Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid
Está situada en el centro de la ciudad, en una zona ligeramente elevada, cerca de la Iglesia de Santa María la Antigua y construida junto a la anterior iglesia colegial de Valladolid (Colegiata de Santa María), algunos de cuyos espacios fueron destruidos para realizar las obras del crucero del nuevo edificio. El edificio actual sustituye a la anterior colegiata, pero no tuvo la categoría de catedral hasta el año 1595. Con anterioridad a esta fecha, el templo colegial dependía de la Diócesis de Palencia.
El proyecto de la obra quedó sin terminar y nunca se realizó la planta trazada por Herrera, debido principalmente a la falta de recursos económicos.
Índice
- 1 Antecedentes y contexto histórico
- 2 Primera colegiata románica del conde Ansúrez
- 3 Segunda Colegiata de transición al gótico del siglo XIII
- 4 Tercera colegiata gótico-renacentista
- 5 Cuarta colegiata-catedral
- 6 Descripción del edificio actual
- 7 Las torres
- 8 Interior de la catedral
- 9 Capillas de la nave del evangelio
- 10 Capillas de la nave de la epístola
- 11 Sacristía
- 12 Los órganos musicales de la catedral
- 13 Monopolio de la catedral sobre la cartilla de doctrina cristiana
- 14 Cronología de los sucesos más importantes
- 15 Catalogación
Antecedentes y contexto histórico
En el último cuarto del siglo XI el rey Alfonso VI encomendó a su ayo el leonés Pedro Ansúrez la repoblación y administración de toda esta zona que hoy comprende la provincia de Valladolid. Los dos núcleos importantes de poblamiento eran Cabezón y Simancas, en cuyas tierras jurisdiccionales iban surgiendo las villas agrícolas como una herencia de las villas romanas. Una de estas villas, Valladolid, fue la elegida por el conde Ansúrez como asentamiento suyo y de su familia y como centro desde el cual organizaría y gobernaría toda la repoblación del entorno. Por entonces Valladolid era una aldea rodeada por una cerca de defensa, que contaba con un alcázar o castillejo y dos ermitas dedicadas a dos santos hispanos tradicionales: San Julián y San Pelayo. El conde Ansúrez eligió la zona donde se encontraba la iglesia o ermita de San Pelayo (extramuros) para edificar su propio palacio con su iglesia o capilla particular[1] y una colegiata o iglesia Mayor en sustitución de la dicha ermita de San Pelayo. De esta forma iniciaba una expansión de la villa hacia el sureste. Esta iglesia Mayor, edificada en arte románico, se tituló con el nombre de Santa María la Mayor y fue el origen de la catedral vallisoletana.
Primera colegiata románica del conde Ansúrez
- Artículo desarrollado → Colegiata de Santa María la Mayor de Valladolid.
El conde Ansúrez quiso dotar al incipiente núcleo de Valladolid con una Iglesia Mayor que lo elevaría en importancia desde un punto de vista religioso y sería cabeza religiosa de su nuevo feudo. (La colegiata no fue una iglesia aislada sino que nació como un monasterio familiar del conde Ansúrez que al mismo tiempo servía de iglesia Mayor de la villa.) Puso el templo bajo la advocación de Santa María y mandó llamar a unos frailes benedictinos de la reformada orden de Cluny del monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes (Palencia), que formarían el Cabildo Colegial[2] junto con el abad nombrado por el propio conde Ansúrez, llamado Salto o Asalto o Soto, que estaría bajo la supervisión del prior Virila de San Zoilo, valido del Cid (que después fue abad del monasterio de San Pedro de Cardeña).[3] constituyendo así la colegiata que en 1085 ya existía como entidad jurídica y cuya Carta de Fundación se dio en 1095:
Segunda Colegiata de transición al gótico del siglo XIII
- Artículo desarrollado → Colegiata de Santa María la Mayor de Valladolid.
En 1318 se comenzó a construir el claustro, quizás sobre otro más antiguo del edificio románico; las obras no se terminaron hasta finales de ese siglo. A juzgar por las descripciones que hicieron algunas personas que llegaron a verlo, debía ser una obra importante y de calidad artística. Así lo constata el historiador vallisoletano Antolinez de Burgos:
Tercera colegiata gótico-renacentista
En 1527, el Cabildo convocó un concurso entre arquitectos al que acudieron los más prestigiosos maestros del momento: Diego de Riaño, Juan de Álava, Francisco de Colonia, Juan Gil de Hontañón y Rodrigo Gil de Hontañón. A juicio del Cabildo, la Colegiata del siglo XIII se había quedado pequeña y demasiado sencilla para la categoría de Valladolid. El proyecto en principio ambicioso, apenas pasó de la cimentación y de la elevación de unos pocos metros. Las obras avanzaron muy lentamente por falta de recursos económicos y también porque surgieron graves problemas con el tema de la expropiación. En los planos de esta colegiata se cambió por completo el eje de la nueva planta: quedaría la cabecera al norte, junto al antiguo claustro de la colegiata anterior y los pies al sur. Esta nueva disposición será respetada por los planos de la catedral de Herrera y así es como se ve la catedral en el presente. En el plano de la nueva iglesia se contemplaban tres naves separadas por pilares con capillas entre contrafuertes y dos torres enmarcando los pies, todo en estilo gótico-renacentista.
Se echaron los cimientos ese mismo año de 1527 pero se siguió haciendo uso de la antigua colegiata mientras duraban las obras. Gil de Hontañón murió en 1577 y las obras seguían prácticamente como al principio. Habían pasado 50 años y la moda y las técnicas en el arte de construir habían cambiado.
Cuarta colegiata-catedral
Desde la muerte del arquitecto Gil de Hontañón en 1577, las obras habían quedado paralizadas. Sólo se habían echado los cimientos y elevado algunos metros de algunos muros. Ante esta situación el Cabildo decidió continuar la gran obra aun cuando se encontraba siempre bastante escaso de dinero. Aprovechando una estancia de Juan de Herrera en Valladolid el Cabildo se entrevistó con él y le pidió el estudio y trazas de una nueva colegiata que fuera de acuerdo con los tiempos.[5] El arquitecto aceptó el encargo sobre el que se puso inmediatamente a trabajar, de manera que el 13 de mayo de 1582, Pedro de Tolosa que había trabajado en El Escorial y en Villagarcía de Campos, obtiene la maestría mayor para las obras haciéndose cargo de ellas bajo la dirección del arquitecto Diego de Praves, hombre de confianza de Juan de Herrera. Murió al año siguiente y le sucedió como maestro de obras su hijo Alonso de Tolosa.
A finales del siglo XVI la colegiata tomó el rango de catedral a instancias de Felipe II. El 21 de mayo de 1595 tuvo lugar la solemne consagración, dirigiendo la ceremonia el arzobispo de Toledo, Bernardo con el obispo de Palencia Raymundo, asistidos por otros obispos. Al año siguiente, en 1596, Felipe II otorgó el título de Ciudad a la villa de Valladolid. En 1597 murió Juan de Herrera y en 1598 murió Felipe II.
La Colegiata y la sede episcopal de Palencia
En un principio el conde Ansúrez instituyó la Colegiata (con su pequeña comunidad monacal) dependiendo directamente de la Santa Sede de Roma y autorizando al obispo de Toledo para que fuera el encargado de hacer cumplir las cláusulas de la fundación. Sus abades ejercieron jurisdicción episcopal sin estar sujetos a otros prelados además de tener licencia para escoger un dominus o protector, o tutor que velara por los intereses del monasterio. Éste es el sistema característico de esta época, el sistema de behetrías entre parientes; en este caso los parientes serían el abad y sus monjes, constituidos en señorío, que tomarían un tutor o benefactor dentro de la familia de los condes y sucesores, con derecho a cambiarlo si el elegido no cumplía con toda responsabilidad. Estando así las cosas, sucedió que por razones políticas el conde Ansúrez tuvo que preparar su auto exilio a tierras de Urgel donde gobernaba su yerno Armengol.[6]
En 1103, cuando estaba a punto de partir, encomendó su abadía de Valladolid al obispo de Palencia Raymundo. No fue una encomienda formal y oficial con cesión de todos los derechos sino el encargo a su amigo y hombre de confianza, con el mandato además de que entregara 100 sueldos anuales a la Santa Sede. En 1110 el conde regresó del destierro y con la ayuda y aprobación de la reina Urraca, recuperó su abadía-colegiata. Pero por entonces ya no estaba el obispo Raymundo y este hecho molestó a su sucesor el obispo Pedro de Palencia que inició una disputa y buscó el favor del papa Pascual II. Este papa y más tarde Inocencio II confirmaron la vinculación de la Colegiata a la sede de Palencia. A partir de estos hechos se desencadenó una pugna abierta entre las dos villas. Con Armengol VI llamado el de Castilla (nieto del conde Ansúrez) se llegó a un acuerdo que fue en realidad una claudicación, entregando la Colegiata al obispo de Palencia y concertando que en ese momento éste nombrase abad al arcediano Nicolás. El acuerdo tuvo como consecuencia muchas protestas y disturbios hasta que Alfonso VII ratificó el convenio sustentándose en que “así lo había querido el fundador conde Ansúrez”, y tomó una decisión irrebatible dejando para la posteridad el mandato de dos pautas a seguir por el régimen interno: que la elección del abad era un derecho del Cabildo colegial y que el rey se reservaba la potestad de confirmarla.
En 1162 intervino de nuevo el Papa, esta vez Alejandro III. Mandó reformar la abadía con la instauración de una nueva comunidad de canónigos de San Agustín, encargando realizar dichos cambios al obispo de Toledo.[7]
A finales del siglo XV, los Reyes Católicos suplicaron al papa Alejandro VI que uniese la abadía de Valladolid al obispado de Palencia. El papa murió antes de haber despachado la bula. De nuevo hacia 1504 hicieron una petición a Julio II, quien despachó la bula con una cláusula: que el obispo de Palencia lo fuese también de Valladolid, que ambas iglesias fuesen catedrales y que cada cabildo tuviese su hacienda aparte. Pero el abad de la Colegiata de Valladolid, don Fernando Enríquez, no quiso dejar la abadía y el papa tuvo que suspender la bula de unión,
El siguiente abad, Alfonso Enríquez, mantuvo la Colegiata 30 años hasta que en 1555 Pedro Gasca, obispo de Palencia insistió en la unión mencionada ante el emperador. Así en mayo de 1554 el Consejo Real dio una provisión en que mandaba a la ciudad de Palencia y al Cabildo de Valladolid que en un determinado tiempo alegasen las razones que pudieran tener para no realizar tal unión. Palencia envió sus procuradores. Al frente iba Francisco de Salas, procurador del Deán y Cabildo. Entre otros razonamientos alegó:
El procurador dio hasta ocho razonamientos más. Valladolid por su parte pidió ser arzobispado y que Palencia fuese una de las iglesias sufragáneas o que al menos se nombrara un obispo de Valladolid y Palencia, en ese orden, y que la renta de la abadía se gastase en la fábrica de la nueva iglesia.
El Consejo Real resolvió el tema no por sí mismo sino haciendo una consulta directa al rey que estaba en Flandes. El tiempo pasó sin resolverse nada hasta que en 1595 y siendo obispo de Palencia Martín Aspi Sierra, se desmembró Valladolid convirtiéndose en catedral con sede episcopal, con la aquiescencia de Clemente VIII en el reinado de Felipe II que concedió esta gracia a su ciudad natal, venciendo así la majestad del rey.
El rey había enviado como embajador en Roma al duque de Sesa, Antonio de Córdoba y Cardona, con el encargo de llevar a cabo las negociaciones con el papa Clemente VIII que otorga una bula el 25 de nov de 1595, haciendo a Valladolid sufragánea del Arzobispado de Toledo.[8] Felipe II presentó como primer obispo de la nueva catedral a Bartolomé de la Plaza, magistral de la Colegiata de Baza que fue ratificado y nombrado por el Papa por bula de 18 de diciembre de 1596. El territorio de la nueva diócesis vallisoletana fue muy recortado para no inferir ni perjudicar las diócesis cercanas.
El 16 de marzo de 1851, habiéndose celebrado el Concordato con la Santa Sede (siendo papa Pío IX), la reina Isabel II pidió el título y dignidad de metropolitana para esta catedral. El Papa ejecutó la petición otorgando la bula el 4 de julio de 1857.
El proyecto de Juan de Herrera
Se conserva un gran número de planos hechos por Herrera con gran meticulosidad que hace pensar que este arquitecto estudió el proyecto en profundidad. Según estos planos, el edificio tendría una planta de tres naves separadas por pilares, gruesos muros, capillas-hornacina entre contrafuertes y un gran crucero que la dividiría en dos partes de igual longitud, señalando exactamente la mitad del templo. La capilla mayor estaría separada del testero, con girola para permitir las funciones litúrgicas.El cuerpo principal de la fachada (concebido como arco de triunfo) sería exento, adelantándose al resto del muro.[9] En las esquinas irían dos torres iguales de planta cuadrada y coronadas por cúpulas. Otras dos torres de menor tamaño se levantarían a los lados de la cabecera, con cubierta piramidal.
En su proyecto, Herrera tuvo en cuenta la posibilidad de un gran claustro cuadrado de un solo piso de orden dórico, que iría unido a la nave oeste. La construcción de este claustro traería serias dificultades de tipo técnico y económico pues por este lado del oeste del edificio había un importante desnivel que caía hasta el cauce del río Esgueva.[10]
Una vez terminado el estudio, Herrera puso los planos en manos de su discípulo y hombre de confianza, el arquitecto Diego de Praves.[11]En 1587 tuvieron una entrevista de trabajo en Madrid. (Es sabido que Juan de Herrera jamás estuvo a pie de obra de la catedral de Valladolid.)
Proceso de construcción
El nuevo edificio no sólo trajo aires modernos en cuanto a arquitectura se refiere sino también en la técnica y modo de trabajar, copiando el sistema llevado en las obras del Escorial. En primer lugar, se organizó en el entorno un gigantesco obrador o taller que dio nombre a la vía abierta delante de la fachada: calle de la Obra. Se coordinó un equipo de picapedreros (que extraían la piedra en canteras cercanas como la de Villanubla), carreteros, canteros, carpinteros y otros oficios. Hubo un grupo de trabajo integrado por profesionales de la construcción cuya cabeza principal era Juan de Herrera que había diseñado los planos y había ideado la fábrica, seguido por su hombre de confianza Diego de Praves como arquitecto director y supervisor que tenía a sus órdenes a un maestro mayor, Pedro de Tolosa, quien a su vez había nombrado a varios aparejadores, entre los que se contaba su hijo Alonso de Tolosa. Pedro de Tolosa murió en 1583 sucediéndole en la maestría mayor su hijo que se mantuvo a pie de obra hasta 1589 en que Diego de Praves se hizo cargo de la obra como arquitecto-director y maestro mayor.
Comenzaron las obras con la demolición de lo poco que se había construido para la colegiata anterior de Riaño y Hontañón. El historiador del siglo XVI Juan Antolínez de Burgos que vivió estos momentos, recuerda en su Historia de Valladolid el derribo de los muros y cómo el material se reservó para su aprovechamiento. En 1589 se compró más piedra para labrar las basas y zócalos de los pilares interiores. En 1594 ya se estaban preparando los cimientos del crucero que irrumpiría en el claustro de la anterior colegiata. Un año después, Felipe II iba a conseguir la sede episcopal para Valladolid de manera que en plenas obras, el edificio pasa de seguir siendo una colegiata a ser ya una catedral. Sin embargo faltaban todavía bastante años para su consagración, así es que la liturgia siguió celebrándose en el edificio de la antigua colegiata renacentista.
El siglo XVII
En 1620 murió Diego de Praves sucediéndole en la maestría de obras su hijo Francisco de Praves con quien se terminaron las capillas del lado del Evangelio. A la muerte de Francisco de Praves en 1637 tomó su puesto Juan de Répide hasta 1661. Cuatro años más tarde Sebastián Mardaz Colmenares cerró toda la nave de la Epístola con bóveda de arista y en 1662 se terminó la nave central tapándola con bóveda de cañón corrido, supervisado por Francisco Tejerina. Las obras se habían dilatado más de lo esperado, así que el Cabildo tomó la decisión de inaugurar de una vez la nueva catedral aunque estuviera bastante incompleta. El 26 de agosto de 1668, en una ceremonia de gran solemnidad fue consagrada la parte construida que consistía en las tres naves, capillas del lado del Evangelio, una capilla en el lado de la Epístola y tres ábsides provisionales en el espacio que se suponía iría el crucero.El siglo XVIII
Conclusión
En el tiempo presente[12] se entra a la catedral por la portada este. La otra puerta, la de la fachada principal, se abre sólo en las grandes ocasiones y eventos litúrgicos. Tras un breve espacio a modo de vestíbulo se llega a la nave este, a la zona que podría hacer las veces de crucero. A la derecha se encuentras los tres ábsides que se construyeron provisionalmente. El del centro alberga la capilla mayor y el de la izquierda sirve de antesala al museo, donde se paga la entrada. Desde este lugar se va accediendo a las distintas capillas de la antigua colegiata del siglo XIII, acomodadas para exposición de obras de arte. El ábside de la derecha da entrada a la sacristía, acondicionada en la única capilla que se construyó más allá del espacio del crucero.
Descripción del edificio actual
Imafronte
La fachada de los pies es la fachada principal. Está resuelta como un monumental arco de triunfo, elemento romano esparcido por Italia y que fue copiado en multitud de edificios del siglo XVI. Está distribuida en tres cuerpos bien definidos.Primer cuerpo: Presenta cuatro columnas y en los intercolumnios, dos hornacinas con San Pedro y San Pablo. En el centro y enmarcando la puerta de entrada hay un arco de medio punto en cuyo tímpano está la Virgen de la Asunción, titular de la catedral. Estas imágenes se colocaron en el siglo XVIII cuando se levantó el segundo cuerpo; son obra de Pedro Baamonde. Sobre los capiteles de las cuatro columnas hay un arquitrabe, friso y cornisa, que sirve de separación con el segundo cuerpo.
Segundo cuerpo: Tiene las mismas medidas en altura que el primero. Está formado por una balaustrada interrumpida en los lados por cuatro pedestales perpendiculares a las columnas del primer piso. Sobre estos pedestales se asientan las estatuas en piedra de los cuatro doctores de la Iglesia latina: San Agustín y San Ambrosio (obra de Pedro Baamonde) más San Gregorio y San Jerónimo (obra de Antonio de Gautúa). En la misma línea que los pedestales están labradas unas pilastras y entre medias pueden verse dos escudos con los temas marianos del sol y la luna, obra del escultor salmantino Juan García Espinosa. En el centro se abre una ventana rectangular y sobre ella una cornisa que la separa del tercer cuerpo. Este segundo cuerpo se hizo siguiendo las trazas de Alberto de Churriguera.
Tercer cuerpo: Es un triángulo concebido a modo de frontón en cuyo centro se halla un escudo sostenido por dos ángeles con las iniciales de María.
El tejadillo del frontón está rematado con cuatro pilastras barrocas más otra mayor sobre el vértice que a su vez sostiene una cruz de hierro forjado.
En los flancos de esta gran fachada hay otras dos puertas que se comunican con las naves menores. Sobre las puertas hay un círculo en relieve y una cornisa sobre la cual se levanta otro cuerpo de poca altura rematado con un adorno en voluta (o roleo) a la moda churrigueresca.
Fachada oeste
Es una gran superficie cuyo único adorno son las grandes placas clasicistas de piedra con poco resalte, los círculos ciegos y las ventanas rectangulares del último cuerpo. A esta fachada habría estado pegado el claustro diseñado por Herrera si se hubiera construido.Fachada este
Había quedado prácticamente inacabada y fue en 1960 cuando se reanudaron las obras para rematar el proyecto de Herrera, construyendo la parte alta de las capillas del lado de la Epístola y el primer cuerpo de la portada que en un principio iba a ser el acceso al crucero. El resultado fue bastante satisfactorio. La portada presenta cuatro gruesas columnas, arco de medio punto que cobija la puerta de entrada y un entablamento con cornisa.Fachada norte
No existe tal fachada. Aunque desde el exterior no puede verse, esta parte de la catedral es una mezcla de zonas de la colegiata medio destruida y zonas de lo que pudo ser el crucero de Herrera, destruido a medias y desmantelado en parte para aprovechar la piedra y construir la tribuna del órgano. Esta obra fue bastante criticada pues rompió con la armonía del interior del edificio.
Las torres
- Artículo desarrollado → Torres de la catedral de Valladolid.
Juan de Herrera había concebido para la catedral la construcción de cuatro torres, dos en las esquinas de la fachada de los pies y dos más pequeñas en las esquinas de la cabecera. Estas dos últimas nunca llegaron a construirse y de las otras dos sólo se levantó la del oeste. En su alzado, según los planos, las torres constan de tres cuerpos y se remata en media naranja y linterna. El tercer cuerpo había de servir como campanario.
Entre 1703 y 1709 se levantó la torre del lado del Evangelio, siguiendo las trazas de Herrera y dirigiendo las obras el maestro de cantería Antonio de la Torre. Años más tarde se le añadió un piso más, ochavado, donde se albergaron las campanas en un número mayor de lo previsto. Este cambio de estructura empezó a dar problemas y a lo largo del siglo XVIII se hicieron tres reparaciones, hasta que en el siglo siguiente, en 1841 se desmoronó toda la parte de arriba arrastrando gran parte del tercero y segundo cuerpo. Las ruinas corrían peligro de desplome así es que las autoridades se decidieron por su derribo hasta la altura del primer cuerpo que se mantenía sólido y firme.A raíz de esta caída se proyectó el alzado de la otra torre del lado de la Epístola. Esta obra se comenzó en 1883 según los planos del arquitecto Antonio Iturralde Montel, olvidando totalmente los planos de Herrera. Por motivos económicos hasta bien entrado el siglo XX no se culminó la obra con la colocación de la estatua del Sagrado Corazón y la instalación del reloj, pero aun estando a medio terminar el cuerpo de campanas, se inauguró con solemnidad el 4 de abril de 1885.
Interior de la catedral
En toda la nave central la bóveda es de cañón corrido,[13] peraltada, con adornos de yesería; en cada tramo se abren lunetos de medio punto en cuya parte central se abren ventanas, al modo de los huecos termales de modelo romano. En las naves laterales las bóvedas son de arista con adornos de yesería. El coro se situó en la nave central, aunque el proyecto era situarlo en la nave lateral este, a partir del crucero. En la actualidad (2008) hay construido un coro alto a los pies. Las capillas laterales son de planta rectangular iluminadas por un ojo de buey. Sobre las capillas se asoman las tribunas.Los pilares que separan las naves llevan pilastras adosadas con capiteles de orden corintio. Éste es el único elemento decorativo. El crucero está desfigurado y transformado en tres ábsides de planta cuadrada. En el del centro está la capilla mayor. Por el ábside de la izquierda se entra en la zona del museo.
Capilla mayor
La capilla mayor está al final de la nave central, cobijada por un gran arco de medio punto. Al fondo se ve el retablo de Juan de Juni que en un principio estuvo colocado en la iglesia de Santa María de La Antigua. En el centro conserva un buen facistol y un altar cuyo antipendio está repujado en plata. Pegados a la pared y bordeando el ábside están los sitiales que pertenecieron al coro del convento de San Pablo en Valladolid.Coro
Cuando se construyó el coro en 1667 se situó en el centro de la nave mayor, (partiendo de la segunda pilastra del segundo arco), según costumbre de la arquitectura religiosa española. La primera sillería que tuvo fue la proveniente de la antigua colegiata, gótica del siglo XV. En el siglo XVII hubo necesidad de hacer nuevos sitiales. Este coro se utilizó hasta los primeros años del siglo XIX en que se deshizo su estructura y se fue arrinconando y guardando en huecos de diversas capillas. Las planchas de madera que servían de respaldo fueron utilizadas como batientes de puertas[14] y la silla abacial se llevó a la capilla del Palacio Arzobispal. En 1763 se empezó a colocar la reja costeada por el obispo de Valladolid Isidro Cosío y Bustamante.
En 1841 se amuebló el coro con la sillería que estaba en la iglesia del convento de San Pablo. Esta sillería fue mandada construir por el duque de Lerma en el siglo XVII y sus autores fueron Francisco Velázquez y Melchor Beya, ambos de Valladolid. En el libro Becerro del convento de San Pablo puede leerse esta referencia:
Cuando en 1922 se reestructuró el presbiterio y se hizo la tribuna a los pies de la catedral, donde se instalaron los dos órganos, se desbarató también el recinto del coro y la reja que lo cerraba fue vendida. Los sitiales se llevaron al presbiterio y se colocaron en semicírculo apoyados en la pared, lugar donde siguen colocados (año 2008)
Reja del coro
El coro estuvo cerrado por una buena reja costeada por el obispo de Valladolid Isidro Cosío y Bustamante que se empezó a colocar en octubre de 1763 y quedó instalada en diciembre de ese mismo año. Acabó su dorado en agosto de 1764. En el centro del segundo cuerpo colocó el Cabildo el escudo de armas del obispo Bustamante, en homenaje y agradecimiento a su donación. Llevaba la leyenda:
Años más tarde este escudo con su inscripción fue sustituido por el del Cabildo.
Teorías anteriores atribuían la obra a Gregorio de Aguirre,[16] rejero y maestro arquitecto de Elgoibar.[17]
Era costumbre de los rejeros de Elorrio y Elgoibar depositar en Vitoria las piezas de las rejas una vez terminadas. Desde allí, cargadas en carretas, llegaron a Valladolid en cuya catedral fueron montadas y asentadas entre octubre y diciembre de 1763, bajo la supervisión del maestro rejero autor de la obra. El Cabildo invitó a los artífices a un ágape, lo que entonces se llamaba guantes para refrescar. En 1764 se llevó a cabo el dorado, probablemente por doradores segovianos que eran los más expertos en esta época.
En 1922, con la remodelación hecha en la catedral, la sillería del coro volvió al altar mayor y se construyó una tribuna alta a los pies donde se ubicó el órgano. Por motivos económicos por la necesidad de seguir haciendo obras, el Cabildo vendió la reja (y otras obras de arte) que fue a parar a la Fundación Hearst. Esta fundación la donó en 1956 al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, donde se puede ver asentada sobre un banco de piedra.
Tiene 3 puertas, 9 calles y 3 pisos. Las columnas son mitad torneadas y mitad abalaustradas (con abalaustramiento invertido), siguiendo un modelo típico del taller de Elorza. Tiene 64 balaustres cincelados. Un arquitrabe liso separa el primer friso con una cornisa de molduras. El coronamiento tiene ornamentación de espirales, óvalos y jarrones.
Los retablos de la capilla mayor
La capilla mayor ha tenido tres retablos diferentes a lo largo de su historia. El primero fue colocado en 1670, el segundo en 1865 y el tercero en 1922 cuando por motivo de las obras en la iglesia de Santa María de la Antigua se trasladó desde esta iglesia el retablo de Juan de Juni, que quedó definitivamente en la catedral.
El primer retablo de 1670 fue construido por el ensamblador Pedro de Cea con esculturas de José Mayo y Pedro Salvador y una pequeña imagen de la Asunción que se encuentra en la capilla de San Pedro.[18]
El segundo retablo que sustituyó al anterior y que se mantuvo hasta 1922, procedente de la iglesia de Arrabal de Portillo, fue cedido por el cardenal-arzobispo de Valladolid Juan Ignacio Moreno el 6 de julio de 1865. Su instalación se celebró con Salve Solemne[19] la víspera de la fiesta de la Concepción (según consta en las Actas Capitulares). Era un retablo dorado, al que se le añadió una pintura de la Asunción del pintor Zacarías González Velázquez que fue ampliada en sus costados por el pintor vallisoletano Pablo Berasátegui, para amoldarse al hueco que ya tenía el retablo. A los lados de los intercolumnios estaban las imágenes de Pedro y Pablo. También había un lienzo apaisado con Santiago Apóstol. Tenía una tarjeta circular festoneada de nubes y cabezas de ángeles que servían como marco al anagrama de María que era dorado sobre fondo de azul claro, acompañado de 4 jarrones perpendiculares a las columnas del tercer cuerpo. Detrás del tabernáculo había un nicho abierto en el muro y cerrado con verja de hierro; dentro había una urna de plata con la inscripción:
Historia de la creación del retablo
El 12 de febrero de 1545, el escultor Juan de Juni se reunió con los canónigos y parroquianos de la iglesia de Santa María de la Antigua de Valladolid para concertar las condiciones para la elaboración del retablo mayor: condiciones, materiales, medidas, esculturas, temas, etc. El escultor se comprometía también a:
Cuando la iglesia de Santa María de la Antigua repartió los edictos para poner en conocimiento la pretensión de un nuevo retablo, ningún artista se presentó salvo Juan de Juni que inmediatamente enseñó su proyecto. Todos estuvieron de acuerdo (el provisor Juan de Balboa puso algunas pegas por el gran coste que suponía) y la obra habría seguido adelante si no se le hubiera tratado de imponer a Juan de Juni una última condición que no aceptó: tenía que tomar como ayudante o colaborador para pintar el retablo al pintor Vázquez y a un cuñado de éste llamado Ribera, protegidos de algunos fieles parroquianos de bastante influencia. Juan de Juni no aceptó, alegando que puesto que se había comprometido a realizar la obra quería tener la libertad de escoger a sus pintores y salir fiador de ellos. Ante la negativa, los interesados consiguieron detener la ejecución del contrato y buscaron a Giralte para que presentara una nueva traza y exigiese que le otorgaran la ejecución del retablo. Aquí empezó el litigio que, como se ha dicho más arriba, terminó en 1550 sentenciando la Chancillería a favor de Juan de Juni.
Descripción del retablo
Las medidas y estructura del retablo se adaptaban perfectamente al ábside de Santa María de la Antigua para quien fue pensado y proyectado; en la catedral resulta ligeramente disminuido. Está considerado como una gran obra de Juan de Juni que expresó en él todo su saber clasicista, huyendo del encasillamiento convencional renacentista. Por eso puede verse como novedad de qué manera están divididos los compartimentos para las figuras aisladas y cómo los tableros de composición no se repiten simétricamente de arriba abajo sino que están intercalados en los distintos cuerpos.
El retablo está dedicado a Santa María, por lo que presenta escenas de la vida de la Virgen y de Cristo. Está dividido en predela y tres cuerpos más el ático. En los dos primeros cuerpos las columnas de orden compuesto sirven de separación (o de marco) para las distintas figuras de santos esculpidas en busto redondo. Los fustes no presentan ninguna ornamentación de grutescos, decoración que todavía se venía empleando, siendo este detalle bastante criticado por algunos personajes de la época. El tercer cuerpo no tiene esculturas enteras sino relieves que sobresalen bastante, contrastando con los relieves del segundo cuerpo que están alrededor de las figuras y que sobresalen muy poco.En los intercolumnios se hallan las figuras de San Andrés, San José, San Joaquín y San Agustín. Tienen la originalidad de que la cruz de San Andrés se asoma por detrás de la columna, en el hueco siguiente ocurre lo mismo con el báculo de San Agustín. En palabras de Martí y Monsó, el escultor Juan de Juni en esta obra llegó a dar
Capilla de San Juan Evangelista
Es la primera capilla que se encuentra a los pies en la nave del Evangelio; está situada bajo la torre que se desplomó. Fue la primera que se construyó. Desapareció bajo el derrumbe de la torre en 1841 y tuvo que ser rehecha casi en su totalidad. Junto con la estructura se perdieron obras de arte, como el retablo de 1714, del ensamblador Pedro de Rivas que tuvo que ser sustituido por uno neoclásico de Jorge Somoza y se perdió también la escultura del titular de la capilla, San Juan Evangelista. El retablo actual procede del antiguo monasterio de Prado de Valladolid, así como la escultura de San Juan Evangelista.
En esta capilla se han guardado seis sitiales de coro pertenecientes a la antigua Colegiata gótica.
Capilla de Nuestra Señora de los Dolores
Llamada así porque originalmente su titular era la Virgen de los Dolores. También llamada capilla de los Velarde pues fue esta familia la que ostentó su patronazgo hacia los años 30 del siglo XVII. Está construida sobre el solar de lo que fue la casa de Simón de Rojas.El retablo mayor es de tipo hornacina y en su interior y en la parte de arriba destaca el óculo que recibe luz del exterior. Tiene un tabernáculo monumental con un Cristo yacente copia del original de Gregorio Fernández. El frontal del altar es de azulejos de tipo vallisoletano del siglo XVII. El retablo está presidido por una pintura que representa a Santo Tomás de Villanueva. En la hornacina donde hubo una dolorosa se encuentra ahora la imagen de San Juan Bautista. Lo decoran otras imágenes de la Magdalena, San José y San Antonio, obra cercana al escultor Tomás de Sierra.
A ambos lados del altar mayor hay unos armarios dorados del siglo XVII donde se guardan las pocas reliquias que posee la catedral.
En esta capilla hay otro retablo, a la derecha, rococó encargado por el Cabildo en 1776, como homenaje a la figura del beato Simón de Rojas, en que se representa la vida de este religioso. El lienzo es de un pintor flamenco copia de Gaspar de Crayer.
Se guarda en la parte de la izquierda un sepulcro con los restos del patrono fundador (Velarde) y una pintura que le representa, obra de Diego Valentín Díaz. La capilla se cierra con una reja colocada en 1674 pero que corresponde a la centuria anterior. Tiene el escudo de la familia Velarde y la inscripción:
En tiempos recientes se rebajó el suelo para hacer una especie de piscina central donde se ubicó una pila bautismal.
Capilla de Nuestra Señora del Sagrario
Preside la capilla una escultura del siglo XV en piedra de la Virgen con el Niño que se encontró emparedada al remover el tabernáculo de la capilla del Sagrario de la antigua Colegiata en 1602. La imagen tuvo en tiempos su retablo y camarín. Las dos esculturas pintadas de blanco que representan a San Pedro y San Pablo proceden del convento de San Benito de Valladolid. La escultura de Santa Ana es de Francisco Rincón.
En esta capilla están colocados 18 sitiales de la sillería original del coro de la colegiata. No se guarda la parte alta de dicha sillería.
La reja de entrada (de 1655) se remata con crestería barroca; sirvió de modelo para la de la capilla de Pedro de Arce.
Capilla de San Fernando
Juan Santisteban, Secretario de la Chancillería, muerto en 1585 dejó una gran fortuna para la fundación de esta capilla, que hubo que ampliar en 1676 por el encarecimiento que se habían producido de los costos a causa de las obras lentas de la catedral. El retablo es barroco salomónico hecho por el ensamblador Pedro de Cea.La escultura de San Fernando es del escultor Alonso de Rozas. Todas las pinturas son de Felipe Gil de Mena. Los dos ángeles vestidos que hay a derecha e izquierda son obra de José de Mayo.
Se cierra con una reja labrada por Manuel de Ligondi, instalada en 1678.
Capilla del ábside
En la cabecera de la catedral hay un pequeño espacio que sustituye a lo que podría haber sido capilla del ábside de la nave del Evangelio. En esta capilla se encuentra el mostrador donde un funcionario despacha los billetes para entrar al Museo Diocesano Catedralicio; también se encuentran algunas obras de arte como el retablo neoclásico formado por una tabla del siglo XVI con el tema de la Crucifixión cuyo autor es el flamenco Miguel Coxcie que trabajó bastante durante el reinado de Felipe II.En la pared oeste y justo detrás del mostrador está el humilde sarcófago del conde Ansúrez, rodeado de una sencilla reja de hierro que tiene en su centro un pequeño escudo con las armas del conde. El sarcófago es una simple caja pintada de blanco en la que descansa la lápida y sobre ella se encuentra una tosca escultura de madera representando al conde en posición supino-horizontal, con casco y armadura. El conde fue enterrado según sus deseos en la antigua colegiata fundada por él y sus restos fueron trasladados a este lugar en 1674. En el hueco del nicho se puede ver una tabla del siglo XVI pintada con el tema de San Miguel que recuerda la cofradía de Escuderos fundada por el conde Ansúrez. En los costados se repiten los escudos y debajo están colocadas dos tablas procedentes del primitivo enterramiento de la Colegiata pintadas de blanco y escritas con unos versos que elogian las buenas cualidades de Ansúrez.
El historiador Juan Antolínez de Burgos en su Historia de Valladolid cuenta que en el año 1556, al abrir el sepulcro para reparar el arco se halló su cuerpo armado con su espada y espuelas, tal y como se ve su escultura.
Capilla del ábside
Tiene tan sólo una pintura de la Transfiguración de principios del siglo XVIII.
Capilla de la Magdalena
Fue fundada por la esposa del Secretario de la Chancillería Juan Santisteban, doña Magdalena de Salcedo, en 1595, bajo la advocación de la Magdalena. El retablo original de 1714 está desaparecido pero se conserva la titular, la Magdalena de Pedro de Ávila en el vestuario de canónigos. En 1843 se cambió su advocación por la de San Pedro Regalado, patrono de Valladolid, colocando el nuevo retablo con la pintura (obra italiana muy buena del pintor Plácido Constante, siglo XVIII), que fue un regalo de los franciscanos.A la izquierda puede verse un lienzo de la Asunción de la Virgen que formaba la pala del retablo del altar mayor de la catedral que consistía en esto más un tabernáculo. La pintura es de Zacarías González Velázquez.[21]
A la derecha hay una pintura con el tema de la Virgen entregando el Niño a San Antonio, procedente del convento de Capuchinos de Valladolid. Es obra del madrileño Alonso del Arco, siglo XVII.
Se cierra con una reja de 1712 cuyo copete fue tallado por Alonso del Manzano.
Capilla de San José
En esta capilla están colocados las esculturas funerarias de la ilustre familia Venero y Leyva que fueron trasladadas desde la capilla de Santa Catalina del desaparecido convento de San Francisco de Valladolid. Son figuras orantes talladas en alabastro, de la escuela de Pompeyo Leoni, atribuidas a Francisco Rincón. El retablo es de 1712 y la imagen titular de San José es obra de Pedro de Ávila.Se cierra con una reja procedente de Vitoria cuyo copete fue tallado también por Alonso del Manzano.
Capilla de San Pedro Apóstol
La figura del santo titular está atribuida a Pedro de Ávila. Tiene además dos pequeños retablos salomónicos que proceden de de la desaparecida iglesia de San Esteban de Portillo (Valladolid)[22].Se cierra con una reja del siglo XVI que se cree proceda de la antigua Colegiata.
Capilla de San Miguel
Es la capilla que está bajo la torre más moderna. Fue construida hacia 1712. En 1714 se talló su retablo y se colocó la escultura de San Miguel atribuida a Pedro de Ávila. San Miguel fue patrono de Valladolid antes de que se nombrara a San Pedro Regalado.
Sacristía
Junto a la puerta de la nave este, hecha en 1964, hay un espacio ocupado por una estancia que se construyó como capilla en 1655 y que en un principio supuso el avance de las capillas del lado de la Epístola. Su patrono fue Pedro de Arce y la titular de la capilla la Inmaculada. En 1960 se habilitó esta capilla para que sirviera como sacristía. Preside la estancia un cuadro de la Anunciación del pintor Bartolomé de Cárdenas.
Los órganos musicales de la catedral
El 26 de agosto de 1668 se inauguró y consagró la catedral de Herrera, aun sin estar terminada. Un año antes se había situado el coro en la nave central con la sillería gótica de la antigua Colegiata. En este coro se dispusieron dos órganos, uno frente al otro, ocupando los intercolumnios del segundo tramo, uno de caja barroca, obra del organero Puras[23] y otro neoclásico. Estos dos órganos estuvieron en activo durante más de dos siglos, siendo Benito Huerta el último maestro organero que cuidó de ellos.
En 1922, se hizo la remodelación de la catedral quitando el coro del centro de la nave y construyendo una tribuna a los pies donde se colocaría el nuevo el nuevo órgano de tubos que fue encargado por el arzobispo Remigio Gandásegui y que fue inaugurado el 7 de diciembre de 1928. Los autores organeros fueron Aquilino Amezúa y Leocadio Galdós (a la muerte del anterior), quienes lo construyeron entre los años 1904 y 1928. Consta de tres teclados con un lleno en el segundo teclado añadido por Leocadio Galdós que además cambió el sistema mecánico por el neumático.
La caja de este órgano es muy sencilla de acuerdo con el gusto herreriano de la época; está rematada por un frontón con acróteras. La fuellería se oculta tras unos paneles del pedestal. Los capiteles de las pilastras son corintios y sostienen una cornisa con tallas en los intercolumnios. Los tubos que se ven en los costados son de adorno pues la trompetería se extiende en un castillo central.
Este órgano se conserva en la tribuna de los pies de la catedral (año de 2008) y durante muchos años se vinieron celebrando conciertos con su música. Fueron restaurados los fuelles y se le agregó un ventilador silencioso. El Cabildo hizo un contrato con el organero de Tordesillas Joaquín Lois para mantener el instrumento en perfecto estado de conservación y afinación. Se utiliza en las liturgias dominicales y en otras fiestas.En el mes de diciembre del año 2005 el Cabildo aprobó por unanimidad la adquisición de un moderno órgano Allen de 19.000 tubos digitalizados que acompaña al Coro Diocesano y que está establecido cerca del presbiterio.[24]
Monopolio de la catedral sobre la cartilla de doctrina cristiana
- Artículo desarrollado → Cartilla de la doctrina cristiana.
La cartilla de doctrina cristiana era un librito donde venía resumido lo esencial de dicha doctrina. Los niños aprendían a leer en este cuadernillo a través de las plegarias y oraciones más simples y los puntos más importantes de la doctrina cristiana. Había también unas páginas dedicadas a lo más básico del cálculo matemático. En el siglo XVI proliferaron estas cartillas de tal manera que algunos historiadores le llamaron el siglo de las cartillas o de los catecismos de Doctrina Cristiana.[25]La venta de esta cartilla llegó a ser monopolio de la catedral de Valladolid, a partir de una petición hecha por el Cabildo al rey Felipe II, con el fin de sacar los ingresos necesarios para ayuda de las interminables obras de acabado de la catedral. Felipe II escuchó la petición y extendió una Real Cédula el 20 de septiembre de 1583 concediendo el privilegio, inicialmente por 3 años que más tarde prorrogaría y que después prorrogarían los reyes sucesores hasta llegar a Carlos III que el 7 de septiembre de 1779 concedió la última prórroga por 40 años a pesar de que el Cabildo le había pedido perpetuidad:
En el archivo de la catedral de Valladolid se conservan los documentos en que se da noticia de la primera petición, de las razones para esa petición, de la finalidad que tendrán los beneficios obtenidos (siempre y en único lugar las obras de la catedral), de las condiciones de impresión; sólo se podía imprimir en Burgos, Valladolid, Salamanca, Madrid y Sevilla y siempre con licencia del Cabildo vallisoletano:
Se expresan así mismo los castigos y multas que caerán sobre las personas que desobedezcan estos mandatos:
A pesar de todos estos mandatos hubo muchas infracciones de las que se queja constantemente el Cabildo. Los ingresos que se obtenían de este privilegio eran bastante sustanciosos pero no llegaban en absoluto a cubrir gastos para la catedral que se nutría principalmente de limosnas y de otros impuestos beneficiarios, como el cobro de un cuarto por cada persona que acudiera al teatro.[26]
El comercio de las cartillas se extendió a América, siendo el único producto manufacturado en el que Valladolid tuvo contacto comercial en el siglo XVI con el Nuevo Mundo. De América se obtuvieron muy buenos beneficios.
Cronología de los sucesos más importantes
Desde los orígenes al siglo XVI
- 1084, la Colegiata existía como entidad jurídica.
- 1095, carta de fundación extendida por el fundador, conde Ansúrez.
- 1100, el conde Ansúrez hace donación de la Colegiata a su primer abad. En esta fecha ya está construido este templo en estilo románico.
- 1124, 1143,1155, celebración de tres Concilios nacionales en esta primera Colegiata.
- 1219-1230, se edifica una segunda Colegiata sobre el solar de la primera, respetándose tan sólo la torre románica.
- 1318, se empieza a construir el claustro.
- 1333, se construyen capillas delante de la torre-pórtico románica.
siglo XVI
- 1527, el Cabildo convoca un concurso entre arquitectos. En el mes de junio se colocó la primera piedra para la nueva Colegiata renacentista.
- 1577, muere Gil de Hontañón. El proyecto había avanzado poquísimo, sólo unos metros por la parte de los pies. Mientras tanto la moda arquitectónica había cambiado. Se recurre a Juan de Herrera.
- Entre 1580-1582 el Cabildo encargó las trazas de la nueva colegiata a Juan de Herrera.
- 1582, 13 de mayo, Pedro de Tolosa obtiene la maestría mayor. (Había trabajado en El Escorial y en Villagarcía de Campos). Muere en 1583 y le sucede su hijo Alonso de Tolosa.
- 1589, se hace cargo de las obras Diego de Praves.
- 1594, se preparan los cimientos del crucero.
- 1595, la colegiata toma el rango de catedral a instancias de Felipe II. El 21 de mayo de 1595 tuvo lugar la solemne consagración.
Siglo XVII
- 1616, se trabaja en la portada principal y toda la línea delantera.
- 1620, muere Diego de Praves, sucediéndole en las obras su hijo Francisco de Praves con el cargo de maestro mayor. Se terminan las capillas del lado del Evangelio. El palentino Juan de Rozadilla talla los capiteles corintios del interior, único adorno no geométrico del edificio. Sebastián Mardaz de Colmenares cierra las bóvedas de las naves laterales.
- 1637, muere Francisco de Praves y le sucede Juan de Répide.
- 1655, Sebastián Mardaz Colmenares cierra la nave de la Epístola con bóveda de arista.
- 1662, Francisco de Tejerina construye la nave central con bóveda de cañón. La obra llega al crucero.
- 1665, comienza la demolición del claustro de la colegiata gótica del siglo XIII y se construye, al otro lado de lo que iba a ser crucero de la catedral, la capilla de Pedro de Arce.
- 1668, el 26 de agosto el Cabildo decide inaugurar la parte ya construida: 3 naves, capillas del Evangelio, una capilla de la Epístola, tres ábsides procesionales, colocados provisionalmente en la zona donde se seguiría haciendo el crucero, se coloca el Santísimo en la capilla mayor provisional, se cierra al culto la antigua colegiata y comienza lentamente parte de su derribo. Se detuvo el proceso de edificación de la catedral en la que faltaban aun una serie de estancias necesarias para el culto y costumbres litúrgicas, como la sala capitular, sacristía, archivo, etc.
Siglos XVIII, XIX y XX
- 1703-1709 se levanta la torre del lado del Evangelio, siguiendo las trazas de Herrera y dirigiendo las obras el maestro de cantería Antonio de la Torre.
- 1712 y 1713, se terminan las capillas del lado de la Epístola y sus fachadas salvo el tramo donde iría en el futuro la puerta del crucero.
- 1726, primera reparación de la torre.
- 1729, Alberto de Churriguera diseña el segundo cuerpo de la fachada.
- 1746, segunda reparación de la torre.
- 1755, terremoto de Lisboa que afecta a la torre La repara Matías Machuca.
- 1761, nuevas reparaciones de la torre por Ventura Rodríguez , que duran hasta 1841 en que se derrumba.
- 1768, Ventura Rodríguez realiza un informe para concluir la catedral, siguiendo las trazas de Herrera.
- 1797, el pintor y dorador Manuel Alonso Abril presenta la maqueta de un nuevo proyecto al gusto barroco, para la terminación de la catedral.
- 1841, se derrumba la torre.
- Otro debate para realizar dos nuevas torres. Los arquitectos Ortiz de Urbina, Sierra Rezola Iturralde y Miranda proyectan la actual torre, separándose totalmente de los proyectos anteriores.
- 1880, comienzan las obras de la segunda torre , que se alza en el lado de la Epístola.
- 1922, reparaciones interiores. Se desbarata el crucero para construir la tribuna del órgano. Se instala el retablo de Juan de Juni que pertenecía a la cercana iglesia de La Antigua, por estar ésta en obras.
- 1923, se remata la nueva torre con la estatua del Sagrado Corazón.
- 1939, C. Cort propone la realización completa del plan de Herrera.
- 1942, se convoca un Concurso Nacional de Arquitectura para la solución del crucero de la Catedral de Valladolid y de la urbanización del entorno.
- 1962-64, Anselmo Arenillas concluyó las sobrenaves de la fachada este y la portada de Santa María que daría entrada al hipotético crucero.
- 1965, inauguración del Museo Diocesano tras la restauración a cargo de L. Cervera.
- 1988, a partir de este año las restauraciones corren a cargo de E. Gatón.
Catalogación
La Catedral de Valladolid está catalogada como Bien de Interés Cultural en su calidad de Monumento, y su publicaión oficial como tal es del año 1931.
Referencias
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La Enciclopedia en imágenes alberga archivos sobre la catedral de Valladolid
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Bibliografía
- Martín González, Juan José Catálogo Monumental. Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Primera parte, tomo XIV. Edición facsímil 2001. Diputación de Valladolid. ISBN 84-505-0917-3
- Urrea Fernández, Jesús La catedral de Valladolid y Museo Diocesano. Editorial Everest. ISBN 84-241-4856-8
- Martín González, Juan José Catedral de Valladolid. Catedrales de Castilla y León. Editorial Edilesa, 2002. ISBN 84-8012-387-7
- Varios autores. Catálogo monumental de Castilla y León. Bienes inmuebles declarados. Vol. 2. Junta de Castilla y León, 1995. ISBN 84-7846-434-4
- MARTÍ Y MONSÓ, José Estudios histórico-artísticos relativos principalmente a Valladolid. Basados en la investigación de diversos archivos. Primera edición 1892-1901. Segunda edición facsímil, Valladolid 1992, Editorial Ámbito S.A. ISBN 84-86770-74-2
- URUEÑA PAREDES, Juan Carlos Rincones con fantasmas. Un paseo por el Valladolid desaparecido. Ayuntamiento de Valladolid, 2006. ISBN 84-95389-97-5
- Canesi Acevedo, Manuel Historia de Valladolid (1750). Libro quinto, tomo III. Edición facsímil del Grupo Pinciano, 1997. ISBN 84-87739-62-8 (página -335-)
- Canesi Acevedo, Manuel Historia de Valladolid (1750). Libro primero, tomo I. Edición facsímil del Grupo Pinciano, 1997. ISBN 84-87739-60-1 (página -241-)
- Quadrado, José María Valladolid, historia, monumentos, artes y naturaleza (1885). Edción facsímil Grupo Pinciano 1989. ISBN 84-505-8594-5
- Martínez Sopena, Pascual Una historia de Valladolid. Segunda parte. El Valladolid medieval. Ayuntamiento de Valladolid. ISBN 84-95389-80-0
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- González García-Valladolid, Casimiro Valladolid, recuerdos y grandezas. Tomo I. Edita Grupo Pinciano. Edición facsímil. ISBN 84-500-4066-3
- Lama, Jesús Ángel de la El órgano en Valladolid y su provincia: catalogación y estudio. Edita Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 1982. ISBN 84-500-5096-0
- Gallego de Miguel, Amelia Rejería castellana. Valladolid. Edita Institución Cultural Simancas, 1982. ISBN 84-500-5119-3
- Varela Marcos, Jesús González del Campo, María Isabel Valladolid y su comercio con América. Edita Cámara Oficial de Comercio e Industria de Valladolid, 2006. ISBN 84-87831-29-X
Otras fuentes de información
- [http]
Notas
- ↑ Fue el origen de Santa María la Antigua.
- ↑ El Cabildo se formó con clérigos regulares.
- ↑ Manuel Canesi Acevedo. Historia de Valladolid (1750). Libro primero, tomo I. Edición facsímil del Grupo Pinciano, 1997. ISBN 84-87739-60-1
- ↑ El texto de esta Carta de Fundación tanto en latín como en castellano puede verse (además del original que está en los Archivos) en la obra citada de Manuel Canesi, Tomo I página 220 a 225.
- ↑ Esto pudo suceder entre 1580-1582. No se tiene una referencia exacta.
- ↑ Fue por causas políticas y desavenencias con el rey Alfonso VI.
- ↑ Pascual |Martínez Sopena, Una historia de Valladolid.
- ↑ Las fechas son dispares según distintos autores: 21 de mayo de 1595, 25 de nov de 1595, 25 de septiembre de 1595.
- ↑ Herrera consiguió aquí su deseo de resaltar la parte central donde va la puerta, cosa que no había podido realizar en la fachada del patio de los Reyes en El Escorial.
- ↑ Aun hoy (año 2008) sigue habiendo bastante desnivel a pesar de las obras de relleno que se fueron haciendo en distintas ocasiones.
- ↑ Diego de Praves estaba en Valladolid por esas fechas ejecutando otros proyectos de Herrera encargados por el Ayuntamiento: Consistorio, Carnicería, Panadería y Fuentes.
- ↑ Año 2011
- ↑ Es el resultado de la proyección longitudinal de un arco de medio punto.
- ↑ Hoy (2008) están custodiadas en el museo.
- ↑ Jesús Urrea A new Date for the Choir Screen from Valladolid. Metropolitan Museum Journal 13, New Cork, 1979, página 143.
- ↑ A. Gallego de Miguel, Rejería castellana. Segovia. Salamanca 1974, página 144.
- ↑ Fue dos veces alcalde de Elgoibar; fue veedor y tasador de oficio. Nieto político y heredero del taller de Bartolomé de Elorza (posible autor de las rejas de la nave de la Epístola de la catedral de Valladolid.
- ↑ Año 2011.
- ↑ GARCÍA-VALLADOLID, Casimiro G. Valladolid, recuerdos y grandezas.
- ↑ Estudios histórico-artísticos relativos principalmente a Valladolid, página 326 y siguientes.
- ↑ Al llevar el apellido Velázquez, durante mucho tiempo en Valladolid se decía que la catedral tenía una pintura de Velázquez, confundiéndole con Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.
- ↑ El retablo mayor de esta iglesia está en la iglesia de San Benito de Valladolid.
- ↑ Este órgano de tubos del siglo XVII se encuentra desmontado en el almacén del museo de la catedral.
- ↑ Esta noticia está sacada de la página oficial del Cabildo sita aquí
- ↑ J. Sánchez Herrero, Alfabetización y catequesis en España y América durante el siglo XVI.
- ↑ Reales Cédulas de 1631 y 1632.