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Britania

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Britania (o Britannia) es el nombre que se dio en la Antigüedad y hasta la conquista sajona a la actual isla de Gran Bretaña.

Índice

[escribe] Historia

[escribe] Los celtas

El navegante griego Piteas exploró casi todo el litoral de la isla hacia el año 325 y escribió una descripción bastante detallada sobre su geografía y sus habitantes. Estuvo habitada por poblaciones diversas hasta que en el siglo IV adC llegaron los celtas y las empujaron hacia las regiones periféricas. Los celtas fundaron centros religiosos donde los druidas impartían sus conocimientos sobre las artes y las ciencias. Poco se sabe de estos primeros tiempos; es en el año 43 adC cuando realmente Britania entra en la historia, tras la conquista llevada a cabo por los romanos.

[escribe] Los romanos

Julio César efectuó dos expediciones en los años 55 adC y 54 adC, venciendo al rey Casivelauno (o Cassivellaunus), sin consolidar la incursión y sin terminar de dominar a los isleños, pues las revueltas en las Galias le obligaron a regresar al continente. Más tarde, en el 43 adC el emperador Claudio organizó una invasión con su general Aulus Plautios al frente. Los historiadores no han llegado a ponerse de acuerdo sobre los motivos que impulsaron a Claudio aunque muchos afirman que le llevó el deseo de obtener fama y buena reputación entre los romanos ya que sus deficiencias como emperador eran evidentes. La disculpa para iniciar la conquista formalmente estaba en el hecho de que Britania tenía grandes vínculos de entendimiento y comercio con los belgas de la Galia a través del Canal de la Mancha, por lo que Claudio y sus seguidores pensaron que la Galia no estaría nunca segura sin la anexión de Britania. El propio Claudio asistió a la campaña durante algún tiempo y entusiasmado por el éxito obtenido quiso perpetuarlo dando el nombre de Británico a su hijo. Pero los enfrentamientos fueron duros; el jefe británico Cimbelino ofreció una gran resistencia. Más tarde entre los años 60 y 61 dC, la reina Boadicea (Budicca o Boudicca) luchó con gran dureza y consiguió incluso expulsar de la ciudad de Londinium (actual Londres) al procónsul romano Suetonio Paulino aunque finalmente éste ganó la batalla.

Con la conquista de Claudio, Britania pasó a ser provincia romana regida por un gobernador. Desde sus comienzos como nueva provincia ofreció a Roma una gran inseguridad por lo que hubo necesidad de una constante presencia militar, sobre todo al norte y al este de la línea formada por la calzada de Exeter a Lincoln (antigua Lindum). Hubo continuas revueltas y sublevaciones. Se hicieron grandes obras para facilitar el paso de las legiones hacia el norte. Una de estas obras fue la construcción de un puente sobre el río Támesis, en un lugar donde no afectaran las mareas. Agrícola se vio obligado a dirigir una nueva expedición militar para someter a la tribu celta de los Ordovices en el 78 dC, ubicada en Cymru (Gales) y dos años después llegó hasta Caledonia (Escocia) donde las tribus de los pictos conservaban su independencia. En el 84 se dio la batalla de los Mons Graupius, en el norte, considerada de gran importancia.

En el 122 el emperador Adriano hizo construir una muralla a la altura del golfo de Solway como límite del dominio de Roma; años más tarde, Antonio Pío mandó levantar otra un poco más al norte que fue medio destruida por los caledonios.

Septimio Severo, en el declive de su vida tuvo que organizar una nueva incursión militar para detener las revueltas de los británicos. Murió en una de las campañas. En el 410 Roma cedió ante el empuje del pueblo sajón que ocupó casi toda la isla después de haber hecho numerosas incursiones a lo largo del siglo IV.

Los habitantes de Britania no se sintieron nunca ciudadanos romanos y a penas tuvieron participación en la vida política de Roma. Por otro lado ni el trigo que producían ni los minerales que ofrecían sus minas cubrían los enormes costos debidos a la ocupación. Hubo en Britania una notable romanización a tener en cuenta pero no llegó a ser nunca como la de Hispania o Galia.

[escribe] Invasiones bárbaras

Como ocurrió con el resto de Europa, las invasiones bárbaras afectaron también a Britania. Desde las costas de la península de Jutlandia llegaron los pueblos germánicos de los jutos (que se establecieron en Kent y en la isla de Wight, reino de Kent), junto con los anglos que colonizaron Northumbria (situado en el actual condado de Northumberland), Anglia Oriental y Mercia (en la región central) y los sajones que se adueñaron de Londinium y fueron estableciéndose en pequeños reinos que iban formando. Al principio estos pueblos se limitaron al saqueo pero pasado el tiempo hubo una invasión en serio. En el año 418 acudieron soldados mercenarios romanos para la defensa de puntos importantes como Londinium. Las legiones romanas estaban muy ocupadas en resistir las invasiones de los bárbaros en Roma.

A partir de estos acontecimientos Britania no se recuperó nunca como provincia romana, siendo gobernada por pequeños reyezuelos locales que pretendieron seguir las costumbres romanas; algunos fueron capaces de resistir la acometida sajona en el sureste de la isla.

[escribe] Las ciudades

Los romanos fundaron muchas y buenas ciudades a semejanza de las suyas y ampliaron pequeños emplazamientos habitados desde antiguo. La tradición de las gentes de la isla aseguraba que estas ciudades habían sido construidas por gigantes o por diablos, tal era la admiración que levantaban su trazado de calles, termas, teatros y templos. Algunas de estas ciudades conservan ruinas de la época romana y otras han sido detectadas gracias a las nuevas técnicas (como fotografía aérea) y a las excavaciones siguiendo el hilo histórico.

[escribe] Calleva

La ciudad de Calleva (actual Silchester, al oeste de Londres, al sur de la isla) fue la capital de un estado nativo, gobernada por el rey britano Cogidubnus que rendía vasallaje a Roma en los años de la conquista de Claudio. Era una ciudad rural bastante extensa, con trazado de calles en retícula, amurallada y con grandes edificaciones propias de cualquier ciudad romana: foro, templos, termas, basílicas y un gran anfiteatro ubicado fuera de las murallas, con una capacidad para 27.000 espectadores. Las excavaciones de la actual Silchester han sacado a la luz numerosas piezas de gran valor. Gracias a las fotografías aéreas realizadas se ha podido reconstruir el plano de esta ciudad.

[escribe] Aquae Sulis

La antigua Aquae Sulis de los romanos (la actual Bath) se encuentra al oeste de Silchester, muy cerca del mar. Fue fundada en tiempos de los Flavios como asentamiento de aguas termales, lo que le dio fama y prosperidad a lo largo del siglo I hasta la época actual en que recientemente ha sido preciso cerrar las instalaciones a causa de una cierta contaminación de las aguas. El complejo termal se conserva casi intacto. En el siglo XVIII se descubrió el templo de la diosa celta Sulis que fue romanizada como Minerva. En el frontón de este templo se hallaba esculpida la cabeza de una medusa masculina y con barba.

[escribe] Fishbourne

Esta ciudad se encuentra en West Sussex (Sussex del oeste), al sur de Silchester, en la costa del Canal de la Mancha. En 1960 se descubrió un yacimiento de restos romanos que dio lugar al estudio de la ocupación romana en este condado y su relación con el resto de la isla. En este asentamiento romano se alzaba el espectacular palacio del rey Cogidubnus cuyas ruinas fueron sacadas a la luz en los trabajos de excavación. El palacio fue edificado en la punta de una ensenada en tiempos de la conquista del emperador Claudio, según el testimonio de los hallazgos arqueológicos recientes. Más tarde se amplió bajo el mandato de los Flavios.

La primitiva residencia está relacionada con el rey Cogidubnus, vasallo y ciudadano romano y amigo personal de Claudio. El palacio llegó a ser uno de los más suntuosos del Imperio romano.

[escribe] Londinium

La actual ciudad de Londres era un lugar habitado desde tiempos remotos, aprovechando la cercanía del río Támesis justo donde no llegaban las mareas. Cuando los romanos llegaron el emplazamiento estaba ocupado por una pequeña población celta llamada Llyn Din (fortín del lago) que los romanos acabaron llamando Londinium.

[escribe] La muralla de Adriano

En el año 115, las tribus celtas de los territorios del actual condado de York se sublevaron contra los romanos y vencieron a las guarniciones militares que habían quedado protegiendo el territorio y que estaban ubicadas en Eboracun, actual York. Siete años más tarde, en 122, el emperador romano Adriano viajó a Britania y mandó construir una muralla que llegó a tener 117 km de longitud, atravesando la isla de oeste a este desde el estuario de Salway, en el mar de Irlanda, hasta la desembocadura del río Tyne. Sirvió como límite ostentoso de las tierras romanizadas y como defensa de posibles ataques que vinieran desde el norte. En el 142 Antonino mandó construir otra muralla un poco más al norte de la anterior desde el estuario de Forth al estuario de Clyde. Todavía se conserva parte de la muralla de Adriano.

[escribe] Las minas

En Britania se explotaron casi lo mismos minerales que en Hispania: plomo argentífero, cobre, hierro, oro, estaño y carbón. El plomo argentífero se extraía en Somerset, Yorkshire, Derbyshire y Sussex. En este lugar el emperador Adriano explotó la mina de Lutudaron que después fue concedida a los llamados conductores cuyos nombre se conocen por estar escritos en unas tablillas de plomo que se conservan. El cobre se extraía en el País de Gales, en Shropshire y en Anglesey. El oro también provenía del País de Gales. El estaño venía de Cornualles y competía con el estaño de Hispania. El carbón se hallaba en el oeste y en el norte de Britania.


[escribe] Referencias

[escribe] Bibliografía consultada

[escribe] Artículos relacionados

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