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Asiria

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Mesopotamia
Río ÉufratesRío Tigris
Ciudades / Imperios
Sumeria: UrukUrEridu
KishLagashNippur
Imperio Acadio: Agadé
IsínSusa
Asiria: AssurNínive
NuziNimrud
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ElamAmoritas
MitanniCasitas
Cronología
Reyes sumerios
Reyes de Asiria
Reyes de Babilonia
Lengua
Escritura cuneiforme
Lengua sumeriaAcadio
Elamita
Mitología
GilgameshMardukEnkidu

Asiria fue un país de la Antigüedad situado en el suroeste asiático, en el valle del río Tigris. Limitaba al norte con las montañas de Armenia, al sur con Caldea (Babilonia), al este con la Media y al oeste con Mesopotamia.

La ciudad más importante se hallaba a orillas del Tigris, al lado del templo de su principal divinidad Assur; la ciudad también se llamaba Assur o El-Assur y el país tomó el mismo nombre denominándose Asiria. La civilización asiria es muy antigua y floreció mucho antes que la egipcia. Así lo atestiguan los hallazgos arqueológicos que aparecieron entre las dunas de Nimrud y Khorsabad.

Geografía

Asiria se encontraba en la llanura cortada por algunas cadenas de rocas grises y algunas ondulaciones del terreno. El suelo estaba formado por arena o roca en un terreno bastante seco y con poca producción. Sólo en las orillas de los ríos había tierra fértil; también lograron tierras de labor y hasta huertos llevando el agua de los ríos al desierto.

El clima de la parte baja de esta región era seco y abrumador. En la comarca se producía el cereal (sobre todo trigo); no había árboles. En la parte alta crecían los bosques de nogales, plátanos, encinas y sicomoros. Durante tres meses había lluvia abundante y a veces incluso nieve. En el término se encontraban las magníficas canteras de arenisca blanda, alabastro fácil de trabajar y sacar lajas, y mármol. En las montañas del noreste se encontraban las minas de hierro, cobre, plomo y plata.

Los animales salvajes recorrían los desiertos y las montañas. En la actualidad, casi todas las especies han desaparecido.

El pueblo asirio

Eran de la misma raza que el pueblo caldeo que habitaba más al sur, es decir, semitas. Se desconoce la composición étnica de los primeros asentamientos prehistóricos pero se cree por los estudios realizados que tal vez pertenecieran a un pueblo conocido como subarios que hablaban una lengua aglutinante. Después llegarían los nómadas semitas que al conquistar la región cambiarían dicha lengua por la suya flexiva que era muy parecida a la babilonia, hablada en tierras caldeas. También la escritura asiria era muy parecida a la escritura cuneiforme de Babilonia. Escribían sobre tablillas de arcilla.

En el siglo VII adC, este pueblo era ganadero y agricultor. Construían como vivienda unas chozas de arcilla bien compactada, algunas bastante grandes, con cuatro habitáculos y un horno redondo. Sabían tejer y trabajaban la obsidiana y el sílex para fabricar herramientas y otros utensilios. También modelaban muy bien la arcilla, muchos de cuyos objetos han llegado hasta nuestros días.

Solían enterrar a sus muertos en flexión, con las rodillas cerca del pecho. No tenían un lugar determinado que utilizasen como cementerio sino que los enterraban en los espacios cercanos a las chozas.

El pueblo asirio obedecía a su rey que a la vez era gran sacerdote del dios Assur. Al principio de su historia estos reyes fueron tributarios de los caldeos (de Babilonia), pero después consiguieron hacerse independientes e incluso llegaron a someter a los reinos de alrededor. El rey era además comandante en jefe del gran ejército que llegaron a tener; en teoría era monarca absoluto, aunque los nobles y gobernantes de las tierras conquistadas asumían casi siempre las decisiones en su nombre. Esta situación fue decisiva en los últimos reinados pues se sucedieron las revueltas e intrigas palaciegas, debilitando de este modo la organización y la administración del Estado que poco a poco fue perdiendo todo poder.

Asiria se fue convirtiendo en el centro de un nuevo imperio. Los reyes de los pequeños reinos vecinos no tenían otra opción que declararse súbditos del rey asirio y de pagar a modo de regalo grandes cantidades de oro, plata y piedras preciosas.

Historia

Durante el tercer milenio adC, la región de Asia estuvo dominada por la civilización de los sumerios que habitaban la llanura sur de Mesopotamia. En las investigaciones hechas a raíz de las excavaciones arqueológicas de la ciudad siria de Assur se ha podido comprobar que las estatuas halladas tenían mucho en común con las encontradas en otros templos sumerios. Esto demuestra la gran relación cultural que sin duda existía entre ambos pueblos desde tiempos remotos.

Hacia el año 2000 adC invadió Mesopotamia el pueblo de los elamitas, pero más tarde entró otro pueblo nómada, los amorritas o amorreos, procedentes de Siria que conquistaron por el sur a los sumerios y por el norte a los sirios.

Se sabe que un siglo más tarde grupos de asirios mercaderes formaron colonias en el centro de Anatolia (actual Turquía asiática), y que allí establecieron un próspero comercio de metales preciosos y de textiles.

Entre los años 1813 y 1780 adC, Asiria alcanzó la categoría de imperio. Fue el primer Impero Asirio, de la mano del rey Samsi-Adat I, hasta que en el año 1760 adC Hammurabi de Babilonia derrotó y conquistó a los asirios que pasaron a formar parte del Imperio de Babilonia.

El siglo XVI fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotamia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores (sobre todo los mitanni y los hititas), hasta el siglo XIV en que el rey asirio Assur-Uballit I se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras. Los sucesores de este rey ampliaron más las fronteras y supieron enfrentarse a los pueblos de alrededor: urarteos, hititas, babilonios y lullubis.

Hacia el año 1200 adC, una oleada de pueblos procedentes de la península Balcánica, conocidos como los pueblos del mar fueron los causantes del final del Imperio Hitita y casi destruyeron el Imperio Egipcio. Uno de estos pueblos, llamado mushki, se asentó al este de Anatolia y fue una constante amenaza para Asiria. Otro pueblo (nómada y semita), el arameo, hostigaba continuamente a los asirios por el oeste. Asiria se hizo fuerte y resistió el empuje de estos pueblos, y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio.

Este sistema de lucha y conquista fue variando con el tiempo. A finales del siglo X los reyes asirios ya anexionaron varios territorios de los arameos que estaban situados al este del río Jabur (en el valle central del Éufrates) y de los de la región de los ríos Gran Zab y Pequeño Zab.

Sargón II recibiendo a dignatario.
Bajorrelieve de Dur Sharrukin.

En el siglo IX reinó Assurnasirpal II, desde el 884 al 859 adC. Construyó la ciudad de Calach y la hizo su capital, en sustitución de la antigua Assur. La arqueología de esta ciudad ha dado un verdadero tesoro en inscripciones halladas en los monumentos, sobre la historia de este rey. Se sabe de él entro otras cosas que sus campañas bélicas fueron numerosas, devastadoras y brutales.

En el siglo VIII surge un floreciente imperio militar que duró dos siglos. En este periodo histórico fueron tributarios de Asiria los fenicios, los israelitas y muchos pueblos de la Media y de Persia. Los asirios llegaron en su expansión hasta Egipto por el oeste y la frontera de la India por el este. Es una época de esplendor en que los reyes vivían con gran lujo, ejerciendo un gobierno despótico.

Durante esos años gobernó la dinastía de los Sargónidas, cuyo primer rey fue Sargón II que trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin (Fuerte de Sargón). Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos.

El rey Asaradón reinó en los primeros años del siglo VII. Llegó hasta Egipto y tomó la capital, Menfis. Su hijo Asurbanipal llegó más lejos, hasta Tebas e hizo campañas militares en Susa (Irán). A la muerte de este rey hubo una revolución interna. Después de estos acontecimientos hay pocas noticias históricas.

El fin del Imperio Asirio se debe a la gran derrota sufrida por su último rey Assur-Uballit II contra los medas y los babilonios. Asiria se fue debilitando con tantas guerras y con la amenaza constante de un nuevo pueblo que llegaba por el norte: los escitas. Babilonia recuperó su independencia y Ciaxares de la Media sitió y destruyó Nínive, la ciudad asiria poderosa y odiada por sus enemigos. Allí fue donde murió Saruco, el último rey despótico, en el año 612 adC.

El ejército

Organizaron un gran y temible ejército compuesto por infantería y caballería. Fue el primer ejército que se conoce que utilizara armas de hierro.

La infantería estaba integrada por arqueros y piqueros que vestían protegiendo el cuerpo con una coraza hecha con trozos de cuero; la cabeza estaba defendida por un casco o yelmo de metal coronado por una cimera (se llama así a la cima del yelmo, generalmente adornada de plumas u otros ornamentos). El escudo era redondo. Empleaban como armas un arco curvado, flechas cortas, lanza y espada también corta.

La caballería contaba con unos caballos de poca alzada y cola ancha. No usaban estribo, ni silla, aunque a veces ponían una alfombra especial sobre el animal.

Los guerreros más ricos peleaban sobre un carro de guerra de 2 ruedas, tirado por 2 o 3 caballos que iban ricamente jaezados. El carro era muy ligero y estaba cerrado por delante.

Rodeaban el campamento militar con un muro construido con tierra. Dentro del muro alzaban las tiendas de tela sostenidas por un palo. Se saben todos estos detalles y más gracias a los bajorrelieves encontrados, en que se pueden ver escenas cotidianas: los soldados dentro de sus tiendas, un soldado preparándose la cama, otro guisando y otro que coloca objetos sobre una mesa.

Empleaban también algunas máquinas de guerra, como el ariete, que consistía en una viga gruesa que terminaba en una figura de cabeza de monstruo. Se le daba un movimiento de vaivén para que la cabeza diese contra el pie de la muralla con el fin de abrir una brecha. Otra máquina era la torre cuadrada, hecha de madera y muy alta para poder dominar la cerca enemiga; los guerreros se trasladaban dentro de este artefacto, que se deslizaba sobre una plataforma con ruedas. Abrían galerías subterráneas que llegaban hasta los muros defensivos y trincheras que situaban frente a la fortaleza.

Las expediciones guerreras se llevaban a cabo cada año por primavera con el rey al frente. La expedición consistía en la invasión de un pequeño reino al mismo tiempo que se procedía a talar el campo. Se cortaban las cabezas a los muertos y se tomaban prisioneros que eran encadenados para llevarlos consigo como esclavos o nuevos súbditos. Entre estos prisioneros siempre había obreros y mujeres. Antes del regreso despojaban la ciudad atacada y la prendían fuego. Después regresaban con un buen botín de guerra que era distribuido entre los soldados.

Este gran ejército contribuyó a que entre los años 1318 adC y 1050 adC, el Imperio Asirio se convirtiera en el primer gran imperio militar de Mesopotamia. Con su gran profesionalidad consiguieron llegar por el oeste hasta el lago Van en Armenia (en la actual Turquía) y hasta el mar Mediterráneo. El gran imperio finalizó con la muerte de Tiglatpileser I (1116 adC-1077 adC).

La industria

Los pueblos de Oriente comenzaron a utilizar el bronce hacia el año 2000. Fabricaron sus armas con esta aleación, haciéndolas mucho más eficaces. Los hititas o hetitas, propagaron el hierro hacia el siglo X adC, así es que los asirios en su época de apogeo del siglo VIII estaban ya bien dotados con las nuevas y mortíferas armas hechas con este metal.

El algodón o árbol de la lana, se conocía en la India desde tiempos remotos. Fue introducido en Asiria por el rey Senaquerib (hijo de Sargón II), que reinó desde el 705 al 681 adC.

Religión

Los dioses eran muy numerosos en todo el territorio de Mesopotamia. Eran muy parecidos a los hombres en muchos aspectos, pero tenían una autoridad ilimitada. Era común a todos los pueblos de esta región el temor a los dioses. Mesopotamia estaba llena de grandes templos donde los sacerdotes ofrecían sacrificios. Había siempre una construcción mayor, un templo que sobrepasaba en altura a los demás, con forma de torre escalonada; es lo que se conoce como zigurat.

La religión en general en toda Mesopotamia no era como la de Egipto, optimista y con esperanza en el más allá. Por el contrario se vivía con un temor permanente y miedo a los espíritus malignos y la muerte era muy temida pues el espíritu del hombre se marchaba a una penumbra eterna donde de ningún modo era feliz.

En Asiria el dios principal era Assur que dio nombre a la región, a la tribu y a una ciudad. El símbolo de Assur era el árbol de la vida, pues él era el dios de la vida vegetal. Más tarde cuando Asiria es ya un imperio militar, Assur se convierte en un dios guerrero y es identificado con el Sol. Su símbolo fue entonces un disco con alas, el mismo que tenían los hititas y que a su vez habían recibido de Egipto. La diosa principal era Isthar, diosa del amor, de la guerra y la fecundidad. Se le daban las advocaciones de "Primera entre los dioses", "Señora de los pueblos", y "Reina del cielo y la tierra" entre otras.

En la ciudad asiria de Nínive se encontraron unas listas pertenecientes a la biblioteca de Asurbanipal en que se podían contar hasta 2.500 nombres de divinidades, entre las que había pequeñas deidades locales. Los dioses mayores que se adoraban en las ciudades eran: Anu dios del cielo, Enlil señor de los vientos y tempestades, Ea señor de las aguas. El dios-sol Shamash era señor de la luz que asegura la vida y permite juzgar las acciones humanas con claridad. Era por tanto el dios de la justicia.

Marduk era un dios de Babilonia, pero fue adoptado y adorado en toda Mesopotamia. Llegó a ser un dios universal, dueño del mundo y primero entre los dioses. A pesar de ello, la religión asiria lo sustituyó por el dios nacional Assur en mitos tales como el de la creación del mundo. El hijo de Marduk y patrón de los escribas, Nabu, también fue adorado en Asiria.

Existían además unas criaturas al servicio de los dioses: los genios y los demonios que podían ser tanto benefactores como maléficos. Su misión era proteger o castigar a los hombres. Estos demonios cuando castigaban lo hacían de manera cruel y atormentadora. Podían golpear a los hombres convirtiéndose en fantasmas, hombres de la noche, devoradores de niños, etc.

Arte

Artículo desarrollado → Arte asirio.


El arte asirio (escultura, arquitectura, pintura y cerámica) se conoce a través de las excavaciones y posteriores estudios hechos en Nínive (actual Mossul) y otras ciudades del norte de Mesopotamia, que formaron parte de la civilización del pueblo asirio. Los arqueólogos que trabajaron en Mesopotamia estudiaron antes las antigüedades asirias que las babilónicas por razones de simple facilidad. Les era más sencillo acceder y seguir el rastro de las excavaciones de la ciudad de Nínive, donde se conservaban los cimientos en piedra casi intactos que en Babilonia, donde abundaba el adobe muy destruido por el paso de los siglos. Después de los estudios exhaustivos de los palacios, templos y trazados de las ciudades asirias fue más fácil para ellos seguir un plan practicado de antemano en ciudades mesopotámicas demolidas y casi totalmente destruidas.

Los verdaderos creadores del arte mesopotámico fueron los antiguos sumerios, pueblo que se supone de origen camita y que pobló estas tierras hacia el año 4000 adC. El estilo de estas gentes fue asimilado después (desde el año 3000 al 1500 adC) por el pueblo semita de los acadios que también llegó a habitar esta región y se fundió con los habitantes anteriores y fue asimilado igualmente por los babilonios. Entre los siglos XI y VII adC el estilo sumerio adquiere pleno desarrollo con la civilización asiria y la neobabilónica.

Referencias

Artículos relacionados

Bibliografía

  • Seignobos, Charles. Historia Universal. Oriente y Grecia. Editorial Daniel Jorro, Madrid 1930
  • Asián Peña, José L. Nociones de Historia Universal. Editorial Bosch, Barcelona 1952
  • Aguado Bleye, Pedro. Curso de Historia para segunda enseñanza, tomo I, segunda edición. Madrid 1935
  • Leick, Gwendolyn. Mesopotamia: la invención de la ciudad. Editorial Paidós Ibérica, Barcelona 2002. ISBN 84-493-1275-2

Notas