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Bernal Díaz del Castillo

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Bernal Díaz del Castillo.
... dicen algunas personas que Pedro de Alvarado, por codicia de haber mucho oro y joyas de gran valor con que bailaban los indios, les fue a dar guerra, yo no lo creo...
(Autor cita o dedicatoria)

Bernal Díaz del Castillo


Medina del Campo (Valladolid), c. 1492

Ciudad de Guatemala, c. 1581

Conquistador y cronista español


[escribe] Biografía

Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España es una obra cuyo atractivo título no puede menos que llamarnos la atención. El autor, Bernal Díaz del Castillo, fue uno de los soldados participantes en la mayoría de las jornadas de la Conquista de México. Pero... ¿por qué y para qué escribir una historia verdadera?

Viajemos a las época de la conquista de México, el florecimiento de la Corona Española en el mundo a costa de algunas civilizaciones americanas. Hechos históricos en los cuales nosotros, en nuestra época nos encontramos inmersos.

Hace más de medio milenio, Bernal Díaz del Castillo nació en España entre 1492 y 1493. Vino a las Indias en 1514, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal. Permaneció dos años en la recién conquistada Cuba, donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.

La población aborigen de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador organizó una exploración hacia las pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Ellos descubrieron las costas de Yucatán, después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente Bernal embarcó, en esta ocasión dirigido por Juan de Grijalva con la finalidad de explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba. Allí se alistó con Hernán Cortés, lo que fue su compañía definitiva.

Díaz de Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída del imperio azteca, escapando sorpresivamente de la muerte. Él mismo dice «... ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra, como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España...» A nuestro parecer es la persona idónea y autorizada para contarnos la epopeya del Siglo XVI.

Bernal frecuentemente conversaba con sus compañeros de armas sobre le tema de la conquista de la Nueva España; ese continuo evocar de los acontecimientos fue formándole algunas ideas que más tarde dieron lugar a un conjunto de narraciones. Recurre a sus recuerdos reforzados por los de sus compañeros, es por eso que su obra puede ser considerada como colectiva, lo que no la exenta de elementos subjetivos.

En su Historia Verdadera nos advierte que él no sabe latín ni fue a la universidad, pero eso no era impedimento porque él escribe: «... mas lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra...» Su obra está constituida por lo que vio, en ella plasma su experiencia personal. Durante el transcurso de sus narraciones nos indica cuáles sucesos presenció, cuales le contaron sus compañeros y cuáles tuvo a bien saber por papeles o escritos ajenos a él.

Los biógrafos de Díaz del Castillo coinciden que en 1568 fue la fecha de la conclusión del manuscrito. Es una obra de estilo cautivador desde las primeras líneas. Nos narra el proceso de la conquista de México de una manera ruda, aunque sencilla, ágil y directa. Cada página es un retrato pintoresco plagado de detalles. Leer su libro es transportarse al pasado y vivir al lado de un soldado todos los sucesos de la conquista: descripciones de lugares, relatos de personajes, anécdotas, críticas agudas y angustiantes relaciones de fatiga y peligros enfrentados.

Cada uno de los doscientos catorce capítulos se convierten en una vivencia para el lector. Como muestra de la sencillez de su estilo, Bernal narra un asombroso fragmento de cuando los españoles entraron por primera vez a la ciudad de México: «luego otro día partimos de Estapalapa, muy acompañados de (...) grandes caciques, íbamos por nuestra calzada adelante, la cual está ancha de ocho pasos, y va tan derecha a la ciudad de México, que me parece que no se torcía poco ni mucho, y puesto que es bien ancha toda iba llena de aquellas gentes que no cabía, unos que entraban en México y otros que salían, y los indios que nos venían a ver, (...) estaban llenas las torres y los cués [templos] y en las canoas y de todas partes de la laguna, y no era cosa de maravillar, porque jamás habían visto caballos ni hombres como nosotros.»

Si estamos interesados en saber lo que comía Moctezuma, podemos recurrir a la Historia Verdadera: «en el comer, le tenían sus cocineros sobre treinta maneras de guisados, hechos a su manera y usanza y teniánlos puestos en braseros de barro chicos debajo, porque se enfriasen, y de aquello que Moctezuma había de comer guisaban más de trescientos platos (...) cotidianamente le guisaban gallinas, gallos de papada, faisanes, perdices de tierra, codornices, patos mansos y bravos (...) él sentado en un asentadero bajo, rico y blando, y la mesa también baja (...) allí le ponían sus manteles de mantas blancas (...) y cuatro mujeres muy hermosas y limpias le daban agua en unos xicales (...) y le daban sus toallas, y otras dos mujeres le traen el pan de tortillas

Gracias a su obra, también podemos acompañar a los españoles en sus penurias «... cada día menguaban nuestras fuerzas y la de los mexicanos crecían, y veíamos muchos de los nuestros muertos y todos los demás heridos, y aunque peleábamos muy como varones no podíamos hacer retirar ni que se apartasen los muchos escuadrones que de día y de noche nos daban guerra, y la pólvora apocada, y la comida y el agua por consiguiente, (...) en fin, veíamos la muerte a los ojos, (...) y fue acordado por Cortés y por todos nuestros capitanes y soldados de que noche nos fuésemos, cuando viésemos que los escuadrones guerreros estuviesen más descuidados (...) Y estando en esta manera cargan tanta multitud de mexicanos a quitar la puente y a herir y a matar en los nuestros (...) y como la desdicha es mala en tales tiempos, ocurre un mal sobre otro; como llovía resbalaron dos caballos y caen en el agua (...) De esta manera que aquel paso y abertura se hinchó de caballos muertos y de indios e indias.»

Sobre Michoacán, Díaz del Castillo hace de Olid y sobre el juicio sobre el Cazonci entablado por Nuño de Guzmán.

Sin embargo, no fue precisamente el hecho de dar a conocer las hazañas de los españoles en un libro de aventuras lo que motivó a escribir su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, cuarenta años más tarde. El verdadero móvil fue el de nunca sentirse bien retribuido en premios (tierras e indios) y recompensas a sus múltiples méritos. Su Historia Verdadera es una desmesurada relación de méritos en la conquista de la Nueva España. Hace hincapié en la poca gloria que dejó Hernán Cortés a los soldados, artífices de la conquista.

Es frecuente encontrar en la Historia Verdadera comentarios sobre el Cronista Real Francisco López de Gómara y su Historia de la Conquista. Bernal le acusa de hablar a sabor de su paladar, alabando a Cortés, callando y encubriendo las hazañas de los otros soldados. Su argumento era que escribían historias quienes no se hallaron presentes en la Nueva España y sin tener relación en lo realmente acontecido. A este respecto, nuestro cronista escribe: «... Estando escribiendo en esta mi crónica, acaso vi lo que escribieren Gómara e Illiescas y Jovio en las conquistas de México y Nueva España y desde que las leí y entendí (...) y estas mis palabras tan grotescas y sin primor, dejé de escribir en ella, y estando presentes tan buenas historias y con este pensamiento torné a leer y mirar muy bien las pláticas y razones que dicen en sus historias y desde principio y medio no hablan de lo que pasó en la Nueva España...»

Caída la ciudad de México-Tenochtitlan, Bernal Díaz se fue a residir a Coatzacoalcos. En 1541 (cuando se fundaba la ciudad de Valladolid, hoy Morelia) resolvió ir a Santiago de Guatemala, lugar donde murió de más de ochenta y cuatro años de edad.

Con lo anterior mencionado, podemos responder a nuestra pregunta inicial: Díaz del Castillo escribió una Historia Verdadera como prueba de sus servicios a la Corona, para así exigir recompensas. Era una respuesta a las crónicas que enaltecían a Cortés dándole toda la gloria, reduciendo a nada el esfuerzo del soldado español. (La llama «verdadera» porque consideraba «falsa» la de Gómara.)

Teniendo estas premisas en mente, podemos disfrutar mejor la lectura de tan valiosa obra. A la vez de aprender historia con toda la familia, le damos oportunidad a un español, a un soldado, que nos relate lo que para él fue la historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

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