juan” (1926) de Alan Crosland, que se encontraba sincronizado con música grabada de la ópera de Mozart, y más adelante, el film “Orgullo de raza” (del mismo director) donde se incorporaban por primera vez, los ruidos y efectos sonoros, pero estos films no gozaron de mucha aceptación, sino hasta el surjimiento de “El Cantante de jazz” (1927) que multiplico en gran medida las ganancias, gracias a la magia del vitaphone, a partir de ahí se veía llegar un gran caudal de películas musicales, y las empresas se preparaban para una batalla, basada en las patentes de los aparatos cinematográficos, o simplemente, las ideas, que determinarían quien dominaría el mercado. Gigantes como American Telephone and Telegraph Companym pasaron a dominar el mecado de la fabricaciçon de aparatos a través de Western Electric, quien poseia la patente del sitema Vitaphone (creado por Case y Sponable) que en un principio utilizaba discos gramofónicos, pero que luego utilizó el sistema actual de fotografiar las oscilaciones sonoras sobre película. La Banca Morgan y Rokerfeller toman el control de la industria del cine sonoro americano a traves de las patentes.

El cine sonoro duplico la cantidad de espectadores en poco tiempo y ademas, provoco un gran avance en las técnicas y expresión cinematográfica. Pero este cine sonoro al inicio al inicio provoco cambios negativos. El cine retrocede al teatro filmado con la inmovilización de la cámara, también el ritmo del encuadre fijo se vio frenada por larga canciones y diálogos. Los grandes responsables del cine mudo criticaron duramente a este cine sonoro. Por ejemplo, Chaplin dijo que este iba a aniquilar el arte de la pantomima. Einsestein, Pudovkin y Alexandrov decían que la duración de las palabras y diálogos limitarían la creatividad de creación del montaje, por esta razón es que proponían como solución el empleo antinaturalista y asincrónico del sonido. Pero con el transcurso del tiempo, el cine sonoro iba a dejar de ser un pariente del music-hall y de la opereta. A través de William fox surgieron las primeras escenas rodadas en exteriores con sonido, como en el film El viejo Arizona (1928). Un año mas tarde surgiría de las manos de Michael Curtis el primer travelling en el cine sonoro con The gambles, en que este sistema tomaría mayor soltura con Rouben Mamoulian el cual en Aplauso (1929) disocio la cámara del micrófono para así poder dar una mayor libertad de movilidad. Esta movilidad de la cámara ya era un hecho con el surgimiento de filmes utilizando travellings y grandes grúas como las utilizadas en el rodaje de Broadway en 1929. Ya en los años 30 el cine sonoro llegaría casi a su total madurez con los filmes de Aleluya en EEUU, Bajo los techos de Paris en Francia y El ángel azul en Alemania. El sonido aporto un gran valor estético a este arte del cine. Primero, brindo una continuidad narrativa, al igual que dio un gran golpe estético al cine-montaje al poder hacerse ahorro de planos eliminando las imágenes explicativas y metafóricas del lenguaje visual mudo y representar porciones de la realidad que estuvieran fuera del encuadre por la única presencia de su sonido, es decir sonido en off. También se pudo incorporar un nuevo elemento dramático, el silencio. Uno de los obstáculos mas importantes para la distribución del cine sonoro fue la diversidad de idiomas, en el cual se realizan distintas versiones de cada película con sus diferentes lenguas, Hasta que con el tiempo surgieron los subtítulos y en algunos países del mundo también utilizaban el doblaje. En 1930 se generalizo el cine sonoro en todo el mundo superando el sarampión de las revistas musicales y las comedias filmadas.

Referencias


Notas