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Babia (León)
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
Babia es una comarca del noroeste de la provincia de León, Comunidad Autónoma de Castilla y León, Babia se halla en plena montaña leonesa en la Cordillera Cantábrica.
Esta comarca se compone de dos municipios: Babia de Suso o de Arriba, cuya capital es Cabrillanes[1] y Babia de Yuso o de Abajo, capital San Emiliano [2]; esta denominación tradicional hoy no ha sido respetada. Al Norte se comunica con Asturias mediante los puertos de Somiedo, La Mesa, Ventana y Cubillas. Linda con la comarca de Laciana por el oeste, por el este con la Comarca de Luna y al sur con la de Las Omañas.
Babia es Reserva de la Biosfera desde el 29 de octubre de 2004. Forma una unidad más de la Gran Reserva Cantábrica, según acordó el Comité Internacional de Coordinación del Programa MaB de la UNESCO.
Origen de la expresión 'estar en babia'
Son varias las versiones sobre su origen:
1.- La más divulgada es esta tomada del escritor Gómez de la Serna, en un artículo para ABC de 1953. «¿Que por qué se dice estar en Babia cuando se está como ausente o ajeno a lo que sucede en torno? Verás, lector, Parece que los reyes de León gustaban, como gente fina que eran, de pasar largas temporadas de verano en Babia, cuando todavía los duques de Luna no habían fijado allí su puesto de mando para expoliar al país. Babia era una región placentera, bien abastada, bien comunicada, guardada por gente pacífica e hidalga, leal al Rey y, entonces, como buenos cazaderos de osos, corzos y jabalíes. Ordoños, Ramiros, Alfonsos y Fernandos se encerraban en Babia muchas veces, huyendo de las intrigas de la Corte y de las ambiciones de nobles y prelados empeñados en instaurar la modalidad feudal. A veces, los fieles súbditos leoneses echaban de menos a su monarca, ausente, mientras los intrigantes repetían: "El rey está en Babia". Y con esto daban a entender que Su Alteza no quería saber nada de nada. Desde entonces, "estar en Babia" se dice de un estado psicológico que está entre él "dolce far niente" y el "no quiero saber nada"».
2.- De similar origen puede ser esta otra. Cuando el rey regresaba a la Corte , después de un largo período de estancia en Babia, dedicado al descanso, a la caza y la contemplación de unos paisajes excepcionales, los nobles del reino acudían a exponerle sus problemas y proyectos. El rey, sentado en su trono, parecía estar ausente. El señor o el noble continuaba con su exposición y, viendo que el rey ni asentía ni disentía, acudía a la ayuda del secretario:
-'Parece que el rey no me escucha', decía el noble.
-'Está en Babia', respondía el secretario.
Es la forma de ensalzar la belleza de unos paisajes que dejaban prendido al rey, incluso lejos de ellos.
3.- En sintonía con esta acepción está otra, relacionada con los pastores de esta zona, relacionada con la Mesta y la trashumancia medieval.
Aquellos pastores babianos, que pasaban los inviernos en Extremadura con sus rebaños, recordaban con nostalgia su Comarca. Tanto echaban de menos su tierra que sentados junto al fuego, por las noches quedaban ensimismados y su mente volaba a Babia. Así permanecían hasta que otro pastor les sacaba de sus sueños con la siguiente frase: " Despierta, que estás en Babia". Y esto parece atestiguarlo el siguiente romance:
Romance del pastor que estaba en Babia:
Cuando la noche se abaja Toda en su manto guarnida Ya se avivan en el chozo Brasas de melancolía, Ya está la majada quieta Tan ordenada y cumplida Y ya señorea la luna Sobre la tierra enganida. El pastor ovejerico Es un puño en su pelliza. Ladra el mastín en el cerro, Runrunean las esquilas, La noche, toda se encalma Con las estrellas furtivas. Ay, el mi pastor galano Que en vez de cantar suspira Cómo le vienen y avanzan Visiones de lejanía, Recuerdos de tierra luenga, Ecos de las tierra frías, Y un dulce clamor que hiere, En el alma estremecida. Ya está en el chozo la Babia Siempre llevada y traída Tan lejana, tan lejana, Y en el corazón metida. El ovejerico sueña De la su novia caricias Y sueña de la su madre Carantoñas y natillas, Sueña también la su torre Con las cigüeñas henchidas, Y el repicar de campanas En la fiesta de la ermita. Ay, dehesas de Extremadura, Rebaños de lana fina, Mastines que están de guardia, Buitres de sagaz pupila Que siempre van al acecho De la oveja mal herida, Y órdenes del Rabadán Dominando la vigilia De la noche y la majada Que en el cerro se cobija. Todo se aduerme careado En su paz y en su medida Únicamente el pastor No duerme , que suena, herida La rosa de los recuerdos De la su aldea querida. Ay, pastor, que estas en Babia Ay, noche que mal abrigas Los decires sin palabras, Las añoranzas no escritas, Del pastor que está en su chozo, Como un puño en su pelliza, Siempre clavado en su Babia Tan bien llevada y traída
Origen de la expresión 'Estar en la luna'
El Valle de Babia y el Valle de Luna son uno continuación del otro en casi todos los detalles: mismo río -río Luna-, parecida orografía -valles y montañas calizas, similar dedicación -pastoreo de ovino, equino y bovino-. Los reyes que subían a Babia debían antes pasar o detenerse en los rincones de luna. De hecho en Los Barrios de Luna, pueden encontrarse los vestigios del castillo de Luna, propiedad del conde de Saldaña, probablemente padre del mítico Bernardo del Carpio. No sería extraño que, si es cierta la versión popular del origen de 'estar en babia', -antes referido-, fuese también cierto que el origen de ' estar en la luna' tuviese la misma procedencia.
Interpretaciones de estas frases hechas
Son muchas. De momento veamos la de Agustín García Calvo [3]