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Arrecife coralino

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Planteamiento

En el mar también encontramos formaciones sedimentarias en cuya génesis intervienen de manera decisiva los seres vivos. Son construcciones coherentes debidas a la fijación de diversos minerales (carbonatos) que se encuentran disueltos en el agua de mar y los seres vivos lo utilizan para su crecimiento. Estos organismos deben estar sumergidos parte del día. Se forman, así, los arrecifes. Un arrecife es una barrera de rocas situada en el mar y en zonas de mareas que durante la marea alta permanece sumergido y durante la marea baja aparece parcialmente emergida. Cualquier tipo de roca, independientemente de su génesis, forma un arrecife, pero aquí nos interesaremos por los arrecifes creados por los seres vivos, los corales.

En el Mediterráneo las algas que fijan calizas construyen, bajo la zona de ruptura de las olas, trottoirs, o andenes, que tienen una anchura que oscila entre unos decímetros y dos metros.

Un arrecife coralino es una construcción biológica formada por los esqueletos calcáreos de madréporas agrupadas en colonias de pólipos y algas a lo largo de las costas tropicales de aguas cálidas y poco profundas, y los materiales procedentes de la cementación y fragmentación de los esqueletos antiguos. Las partes vivas forman una biocenosis compleja en la que encontramos vegetales y animales. Los pólipos son animales que viven fijos en el fondo de las aguas por uno de sus extremos, y tiene en el otro, la boca, rodeada de tentáculos. Las algas tienen especial importancia puesto que dan cohesión al armazón de las madréporas.

La temperatura del agua es decisiva, no debe bajar de los 18 ºC y la oscilación térmica no debe ser mayor de 3 ºC; la temperatura ideal está entre los 20 y los 30 ºC. Estas condiciones se encuentran en las zonas occidentales de los océanos tropicales. La salinidad debe ser superior al 27 ‰, por lo que no se encuentran frente a las desembocaduras de los grandes ríos. Además, la agitación de las aguas es necesaria para asegurar la renovación de los nutrientes. En condiciones óptimas pueden crecer un centímetro al año.

En un arrecife coralino distinguimos: el frente, orientado hacia el mar y con una pendiente superior a 45º. Puede tener varios centenares de metros. En su culminación se desarrolla una cresta de litotamnion, formada por litotamniados, unas algas rojas que viven en la zona de ruptura de las olas y la marea. Esta cresta es un elemento de protección ante las olas. En ella existen profundas entalladuras y túneles que permiten la comunicación entre el agua del mar y la del interior de arrecife. En la parte interna hay una cresta arrecifal (o platier) de varios centenares de metros compuesto por corales muertos y grandes bloques arrancados durante los temporales. Estos bloques son atacados en la base por procesos químicos, adoptando un aspecto de rocas en forma de seta. Fuera de la cresta arrecifal, a sotavento, se forman islas arenosas coronadas por dunas (cayos), que son colonizados por cocoteros y manglares. En los sectores descubiertos durante la bajamar se observan las formas típicas de los esteros calizos. En el dorso del arrecife se acumula la arena y tiene una pendiente más reducida. Aquí la agitación de las aguas es menor.

Tipos de arrecifes coralinos

La organización de los arrecifes coralinos depende del sustrato, la dirección de las olas, las corrientes y los vientos (que generan las olas). Los edificios totalmente sumergidos forman plataformas coralinas o platures. A sotavento se acumulan cayos arenosos muy inestables. Los arrecifes bien formados siempre tienen una parte emergida.

Adosados a las costas del continente e islas aparecen los arrecifes marginales. Tienen un carácter discontinuo, rotos por las desembocaduras de los ríos. En la parte exterior se desarrollan playas de arena coralina. Entre el arrecife y el continente se forma un surco estrecho de aguas poco profundas llamado canal de embarque. Cuando estos arrecifes tienen continuidad durante varios kilómetros se habla de barreras de arrecifes. Un rosario de islas bajas y alargadas revelan su posición. Cuando las barreas de arrecifes rodean una isla forman un anillo entorno a ella. Las barreras de arrecifes encierran un lagón, que puede ser muy ancho (hasta 50 kilómetros) y relativamente profundo (40 ó 50 metros). En su dorso se depositan arenas y limos que tienden a colmatar el lagón. Si las aguas son limpias se forman nuevas colonias de corales de crecimiento vertical que forman pináculos.

Los arrecifes coralinos más característicos son los atolones. Se caracterizan por su forma de anillo que encierra un lagón de diámetro variable (desde unos centenares de metros a 60 kilómetros). Su profundidad también varía entre unos metros y unos centenares de metros, ya que tiende a rellenarse por depósitos de arenas y limos. Por el lagón se dispersan pequeñas islas bajas similares a los pináculos. Entre ellas existen amplios surcos que permiten la renovación del agua. Los collares de atolones reciben el nombre de faros. Son resultado de la existencia de oleaje en las dos caras del arrecife, bien por que es tan grande que en el lagón hay un oleaje potente o bien porque los vientos soplan en direcciones diferentes en distintas épocas del año (monzones), en cuyo caso se alinean en barreras de arrecifes.

Génesis de los arrecifes coralinos

Además de las condiciones ecológicas antes descritas, para la formación de arrecifes coralinos es necesario que exista un soporte rocoso no muy profundo, para que en él se fijen las especies vegetales y animales. En los arrecifes marginales ese sustrato es el propio continente, pero en los atolones de mar abierto hay que suponer la existencia de un fondo alto, bien de origen continental, pero sumergido, bien por la existencia de un volcán sumergido. Sin embargo existen atolones y arrecifes pelágicos, cuya base está muy por debajo del límite considerado viable para la vida de los corales. Este fenómeno tiene dos explicaciones complementarias el ascenso del nivel eustático del mar durante el cuaternario y la subsidencia del conjunto bajo el peso de las nuevas construcciones coralinas.

Referencias

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