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Arquitectura gótica en España
Artículo de la Enciclopedia Libre Universal en Español.
La historia de la arquitectura gótica en España se puede plantear cronológicamente en tres etapas, correspondiendo con los tres siglos en los que tradicionalmente se clasifica esta modalidad arquitectónica:
Índice |
[escribe] El Siglo XIII
El siglo XIII constituye el despegue de la arquitectura gótica tras un período de coexistencia de elementos estructurales románicos y góticos en un mismo edificio. Es el denominado tardorrománico o románico de transición, donde en general, un edificio con cuerpo de base románica se cubre con bóvedas de crucerías góticas. Esto ocurre en obras como la Basílica de San Vicente de Ávila, la Catedral de Santo Domingo de la Calzada en La Rioja, o las catedrales de Zamora, Tuy o de Orense, donde sus bóvedas principales son de crucería.
Grandes monasterios españoles se levantan entre los siglos XII y XIII, por lo que participan de los caracteres propios del románico y del gótico. Algunos tan importantes como los de Poblet en Tarragona, San Andrés de Arroyo en Palencia, Santa María de Valbuena en Valladolid, Santa María de Huerta en Soria, o el de Las Huelgas en Burgos, se incluyen en este grupo.
Los elementos que definen a la arquitectura gótica son fundamentalmente el arco apuntado y la bóveda de crucería, y ambos contribuyen al efecto ascensorial que produce este estilo frente a la horizontalidad del románico. La bóveda de crucería la forman dos arcos o nervios que se cruzan diagonalmente con una clave común. El espacio intermedio es una simple piel, por lo que su peso es mucho menor, y se transmite directamente a través de los nervios hasta los pilares, haciendo de los muros una sencilla envolvente que se puede abrir con grandes ventanales, algo impensable en el románico.
El XIII es el siglo de las catedrales, en parte impulsadas por prelados formados en el extranjero y venidos con ideas renovadas. Importantes catedrales como las de Burgo de Osma, de presbiterio poligonal de siete lados precedido por dos tramos rectos; la de Tarazona, muy modificada que sólo conserva del siglo XIII parte de su estructura interior; o la de Valencia, con girola de cinco tramos a los que abren dos capillas por tramo, responden a estructuras propias del gótico.
La Catedral de Toledo se inicia en 1226. Con cinco naves con crucero marcado por una mayor profundidad del tramo y una doble girola con deambulatorio, el más logrado de la arquitectura medieval española. La triple portada y la torre son obra del siglo XIV.
La Catedral de Cuenca es de las más interesantes de nuestra arquitectura, aunque poco documentada en su construcción. De planta similar a la cruz latina, al que se le eliminan en el siglo XV cuatro ábsides semicirculares para añadirle una girola a semejanza de la toledana.
La Catedral de Burgos se comienza en 1222, siendo consagrada en 1260. De tres naves mas una transversal de crucero de brazos acusados. Tras el transepto las naves disponen de tramos rectos acabando la central en presbiterio de 5 paños. Su fachada principal es monumental.
La Catedral de León se inicia en 1255 y acaba hacia 1303. Templo de planta de cruz con girola, tres naves y transepto con presbiterio profundo para albergar el coro. Representa el tipo gótico francés en España, con muros casi vacíos donde se ubican espectaculares vidrieras.
En la arquitectura civil se crean edificios importantes, aunque poco es lo que nos ha llegado; en especial, palacios, fortalezas o puentes.
El Puente de Alcántara en Toledo, el Puente de Orense; la Torre de don Fadrique y las Reales Atarazanas, estas últimas en Sevilla, son algunos de los ejemplos importantes.
[escribe] El Siglo XIV
El siglo XIV acaba finalmente con el románico, aplicando a la arquitectura popular los logros del gótico de la centuria anterior. La novedad de este siglo reside en las bóvedas de nervios múltiples, que evolucionará rápidamente hacia la bóveda estrellada. Los arcos aumentan la altura de su clave o apuntalamiento y los soportes se estructuran en múltiples columnillas, muy esbeltas, aumentando así la sensación de verticalidad.
La Catedral de Barcelona se comienza en 1298. De tres naves con transepto, la cabecera tiene capillas poligonales que abren a un deambulatorio, con grandes ventanales en la girola.
La Catedral de Gerona se inicia en 1312. De construcción muy lenta, cuenta con cabecera de nave única con bóvedas que se cerrarían en la segunda mitad del XVI.
La Catedral de Palma de Mallorca consagra su altar mayor en 1346, cerrando sus bóvedas en 1529. Con cabecera de tres ábsides de testeros rectos, abre en el central una capilla para mausoleo de Jaime I.
En esta zona también se levantan otras catedrales como las de Manresa o la de Tortosa, y se crean importantes claustros, como el del Monasterio de Poblet en Tarragona o el de la Catedral de Lérida, e interesantes obras civiles como el Castillo de Bellver en Palma de Mallorca, las Atarazanas Reales de Barcelona o las Torres de Serrano de Valencia.
La Catedral de Huesca. Su cabecera y muros perimetrales se levantan a principio de, continuándose luego con fachada, torre y naves a lo largo de él. De planta rectangular, evitando dificultades de la girola, se optó por una cabecera de presbiterio poligonal de cinco lados.
La Catedral de Pamplona, de la que destacan su claustro y la Capilla funeraria del obispo Barbazán, una sala cuadrada de dos pisos iniciada en 1318 que se transforma en ochavada mediante trompas de crucería sobre las que apoya una espectacular bóveda de crucería.
El Monasterio de la Oliva, en Navarra, cuyo claustro se cierra con bellos ventanales de fina tracería.
La Catedral de Palencia realiza su cabecera, uno de los grandes hitos constructivos en la zona. Iniciada en 1321, su bien resuelta girola arranca de tramos rectangulares y desarrolla cinco tramos a los que abren capillas hexagonales, a excepción de la central que tiene ocho lados.
La Catedral de Ávila, iniciada en el siglo XIII, avanzó considerablemente en el XIV, con cambios en la nave central, suprimiéndose el triforio, y abriendo amplios ventanales; y se reorganizó la cabecera adoptando un sistema fortificado de doble adarve.
La Iglesia del Monasterio de Guadalupe en Guadalupe (Cáceres), se inicia en el segundo tercio de siglo. De tres naves y un solo ábside poligonal, su crucero no saliente se levanta un cimborrio de planta cuadrada que mediante trompas pasa a octogonal, cubierto por bóveda de nervios.
En Andalucía surgen iglesias de gran interés como la de San Pablo de Úbeda, con una nave transversal de tres tramos de ojivas; la funeraria de San Hipólito de Córdoba, con presbiterio poligonal de cinco lados precedido de tramo recto, o el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, con doble iglesia que adopta la forma de nave única y ábside poligonal para cada nave, rematando sus muros con almenas.
[escribe] El Siglo XV
El gótico florido o gótico flamígero llega a la arquitectura hispana procedente de tierras francesas, flamencas e inglesas a principios de esta centuria. Ciudades como Barcelona y Palma de Mallorca en el Reino de Aragón, o León y Toledo en el de Castilla, serán centros de referencia. Arquitectos, especialmente flamencos, vienen llamados por los nobles para realizar aquí las obras de moda en otras cortes europeas. Otras ciudades se suman a las anteriores a mediados de siglo, como Burgos, Sevilla o Granada, cuando se consolidan los reinos hispánicos bajo la corona única de los Reyes Católicos.
Predomina la fantasía, y lo estructural queda oculto por una red de elementos ornamentales. Aparecen las bóvedas estrelladas de complicadas nervaduras, con un sinfín de añadidos decorativos efectistas y proliferan las suntuosas capillas funerarias, como la de don Álvaro de Luna en la Catedral de Toledo, la del Condestable en la de Burgos, o la de los Vélez en la de Murcia.
También en esta época se concluirían muchas obras comenzadas en el siglo anterior, como el cierre de las bóvedas de la Catedral de Gerona, la torre de la Catedral de Toledo, o las agujas de la de Burgos; el cimborrio de la de Orense, o la torre de la de Valencia.
Algunos autores destacan entre el anonimato de artistas de la época:
Guillem Sagrera, arquitecto mallorquín que en 1426 se encuentra en Palma de Mallorca y contrata con los mercaderes de la ciudad la construcción de su Lonja.
El Maestro Jusquin, inicia en la Catedral de León las primeras formas del gótico florido, estando al frente de las obras entre los años 1440 y 1470, e intervino activamente en la construcción de una de sus torres.
Hanequin de Bruselas, maestro mayor de la Catedral de León en 1448, y a él se debe la aparición del flamígero en ella, siendo de su mano la conocida Puerta de los Leones (1452 – 1456).
Juan Guas es el más representativo de los arquitectos del estilo “Reyes Católicos”. Maestro Mayor de la Catedral de Ávila en 1471, realizaría dos obras emblemáticas de la Corona: la Iglesia de San Juan de los Reyes en Toledo y la hospedería Real de Guadalupe. Entre 1473 y 1491 dirige las obras de la Catedral de Segovia y en 1484 ocupa el cargo de Maestro Mayor de la de Toledo. Para los Mendoza hizo el Castillo de Manzanares el Real de Madrid y el palacio del Infantado en Guadalajara.
La Catedral de Oviedo, comenzada hacia 1388 y acabada a finales del siglo XV. De tres naves y otra de crucero, la cabecera tiene presbiterio de tramo recto y polígono de cinco lados; sus ábsides laterales fueron eliminados en el s. XVII para realizar la girola.
La Catedral de Murcia, comenzada en 1394, dándose por acabadas las obras en 1467, aún con importantes obras sin realizar. De planta basilical con crucero marcado sobre las laterales. La cabecera con tramo recto y presbiterio poligonal contorneado por una girola.
La Catedral de Santa María de Sevilla, comenzada en 1403 sobre la vieja mezquita almohade de la que conserva el patio de abluciones y el alminar, se acaba en 1506 al cerrar sus bóvedas. Con cinco naves más otra de transepto a igual altura que la central, con capillas laterales, una por tramo.
La Catedral de Astorga, comenzada en 1471, tiene la ornamentación característica del gótico florido. De gran esbeltez, con gran altura de las naves laterales y bóvedas estrelladas en la central que se contrarrestan con los clásicos arbotantes sobre los contrafuertes.
La Cartuja de Miraflores, en Burgos, se inicia en 1452. La iglesia comienza en 1454, bajo dirección de Juan de Colonia: es templo de una sola nave y ábside poligonal de siete lados, cubierto por bóvedas estrelladas, con notables portadas decoradas en gótico florido.
La Iglesia de San Juan de los Reyes, de Toledo, es obra de Juan Guas de la segunda mitad de siglo. El templo, de decoración exuberante, es de una sola nave con un crucero mínimo con cimborrio octogonal y tribunas, y ábside poligonal de cinco lados.
La Iglesia de San Pablo de Valladolid, de planta cruciforme con crucero al que abren tres ábsides poligonales. De altas proporciones, su mayor interés está en su fachada, de Juan de Colonia acabada en 1505, notable manifestación de la arquitectura escultórica del XV.
La Capilla Real, de Granada, mandada construir por la Reina Isabel, obra del XV acabada en 1517 donde trabaja Enrique Egas. De planta de cruz latina, nave, capillas-nicho entre contrafuertes y presbiterio poligonal, se cubre con bóvedas estrelladas con decoración gótico-flamígero.
El Castillo de Olite, en Navarra, se comienza en 1400. Con la aportación de numeroso artistas extranjeros y nacionales que copiarían lo mejor de otras cortes hispanas y foráneas. Destaca la gran torre para dependencias reales y la tracería de arcos de la Galería del Rey.
El Castillo de Manzanares el Real, de Madrid representa el ideal de fortaleza señorial de 2ª mitad de siglo. De planta cuadrangular con cuerpo saliente para capilla y torres circulares excepto la del Homenaje, la decoración de la galería superior le da preciso aire cortesano.
El Palacio del Infantado de Guadalajara, el más completo palacio gótico hispano, preludio del renacimiento. De planta rectangular con patio interior de dos pisos, a su estructura militar se añade el aire preciosista de su fachada con su galería superior con miradores salientes.
La Lonja de Palma de Mallorca es uno de los edificios emblemáticos de la arquitectura civil. Guillén Sagrera finaliza esta lonja: una sala rectangular con esbeltos pilares con estrías en espiral que dividen el espacio en tres naves, realizada en gótico flamígero.
[escribe] Referencias
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Bibliografía
- Arquitectura gótica, mudéjar e hispanomusulmana, en: Historia de la Arquitectura Española, Volumen 2. Editorial Planeta, año 1985.
Notas