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Censor (Roma Antigua)
El cargo de censor en la Antigua Roma suponía la culminación de la carrera política de un individuo. Conseguir este cargo político era llegar a tener la categoría de uno de los primeros hombres de Roma. El censor era el más alto magistrado. No tenía imperium y por lo tanto no podía llevar la escolta de los lictores.
Para llegar a ser censor había que pasar primero por el cargo de cónsul y sólo aquellos que tenían una enorme auctoritas y dignitas se atrevían a ser candidatos. Se elegían dos censores a la vez y su cargo persistía durante 5 años, aunque en la práctica sólo se entregaban de verdad a sus funciones durante el primer año y medio.
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Obligaciones del censor
- Efectuar el escrutinio de la gente que accedía al senado.
- Ocuparse del ordo equester (los caballeros) y de los 1.800 caballeros más antiguos que eran los depositarios de los caballos públicos.
- Verificar un censo general de los ciudadanos romanos de Roma, Italia y provincias.
- Ocuparse de los requisitos económicos en todo lo referente a contratos estatales y diversas obras públicas y edificios.
Los censores distribuían los cargos públicos en función de la riqueza del individuo por lo que se convirtieron en un instrumento del Senado y de la aristocracia. Hasta el año 403 esta magistratura de censores fue ejercida únicamente por patricios. Más tarde se incorporaron también al cargo la clase plebeya.
Glosario
- Imperium era el grado de autoridad que se le concedía a un magistrado. Cuando una persona tenía imperium poseía una autoridad en su cargo que no se podía contradecir. Para que esto fuese válido, el magistrado tenía que actuar con arreglo a las leyes que regían su conducta. Se otorgaba imperium a través de una lex curiata, y sólo duraba un año. Cuando el magistrado llevaba como escolta a los lictores con fasces significaba que poseía imperium.
- Auctoritas. Es éste un término latino que tiene difícil traducción. La palabra implica además de autoridad, prestigio, jefatura, importancia pública y privada y una facultad especial para influir sobre los acontecimientos, simplemente por la fama personal. La auctoritas era algo consubstancial con el cargo de magistrado, aunque no era exclusivo de ellos. Tenían auctoritas el príncipe del Senado, el pontífice máximo, los consulares e incluso algunos particulares.
- Dignitas. No se debe traducir exactamente como dignidad. Se trataba de la categoría personal de un individuo dentro de la sociedad, según su vida, su moralidad, ética, etc. con lo que adquiría un derecho al respeto y aun tratamiento especial. Era un valor muy especial que poseía el noble romano y que defendía a ultranza, incluso actuando con el suicidio, aceptando un exilio o ejecutando a su esposa a sus hijos.
Referencias
Bibliografía
- Atlas histórico de la Roma clásica. Odile Wattel. Acento Editorial 2002. ISBN 84-483-0680-5
- El primer hombre de Roma. Colleen McCullough. Editorial Planeta S.A., 2001. ISBN 80-08-04000-6